humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

*
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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sábado, 24 de octubre de 2015

Ciencia y Religión Por Elsa M. Glover


Ciencia Religión

Por

Elsa M. Glover

Traducción de Luis Antonio Blanco Andrés
Madrid (España)


Prólogo a la traducción española

          Elsa M. Glover se doctoró en Física en la Universidad de Purdue (EEUU) y se ha dedicado profesionalmente a la enseñanza de la Física. La Dra. Glover ha estudiado, además, astrología y misticismo cristiano durante muchos años. La autora ha escrito y conferenciado extensamente sobre temas como ciencia y religión, astro-diagnosis y resolución de conflictos por métodos acuarianos.

          La sed de conocimiento y de paz de Occidente necesita obras como ésta donde lo religioso se relaciona con lo científico bajo una perspectiva esotérica y cristiana. La unidad que nos muestra en la creación permite ver las diversas fuentes de conocimiento de la humanidad como complementarias.

      Diferentes fenómenos naturales y circunstancias de la vida que nos pasan ordinariamente desapercibidos son tratados en este libro con precisión y claridad dignas de una docente experimentada y así los conceptos científicos resultan accesibles a personas sin conocimientos profundos en estas materias. Igualmente el saber místico es presentado de forma comprensible, bajo una nueva luz. En ambos terrenos la autora se siente como en su casa y puede presentar una síntesis acertada.

       Ciencia y Religión explora caminos que tarde o temprano la mayoría habrá de recorrer movida por el impulso y la urgencia de aproximarse a la verdad.



A todos los buscadores de la verdad


*

Percepción y conciencia de las dimensiones espaciales I


I. Percepción y conciencia 
de las dimensiones espaciales

          ¿Alguna vez ha meditado sobre cómo se aparece el mundo a los animales? ¿Qué pensará un caracol al llegar al extremo de una hoja por la que se venía arrastrando? ¿Qué pensará un águila al ver que un ratón se mete en un hueco en la tierra? ¿Qué pensará un perro al ver que un automóvil cambia su apariencia según se aproxima y nuevamente cambia después al pasar y alejarse? Tales ejercicios de comprensión son estimables no sólo porque pueden ayudarnos a desarrollar simpatía y por lo tanto amor a los animales (y el amor por todas las criaturas es algo valioso), sino también porque la relación que hay entre un animal y un ser humano puede resultar en cierta manera similar a la que hay entre el hombre y seres sobrehumanos como Cristo, de modo que estas reflexiones pueden mejorar nuestra comprensión de los seres superiores.

         Los científicos materialistas han observado que el animal unicelular llamado ameba no tiene ojos. Su percepción del entorno está limitada básicamente a sentir objetos con los que entra en contacto. Los anélidos (gusanos) son capaces de reaccionar a los cambios de luz y las estrellas de mar tienen manchas oculares en las puntas de sus brazos que pueden responder a diferentes grados de iluminación pero no están preparadas para la formación de imágenes. Los ojos de los insectos pueden percibir la luz y la oscuridad, la dirección y el movimiento y en algunos casos el tamaño pero no pueden enfocar objetos a distancias diferentes (aunque diversas partes del ojo pueden ver cosas cerca o lejos). La habilidad de enfocar es mayor en los cefalópodos (pulpos), peces y anfibios por el desarrollo de la capacidad de modificar la distancia del cristalino a la retina. Esto capacita al ojo para enfocar en la retina imágenes de objetos a diferentes distancias. La capacidad de enfocar se halla aún más refinada en las serpientes y en los vertebrados superiores con el desarrollo de la capacidad de variar la curvatura del cristalino lo cual le permite acomodarse a objetos a diversas distancias. Cuando están presentes mayores habilidades de enfoque se hace posible hacer más distinciones visuales. Aunque las moscas y lombrices no distinguen tamaño, las mariposas, cucarachas, tortugas, pollos, ratones y monos pueden distinguir áreas de diferentes tamaños. Las abejas, avispas, mariposas, tortugas, pájaros, pollos, perros, mapaches y monos han mostrado habilidad para distinguir diferentes formas planas.

          Tanto en los pájaros como en los mamíferos y en los humanos, los nervios ópticos entrecruzan parte de sus fibras en su camino al cerebro de modo que cada retina envía fibras nerviosas a ambos hemisferios cerebrales. De esta forma los campos visuales de ambos ojos se combinan. Las imágenes ligeramente diferentes de los dos ojos dan juntas la apariencia tridimensional a los objetos observados. En algunos mamíferos los ojos están tan distantes uno de otro que el campo de visión común a ambos es muy pequeño. Aún en animales que disponen de la anatomía ocular y la estructura nerviosa apropiadas para la visión estereoscópica, se halla limitada la habilidad para servirse de estas estructuras. Los pájaros pueden distinguir formas planas aunque no muestran reconocer recipientes diferentes. Los ratones y ratas tienen dificultad para juzgar la distancia a que se encuentra una plataforma (con el fin de escoger la más cercana o saltar a plataformas ubicadas a distancias diferentes). En los seres humanos se halla muy desarrollada, sin embargo, la habilidad para ver claramente los objetos en profundidad y percibir las distancias.

