humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

*
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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jueves, 1 de julio de 2010

¿ESTAMOS AYUDANDO A NUESTRAS ESTRELLAS?



¿ESTAMOS AYUDANDO A NUESTRAS ESTRELLAS?
pág. 199

Oímos frecuentemente a los estudiantes hablar de su desorientación y de
su falta de comprensión del modo como las estrellas actúan. Ellos manifiestan que
las indicaciones malas siempre se producen y son exactas en sus efectos,
mientras que las buenas configuraciones parece que tienen muy poca o ninguna
influencia, extrañándose de por qué será esto así. Nosotros, a nuestra vez,
podríamos preguntar a los estudiantes si creen ellos posible que se pueda
conseguir alguna cosa por nada, así como si es posible crear algo de la nada.
Esta ley tiene el mismo valor empleada en las cosas materiales de comprar una
hogaza de pan, alcanzar una colocación, favores o cualquier otra cosa. Si en
algún momento determinado una persona parece que alcanza alguna cosa sin
pagar su valor correspondiente, se verá que esta persona tendrá que liquidarlo
posteriormente, y liquidarlo con su interés, porque es una ley de la naturaleza de
estricta justicia que nada se da por nada. Siempre debe pagarse un equivalente,
ya sea de un modo o de otro; los platillos de la balanza pueden estar vencidos en
una u otra dirección un cierto tiempo, pero tan seguramente como el péndulo se
balancea con la misma distancia a cada lado del punto neutral, tan seguramente
las balanzas de la justicia se balancearán de una en otra dirección, hasta que se
consiga el equilibrio.
Esto sirve del mismo modo para la astrología y tomando pie del proverbio
que dice: “Ayúdate y Dios te ayudará”, nosotros podemos decir que las estrellas
ayudan al hombre que se ayuda a sí mismo, porque son los ministros de Dios y
debemos recordar que las estrellas muestran las tendencias; ellas marcan el
momento, cuando la ocasión está madura, pero nunca, por ninguna
circunstancia, compelen a nadie para actuar de ésta o de la otra manera.
Pero tampoco los acontecimientos son sucesos azarosos, sino que son lecciones
y experiencias para nosotros, de las cuales podemos o no aprovecharnos, a
nuestra elección, dentro de determinados límites.
Por ejemplo, la Luna está en cuadratura con Marte, y este aspecto nos
brindará a nosotros la ocasión de perder nuestra calma y, por lo tanto, sentir algún
inconveniente; entonces una vez que ese inconveniente ha desaparecido y
nosotros reflexionamos sobre lo ocurrido, siempre nos diremos a nosotros mismos
algo por el estilo: “Bien; ¡qué tonto he sido al permitir que una cosa tan
insignificante como ésa me haya perturbado y me haya hecho perder la felicidad!”
Por otra parte, si el estudiante de astrología emplea su conocimiento en la
debida forma, entonces conocerá que el efecto de la Luna en cuadratura con
Marte ha de ocurrir y, por lo tanto, debe resolver previamente el sufrir con calma y
decir: “He aquí que se me presenta una oportunidad para regir y gobernar mis
estrellas. En esta ocasión yo conservaré mi buen humor y ecuanimidad bajo mi
control, de modo que no importa lo que ocurra; he de permanecer sereno y
equilibrado”. Entonces, cuando tal aspecto se manifieste y la oportunidad para
perder la calma llegue, el estudiante de astrología que ha razonado de este modo
permanecerá firme, y aunque pueda sentir dentro de sí rugir las pasiones,
externamente permanecerá callado, sereno, con la mente fría, y cuando el peligro
haya pasado habrá ganado una victoria y aprendido la lección que se pretendía
que aprendiera.
O supongamos el caso de una cuadratura de la Luna con Saturno; esto
producirá a la persona que la sufra melancolía y hará que mire la parte obscura de
la vida; pero el estudiante de astrología puede decirse para sí mismo cuando se
acerque tal configuración: “No; no me entristecerá. La tristeza, las angustias y la
preocupación, no favorecen los asuntos; los empeoran porque se apoderan de
toda la fuerza de las personas y, por lo tanto, manteniéndome sereno yo dominaré
esta situación. Yo consideraré las cosas alegremente buscando su lado brillante y
veré lo que se puede hacer para remediar mi situación”.
Por regla general muchas de las cosas que nos preocupan nunca suceden,
y si el estudiante puede aprender a mantener su equilibrio bajo esta dirección
planetaria, el detener sus preocupaciones, entonces ha dominado sus estrellas y
ha aprendido una lección importante. De este modo, si se dominan nuestras
estrellas, aprendiendo las lecciones que ellas desean enseñarnos, las direcciones
adversas no tendrán la misma fuerza sobre el que ha de sufrirlas como sería en el
caso en que se sentase y cruzase las manos diciendo: “Bien, yo no puedo
remediarlo, voy a sufrir unos aspectos adversos estelares y, naturalmente, las
cosas me han de ir mal en todos los sentidos”.