            Debido a que la ameba sólo es consciente de sí misma y de las cosas que se ponen en contacto con ella, podríamos decir que su percepción del espacio es esencialmente la percepción de un solo punto, es decir, percepción de la dimensión cero. El paso de un estado de percepción a otro es gradual, hasta el punto que algunas formas intermedias no se hallan claramente en un estado u otro. El anélido y la estrella de mar tienen algunas características de una percepción cero dimensional (en su incapacidad de percibir algo a menos que se ponga en contacto con su cuerpo), pero en ellas se está desarrollando una leve percepción de la conciencia lineal en la medida que pueden percibir simultáneamente puntos diferentes de sus cuerpos. Los insectos que han desarrollado la habilidad de percibir dirección (aunque no tamaño ni forma) tienen percepción lineal, es decir, unidimensional. Pueden ver algo en el exterior y decidir moverse hacia el objeto o separarse de él. Aquellos insectos
que muestran reconocer tamaño y forma comienzan a distinguir superficies, lo que supone percepción bidimensional. Esta percepción bidimensional se halla más desarrollada y refinada en el pez, los anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos. Los pájaros y mamíferos, con visión estereoscópica pero con dificultad para percibir formas tridimensionales, se hallan en transición de la percepción bidimensional a la tridimensional. Los seres humanos tenemos la capacidad de reconocer objetos de variados tamaños y distancias. Podemos percibir simultáneamente longitud, profundidad y altura y por esta razón poseemos percepción tridimensional.

            Una criatura que es capaz de formar sólo imágenes mentales ndimensionales no será capaz de funcionar en un cuerpo con percepción dimensional n+1 o superior debido a que llegarán señales a la mente que no podrán ser procesadas. Si una conciencia cero dimensional habitara un cuerpo humano no podría imaginar al mismo tiempo las manos y los pies y al llegarle señales simultáneamente de ambas partes del cuerpo serían confundidas. Las criaturas capaces de formar imágenes mentales n-dimensionales encontrarían ventajoso tener un cuerpo con unas capacidades perceptivas al menos ndimensionales y así termina llegando el tiempo en que dichos cuerpos son construidos. De manera que, en general, la dimensión de la capacidad perceptiva es igual a la dimensión de las imágenes que la mente es capaz de manejar e igual a la dimensión de la conciencia (con algunas excepciones que aparecen durante los estados de transición).

               Para una criatura de conciencia cero dimensional el mundo sólo consiste en un punto, que es lo único que puede percibir. Cualquier cosa que entre en ese punto parecerá venir de ninguna parte y cuando sale de él le parecerá que deja de existir. Si tal criatura fuera a moverse sobre una superficie, digamos una hoja, sería consciente de un punto tras otro. Los puntos que hubiera dejado atrás serían para ella el pasado. Los puntos a los que no hubiera llegado todavía serían para ella el futuro. Pero nosotros, con la habilidad de percibir toda la hoja, podríamos ver a un tiempo el pasado y el futuro de la conciencia cero dimensional.

           Para una criatura con conciencia de una dimensión, el mundo es unidimensional. Nada existe para ella, excepto aquello que está en la línea de la que es consciente. Si algo entra en esa línea parecerá como si viniera de la nada. Si algo sale parecerá como si dejara de existir. Si tal criatura mueve su línea de visión, digamos girando su cabeza, verá un número de direcciones sucesivamente. Su ruta de percepción trazaría una línea por el paisaje (como una línea cruzando una foto). De nuevo nosotros, con nuestra visión de una dimensión superior veremos de una sola vez lo que la conciencia unidimensional percibe como pasado y futuro.

          Para una criatura de conciencia bidimensional, el mundo aparece bidimensional, como una fotografía. Tal criatura sólo concibe un plano de la existencia. Si mira una casa y alguien abre la puerta y sale, para su conciencia tal persona aparece de la nada. Si camina alrededor de la casa, para ella ésta parecerá cambiar de forma y características, aunque nosotros con nuestra conciencia superior vemos que la casa tiene forma constante.

         La conciencia cero dimensional ve el mundo como cero dimensional, pero esto no hace que el mundo sea cero dimensional. La conciencia unidimensional ve el mundo unidimensional, pero esto no hace al mundo unidimensional. La conciencia bidimensional ve el mundo como bidimensional pero esto no hace que el mundo sea bidimensional. Ante nuestra conciencia tridimensional el mundo aparece como tridimensional, pero esto no excluye la posibilidad de que haya dimensiones superiores.

   Observemos que cuando nosotros, con nuestra conciencia tridimensional, vemos el mundo de la conciencia dimensional inferior, podemos hacer que las cosas aparezcan "de la nada" o desaparezcan de su mundo y podemos ver su pasado y futuro de una sola ojeada. A través de la historia ha habido ciertas personas que han mostrado estas habilidades en nuestro mundo
tridimensional. Han manifestado la habilidad de hacer que las cosas aparezcan o desaparezcan, de describir eventos pasados en los que no estuvieron presentes y de predecir el futuro (por eso se les llama profetas). Cristo fue capaz de crear panes y peces cuando mucha gente lo necesitaba (Mateo 14:13-21) y de desaparecer en medio de una multitud sin ser visto (Lucas 4:28- 30), (Juan 8:59). Fue capaz de decir todo el pasado de personas que veía por primera vez (Juan 1:43-51), (Juan 4:7-19), y en varias oportunidades Él demostró conocer por anticipado qué experiencias les aguardaban a Él y a los
discípulos (Mat. 17:24-27, Mat. 20:18-19, Mat. 26:20-25, Mat. 26:31-35, Luc. 5:1-11). Es razonable pensar que la conciencia de Cristo y de los profetas pertenecía a la cuarta dimensión.

              Pablo, en su Carta a los Efesios (3:14-18) escribió: "Por eso yo doblo mis rodillas ante el Padre... que habite Cristo por la fe en vuestros corazones y, arraigados y fundados en la caridad, podáis comprender, en unión con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad". Pablo incluyó aquí cuatro dimensiones y dejó implícito que no sólo los santos podrían comprenderlas sino que nosotros seremos también capaces de comprenderlas cuando Cristo habite en nuestros corazones y nos volvamos "arraigados y fundados en la caridad".

REFERENCIAS
- Abbot, Edwin A. Flatland. New York: Dover Publications, 1952.
- Ouspensky, P.D, Tertium Organum. Rochester, N. Y.: Manas Press, 1920.
- Washburn, Margaret F. The Animal Mind. N.Y.: Macmillan, 1926.

*
del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover 

Las funciones de ciencia y religión en la búsqueda de la verdad II


II. Las funciones de ciencia y 
religión en la búsqueda de la verdad

          El hombre posee órganos sensoriales con los que puede realizar observaciones en el mundo físico. Tras efectuar muchas observaciones comienza a apreciar pautas fijas en lo que contempla. Ve que el agua corre colina abajo, que los cuerpos celestes siguen ciertas trayectorias, que la electricidad circulando por un filamento puede producir calor y a veces luz, etc. Después desarrolla "leyes", las cuales son enunciados de pautas observadas.
Desarrolla asimismo teorías que intentan explicar por qué las cosas suceden de una determinada manera. Estas teorías a menudo incluyen objetos no perceptibles sensorialmente pero que son aceptados como ciertos si las explicaciones asociadas son razonables. Nadie ha visto jamás la gravedad (o un campo gravitatorio, como dirían los científicos) pero explicamos que la razón de que el agua corra colina abajo y los objetos cercanos a la tierra caigan cuando no tienen apoyo es que la gravedad los atrae. Nadie ha visto jamás un electrón pero la producción de calor por una corriente eléctrica puede ser explicada diciendo que la corriente eléctrica está compuesta por electrones en movimiento y que los electrones en movimiento tienen energía cinética (de nuevo algo invisible) y que cuando los electrones chocan con átomos en el
cable, su energía cinética se transforma en energía calórica. Debido a que los electrones sirven para proporcionar una explicación a los efectos calóricos de las corrientes eléctricas y otros fenómenos, los electrones se convierten en parte de la teoría y se cree en su existencia. 

         Este proceso de observación del mundo material y de elaboración de leyes y teorías se denomina "ciencia materialista". La ciencia materialista tiene limitaciones. Se basa en percepciones de los sentidos físicos e inferencias de las mismas. Sin embargo, hay algunas cosas que no pueden ser percibidas físicamente o inferidas. La religión es necesaria para completar el cuadro. Algunos individuos son clarividentes, es decir, son capaces de percibir los mundos suprafísicos. Ellos han observado esos mundos y su modus operandi y han desarrollado y escrito las leyes que rigen en los mundos suprafísicos. Aquellos que aún no pueden hacer esas observaciones por sí mismos sólo pueden conocer acerca de los mundos suprafísicos si están dispuestos a tener fe en las afirmaciones de los clarividentes. La ciencia materialista se ocupa de las relaciones físicas de causa y efecto pero no puede detectar las influencias espirituales rectoras que controlan lo que ocurre en la Tierra. Los clarividentes ven que los fenómenos de la naturaleza (volcanes, terremotos, el rayo y el clima) son todos acciones deliberadas de las jerarquías divinas. Los clarividentes dicen que incluso nosotros somos guiados, de forma que todo lo que encontramos en la vida fue preparado ya que necesitábamos afrontarlo para impulsar nuestra evolución. La ciencia materialista ha observado que si el cuerpo A empuja al cuerpo B, entonces el cuerpo B reacciona sobre el cuerpo A con una fuerza igual y opuesta, pero la ciencia materialista no puede hacer afirmaciones sobre reacciones que caen más allá de fuerzas observables. Los clarividentes afirman que cuando la persona A influencia a la persona B en un nivel emocional, mental o espiritual, esta influencia retorna a ella y será sentida más tarde por A.

              Llegará el tiempo en que cada persona desarrollará su propio poder clarividente. Lo que ahora es conocido mediante la religión formará entonces parte de la ciencia. Hasta ese momento, sin embargo, religión y ciencia se complementarán la una a la otra. Ambas son necesarias para una imagen completa de la verdad.

REFERENCIAS
- Heindel, Max. The Rosicrucian Cosmoconception. Oceanside, Cal: The Rosicrucian Fellowship, 1973.
- Steiner, Rudolf. Knowledge of the Higher Worlds and Its Attainment. New York: Anthroposofic Press, 1947.
- Steiner, Rudolf. Manifestations of Karma. London: Rudolf Steiner Press, 1969.

*
del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

Masa, energía y espíritu III



III. Masa, energía y espíritu

                La masa es una propiedad de la materia que la hace difícil de acelerar.   La Segunda Ley de Newton establece que la aceleración de un objeto es igual a la fuerza neta que actúa sobre ese objeto dividida por la masa. Esto puede escribirse como:

a=f/m

donde "m" es la masa del objeto, "f" es la fuerza que actúa sobre el objeto y "a" es la aceleración de dicho objeto. De esta ecuación puede deducirse que cuando una fuerza actúa sobre un cuerpo, cuanta más masa tenga el cuerpo, menor aceleración se producirá. Debido a que un camión posee más masa que un automóvil, le es más difícil pasar del reposo a una velocidad máxima tan rápido como a un automóvil, y también tarda más en detenerse. La masa,
además, influye en la atracción gravitatoria (peso). Cuanta más masa tenga un objeto, más atraído será por la fuerza gravitatoria en cualquier lugar donde se encuentre, es decir, tendrá más peso en ese lugar. Debido a que un camión tiene más masa que un automóvil es más difícil levantar un camión (moverlo contra la gravedad) que levantar un automóvil.

             Los científicos materialistas aceptan la realidad de cualquier cosa que tenga masa, si ellos la pueden ver, sentir una resistencia cuando tratan de moverla, y pesarla, entonces están dispuestos a creer en su existencia.