Hay en todos los horóscopos un factor dominante, es decir, la voluntad del
individuo; téngase presente, repetimos, que el horóscopo indica sólo las
tendencias y que no tiene ninguna fuerza para compeler a las personas a
hacer una cosa determinada; antes bien, la compulsión está dentro de uno
mismo. Así, pues, nosotros, en un análisis final, somos los factores determinantes
en el horóscopo y podemos, mediante el ejercicio de la suficiente fuerza de
voluntad, gobernar nuestras estrellas. Se dice que todos nosotros somos débiles
y, por lo tanto, impotentes para ejercer la fuerza necesaria de voluntad en todos
los momentos de la vida; pero eso es exactamente la razón de por qué se nos
envían estas direcciones adversas, para capacitarnos, para cultivar y formar una
voluntad fuerte de modo que hagamos las cosas propias en el momento oportuno,
y depende de nosotros mismos, si hemos de ser compelidos por las circunstancias
externamente o por nuestra propia voluntad internamente. Seguramente éste es el
camino que debemos seguir y los estudiantes de astrología, sobre todas las
demás clases de personas, deben ser capaces de guiar sus vidas seguramente
entre las rocas y los bajíos de la vida y de la existencia, toda vez que están
debidamente advertidos, y al saber cuándo y lo qué se les acerca deben estar
preparados para recibirlo.
También se pregunta a menudo: “¿Por qué los buenos aspectos no nos
brindan una cantidad correspondiente de beneficios?” Y la contestación a esta
pregunta es: “Por la misma falta de cooperación”. Es absolutamente necesario el
ayudar a nuestras estrellas en una dirección como lo es el oponernos en la otra.
¿Está una persona sin colocación, acaso con su familia que sufre hambre y sin
medios a la vista con que satisfacerla, pero, sin embargo, con las esperanzas
centradas sobre una dirección favorable fuerte, quizás un trino de la Luna
progresada con el regente de la casa sexta, el Sol? Bajo estas condiciones la
persona se siente segura, desde un punto de vista astrológico, de que se presenta
una buena oportunidad que la pondrá satisfactoriamente al cabo de la calle. Muy
bien; nosotros no debemos esperar a que se presente sin poner el más mínimo
esfuerzo de nuestra parte; si una cosa es de valor, después de haberla
conseguido es conveniente hacer nuestro esfuerzo mejor para adquirirla; de modo
que no olvidemos ningún detalle, vistámonos cuidadosamente, pero no
ostentosamente, cuando vayamos a ver a la persona que tiene en su poder el
concedernos tal favor porque debemos tener presente que las primeras
impresiones son muy importantes, y haremos bien en proveernos de todo lo que
nos pueda ayudar así como recomendaciones y cualquiera otra cosa de que
echaríamos mano si no dependiéramos de un aspecto astrológico que favorece
nuestras pretensiones. Debemos usar de todos los medios legítimos para
impresionar a nuestro patrono en perspectiva con nuestra capacidad y condiciones
y de este modo nuestros esfuerzos tendrán más éxito por haber ayudado a
nuestras estrellas, habiendo, por lo tanto, aprovechado aquella oportunidad.
O bien, ¿estamos dispuestos a tomar un negocio con algún otro y nos
sentimos muy confiados debido a que la Luna está en trino con el Sol y Venus en
la casa séptima? En tal caso tengamos mucha prudencia y estemos prevenidos en
este sentido, pensando que bajo tal dirección nadie puede venir a formar sociedad
con nosotros que no sea como es debido. Si hacemos esto, nosotros olvidamos
nuestro propio esfuerzo y no tendremos ninguna razón para censurar a nuestras
estrellas si posteriormente se demuestra que la persona asociada con nosotros no
era lo que esperábamos. Nada es necesario en el mundo hoy en el mismo grado
que el sentido común, y esto se aplica a cualquier otra circunstancia de la vida. La
oportunidad puede ser comparada a la parte resbaladiza de un tobogán entre
nosotros y nuestros deseos; es necesario el hacer un esfuerzo inicial adecuado
con objeto de alcanzar su parte inclinada resbaladiza; pero una vez que hemos
hecho lo que depende de nosotros, entonces todo lo demás irá favorablemente.
De modo, pues, que poniendo de nuestra parte lo necesario, las estrellas están
con nosotros para impresionar a los demás en nuestro favor para fortalecer
nuestro poder penetrante para saber lo que es más conveniente para nosotros.
Si deseamos saber positivamente el poder de los aspectos e igualmente los
tránsitos, como llamamos las posiciones reales de las estrellas en el cielo, no
tenemos más que tomar unas efemérides y notar los aspectos de la Luna para el
mes corriente. Cuando la Luna está en oposición con Marte, veremos en las
personas una falta general de energía y ambición; están más propensas a destruir
que a edificar. Cuando tenemos una conjunción de Marte y la Luna, las personas
serán activas y enérgicas; pero el impulsó, antes bien que el sentido común,
gobernará, de modo que alcanzarán poca cosa de bueno y harán, en cambio,
daño sin intención. Pero cuando la Luna y Marte están en trígono habrá un deseo
general entre las personas de hacer alguna cosa de naturaleza constructiva, y
entonces sus esfuerzos tendrán éxito. Y por último, cuando la Luna está en
cuadratura con Marte, hará a las personas irritables, pendencieras, destructoras,
dispuestas a golpearse mutuamente, faltas de raciocinio e ingobernables.

***

del libro "El Mensaje de las Estrellas" de Augusta Foss de Heindel y Max Heindel

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