                   Supongamos que tomamos un pedazo de hielo. El hielo tiene masa y se necesita una fuerza para acelerarlo o levantarlo. Supóngase, además, que el hielo se coloca en un plato y comienza a calentarse. Al rato se derretirá. Si continuamos calentándolo, se vaporizará y desaparecerá del plato. De hecho, todo objeto dotado de masa puede pasar a la fase de vapor si se le aplica suficiente calor y de esta forma se le puede hacer desaparecer. El científico materialista ha aprendido a expandir su imaginación y aceptar la desaparición ocasional de parte de lo que él considera real. Observa que aun cuando la materia se evapora y desaparece, puede condensarse y aparecer de nuevo. Un dato interesante en todo este proceso es que la masa total del sistema se mantiene constante, inclusive a través de la parte no visible del proceso. Si se evapora un kilogramo de hielo y luego se condensa y se recristaliza, entonces el bloque de hielo resultante tendrá una masa de un kilogramo. Debido a que el vapor posee la misma cantidad de masa sin pérdida alguna, se da credibilidad a la idea que el vapor, aun cuando invisible, es tan real como el sólido del cual se produjo.

           Con la llegada del siglo veinte, la imaginación de los científicos materialistas se expandió un poco más. En 1905 Albert Einstein teorizó que la masa y la energía pueden intercambiarse de acuerdo con la ecuación:

E=m ·c2


donde "E" es la cantidad de energía necesaria para producir una cantidad de masa "m" y c=2.998 x 108 m/s (velocidad de la luz en el vacío). Alternativamente "E" es la cantidad de energía que puede producirse de una masa "m".   La ecuación masa-energía de Einstein ha sido verificada experimentalmente tanto en reacciones nucleares como en reacciones con partículas elementales. Se ha observado que la masa puede crearse de una radiación electromagnética en los llamados "eventos de producción de pares". Si pasa suficiente energía electromagnética (la cual no posee masa) cerca de un núcleo pesado, pueden generarse un electrón y un antielectrón (los cuales sí poseen masa). La presencia del núcleo es necesaria para absorber algo del momentum de la reacción. De la misma manera, pueden generarse un protón y un antiprotón, un neutrón y un antineutrón y cualquiera otra partícula y su correspondiente antipartícula. Algunos han teorizado diciendo que de esta forma fue creada originalmente toda la materia. Inversamente, cuando una partícula y una antipartícula se encuentran, ellas desaparecen y solamente permanece la radiación electromagnética sin ninguna masa. En el proceso de aniquilación de pares la masa no solamente llega a ser invisible sino que cesa de existir. Es interesante advertir, sin embargo, que cuando la masa cesa de existir, la suma total de la masa total y de la energía dividida por c2 permanece constante. Si un kilogramo de masa fuera convertido en energía pura (sin masa) en forma de radiación electromagnética y si toda esta radiación fuera atrapada y mantenida en condiciones apropiadas, sería posible teóricamente producir un kilogramo de masa (existen un sinnúmero de dificultades, si alguien tratase de hacer esto). El hecho de que la radiación electromagnética posee la propiedad masaenergía sin pérdidas da paso a la idea de que la radiación electromagnética, aunque no posea masa y no pueda ser empujada, atraída, o pesada es tan real como las partículas que sí poseen masa.
            
             La radiación contiene energía. Un sistema se dice que posee energía si tiene la capacidad de producir cambios en sí mismo o en otras cosas. Se sabe que las ondas electromagnéticas tienen energía porque pueden producir corrientes eléctricas (como hacen las ondas de radio y televisión a través de antenas), calentar objetos (como hacen los rayos del Sol y los hornos microondas), causar reacciones químicas (como hacen los rayos del Sol al contacto con las hojas de las plantas o con la piel humana). De ahí que la capacidad de hacer cosas haya sido aceptada como parte de la realidad por los científicos materialistas.

               Cuando el vidente investiga estos asuntos, está de acuerdo con las conclusiones de los científicos materialistas e incluso puede aportar algo más. Mientras que el científico materialista puede únicamente inferir la realidad del vapor y las ondas electromagnéticas, el clarividente puede ver directamente el vapor y las ondas electromagnéticas y, por consiguiente, confirmar su realidad.  El vapor está clasificado por el clarividente como perteneciente a la Región Química del Mundo Físico, junto con los sólidos y los líquidos. Las ondas electromagnéticas y otros campos de fuerza que actúan sobre las partículas de la Región Química están en la Región Etérica del Mundo Físico.  Adicionalmente, el clarividente puede ver y trabajar inclusive con estados más refinados de la materia a medida que eleva su estado de conciencia a lo que se llama Mundo del Deseo y Mundo del Pensamiento. Estos mundos superiores(*) son tan reales para el clarividente como los objetos sólidos para el científico materialista. El clarividente Max Heindel establece que la materia (ya sea en el Mundo Físico o en otros superiores) es espíritu cristalizado y que la energía (en todos los mundos) es el mismo espíritu, todavía no cristalizado. Materia y energía son reconocidas por el clarividente como parte de una única realidad, el espíritu.

(*) El Mundo del Deseo y el Mundo del Pensamiento se dice que son "más elevados" que el Mundo Físico porque la materia en ellos vibra a mayor velocidad que la materia física (de la misma manera que los átomos de los gases vibran más rápido que los átomos de los líquidos y éstos a su vez más rápido que los átomos de los sólidos). Espacialmente, el Mundo Físico, el Mundo del Deseo y el Mundo del Pensamiento se interpenetran unos a otros (como lo hacen los sólidos, los líquidos y los gases en el Mundo Físico).

*
del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

El Principio de Indeterminación


IV. El Principio de Indeterminación

           En 1820 Pierre Simon Laplace afirmó que, conocidas la posición y la velocidad de cada partícula del universo, se podrían predecir todas las posiciones futuras de todas las partículas y, por consiguiente, todos los acontecimientos futuros. Siguiendo a Laplace, diferentes científicos materialistas mantuvieron esta opinión durante todo el siglo XIX. Su creencia era apoyada por sus observaciones. Dada la posición y velocidad iniciales de una bola lanzada, ellos podían predecir dónde se detendría. Dada la posición y velocidad iniciales del Sol y los planetas, podían predecir dónde se encontraría cada uno en cualquier momento. Incluso los objetos con carga eléctrica parecían obedecer leyes inexorables, de modo que conocidas sus posiciones y velocidades iniciales, las posiciones futuras podían ser calculadas. La creencia de Laplace llevó a la gente a adoptar la creencia de que el mundo operaba completamente de acuerdo con leyes, que el porvenir estaba predeterminado y que los hombres no tenían control ni sobre su propio futuro ni sobre el futuro del mundo.

           En las cercanías del siglo veinte los científicos observaron hechos que empezaron a hacer vacilar su confianza en la capacidad teórica para predecir todos los acontecimientos futuros. En el experimento sobre el efecto fotoeléctrico (1887), en el experimento Franck-Herz (1914), en el experimento sobre el efecto Compton (1922) y en el experimento sobre difracción del electrón (1927), los electrones y las ondas de luz no se comportaban de la forma esperada según la teoría clásica. A su tiempo, las conclusiones que sacaron los científicos materialistas fueron:

              1) La luz se mueve en el espacio como una onda (la cual se extiende sobre una porción del espacio) pero cuando la luz interactúa con algo aparecen partículas concretas (llamadas fotones) dentro de la onda. No se puede predecir cuándo aparecerá un fotón en la luz, aunque es posible hablar sobre la probabilidad relativa de que aparezca el fotón en una zona determinada.

           2) Un electrón se mueve por el espacio como una onda pero cuando el electrón interactúa con algo aparece una partícula concreta dentro de la onda del electrón. Como ocurría con el fotón, sólo se puede afirmar la probabilidad con que aparecerá el electrón-partícula dentro del electrónonda.

           3) Similarmente, otras partículas elementales (como protones y neutrones) se mueven por el espacio como ondas e interactúan como partículas.

         Sobre la descripción de la materia y la luz como onda-partícula se construyó el Principio de Indeterminación, enunciado por Werner Heisenberg en 1927. Supongamos que "delta x" representa la amplitud de una onda.  Entonces, la indeterminación sobre dónde aparecerá la partícula será también "delta x". Se podría precisar dónde aparecerá una partícula disponiéndolo todo para que la onda de la partícula fuera muy estrecha. Lo que Heisenberg advirtió es que cuanto más estrecha fuera la onda, mayor sería la indeterminación en la velocidad que la onda daría a la partícula creada. En forma algebraica, el Principio de Indeterminación de Heisenberg afirma/reza así lo siguiente:

+x · +y >= h/m

Donde "delta y" es la indeterminación en la velocidad de la partícula, "delta x" es la indeterminación en la posición de la partícula, "m" es la masa de la partícula y h=6.626 por 10 a la menos 34 potencia Js. Así, los científicos materialistas llegaron a la conclusión de que es imposible conocer con precisión la posición y velocidad de una partícula simultáneamente. Si no podemos conocer con exactitud la posición y velocidad iniciales de las partículas en el universo y si las partículas (cuando no interactúan) pueden desaparecer (transformarse en ondas) y reaparecer en un lugar imprevisible, entonces la creencia de Laplace en la predicción teórica de todos los acontecimientos futuros es insostenible.

           Los científicos materialistas atribuyen la aparición de partículas en un lugar u otro "al azar" porque sólo pueden predecirla desde el punto de vista de probabilidad. Albert Einstein, sin embargo, afirmó en 1947: "Nunca creería que Dios juega a los dados con el mundo". Lo que parece azar a los científicos materialistas no lo es para los clarividentes, que pueden ver poderes superiores en acción. Los clarividentes ven numerosas fuerzas inteligentes activas en el mundo. Cada persona tiene un Espíritu (a veces llamado Ego) que puede dirigir el cuerpo físico según su voluntad. Los animales y plantas también tienen Egos, aunque sus Egos tienen menores habilidades para dirigir sus cuerpos físicos densos que los Egos humanos. Existen asimismo ángeles que ayudan a dirigir los procesos de reproducción y crecimiento, y arcángeles que ayudan a dirigir las migraciones, la construcción de refugios y otras actividades instintivas de los animales así como el desarrollo de costumbres, creencias y actividades colectivas de los pueblos y las naciones. Existen Ángeles Archiveros que disponen las experiencias que la gente encuentra en su vida de tal forma que todo el mundo recibe exactamente lo que necesita para su desarrollo.

                No puede haber contradicciones en la verdad. En tanto que la ciencia es cierta y en tanto que la religión es cierta, ambas pueden convivir una con otra en armonía. El desarrollo del Principio de Indeterminación por la ciencia materialista llevó la ciencia un paso más cerca de la verdad y abrió espacio en la teoría científica para la interacción entre espíritu y materia, como afirma la religión que sucede.

*

del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

Sabiduría en el universo V


V. Sabiduría en el universo

          En Proverbios 3:19 está escrito: "Con la sabiduría fundó Yavé la tierra, con la inteligencia consolidó los cielos." Los científicos materialistas han realizado muchas observaciones de lo que hay en el universo y como se comporta la materia. ¿Dan esas observaciones evidencia de la sabiduría? Para contestar esa pregunta debemos tener algún medio de reconocer la sabiduría cuando la encontremos. Una manera de indagar si hay sabiduría en el universo presente es compararlo con otros posibles universos alternativos, imaginados, y ver qué funciona mejor, si el universo real o los alternativos.

          En el universo presente, dos de las partículas básicas que constituyen la materia son el protón y el electrón. Vemos que estas partículas se atraen mutuamente gracias a lo que se denomina fuerza eléctrica. ¿Cómo sería el universo si no hubiera fuerza de atracción entre las partículas? Todas las partículas del universo flotarían al azar y sería imposible construir forma alguna. Si queremos una creación con sentido, debemos ser capaces de unir
partículas para obtener formas diversas. Por lo tanto, la existencia de fuerzas eléctricas es sabia.

         En el universo presente, la fuerza eléctrica no es capaz de mantener juntos dos protones pero existe otra fuerza, llamada fuerza de cohesión nuclear, capaz de mantener unidos los protones. ¿Cómo sería el universo si los protones no pudieran permanecer unidos? El único elemento en el universo sería entonces hidrógeno (consistente en un protón con un electrón en su órbita). Si sólo hubiera un elemento en el universo, la posibilidad de crear estructuras complejas con propiedades diversas sería limitada. Por consiguiente, el mundo material es un mundo mejor gracias a la existencia de la fuerza de cohesión nuclear.

          Cuando varios protones se unen y atraen electrones en órbita alrededor de ellos, el resultado recibe el nombre de átomo. Todos los átomos con el mismo número de protones reciben el mismo nombre atómico. Por ejemplo, todos los átomos con seis protones se denominan átomos de carbono, todos los átomos con veintiséis protones se denominan hierro, todos los átomos con setenta y nueve protones se denominan oro, etc. Observamos que en el universo presente los movimientos de los electrones alrededor de los protones son gobernados por lo que llamamos ondas mecánico-cuánticas. Estas permiten que los electrones vayan solamente en ciertas órbitas alrededor de los protones. ¿Cómo sería el mundo si esas ondas no gobernaran los movimientos de los electrones? Lo primero de todo, ningún átomo de un elemento tendría las mismas propiedades químicas que otro. Un átomo de oro tendría sus electrones dispuestos de manera diferente que cualquier otro átomo de oro, de forma que cada átomo tendría diferentes propiedades. Y lo que es más, los átomos podrían cambiar sus propiedades continuamente.   Cada vez que un átomo colisionara con otro átomo, los electrones de ambos serían empujados a diferentes órbitas y los átomos cambiarían sus propiedades. Átomos que formasen un cuerpo sólido en un momento determinado podrían transformarse en un líquido o un gas un minuto después o podrían cambiar de un sólido frágil a un sólido elástico, o de una sustancia no inflamable a una inflamable, etc. Tal inestabilidad en el mundo no conduciría a la construcción de formas físicas útiles. Por consiguiente, las ondas mecanico-cuánticas que gobiernan el movimiento de los electrones cumplen un propósito útil y muestran sabiduría.

           Cuando se unen dos o más átomos, el resultado se denomina molécula. Los diversos cuerpos vegetales, animales y humanos se componen de moléculas. Los humanos obtienen los materiales para sus cuerpos comiendo vegetales. Observamos que los cuerpos humanos no se componen de porciones de frutas y vegetales. Si así fuera, las posibles estructuras corporales serían muy limitadas. ¿Puede imaginar el tratar de construir arterias, venas y capilares con pequeños trozos de apio, tal vez unidos con miel y harina? Es
sabio que el cuerpo humano sea capaz de descomponer la comida en sus partes constituyentes y después reconstruir nuevas moléculas que servirán a sus propósitos.

             Cualquier molécula puede ser descompuesta si es calentada lo suficiente. Pero si el cuerpo humano tuviera que descomponer los alimentos mediante calor, todas las moléculas en la proximidad de dicho calor se descompondrían también. Esto no sería sabio porque si bien la comida debe ser descompuesta, otras moléculas deben bien preservarse o bien construirse a partir de la comida. Los medios de que se sirve el cuerpo para descomponer la comida y construir las moléculas necesarias evitan los problemas citados.

        El cuerpo alberga moléculas llamadas enzimas. Existen muchos tipos diferentes de enzimas. Para cada tipo de molécula que necesita ser descompuesta hay un tipo específico de enzima que puede acoplarse y romper sólo aquel tipo de molécula y ninguna otra. Además, por cada pequeña molécula que se necesita construir existe una enzima que es capaz de acoplarse a los componentes específicos que se requieren, ignorando cualquier otra sustancia presente y los reúne de manera estable. Así, el cuerpo descompone de manera selectiva ciertas moléculas que no puede emplear y construye otras que sí puede emplear.

           Las enzimas son capaces de reunir unos cuantos componentes para construir una molécula pequeña. La molécula de proteína típica que necesita el cuerpo humano consta de una cadena de aproximadamente 400 aminoácidos dispuestos de una determinada manera. El trabajo de construir tal molécula es demasiado grande para las enzimas. Existen en el cuerpo ciertas moléculas (llamadas moléculas de ADN) que tienen codificada la configuración según la cual las diferentes proteínas del cuerpo serán formadas. Existen otras moléculas (llamadas ARN-m, ARN-t y ribosomales) que cooperan para disponer los aminoácidos apropiados en la secuencia especificada por el ADN. De esta manera el cuerpo humano puede obtener para sí mismo los tipos de moléculas que precisa. En modo alguno estas moléculas que trabajan para construir otras moléculas fabrican proteínas constantemente en un cuerpo sano. Otros grupos de moléculas (llamadas genes reguladores, silenciadores y operadores) son capaces de detectar si una proteína en particular es necesaria y estimular su producción en ese caso así como suprimir su producción si no es necesaria. Es eficiente (y por lo tanto sabio) que el cuerpo no malgaste sus energías produciendo cosas que no necesita.

             Cuando nos fijamos en la estructura de los diversos órganos y sistemas dentro del cuerpo humano apreciamos más evidencias de sabiduría. El cuerpo es capaz de transportar oxígeno y nutrientes mediante la sangre a todas las células del organismo y transportar los productos de desecho lejos de las células. Sin circulación sanguínea las células serían como una estufa que no es alimentada con combustible y aire y de la cual no se retiran las cenizas. Pronto se apagaría.

               El cuerpo físico no sólo tiene las características necesarias para funcionar en el mundo físico sino que dispone de muchas propiedades que aumentan al máximo su capacidad funcional. Los huesos se componen de materia dura cerca de la superficie y una trabécula de material poroso dentro, lo cual les da fuerza sin un peso excesivo. Los pulmones (con sus alvéolos), el intestino (con sus vellosidades) y el sistema circulatorio (con sus capilares) tienen ramificaciones que incrementan las superficies, lo cual aumenta la
eficiencia de absorción de materiales a través de esas superficies. La nariz está construida de tal manera que es capaz de filtrar el polvo del aire respirado y calentar éste con el fin de que los pulmones no sufran. Los párpados oculares pueden cerrarse cuando se acercan partículas que podrían dañar los ojos o cuando la llegada de luz al ojo no es deseable. La piel es capaz de sudar cuando el cuerpo se calienta en exceso de forma que el vapor que se desprende enfríe el cuerpo. Los capilares del el sistema circulatorio tienen la característica de abrirse y cerrarse cuando sea necesario de manera que cuando una parte del cuerpo lo necesita se abren y aportan sangre adicional.  Esto permite al cuerpo operar con menos sangre de la que sería necesaria si todos los capilares debieran recibir sangre todo el tiempo. Las cuerdas vocales, junto con la lengua y los labios, permiten no sólo emitir sonidos sino sonidos articulados (palabras). Adicionalmente, el cuerpo dispone de muchas partes "de reserva" de manera que puede seguir funcionando incluso si ciertas partes del mismo han sido dañadas. El cuerpo puede seguir viviendo y funcionando eficazmente incluso si pierde la mitad del cerebro, un riñón, un pulmón, tres cuartas partes del hígado y hasta el ochenta por ciento del intestino delgado.

            Continuando nuestro examen del universo, volvamos nuestra atención a la Tierra y al Sol. El Sol ilumina la Tierra y la provee de energía. Sin la luz solar todas las aguas se helarían, ningún viento soplaría, ninguna planta podría crecer y los animales y humanos no podrían vivir. El método de producción de energía en el Sol es mediante una reacción de fisión nuclear que convierte la masa en energía. Este es un método tan eficiente de producción de energía que el Sol puede irradiar energía al ritmo que lo hace ahora durante aproximadamente diez mil millones de años. De esta manera, la vida en la Tierra dispone de tiempo suficiente para desarrollarse y evolucionar hacia formas de vida complejas. Por comparación, si el Sol produjera su energía mediante reacciones químicas (como ocurre en el fuego ordinario por carbón o gas), el Sol con su masa actual no sería capaz de continuar con su producción actual de energía durante más de 1,400 años. De manera que el método de producción de energía por fisión nuclear es mucho más sabio.

            La localización y movimientos de la Tierra también muestran sabiduría. La Tierra está a la distancia apropiada del Sol (ni demasiado lejos ni demasiado cerca) y tiene los movimientos de rotación y revolución apropiados para proporcionar a las formas de vida presentes las dosis adecuadas de radiaciones solares para impulsar la vida y la evolución. La atmósfera de la Tierra contiene el oxígeno que los animales y humanos necesitan para respirar. Si todas las formas de vida inspirasen oxígeno y espirasen dióxido de carbono (como hacen los animales y humanos) las reservas de oxígeno pronto se agotarían. Las plantas, sin embargo, toman dióxido de carbono y devuelven oxígeno y de esta forma contribuyen a mantener una situación de equilibrio. Si la gravedad fuera la única fuerza que actuase sobre el agua, toda el agua se precipitaría en los océanos y las plantas y animales en tierra morirían. El agua, sin embargo, puede evaporarse de los océanos. Los vientos, empujados por la radiación solar, llevan después el vapor de agua sobre la tierra, donde se condensa y cae como lluvia. De esta manera las plantas consiguen el agua que necesitan y los ríos y demás corrientes proporcionan agua fresca a los animales y humanos. Todos esos proceso trabajan juntos para producir un entorno estable en el que se desarrolle la vida sobre la Tierra durante largos periodos de tiempo. Considerando que la evolución de los seres implicados es de una naturaleza lenta, esto es sabio. 

           A su debido tiempo, todas las formas "mueren" y se disuelven. Esto también es sabio. Los cuerpos vegetales, animales y humanos, aunque muestran sabiduría en su estructura, no son aún perfectos. Por consiguiente, es bueno para los espíritus que habitan dichas formas que, una vez hayan obtenido toda la experiencia que puedan de una forma, la abandonen y construyan otra mejor. Incluso los soles se apagan y los sistemas solares se disuelven con el tiempo. Llega un tiempo en el que el sistema solar ha agotado su utilidad y debe disolverse para que pueda reconstruirse de modo más perfecto. 
        
            Nosotros, los humanos, trabajamos junto con las otras jerarquías creadoras en el diseño, construcción y mejora del universo. Es bueno que reconozcamos lo que hay de sabio en la creación para que cuando hagamos cambios no alteremos lo que ya es bueno y empeoremos las cosas en vez de mejorarlas.

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del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

La constitución del cuerpo VI


 
     
  VI. La constitución del cuerpo

             Los científicos materialistas han observado propiedades reguladoras y organizadoras en los cuerpos de las criaturas vivientes. Como escribió el botánico Edmund W. Sinnot (capítulo nº 2 de La creatividad y su cultivo):
            "Los seres vivos son organismos. Un organismo es, en primer lugar, un sistema organizado de estructuras y actividades. No es una masa informe cuyas partes y procesos son casi independientes sino que se mantiene unido bajo un control coordinador... La comida entra en él y se constituye en parte de él... A medida que los tejidos se desgastan, la materia deja nuevamente el organismo... Sin embargo, ello no cambia el sistema viviente ya que el organismo se mantiene a sí mismo gracias a una serie de procesos reguladores..."

               "Cada organismo tiene... su ciclo particular de desarrollo progresivo y creativo. La nota clave de este ciclo es el cambio continuo; no un cambio ciego sino un cambio que se mueve hacia un fin muy definido, el individuo maduro y la culminación del ciclo... El curso normal del desarrollo hacia un fin puede ser bloqueado y alterado de diferentes modos... (pero) el organismo muestra una tendencia persistente hacia la consecución del fin contra todo impedimento..."

            "El brote de una planta cortado y puesto en agua o arena húmeda regenerará su sistema radicular perdido. Varios órganos animales pueden ser repuestos si han sido perdidos (patas de cangrejos, apéndices de larvas de anfibios, colas de gusanos, ojos de caracoles, etc.)..." 

              En la misma obra citada, en el capítulo nº 3, el arquitecto Alden B. Dow recalca que, cuanto mayor es la variedad de materiales disponibles para construir algo, más variada puede ser la estructura de esa construcción.  Advierte que en la naturaleza hay gran variedad de átomos y moléculas y que, por consiguiente, existen miríadas de posibles maneras de combinarlos.  Concluye: "Por esta razón no me sorprende la creatividad o individualidad hallada en las estructuras naturales. Lo que sí me asombra es que con toda esta habilidad creativa la naturaleza esté deseosa de conformarse tan sólo con producir algo que reconocemos como una margarita corriente. Si los materiales de construcción son similares, puedo ver como habría un tipo común para las formas individuales. Por ejemplo, una casa hecha con ladrillos es una casa de ladrillo y una casa hecha con madera es una casa de madera. Esto es sin duda lo que llamamos genética pero no explica la similitud de formas entre todas las margaritas."

      Los científicos materialistas están confusos. ¿Qué da organización al organismo? ¿Qué dirige el desarrollo y curación del organismo? ¿Qué hace que los organismos de un determinado tipo se ajusten a un modelo reconocible aunque puedan existir variaciones dentro del modelo general? Los clarividentes pueden ver las fuerzas conductoras que dirigen esos fenómenos y así pueden dar respuestas a esas preguntas.

          Los clarividentes advierten que es necesario hacer primero una distinción entre cuerpo y espíritu. El espíritu es tan separado y diferente de su forma como el carpintero es distinto e independiente de la casa que construye para ocuparla. Es el Espíritu el que moldea las formas como expresión de sí mismo.
            El espíritu construye cuerpos con sabiduría, propósito y anticipación.  Concibe mentalmente las distintas funciones que desea que el cuerpo sea capaz de realizar y luego crea diversas estructuras en el cuerpo que sean capaces de llevar a cabo esas funciones. Así, los cuerpos no son el resultado de la combinación al azar de los átomos sino que son más bien el resultado de una planificación cuidadosa. Ésta es la razón por la que vemos organización en los organismos.

               Los cuerpos físicos densos son capaces de crecer hacia una forma específica y curarse si su forma es dañada porque el espíritu ha creado una matriz de campos de fuerza etéricos (llamada cuerpo vital) que dirige la ubicación de las partículas densas incorporadas en el cuerpo denso como alimento. Si tomamos una mesa, practicamos muescas en ella y luego esparcimos polvo de mármol, el mármol se introducirá en las muescas. De manera similar los átomos se colocan en los puntos de fuerza del cuerpo vital. Durante el crecimiento los puntos del cuerpo vital se encuentran en el proceso de ser rellenados por átomos. Si un tejido se desgasta o un órgano denso es extirpado y el cuerpo vital no ha sido dañado, el órgano crecerá de nuevo a medida que esa región de la matriz se rellena de átomos nuevamente. Así, el cuerpo vital permite al organismo desarrollarse hacia una forma predeterminada y curarse por sí mismo.

                  La razón para la similitud entre las formas es que muchas formas pueden ser creadas a partir de un modelo mental. Una vez que los espíritus creadores hubieron creado un modelo básico de margarita, este mismo modelo básico fue empleado para la creación de todas las margaritas. Similarmente ocurrió para cada especie de planta y animal. Inicialmente un modelo básico fue creado para la forma humana. Se hicieron modificaciones en este modelo con el tiempo de forma que aparecieron modelos básicos separados para cada raza y nación. Los humanos han alcanzado ahora el estado evolutivo en que son capaces de efectuar trabajo creativo individualmente. Así los espíritus humanos han comenzado a modificar individualmente las estructuras de sus cuerpos de forma que cada uno se está volviendo claramente diferente de todos los demás.

          Por todas partes podemos ver en la naturaleza, si la buscamos, evidencia de sabiduría, orden y relaciones entre las partes, así como avances hacia metas. Tennyson estaba arrebatado por estas maravillas de la naturaleza cuando escribió:

       Flor en la agrietada pared,
       Te arranco de la grieta,
       Te sostengo en mi mano, con tus raíces,
       Pequeña flor, si solamente pudiera comprender
       Lo que tú eres, entera con tus raíces, el todo en el todo,
       Conocería lo que Dios y el hombre son.


REFERENCIA
- Anderson, Harold H. Creativity and Its Cultivation. New York: Harper, 1959.

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del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover