humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

*
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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miércoles, 3 de septiembre de 2014

HISTORIAS MISCELÁNEAS DE AUXILIARES



Capítulo XVII
HISTORIAS MISCELÁNEAS DE AUXILIARES

En este capítulo contaré algunas historias que le darán una información más amplia sobre las variadas actividades de los Auxiliares Invisibles que son enviados en misiones de auxilio por
los Seres Elevados. Estos Seres Elevados, con la ayuda de muchos seres de menor rango, hacen todo lo que pueden para socorrer a la humanidad de este planeta en su evolución. La Humanidad ha sido situada sobre la Tierra para experimentar, y cada ser humano debe
resolver su propio destino. El Hombre ha recorrido parte de su camino en su jornada evolutiva, pero todavía tiene un inmenso trabajo que realizar sobre sus diferentes vehículos antes de que pueda aspirar a ganar la liberación. Debe aprender a progresar mediante la ayuda a sus semejantes hacia el sendero del logro. Todos deben ganar algún día la conciencia de unidad con el Padre.

***
Mucha gente recibe ayuda gracias a sus plegarias a Dios. Veamos la historia de un hombre cuyas oraciones fueron respondidas: Una noche, dos Auxiliares fueron enviados a ayudar a un hombre en la región sur­occidental de los Estados Unidos. Este hombre estaba aterrorizado porque estaba bajo el poder de otro. Él era un buen hombre y trabajaba duro para salir adelante. Tenía una esposa y dos hijos, ganaba un buen salario y vivían bien. Estaba bien considerado en la comunidad en la que vivía.
Se había encontrado con un hombre en una taberna, que lo había engañado. Lo había involucrado en una red de secuestradores y lo estaban forzando a entregarle todos sus ahorros.
Aquel hombre malvado lo había forzado a colaborar con la banda. Había estado a punto de ser asesinado en dos ocasiones y ya una vez había estado bajo arresto. Estaba terriblemente asustado y su mujer estaba preocupada por su triste situación. Ella creía que había hecho algo malo en su lugar de trabajo.
Los Auxiliares encontraron a este hombre con el jefe de la banda. La cuadrilla de ladrones estaba planeando un nuevo golpe y quería que él participara. Cuando el Auxiliar se acercó a él y le preguntó qué problema tenía, contestó que el otro hombre se había quedado con quinientos dólares suyos. La Auxiliar dijo al jefe de la banda que le devolviese el dinero y lo dejara en paz. También le dijo que tendría problemas si no lo hacía así.
El jefe le contestó que ella era demasiado osada como para dejarla con vida, sacó su arma, le apuntó al corazón y apretó dos veces el gatillo. La Auxiliar estaba en su cuerpo de deseos y, naturalmente, no se la podía herir. El arma no emitió ningún sonido. La Auxiliar alargó la mano, agarró el arma y la rompió. El hombre echó a correr pero la Auxiliar fue tras él y enseguida le echó mano. Lo zarandeó bruscamente para hacerle recuperar sus cabales.
­ Le devolveré el dinero, pero déjeme ir ­ dijo.
Los Auxiliares fueron con el hombre a la casa del jefe de la banda, que no estaba lejos, y comprobaron cómo le devolvía el dinero. Llevaron al hombre a su casa y le dijeron que no se
relacionase con desconocidos otra vez. El hombre les preguntó quienes eran y de donde venían y ellos se lo dijeron. Él les agradeció calurosamente su ayuda y los Auxiliares se fueron.

***
Otra noche, unos Auxiliares fueron enviados a salvar a una mujer que había sido arrojada por la borda de un barco por dos hombres. El barco estaba a cierta distancia de la costa de América del Sur. Los Auxiliares bajaron hasta el agua y la rescataron, la sacaron del agua, la rodearon con una pantalla hecha de materia de deseos y la llevaron hasta la costa.
Entonces la mujer dijo a los Auxiliares que los hombres le habían robado ochocientos dólares y dos anillos de diamantes. Les dijo donde vivía, en uno de los estados del sur. Estaba en un
viaje de recreo que iba a durar veinticinco días.
Los Auxiliares la dejaron en lugar seguro y fueron al barco, donde encontraron a los hombres en un camarote, repartiendose el dinero y los anillos que habían robado a la mujer. El Auxiliar materializó una mano, agarró el dinero y los anillos, se dirigió hacia la ventana y desapareció.
­ El dinero sucio no es bueno para vosotros ­ dijo volviéndose.
Los hombres se cayeron de espaldas de la impresión mientras los Auxiliares abandonaban el barco. Luego fueron junto a la mujer y le dieron el dinero y los anillos.
­ Váyase a casa ­ dijo el Auxiliar ­ y no se dedique a hablar sobre su dinero y sobre lo rica que es.
Luego fueron con ella hasta un puerto donde pudo conseguir pasaje en un barco que zarparía hacia su casa en un plazo de dos días. Después la acompañaron a un hotel donde consiguió
una habitación en que permanecer hasta que el barco zarpase.
­ ¿Quién me salvó la vida? ­ preguntó la mujer.
­ Yo lo hice ­ contestó el Auxiliar.
­ ¿Cómo logró aparecer en medio del océano? ­ preguntó ­ No podíamos ver las luces de la  costa de lo alejados que estábamos de ella, y eso que es una noche clara.
­ Es una larga historia y no tenemos tiempo para contársela ­ replicó el Auxiliar.
­ Mi vida le pertenece ­ dijo ella ­ no se cómo recompensarle a menos que me lo diga; pero puedo recompensarle.
­ La única recompensa que queremos es que sea buena y gentil con todo el mundo ­ dijo él ­ hay buena y mala gente en todas partes, ya sabe usted.
La mujer expresó su agradecimiento a los Auxiliares y prometió que sería de utilidad a los demás; los Auxiliares la dejaron y siguieron en su labor de ayudar al necesitado.

***
Una noche, dos Auxiliares estaban por el campo y vieron un bulto sobre la nieve de una carretera. Se acercaron para ver qué era aquello. Hallaron que era una mujer que había sido
arrojada de un trineo o de un vagón. Uno de ellos miró para ver si estaba muerta y comprobó que estaba viva pero enferma, con fiebre e inconsciente.
Levantaron a la mujer y la llevaron hasta el hospital más cercano. Lo que había ocurrido era que alguien llevaba a aquella mujer al hospital pero, cuando llegaron a él, descubrieron que la
habían perdido en algún lugar del trayecto y retrocedieron precipitadamente a buscarla.
La mujer parecía tener unos cuarenta y cinco o cincuenta años. No era agraciada, pero tenía un hermoso cuerpo alma y un exquisito cuerpo mental. Tenía callosidades en las manos ocasionadas por el trabajo duro y sus pies estaban negros por la congelación. El médico la reanimó enseguida y ella preguntó por su hija.
­ Déme su recado y se lo daré a su hija ­ prometió el Auxiliar.
­ Dígale que siga mis pasos y verá a Dios y su Ángel niño ­ dijo ella.
­ ¿Dónde vive su hija y qué edad tiene? ­ preguntó el Auxiliar.
Ella respondió que tenía veinte años y le informó dónde vivía. Luego volvió la cabeza, sonrió y falleció. A los pocos minutos ya estaba en sus vehículos sutiles al lado de su cuerpo.
­ ¿Cuántos hijos ha tenido? ­ preguntó el Auxiliar.
­ - Tuve cuatro ­ replicó ­ he tenido una vida muy dura pero también muy linda. En muchas noches frías he paseado y conversado con Ángeles.
El Auxiliar le dijo que la mayoría de los Ángeles que había visto y con los que había hablado eran Auxiliares pero que, ciertamente, había visto muchos Ángeles en las claras noches de luna. Pero que sólo había hablado con su Ángel, que intentaba ayudarla en todo lo que podía.
­ ¡Qué calor tengo! ­ dijo la mujer muerta.
­ Desee encontrarse bien y pronto estará mejor ­ dijo él.
Ella lo hizo así y se sintió mucho mejor.
­ Quiero irme al Cielo y descansar ­ dijo ella ­ y luego quiero ir a ayudar a los Ángeles. ¡Me siento tan bien ahora! ¡Venga! ¡Vayamos ya!
­ No puede ir al Cielo ahora, pero podrá ir más tarde ­ dijo el Auxiliar ­ Venga con nosotros.
Los Auxiliares la llevaron a la Región Fronteriza. La señora que tenía la responsabilidad de aquel lugar le preguntó si quería descansar o continuar con su trabajo.
­ Quiero trabajar ­ dijo enseguida.
La señora llamó a un hombre y le dijo que trabajase con ella. Luego dijo a la mujer recién fallecida que podía continuar ayudando a toda la humanidad.
Los Auxiliares fueron a la casa de la mujer y allí encontraron a su hija. El Auxiliar le dijo que su madre había fallecido y que ella debía seguir sus pasos.
­ Lo haré ­ dijo al hija ­ ¿seguiré viviendo en el mismo sitio?
­ ¿Tiene usted una buena educación y algo de dinero? ­ preguntó el Auxiliar.
­ Sí, sí tengo – replicó, mientras mostraba su talonario de cheques y su dinero.
­ No puedo decirle nada ahora, pero lo sabrá más adelante ­ dijo él.
El Auxiliar había sido informado de que había un delgado filón de oro en su propiedad y que la hija podría obtener lo suficiente para salir adelante durante tres vidas, pero ella no sabía
nada aún. Su madre fue una Auxiliar desde su nacimiento en una vida pasada. De esta joven nacería una línea sucesoria que perduraría hasta que su madre renaciese de nuevo y entonces
ésta podría beneficiarse de las riquezas de la mina de oro.
Se me ha dicho que en cualquier país en que el aire está libre de contaminación, una persona que posea visión espiritual puede, con frecuencia, en una clara noche de luna llena, ver una
línea de oro o plata desplazándose a través del aire. Estas líneas brillantes son Ángeles en la distancia. Normalmente, los Ángeles brillan más que los Auxiliares, ya que son radiantes por naturaleza.

***
Es fácil, para quienes están fuera de sus cuerpos físicos distinguir a los egos buenos de los malos, mientras se desplazan por el aire. He aquí un ejemplo de lo que quiero decir: En cierta ocasión, una Auxiliar cerró los ojos y se le mostró a dos egos que estaban en una lejana distancia.
El aura de uno de ellos tenía el aspecto de un pequeño óvalo de un hermoso y radiante azul.
Se movía por el aire. A los pocos segundos desapareció de su visión. Luego vio algo de aproximadamente el mismo tamaño pero de un rojo brillante rodeado de un borde negro.
Después de un rato, la porción roja mermó de tamaño y el objeto se hizo completamente negro. Luego, también desapareció.
A esa Auxiliar se le dijo que lo que vio en primer lugar era el aura de un Iniciado o de una persona altamente desarrollada en líneas espirituales, y lo segundo era el aura de una persona malvada buscando a alguien a quien influenciar.

***
En cierta ocasión, mientras dos Auxiliares estaban con su grupo de Auxiliares en el Mundo del Deseo, se encontraron con un hombre y una mujer que eran pareja. Parecían mostrar mucho interés el uno por el otro. Un Auxiliar les preguntó donde vivían y uno de ellos
contestó:
­ Hemos fallecido hace algún tiempo.
­ ¿Erais Auxiliares antes de morir? ­ preguntó un Auxiliar.
­ Sí, eramos Auxiliares y vivíamos en lo Estados Unidos ­ replicó la mujer.
­ ¿Habéis pasado algún tiempo en el Purgatorio? ­ preguntó el Auxiliar.
­ Sí, yo pasé unos cinco minutos en el Purgatorio aunque me pareció una eternidad porque el dolor fue muy intenso ­ dijo ella ­ En mi última vida no estaba completamente libre de prejuicios. En el momento de quedar ya libre y dejar el Purgatorio para continuar, pedí que se me permitiese continuar mi trabajo. Entonces perdí la conciencia debido al dolor y me derrumbé.
Cuando me recobré, estaba en la Región Fronteriza, ya libre para trabajar las veinticuatro horas del día y, desde entonces he estado ocupada. En dos ocasiones me han llamado para que disfrute del tiempo que me corresponde en el Primer Cielo, pero en ambas supliqué que se me permitiese seguir trabajando, ya que no quería ir allí tan solo para sentarme y disfrutar lo bueno que he hecho.
Muy recientemente se me ha dicho que, si sigo trabajando mucho más tiempo, me sería muy difícil encontrar padres que me puedan traer al renacimiento y darme la clase de cuerpo que
necesitaré para avanzar. Les dije a mis amigos que no necesito padres ya que, tal como estoy trabajando, puedo aparecer en cualquier lugar de la Tierra que desee. Me he llegado a
acostumbrar a trabajar todo el tiempo como un Auxiliar y amo intensamente este trabajo. He vivido el equivalente de dos vidas terrenas desde mi fallecimiento.
­ ¿Cuánto tiempo ha pasado en estas condiciones? ­ preguntó el Auxiliar.
­ No lo sé, pero ven conmigo y lo descubriré ­ dijo la mujer.
Todos los Auxiliares fueron a la región superior de la Región Fronteriza y la mujer mostró a los Auxiliares la Memoria de la Naturaleza. Allí vieron a la mujer, acostada y enferma
durante un invierno. Vieron también su fallecimiento, la salida de su cuerpo físico y cómo permanecía al lado de su propio cuerpo. Luego vieron a sus amigos lavando y arreglando su cuerpo. Dos días después celebraron el funeral y la enterraron. La vieron dirigirse a la Región Fronteriza con algunos Auxiliares y luego ascender a las regiones superiores del Purgatorio.
Allí la vieron gritando de dolor. Luego, regresó a la Región Fronteriza y se derrumbó gritando: Por favor, dejádme seguir trabajando. Los Auxiliares comprobaron que era el diez
de enero de 1885, en una pequeña ciudad del este.
­ ¿Qué efecto tuvo todo eso sobre su cuerpo alma? ­ preguntó el Auxiliar.
­ Ninguno, porque el Mundo del Deseo no tiene efecto sobre el cuerpo alma, ya que éste está constituido de los dos éteres superiores ­ dijo la mujer.
Luego, los Auxiliares preguntaron al hombre cuánto tiempo había estado en el Mundo del Deseo, y contestó que llevaba treinta y cinco años.
­ Estuve durante un día, según el tiempo terreno, en el bajo Mundo del Deseo, en el Purgatorio; ­ dijo ­ lo extraño del caso fue que pensé que estaría demasiado agotado para trabajar pero, desde el momento que llegué a la Región Fronteriza, me encontré bien.
La mujer dijo que también ella estaba bien cuando llegó a la Región Fronteriza, pero el choque de la experiencia fue demasiado fuerte para sus sensitivos vehículos superiores.
­ La gran ventaja de poseer un cuerpo alma desarrollado en cierta extensión es que con él puedes ir a cualquier parte ­ dijo ­ Una persona que no tenga un cuerpo alma desarrollado no puede ir a donde quiera. Todo el mundo tiene un cuerpo alma, o un esbozo que ha de desarrollar.
El Auxiliar estaba ansioso de conocimiento con el propósito de ayudar a otros, así que preguntó a la mujer cómo podía materializar un cuerpo cuanto tenía que utilizar un vehículo físico.
­ Se me ha enseñado cómo atraer los éteres de la tierra hacia mí para hacerme sólida, y cómo  utilizar ese cuerpo cuando voy de un lado a otro ­ contestó ella.
Aquellas maravillosas personas, ya sin sus cuerpos físicos, se mostraron muy amistosos con los Auxiliares, que les agradecieron su información, y luego continuaron con su labor.

***
Un viernes por la noche, dos Auxiliares fueron invitados a un monasterio donde un hombre muy evolucionado estaba agonizando y dos Hermanos Mayores iban a ligar un ego al cuerpo del agonizante cuando éste falleciese. El hombre murió poco después de que los Auxiliares llegaran al lugar. Vieron a los Hermanos Mayores romper el cordón y unir al nuevo ego al cuerpo. El ego que se unió al cuerpo entró a éste por los pies y posteriormente se deslizó completamente dentro de su nuevo cuerpo.
Después de penetrar en él, se estremeció como si estuviese ajustándose al nuevo cuerpo. Al poco, el cuerpo comenzó a brillar con intensidad. Los hombres del monasterio elevaron sus
manos y comenzaron a gritar y a rogar a Dios. Levantaron al hombre y lo llevaron a otra habitación, donde lo tumbaron en una cama. Todos ellos parecían conocerle y estaban encantados de que el cambio hubiese sido un éxito.
Los Auxiliares estaban muy contentos de contemplar aquella experiencia. Habían sido testigos de una gran visión que pocas personas pueden ver. El hombre que había sido unido al
cuerpo tenía diez o más iniciaciones.
En el tercer capítulo del Libro de la Revelación, versículo 12, leemos lo siguiente:
Al que venciere Yo le haré columna en el templo de mi Dios, de donde no saldrá jamás; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, que es la nueva
Jerusalén, que baja del cielo y viene mi de Dios; y escribiré sobre él mi nuevo nombre.
Luego en el versículo 21 leemos estas palabras:
Al que triunfase, le concederé un sitial conmigo en mi trono, así como yo fui vencedor y me senté con mi Padre en su Trono.
¿Qué significa esto y quiénes son esas columnas de Dios de los que San Juan, el Divino, nos habla? En primer lugar, el templo de que se habla se refiere al templo de Dios, el Arquitecto
de nuestro Sistema Solar. Está localizado en el séptimo cielo, el Mundo de Dios.
Cuando uno llega a ser un pilar de Dios, se convierte en un sirviente de Dios que ha dado pruebas de ser merecedor de encontrarse con Dios cara a cara y hablar con Él.
Posteriormente, regresa a la Tierra para ayudar al resto de la humanidad o va a algún otro planeta a trabajar.
Las palabras, de donde no saldrá jamás, significan que ese ego ha alcanzado la liberación de la rueda de renacimientos. Ya puede hablar la palabra creadora y construírse por sí mismo un
nuevo cuerpo que sobrevive largos períodos de tiempo. Estos cuerpos usualmente duran cientos de años. Después construyen otro cuerpo y se introducen en él. No tienen que renacer
como un bebé y emplear largos años en adquirir una educación. El nombre nuevo se refiere a la liberación. Estos Seres Elevados son también conocidos como Hijos e Hijas de la Soledad.
Al que triunfase, le concederé un sitial conmigo en mi trono quiere decir que el Liberado se convierte en un colaborador de Dios, el Arquitecto de nuestro Sistema Solar, y que es capaz de conversar con Él a voluntad.
Así como yo fui vencedor nos dice que Dios ha alcanzado el lugar que tiene sólo como resultado de un largo período de concentrados esfuerzos y desinteresados servicios. Sabemos que Dios alcanzó su elevada situación a través del trabajo en algún otro Sistema Solar, y que luego llegó a cierto lugar del espacio y creó nuestro Sistema Solar, tal como se relata en el primer capítulo del Libro del Génesis: En el principio Dios creó los cielos y la tierra.
En el segundo capítulo de la Revelación leemos lo siguiente:
Quien tiene oído, escuche lo que el Espíritu dice a las iglesias: Al que venciere yo le daré de comer del árbol de la vida, que está en medio del paraíso de mi Dios.
Comer del árbol de la vida hace referencia al secreto de cómo vitalizar perpetuamente el cuerpo. Sabemos que nuestros cuerpos físicos no son perfectos actualmente. Alguien ha dicho
que tan solo son perfectos en un cincuenta por ciento. Cuando alcancemos la liberación, nuestros cuerpos serán perfectos y seremos capaces de renovar nuestros cuerpos vitales a
voluntad. Llegaremos entonces a ser inmortales y colaboradores de Dios. Pero es éste un largo y duro camino a recorrer. Debemos hacer frente a muchas decepciones y tendrán que
ser vencidas muchas dificultades antes de alcanzar nuestra meta.
Max Heindel nos dice El Concepto Rosacruz del Cosmos que:
La caída en la generación fue necesaria para construir el cerebro, pero esto es, en el mejor de los casos, sólo una manera indirecta de obtener conocimient,o y debe ser reemplazada por el contacto directo con la Sabiduría de la Naturaleza mediante la cual, el hombre, sin ninguna cooperación, será entonces capaz de utilizarla para la generación de nuevos cuerpos. La laringe hablará de nuevo la palabra perdida, el Fiat creador que, bajo la guía de
los grandes Maestros, se usaba en la antigua Lemuria para la creación de plantas y animales.
El hombre será realmente entonces un creador. No de la torpe manera de los días presentes, sino qu,e mediante el uso de la palabra apropiada o fórmula mágica, creará un cuerpo.
El Fiat creador alude a la creación de nuestro Sistema Solar por Dios en el primer capítulo del Génesis. En el verso 17 del segundo capítulo de la Revelación leemos lo siguiente:
Al que venciere daréle yo un maná recóndito, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita esculpido un nombre nuevo, que nadie sabe sino aquel que lo recibe.
Al que venciere se refiere a los Liberados que han satisfecho todo su karma y han dominado todos sus malos deseos y hábitos indeseables y han desarrollado maravillosos y radiantes
cuerpos alma que están más allá de lo que podamos concebir.
Daréle yo un maná recóndito significa que los Liberados son alimentados por el maná de la fuerza de la vida que fluye de Dios.
Y le daré una piedrecita blanca se refiere a su cuerpo alma que también es conocido como la Piedra Filosofal. Este cuerpo alma debe ser parcialmente construido antes de que un ego
pueda salir de su cuerpo por las noches durante el sueño y trabajar como un Auxiliar Invisible. En el quinto capítulo de San Mateo, versículo 48, encontramos lo siguiente:
Por lo tanto, sed perfectos,  como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Aquí se nos dice claramente que debemos ser perfectos y que es posible para todos nosotros hacerlo así. ¿Cómo puede realizarse esto? El sendero que conduce a la perfección es un largo
y duro camino que comienza con la etapa de Estudiante Regular. Esta etapa dura dos años. El segundo paso es el Probacionismo, que lleva un período de cinco años.
Al final de esta última etapa, se supone que el ego ha desarrollado la luz interior con la que, más o menos, pueda ver por sí solo su camino en los mundos interiores. Luego, sigue elperíodo de discipulado, que depende enteramente del desarrollo del ego. Este período conduce al candidato a la primera iniciación. El período de tiempo necesario para ello depende de cada ego. Cuando se lleva a cabo la primera iniciación, se enseña al candidato cómo abandonar su cuerpo conscientemente. Entonces, el ego debe empezar desde cero. Una iniciación tras otra tiene lugar, hasta que se alcanza la decimotercera.
Cuando el hombre ha alcanzado la duodécima iniciación, se convierte en candidato a la liberación. Es un hombre que vive aquí en la Tierra trabajando entre nosotros como otros hombres, pero sabemos que no es realmente un hombre como los otros. Cuando llega el momento para que este gran acontecimiento tenga lugar en su vida, es abordado por doce Arcángeles, doce Ángeles y doce Liberados y escoltado al lugar donde los cuatro Señores del
Destino están aguardando su llegada; allí es examinado y, si se le halla merecedor de ello, se le presenta ante el consejo de los Siete Espíritus ante el Trono. Aquí se encuentra ante esos Siete ante el Trono y ante un Gran Ser del mundo por encima de los nuestros. Este consejo es conocido como el Consejo Supremo del Mundo.
Entonces, el candidato es escoltado por los Arcángeles, los Ángeles y los Liberados hasta el Templo de Dios. Aquí se halla, sólo, en la presencia del Dios de nuestro Sistema Solar. Es examinado por Dios quien dirá: Bien hecho, buen y fiel sirviente. Todos los Liberados desean regresar a trabajar a la Tierra.
Cuando un ego alcanza este elevado lugar, se convierte en un pilar de la casa de Dios. Cuando el candidato entra en la casa de Dios, tiene la apariencia de una persona ordinaria con una hermosa aura. Cuando sale, su semblante eclipsa al Sol. Los Liberados son más luminosos que los Arcángeles. Son incluso más elevados que Cristo, que es un Arcángel.

***
¿Quiere usted saber qué apariencia tiene un Liberado? Quizá pueda yo darle una débil idea:
Una Auxiliar Invisible se despertó una mañana y recordó haber visto a un Ser verdaderamente extraordinario. Estaba en una gran estancia y había muchas personas presentes. Alguien entró
en la estancia y se le solicitó que se mostrase en su plena gloria. La Auxiliar vio una luz grande y brillante que llenó la estancia y eclipsaba todo lo que se encontraba en ella. En el centro de este gran resplandor, casi cegador, había un rostro. Era una faz hermosa y adorable.
Ninguna otra porción de su cuerpo era visible, y la luz era deslumbrantemente radiante. La Auxiliar no era capaz de ver a cuánta distancia se extendía aquel resplandor, pero sí que llenaba la sala y cubría kilómetros y kilómetros en todas direcciones. Ésta puede parecer una historia imposible, pero es cierta.

***
Una noche, unos Auxiliares Invisibles fueron conducidos a cierto lugar por una Hermana Lega. Primero, se les hizo dormir y se les condujo a una gran sala. Esta sala tenía un techo
elevado. Una de las paredes estaba completamente cubierta de lo que parecían ser cristales escarchados que se extendían desde el suelo hasta el techo. Había unas filas de asientos ante
aquel gran cristal escarchado.
A un lado, había un estrado de conferenciante, de tal forma que el orador podía ver el cristal mientras hablaba. El conferenciante mostraba a una audiencia de admirados estudiantes una
serie de imágenes mediante la Conciencia Jupiterina. Las imágenes aparecían sobre la gran pared de cristal escarchado. Se mostraba a los estudiantes el primer hombre que fue liberado.
También se enseñaba cómo aquel hombre pasó tiempos muy duros y cómo la gente que lo rodeaba lo combatía por todos lados. Estaba completamente solo y su sendero fue extremadamente duro. Finalmente, se le hizo pasar una última prueba, que superó con éxito.
Se vio cómo el hombre se sentó e inclinó la cabeza porque se sentía muy abatido.
Súbitamente, se vio rodeado de visitantes celestiales. Doce Ángeles y doce Arcángeles habían llegado a escoltarlo. Le dijeron que su presencia era requerida ante el Dios de este Sistema
Solar. Él rogó y suplicó que se le concediese un poco más de tiempo, ya que deseaba continuar ayudando a la humanidad. Dijo que nunca se permitiría a sí mismo abatirse ni deprimirse otra vez, sin importar qué cosa pudiese ocurrirle. Entonces salió de su cuerpo
conscientemente, tal como pueden hacer todos los Iniciados. Se sentía muy triste y apenado ante el pensamiento de tener que abandonar la Tierra. Estaba llorando cuando dejó su cuerpo.
Un Arcángel tocó su cuerpo y éste se desintegró enseguida. Se hizo así porque no iba a regresar a la Tierra por algún tiempo. Los Ángeles y los Arcángeles lo elevaron hasta el Mundo de Dios. Llegaron casi hasta el Templo de Dios. Los Ángeles llegaron hasta una determinada altura y luego se separaron; el resto continuó. Los Arcángeles también fueron tan lejos como pudieron y luego se detuvieron.
Después de eso, llegaron doce Seres Elevados, tomaron al hombre y lo llevaron hasta el Trono de Dios. La edificación parecía ser una gran estructura blanca de doce lados. Todo era muy luminoso. Al llegar los doce Grandes Seres y el hombre hasta la entrada, se detuvieron mientras los doce formaban dos hileras.
­ Estás a punto de comparecer ante la presencia de tu Dios, de quien saliste hace eones ­ dijo un Gran Ser al candidato a la liberación ­ ¿Eres tan puro como Él?
­ No lo sé, espero que sí ­ dijo el hombre ­ pero quiero regresar a la Tierra. No quiero venir
aquí.
El aura de aquel hombre era tan luminosa que difícilmente podían los Auxiliares ver algo excepto su rostro, aunque podían oír todo lo que decía con nitidez. Después de haber hablado, el hombre se adelantó y el resto lo siguió. Los estudiantes presentes en la sala, que contemplaban aquello, no podían oír ni ver lo que ocurría en el interior del Templo de Dios, pero la edificación parecía haber crecido en luminosidad con la presencia del hombre y su escolta.
El conferenciante que estaba mostrando las imágenes comenzó a hablar a los presentes. Les dijo que aquel fue el primer hombre de nuestra Tierra que estableció el primer vínculo consciente entre el hombre y Dios. Los estudiantes habían reconocido que el orador era el mismo Ser Elevado que habían visto en las imágenes. Entonces se manifestó en el esplendor de su gloria y los Auxiliares no pudieron ver nada más que su rostro y su maravilloso cuerpo alma.
Luego el orador mostró a la audiencia cómo él regresó a nuestro planeta Tierra muchos años después, construyó por sí mismo un cuerpo y comenzó a trabajar con la humanidad infante. A
continuación, este Liberado mostró a diez personas que habían ganado la liberación algún tiempo antes del nacimiento de Jesús, que había ocurrido 1933 años antes. En aquella ocasión, los candidatos fueron llevados todos juntos y había muchos más egos presentes.
Todos los egos que habían alcanzado la liberación antes de aquella ocasión, estaban allí acompañados de doce Ángeles y doce Arcángeles.
Los Ángeles fueron tan lejos como pudieron y luego se detuvieron. Los Arcángeles avanzaron hasta su distancia y luego también se detuvieron y abandonaron la procesión. Los Liberados continuaron todo el camino y fueron recibidos por los Poderosos Seres que formaban la doble hilera. Cada uno de los diez candidatos para la decimotercera iniciación fue interrogado con las mismas preguntas que se hicieron al primer candidato.
­ Estás a punto de comparecer ante la presencia de tu Dios, de quien saliste hace eones ­ dijo un Gran Ser al candidato a la liberación ­ ¿Eres tan puro como Él?
Todos los candidatos pidieron que se les permitiese regresar a la Tierra.
Más tarde, uno de los estudiantes preguntó al conferenciante quiénes era los Poderosos Seres que fueron al encuentro de los Liberados antes de llegar hasta el Templo de Dios. El orador
respondió que cuatro de ellos eran los Señores del Destino. También estaban los siete Espíritus ante el Trono y un Ser Elevado procedente del mundo inmediatamente superior al nuestro. Todos ellos eran seres muy hermosos.
Durante el tiempo en que todos aquellos Seres Elevados estaban en el interior del edificio, el orador hablaba a los estudiantes sobre ellos mismos. Les dijo que todos ellos deberían salir a continuar sirviendo a la humanidad.
Después de un rato, aquellos Seres Elevados comenzaron a salir del Templo y era realmente una hermosa visión el contemplarlos. Ocho de los Liberados que acaban de ser aceptados
regresaron a la Tierra y los otros dos continuaron con uno de los Seres Poderosos. Todo el resto permaneció formando un círculo mientras ellos partían.
Algunos de aquellos Liberados están ahora sobre la Tierra y algunos tienen cuerpos femeninos. No tenemos ni idea del esplendor de estos Liberados. Sus auras son luminosas y grandes. Cuando lo desean, pueden retraer sus auras, de tal forma que la gente pueda verles y hablar con ellos.

***
Otra noche, unos Auxiliares Invisibles se encontraron a una Liberada muy simpática, mientras estaban fuera de sus cuerpos físicos durante el sueño. Después de ponerlos a dormir, los llevó a su casa, entró en su cuerpo y los despertó.
­ ¿Se alimenta usted con comida? ­ preguntó la Auxiliar.
­ Sí, algunas veces lo hago ­ replicó ella ­ como cuando tengo compañía.
­ Por favor, díganos cómo vive usted ­ dijo la Auxiliar.
­ Soy libre, conozco todas las leyes y me sustento del maná, o fuerza de vida, que fluye de Dios ­ dijo la Liberada.
Los Auxiliares pudieron ver que poseía un cuerpo humano real. Cuando le preguntaron sobre la labor de los Liberados, dijo que su trabajo es principalmente con los Espíritus de la Naturaleza, en las regiones superiores del Mundo del Deseo. Ayudan a las plantas, a los animales y al hombre desde aquellas regiones elevadas. Algunos de ellos trabajan en el bajo Mundo del Deseo. Otros emplean todo su tiempo ayudando a la humanidad todo lo que pueden.
Los Liberados deben vivir donde no se les moleste, porque salen dejando su cuerpo durante días e incluso durante meses. La gente que se encuentra en la casa en que viven no perturba sus cuerpos durante ese tiempo. Cuando regresan, hallan sus cuerpos en perfecto estado.
­ Cuando salgo de mi cuerpo para abandonarlo ­ dijo la Liberada ­ detengo sus emanaciones y enlentezco el corazón.
El Auxiliar le preguntó sobre sus fluídos corporales así como sobre las excreciones. Ella dijo que la comida que ingería era pura y no perjudicaba a su cuerpo mientras estaba fuera de él.
­ Me alimento de vegetales tales como verduras, col verde y tomates, zumos de tomate y naranja, etc ­ dijo ella.
Uno de los Auxiliares pidió a esta adorable Liberada que le permitiese verla en toda su gloria.
Entonces se volvió tan luminosa que tuvieron que cerrar los ojos. Solo podían ver su rostro debido a la brillantez de su aura.

***
Una noche, unos Auxiliares Invisibles fueron transportados hasta las regiones superiores del Mundo del Deseo y luego hasta el Mundo Mental por una Hermana Lega. Allí vieron a algunos Liberados enseñando a Iniciados y discípulos. Algunos enseñaban música, otros dibujo y pintura, siendo su trabajo muy hermoso.
Estoy seguro que deseará usted conocer más sobre cómo se enseña la música. Un Auxiliar Invisible ha recordado haber asistido en dos ocasiones a clases de música. En una ocasión se le permitió entrar en una sala donde se enseñaba a algunos músicos cómo transcribir la armonía de la Música de las Esferas. La clase tenía lugar en la casa de una Liberada. Había ocho hombres en la clase y todos eran Iniciados. El profesor era un Liberado. Estaba enseñando a sus alumnos cómo capturar los tonos de las armonías celestiales y transcribirlas en notas sobre un pentagrama hecho de materia de deseos. Todos estaban transcribiendo una
sinfonía.
Todos los alumnos estaban en sus cuerpos etéricos, pero tenían un aspecto tan natural como si estuviesen en sus cuerpos físicos trabajando en una clase de armonía. Al transcribir las armonías sobre el papel, la música quedaba indeleblemente impresa en sus cuerpos físicos, así que, cuando retornasen a sus cuerpos, podrían sentarse y tocar lo que habían oído. Los músicos que asistían a la clase, no solo podían tocar lo que habían oído sino que podían
transcribir la música sobre papel, así que las sinfonías quedaban listas para ser utilizadas para deleitar a los amantes de la música. Esta es la manera en la que nuestros grandes compositores han sido capaces de captar para nosotros la divina música de las esferas, ya sea que fuesen conscientes de ello o no.
Los Liberados ayudan a la humanidad tal como nosotros lo hacemos, sólo que con perfecto entendimiento y maravillosa eficiencia. Ellos no influencian a la gente en contra de sus
deseos, sino que fortalecen el bien donde quiera que lo hallan. Algunos Liberados ostentan posiciones elevadas sobre la Tierra, mientras que otros están en lugares humildes. Se les sitúa
allí donde mejor pueden llevar a cabo su labor. Otros viven con elevados Iniciados que pueden verles y conversar con ellos, ya sea que estén juntos o a distancia. Algunos toman cuerpos físicos y otros no.
Recordemos que para llegar a ser un Liberado, un ego debe satisfacer todos los requerimientos de los Señores del Destino, o Ángeles Archiveros, como también se les llama.
Deben cancelar todas sus deudas de karma y deben recibir las trece iniciaciones.

***
Ahora consideraremos algunas historias más sobre el trabajo que realizan los Auxiliares aquí sobre la Tierra. Una noche, tres Auxiliares fueron enviados a responder a las plegarias de una
joven. Se apresuraron hacia su casa y allí encontraron a una chica de hermoso aspecto rezando desesperadamente en demanda de ayuda para salvar la vida. Un hombre acababa de disparar a su novio, matándolo, e intentaba matarla también a ella y luego suicidarse.
Dos de los Auxiliares fueron hacia la joven y se materializaron, mientras que el tercero se situó junto al fallecido. Cuando el agresor vio a los Auxiliares, arrojó el arma y echó a correr.
Pero un Auxiliar le cortó el camino.
­ ¡Agarrádlo! ¡Agarrádlo! ­ gritaba la joven en voz muy alta.
Un Auxiliar lo agarró sólidamente, mientras el hombre intentaba continuar su huida, pero el Auxiliar no le permitió escapar. La joven llamó a la policía y se desmayó. El Auxiliar se materializó y la hizo volver en sí. Luego, dirigió su atención hacia el difunto, que ya se había formado al lado de su cuerpo.
­ ¿Qué ha pasado? ¿y por qué me ha disparado? ­ preguntó el así llamado muerto ­ nunca le hice nada malo. ¿Estoy muerto o inconsciente?
­ Está usted muerto, tal como llamamos los humanos a su situación ­ replicó el Auxiliar.
­ ¡Pero yo no quiero morir! ­ dijo el hombre ­ yo quería vivir y casarme con ella y tener una gran familia. He ahorrado dinero e íbamos a casarnos en mayo. ¿Cómo podré ahora darle el dinero que he ahorrado? Por favor, hágase con mi talonario de cheques y déselo a ella.
El Auxiliar dijo a su compañera que redactase una declaración dando a la chica el dinero que su  novio tenía en el banco y pidió a la Hermana Lega que había venido con ellos que materializase al hombre que acaba de morir para que pudiese firmar. La Auxiliar redactó la declaración, que pronto estuvo lista. La Hermana Lega obtuvo permiso para materializar al hombre y así lo hizo. El hombre se aferró a su amada besándola y abrazándola y luego firmó
la declaración. Los tres Auxiliares firmaron como testigos y, tras eso, el hombre se desvaneció.
El asesino contemplaba lo que estaba ocurriendo y estaba tan aterrorizado que no podía moverse. La policía llegó, echó mano al individuo que había disparado al prometido de la joven, y se llevaron el cadáver.
­ ¿Qué voy a hacer ahora? ­ lloraba la joven después de que todos los que habían venido la dejaron a solas con los tres Auxiliares ­ ahora tengo miedo de quedarme sola en mi casa.
La Hermana Lega se acercó a ella, le puso la mano sobre la cabeza y le dijo que debía ser valiente y que nadie le iba a hacer daño.
­ Vaya a la cama y que tenga dulces sueños ­ dijo la Hermana Lega.
­ Lo haré ­ replicó la chica ­ quiero darles la gracias a todos ustedes por las cosas maravillosas que han hecho por mí.
Entonces los Auxiliares la dejaron y se fueron. Es ésta una forma muy poco corriente de prestar ayuda, pero nos muestra lo que pueden hacer los Auxiliares. La Hermana Lega que materializó al hombre es una Liberada.

***
Una noche, dos Auxiliares fueron a ayudar a un hombre de color. Acababa de morir y se preguntaba qué le estaba ocurriendo. Tenía noventa años y había vivido en el sur toda la vida.
Había sido esclavo muchos años y había pasado muchas privaciones. Era cristiano desde joven. Se había casado y había tenido cuatro hijos que habían muerto. Su mujer había
fallecido unos treinta años antes. En el momento de su muerte, este anciano vivía con un bisnieto. Se sustentaba de su pensión por haber servido como soldado durante al Guerra Civil. Cuando el anciano vio a los Auxiliares, se animó.
­ Señora, ¿es usted un Ángel que viene a llevarme al Cielo? ­ preguntó ­ he visto un montón de Ángeles a lo largo de mi vida. Una vez vino uno e impidió que mi amo siguiese golpeándome. Era una mujer como usted. Me dijo que fuese siempre bueno y que Dios
cuidaría de mí y me ayudaría. Pero, Señora Ángel, algunas veces Dios tardó mucho en hacerlo. Cuando le pedí a Dios que dejase a Sally quedarse conmigo hasta que yo tuviese que partir, vino una señora y dijo que ya le había llegado su tiempo a Sally y que debía irse.
Luego Dios se llevó a mis hijos, uno por uno, y mi vida fue entonces muy solitaria. Toda la gente que conocí cuando era joven está ya muerta. Señora, yo solía sentarme en el jardín de
mi casa por la noche a ver pasar a los Ángeles, un hombre y una mujer, y eran blancos. Me he preguntado si existen Ángeles negros. Una vez vi un Ángel al que no pude mirar porque una luz dorada y blanca me cegó. (Era realmente un Arcángel). Señora, es usted la primera persona con la que he podido hablar desde que me encuentro en este estado. Me han lavado y me han puesto en esta habitación diciendo que iban a enterrarme mañana por la mañana.
No les deje hacerlo porque yo no estoy muerto, aunque me doy cuenta que hay algo que no funciona como es debido. Yo pensaba que cuando muriese, vendrían mi mujer, mis hijos y un Ángel a llevarme al Cielo. Pero ellos no están aquí ahora, así que imagino que no estoy muerto, pero ¿qué está usted haciendo aquí, Señora Ángel? ¿Todos los Ángeles llevan anillos y relojes?
Entonces la Auxiliar le dijo que la dejara hablar. Le explicó que estaba muerto, y que tan sólo había visto a un verdadero Ángel. Los ojos del hombre se agrandaron y empezó a temblar de
miedo. La Auxiliar le dijo que ella era un Auxiliar Invisible y que ayudaba a todo el que podía.  También le dijo que su cuerpo estaba a miles de kilómetros de distancia y que nadie podía verle a él, ya que estaba en aquella situación.
­ Vengo a llevarle al Cielo con su esposa y, quizá, con sus hijos ­ le dijo.
­ ¿Dónde está el Cielo? ¿estoy muerto? ­ preguntó el hombre ­ yo creía que no me enteraría de nada hasta que llegase al Cielo.
La Auxiliar pasó un mal rato tratando de explicarle sus enseñanzas. Cuando finalmente el hombre entendió de lo que le estaba hablando, dijo:
­ A lo mejor Sally se perdió al ir al Cielo.
­ No, no se ha perdido ­ le dijo la Auxiliar ­ ya está allí y también usted irá ahora.
­ Bien, vayamos porque ya estoy viejo y cansado ­ dijo ­ pero no podré caminar deprisa porque estoy demasiado débil.
­ Yo le llevaré, amigo mío ­ dijo la Auxiliar, mientras lo alzaba en brazos y se dirigía hacia la pared de la habitación.
­ ¡Esa es la pared y no va a poder pasar a través de ella! ­ dijo el hombre.
Sin embargo, tanto los Auxiliares como el anciano en su cuerpo de deseos la atravesaron.
­ Pues sí que debo estar muerto, porque yo no podía hacer esto cuando estaba en mi cuerpo ­ exclamó el anciano sorprendido ­ Señora, tengo sueño ­ dijo mientra iban a través del aire.
­ Duérmase entonces ­ le dijo ella.
Los Auxiliares lo llevaron hasta la Región Fronteriza y la Hermana Lega que se encontraba allí observó su aura.
­ Llevádle con su mujer al Cielo ­ dijo.
Los Auxiliares hallaron que su familia había edificado una mansión muy hermosa en el Cielo.
Estaba hecha de lágrimas, tristezas, privaciones y fe en Dios. El anciano encontró a su mujer y a sus cuatro hijos allí y todos tuvieron un gran reencuentro.
­ Sally, estoy aquí ­ dijo él ­ Gloria a Dios.
­ John ­ dijo ella corriendo a su encuentro.
Los Auxiliares los dejaron en su bien ganado descanso y regocijo. Habían sido buenas personas y bondadosos con todos. Este es uno de los casos en que un ego no tiene que ir al Purgatorio.

***
El hombre de la siguiente historia tuvo que ir al Purgatorio porque no había vivido una buena vida: Una noche, murió un hombre y dos Auxiliares Invisibles fueron enviados a socorrerlo.
El hombre se quedó muy sorprendido al ver a uno de los dos Auxiliares, porque había tenido cierta amistad con él durante su vida.
Este hombre había sido un gran bebedor toda su vida y había muerto durante un delirium tremens. Estaba al lado de su cuerpo preguntándose qué es lo que ocurría. Cuando vio al Auxiliar dijo:
­ ¿Estás como yo? ¿estoy muerto? ¿qué es lo que ocurre? Si me hubiesen dado el whiskey que yo quería, no estaría ahora en esta situación.
­ Estás muerto, amigo ­ dijo el Auxiliar ­ y no volverás a probar el whiskey durante unos mil años.
­ ¡Pero hombre, tú estás loco! ­ dijo el individuo ­ me he encontrado en esta situación muchas veces y todo ha terminado bien, aunque ahora no veo las cosas que solía ver
corriendo tras de mí e intentando meterse en mi cuerpo. El médico me inyectaba una medicina en el brazo y al cabo de pocos días ya me encontraba bien.
­ Sí, pero lo que este último hombre, el embalsamador, te ha metido en el brazo no te va a curar ­ replicó el Auxiliar ­ te va a costar muchos cientos de años volver a encontrarte bien.
El embalsamador te introdujo algo en el cuerpo, y ahora te sientes unas veces frío y otras veces caliente. ¿No estabas comenzando a ver todas las cosas que hiciste cuando estabas bien?
­ Vaya, pues sí, yo pensé que este individuo estaba intentando quemarme por dentro ­ dijo el hombre ­ y las imágenes que estaba viendo se detuvieron cuando yo era un muchacho de
doce años. Entonces empecé a sentirme muy congelado.
Justo en aquella edad, el hombre había tenido una de sus borracheras y dijo:
­ Ja, ja ­ y ponía toda clase de caras graciosas.
Entonces vio por primera vez a la Auxiliar.
­ Joven , este no es un lugar apropiado para usted ­ le espetó ­ haría mejor en irse antes de que esas serpientes y otras criaturas le echen mano. ¡No, no!, ¡Mira una ahí! Haz que se
vaya. Casi me alcanza esta vez. ¡Cuidado! ¡Cuidado!
Todo aquello puso nerviosa a la Auxiliar, que se acercó a su compañero cuanto pudo.
­ Haz algo por él o llévalo a la Región Fronteriza ­ le dijo – te esperaré hasta que regreses.
Entonces el Auxiliar se acercó al pobre hombre y lo tranquilizó:
­ ¿Quiere usted ver su funeral? ­ preguntó al hombre.
­ ¿Quién demonios ha visto su propio funeral? ­ dijo el hombre, después de haberse reído de semejante idea ­ hará mejor en esperar hasta que esté muerto.
­ Vamos ­ le llamó el Auxiliar.
­ No, no estoy muerto y el diablo puede atraparme si me muevo de aquí; ­ dijo el hombre ­ hay demasiadas serpientes y toda clase de criaturas por aquí como para que vayamos a parte alguna. Haría usted mejor en irse.
Mediante el pensamiento, el Auxiliar preguntó a alguien en la distancia si debía llevar al hombre a la Región Fronteriza y se le dijo que lo hiciera. El Auxiliar tocó al hombre en la cabeza y se tranquilizó y siguió a los dos Auxiliares a la Región Fronteriza.
Cuando llegaron allí, una Hermana Lega dijo al Auxiliar que estaba al cuidado del hombre:
­ Llévalo al lugar que le corresponde, pero deja a tu compañera conmigo.
­ No, déjame ir con él ­ dijo la Auxiliar.
­ No, porque lo que vas a ver te va a dar mucho miedo ­ dijo la Hermana Lega.
La Auxiliar suplicó que la dejasen ir hasta que la Hermana Lega le dio su permiso.
­ Manténla bien a tu lado ­ le dijo al Auxiliar.
Luego bajaron hasta el Purgatorio con el hombre. Éste comenzó a mostrase revoltoso intentando zafarse de los Auxiliares, hasta que la Auxiliar comenzó a atemorizarse y dijo que quería irse a su casa. Finalmente, los Auxiliares lo llevaron al lugar que le correspondía y el hombre comenzó a maldecir y a pedir whiskey. Los Auxiliares podían oler a whiskey claramente y podían ver sus gases ascendiendo.
Los Auxiliares vieron a muchos hombres y mujeres que se volvían locos por una bebida.
Algunos transportaban barriles y otros tenían botellas de whiskey de materia de deseos que intentaban beber, pero no podían. La Auxiliar estaba muy asustada y comenzó a repeler a aquella gente porque estaban rodeando a los Auxiliares.
Los Auxiliares pudieron ver a una mujer que una vez había sido inteligente y acomodada. Un Auxiliar le dijo que se hallaba en aquel lugar para enseñarle que la bebida no es buena para nadie.
 Tan pronto como abandone usted el deseo por la bebida, desaparecerá el sufrimiento ­ dijo el Auxiliar.
­ ¿Y cómo puedo dejar de desearla? ­ preguntó al mujer.
­ Arroje esa botella y rece a Dios para que la ayude; dígale que no volverá a beber si Él le brinda otra oportunidad ­ le aconsejó el Auxiliar.
­ ¿Hará Dios eso por mí? ¿no tendré que permanecer aquí para siempre? ­ preguntó.
­ Sí, Él hará eso y usted podrá irse de aquí ­ dijo el Auxiliar.
La pobre mujer arrojó la botella y comenzó a rezar. El Auxiliar la vio hundirse en un sueño profundo y supo que sus oraciones habían sido respondidas.
Una Hermana Lega dijo a estos Auxiliares que esta mujer había estado durante quince años en aquel lugar, donde se mantiene a los borrachos y bebedores. El único mal que había hecho había sido emborracharse. Había cancelado la deuda con intereses. Pero el hombre al que habían acompañado hasta allí sufriría mucho, porque tenía sesenta y tres años y tenía inclinación a hacer mal a todo el mundo, habiéndose ocasionado su propia muerte.

***
Veamos ahora cierta información que creo que le interesará en relación con esto. A cierto estudiante se le mostró el cuerpo de un Iniciado a cierta distancia; tenía buen aspecto y su
cuerpo vital interpenetraba su cuerpo físico. Su cuerpo vital era de un hermoso color rosa y su cuerpo físico tenía la simetría de una muñeca y era muy brillante.
Pero hay una diferencia con el cuerpo vital de una persona muerta. Cuando una persona muere, en los Estados Unidos, generalmente es embalsamada al poco tiempo, tan pronto como es posible. Cuando se le extrae toda la sangre, el cuerpo se torna pálido, gris claro u
oscuro. En cualquier caso, no es tan blanco como cuando la vida ocupa ese cuerpo. También esto es verdad en relación con el cuerpo vital tras la muerte. Mientras la vida permanece en
él, tiene su color natural. Cuando el ego abandona primero el cuerpo denso y luego el cuerpo vital, se vuelve gris y ondulante como la niebla en el viento.
Si la persona es embalsamada y se la mantiene en este estado durante siete o diez días, el ego se desprende del cuerpo vital, el cual retorna a flotar sobre el cuerpo denso. En ciertas
circunstancias, el cuerpo de deseos también regresa, aunque no es usual, ya que pertenece al Mundo del Deseo. Cuando lo hace, se debe a que se ha establecido un entrelazamiento tal
entre los vehículos inferiores y el cuerpo de deseos que éste se desgarra.
Una noche, unos Auxiliares vieron a unas personas asistiendo a un servicio de funeral por un hombre y se detuvieron para observar. Vieron el cuerpo vital del hombre flotando sobre el ataúd. Tenía el aspecto de un vestido gris desgarrado moviendose lentamente arriba y abajo con un pequeño balanceo sobre el ataúd.
­ ¿Tienen todos los cuerpos vitales ese aspecto? ­ preguntó la Auxiliar a una elevada Hermana Lega que estaba con ellos.
­ Sí ­ replicó la Hermana Lega.
Entonces mostró a la Auxiliar cómo el cuerpo vital de su abuelo flotaba sobre su ataúd de la misma manera. A continuación le mostró los cuerpos vitales de Henry Clay y Daniel Webster,
que habían muerto hacía muchos años. Parecían hechos de una sustancia parecida a un velo gris flotando sobre los ataúdes dentro de los cuales se hallaban los cuerpos densos. El cuerpo
vital desciende y asciende repetidamente desde el cuerpo físico. La Auxiliar recordaba todo aquello claramente cuando se despertó a la mañana siguiente. Se quedó muy sorprendida, porque nunca antes había tenido pruebas sobre aquello. Los cuerpos vitales de los últimos tres egos mencionados fueron vistos por medio de la Memoria de la Naturaleza, donde están conservados todos los acontecimientos pasados para futuras referencias.
La mayoría de nosotros tiene solo una pequeña idea de lo maravilloso que es el universo en el que vivimos, porque pasamos a través de la vida viendo muy pocas cosas. Somos un poco
como los caballos con protecciones en los ojos que les impiden la visión lateral.

***
Siempre que albergamos pensamientos malos sobre otra persona y envidiamos lo que poseen, estamos en peligro de que penetren en nuestro interior y nos hagan hacer cosas que luego nos
pesarán siempre. He aquí una historia que ilustrará lo que quiero decir: Unos Auxiliares fueron enviados a una anciana en los estados occidentales de Estados Unidos, en respuesta a sus plegarias. Entraron a su habitación, la despertaron espiritualmente y hablaron con ella. La mujer les dijo que sus parientes querían librarse de ella y de su hermano. Dijo que tenía ochenta años y que su hermano tenía ochenta y cinco. Podía darse cuenta de que sus parientes
estaban estudiando la manera de deshacerse de ellos sin que les ocasionase problemas, para quedarse así con su dinero y sus propiedades.
­ Los dos tenemos buena posición económica ­ dijo la anciana ­ pero nuestras vidas están oscurecidas por el pensamiento de que nuestros propios familiares quieren asesinarnos para disfrutar de nuestras riquezas.
­ Nosotros cuidaremos de ustedes ­ prometió uno de los Auxiliares.
A estos Auxiliares una Hermana Lega les dijo, a distancia, qué tenían que hacer. Fueron a ver al cabecilla de los familiares. Era una mujer de unos cuarenta años. En aquel momento estaba
durmiendo y su ego estaba fuera de su cuerpo en la habitación, a su lado. Un Auxiliar le dijo que no molestasen a aquellos ancianos y que se atuviesen a las consecuencias si seguían haciéndolo.
Al mismo tiempo, se mostró a la mujer, por medio de la conciencia pictórica, cuáles podrían ser aquellas consecuencias. Aquello la asustó durante el sueño y se despertó chillando.
Cuando su familia entró en la habitación, les dijo lo que el Auxiliar le había dicho. Dijo que había visto adonde irían todos si mataban a los ancianos. La mujer se arrepintió y los ancianos quedaron a salvo.
La familia había planeado aquella intriga probablemente durante largo tiempo y habían cavilado tanto sobre ello que quedaba reflejado en sus caras y en sus actos. Los ancianos podían ver claramente sus malos deseos para con ellos. Este fue un raro caso donde los malos pensamientos de estas personas estuvieron a punto de inducirlos a llevar a cabo actos realmente perversos. Sin duda, ha habido otros muchos casos como éstos en que los Seres
Elevados han evitado una tragedia por métodos similares. La historia registra numerosos casos en que se cometieron actos perversos y los malhechores sufrieron por su crimen antes
de la muerte. Todos sufren también después de la misma. Algunas veces, el remordimiento es un poderoso castigo.

***
He oído una historia de unos Auxiliares que hallaron a una mujer enterrando el cuerpo de otra mujer en la arena. Dijo que ambas habían vivido juntas en un lugar apartado. Una de ellas se
puso nerviosa y quería abandonar el lugar y regresar entre la gente para vivir entre ella. A causa de esto, la otra mujer la había empujado al mar y se había ahogado. Su cuerpo flotó
hasta la orilla y su asesina la estaba enterrando secretamente para no ser castigada.
Otro Auxiliar dijo a estos dos Auxiliares que la mujer sufriría terriblemente por el remordimiento y la soledad. Además, sabemos que será castigada en el Purgatorio. La Justicia puede ser eludida durante cierto tiempo, pero cosechamos lo que sembramos.

***

He aquí otra narración que nos habla de cómo se acabó con una vieja rencilla: Unos Auxiliares fueron enviados a uno de los estados del sur, a un lugar donde dos campesinos y sus familias vivían una junta a la otra pero no se hablaban debido a los malos sentimientos
que se profesaban. Cada una de las familias tenía una gran hacienda y necesitaban ayuda de otros para trabajar la tierra. Ninguno de los dos campesinos permitía que sus trabajadores dirigiesen la palabra a las personas de la hacienda vecina. Si alguno era sorprendido hablando con los vecinos mientras estaba en el trabajo, era despedido.
La rencilla había comenzado largo tiempo atrás, en los tiempos de la Grecia antigua, por unos derechos de tierras, y un hijo y una hija habían sido asesinados porque un miembro de una de
las familias odiaba a otro miembro de la otra. Estos individuos renacieron y vivieron en Roma como mujeres y se habían amado la una a la otra. Vivían en el mismo círculo social y habían
causado muchos problemas entres sus amistades.
Luego renacieron en los Estados Unidos, porque sus abuelos se habían establecido en el sur.
El problema surgió de nuevo por los derechos de propiedad; sus padres se enemistaron el uno con el otro y los hijos mantuvieron la riña. Decidieron construir una valla, en el límite de la
propiedad, de tres metros de altura y cuatrocientos metros de longitud entre los grandes terrenos donde estaban construidas sus casas. Era cosa segura que si un caballo, una vaca, un
cerdo o un pollo se extraviaba más allá de una de las propiedades, sería capturada por el otro propietario o matada de un tiro.
Cuando los Auxiliares conocieron a aquellos hombres, no se habían hablado ni una palabra el uno al otro desde hacía quince años y eran enemigos enconados. El hombre que era el verdadero culpable del problema sobre los derechos de propiedad, descubrió que sus animales pasaban al otro lado de la cerca. Tenía una hija de veinte años que era la niña de sus ojos. Le dijo que la mataría si se casaba o mantenía relaciones con el hijo de su enemigo. Éstos
estaban secretamente enamorados el uno del otro. La chica había criado unos patos y se habían extraviado por los terrenos de su amado; una gata negra, propiedad del joven los adoptó porque sus gatitos habían muerto. Los Auxiliares comprobaron que la gata adoptó a los patitos. Pensaron que era muy divertido ver a una gata intentando cuidar de unos bebés de pato y que estaba haciendo un buen trabajo a pesar de todo. El joven había hecho saber a la
chica que él tenía nueve de sus preciados patos y ella le habló a su padre del asunto. El padre escribió al hijo de su enemigo pidiéndole que devolviese los patos de su hija.
El joven ignoró la carta y la chica decidió ir ella misma a buscarlos. Cuando pasó al otro lado de la cerca, el perro del joven la acosó y ella gritó de miedo. Ambos padres se levantaron y se
acercaron corriendo portando armas. Se encontraron a los Auxiliares que habían sido enviados al lugar para evitar un asesinato. Los hombres comenzaron a discutir y, mientras lo
hacían, el chico y la chica estaban uno en brazos del otro, hablando.
­ ¿Durante cuántas vidas vais a mantener esta rencilla asesina? ­ preguntó el Auxiliar a los airados campesinos ­ ahora mirad el pasado mientras os cuento lo prolongado que ha llegado
a ser este asunto. Había un intenso odio entre vosotros cuando erais mujeres en Roma, y también ahora en esta vida estáis dispuestos a mataros el uno al otro mientras vuestros hijos se aman. Miradlos. ¿No podéis comportaros tan pacíficamente como las aves y los animales?
La gata ha perdido a sus cachorritos y los patitos se han refugiado en ella. En vez de zampárselos, la gata ha decidido adoptarlos y está llevando a buen término su autoimpuesta tarea. Seguro que podéis derribar esta alta cerca y poner en su lugar una de alambre, ser
buenos vecinos y permitir que los chicos se casen y sean felices. Si no se lo permitís, se escaparán de cualquier manera y nunca los volveréis a ver de nuevo.
Los hombres decidieron ser amigos, echar abajo la molesta valla y poner en su lugar una de alambre. Uno de los hombres se dio cuenta de que la Auxiliar estaba jugando con los patos.
­ Ella es mi ayudante ­ dijo el Auxiliar, mientras la llamaba y le pedía que se acercara a ellos.
La Auxiliar se acercó y comenzó a hablar con los hombres.
­ Espero que estéis más evolucionados que la gata ­ les dijo.
­ Sí, ahora sí, pero nos ha llevado un largo tiempo aprenderlo ­ dijo uno de los hombres.
Los Auxiliares los dejaron a todos contentos cuando se fueron. Ambos recordaban claramente este trabajo cuando se despertaron a la mañana siguiente y pensaron que había sido una
experiencia muy interesante.

***
Una noche, un Auxiliar fue a una prisión de mujeres en respuesta a las oraciones de una mujer agonizante. Había sido una prisionera modelo durante diez años. Cuando el Auxiliar estuvo ante ella, le dijo que su marido la había involucrado en un complot y se había librado de ella cuando nació su hijo y que no había visto al niño desde entonces porque se lo llevó
con él.
El Auxiliar vio que la mujer iba a morir y que él no podía hacer lo que ella quería, así que llamó a una elevada Hermana Lega y ésta envió otra Hermana Lega que es una Liberada.
Cuando llegó, habló la reclusa.
­ Fui arrestada por falsificación hace diez años y fui declarada culpable­ dijo la mujer ­ ahora quiero que mi nombre sea rehabilitado antes de morir. Mis padres eran ricos pero las cosas no se hicieron bien y me trajeron aquí.
Mediante el pensamiento, la Hermana Lega llamó al guardián, al médico de la prisión y al marido de la mujer. El guardián y el médico vinieron enseguida y la Hermana Lega hizo que
tomasen nota de la declaración de la mujer. Para cuando terminaron de hacerlo, el marido ya estaba allí con el niño. Se les permitió entrar y se dirigieron corriendo al encuentro de la mujer. Ella abrazó y besó al niño. Cuando se preguntó al marido sobre el complot que había tramado contra su mujer, lo admitió, firmó una confesión y fue arrestado.
La agonizante mujer rogó a aquella gente que dejaran irse a su marido y que entregasen el niño a su madre que la había estado visitando todos los meses desde que entró en prisión.
Había sido sentenciada a veinte años.
­ ¿Quién es usted? ­ preguntó el guardián a la Hermana Lega.
­ Vine para ver cómo se hacía justicia­ contestó ella tranquilamente.
­ Por favor, lléveme al Cielo ­ dijo la enferma a la hermosa Hermana Lega ­ ¡estoy tan cansada y preocupada!
­ Sí, niña, seguramente te llevaré allí ­ dijo la Hermana Lega mientras su aura se expandía, haciendo caer de rodillas a los presentes.
El Auxiliar dijo después que la Hermana Lega parecía un Arcángel. La agonizante extendió sus manos y falleció. El niño lloraba pidiendo al guardián que lo llevase con su abuela y el
hombre prometió que lo haría. La Hermana Lega llevó el ego de la mujer directamente al Primer Cielo, ya que no tenía que ir al Purgatorio como la mayoría de la gente.

***
Una vez, unos Auxiliares estaban en el Mundo del Deseo con el grupo de Auxiliares al que pertenecían. Una elevada Hermana Lega dijo que necesitaba una pareja de valientes para llevar a cabo un trabajo muy serio que llevaba aparejado un gran peligro. Un Auxiliar dijo que él iría, mientras su compañera parecía emocionada.
Mediante la Conciencia Jupiteriana, la Hermana Lega les mostró una chusma de gente preparándose para expulsar a un hombre y a su esposa del pueblo, porque la mujer había tenido un niño unos veinte años antes y no se había casado sino hasta después que nació el bebé y ahora ese bebé, que era una joven, iba a casarse con el hijo de un hombre muy rico.
Algunos hombres del pueblo que habían deseado a esa mujer durante veinte años, habían hecho circular la historia del bebé. El hombre rico fue informado de aquella historia y quería
que la familia de la joven lo liberase de la promesa de casarse con su hijo, pero la joven rehusó hacerlo. Entonces se lo pidió a los padres de la joven pero también ellos rehusaron.
Así que este hombre pidió a la gente del pueblo que los expulsasen y derruyesen su casa.
Los Auxiliares llegaron al lugar cuando ya se disponían a echarlos del pueblo. La Auxiliar llegó a través del aire como una llamarada de luz, se detuvo ante ellos y les dijo que se detuviesen. Les dijo que la mujer había pagado su deuda con la sociedad veinte años antes y que su hija tenía el derecho a casarse con cualquiera que desease.
­ Ningún Ángel podrá detenernos ­ dijo el hombre que había comenzado el problema.
Este individuo sacó su arma, disparó cinco veces contra la Auxiliar, y todas las balas impactaron contra ella y cayeron al suelo. Después de eso, el hombre tuvo un ataque y cayó inconsciente. La Auxiliar bajó hasta el suelo y se acercó al padre de la joven, que estaba con
ésta y con su mujer.
­ Por favor, ayúdenos. No hemos hecho nada malo ­ dijo el hombre.
­ ¿Dónde está el joven con el que su hija quiere casarse? ­ preguntó la Auxiliar a la madre.
­ Aquí estoy ­ dijo un joven, y la Auxiliar vio que tenía la cabeza vendada y sangrando ­ Por favor, ayúdenos Señora, yo amo a la que va a ser mi esposa. Esta gente la está expulsando a ella y a su familia del pueblo y yo me voy con ellos. Mis padres y otro hombre son los que han ocasionado todo este problema.
La Auxiliar dijo a la multitud que dejara en paz a aquella familia. Luego les dijo a ellos que regresaran a su casa. Cuando aquella pobre gente llegó a su casa, encontró que había sido
desvalijada y la mayoría de los vidrios de las ventanas de la planta baja estaban rotos.
El Auxiliar dijo a su compañera que reuniese a la familia y que se tomasen de las manos;
luego envió un poderoso pensamiento para que los padres del joven viniesen hasta allí. Los padres llegaron precipitadamente.
­ ¿Tiene su hijo veintiún años? ­ preguntó el Auxiliar a los padres.
­ Sí ­ replicó la madre ­ pero tenemos una cierta posición social que debemos mantener y no podemos tener a nadie de nacimiento ilegítimo en la familia, porque eso dañaría nuestra
posición social. Si se casa con esa chica, renegaremos de él.
­ ¿Quieres casarte con esta joven a pesar de todo? ­ preguntó el Auxiliar al joven, a lo que éste respondió que sí.
­ ¿Dónde está el predicador que iba a casaros? ­ preguntó la Auxiliar, y el joven se lo dijo.
Entonces ella envió un pensamiento al predicador y éste vino. La Auxiliar le pidió que los casase y él lo hizo. Cuando el predicador los declaró marido y mujer, la madre del joven se
desplomó.
­ ¡Ah! ¡no puedo soportarlo más! Hijo mío, no me abandones. Mira como estoy. No quiero renegar de tí. No puedo.
­ ¿Acaso sois vosotros irreprochables? ­ preguntó la Auxiliar a los padres, a lo que la madre respondió que no.
­ Quiero que ambos reparéis esta casa enseguida ­ les dijo la Auxiliar.
­ Lo haremos ­ prometieron los padres del joven.
A continuación, la Auxiliar comenzó a enviar pensamientos para que la gente devolviese todo lo que se habían llevado de la casa y, a los pocos minutos, todos regresaron en grupos de dos
o tres, trayendo todas las pertenencias que habían robado.
La Auxiliar salió a la entrada de la casa y dijo a la multitud que quería que todos hiciesen una colecta para ayudar a sufragar los daños que habían sido ocasionados a la casa.
­ Quiero que realicéis una gran colecta para ellos antes de mañana.
La madre de la joven había sido una buena madre y había ayudado a muchas personas del pueblo. Pertenecían a la clase media elevada y vivían desahogadamente. El padre había perdido su empleo a causa de todo aquel asunto, pero lo recuperó más tarde.
La Auxiliar dijo a la gente que su compañero estaba junto a ella y que tenía algo que decirles.
­ ¿Podéis daros la vuelta durante un momento? ­ les dijo.
Así lo hicieron todos y el Auxiliar se materializó dejando a todos sorprendidos cuando se dieron la vuelta de nuevo.
­ Has sido una buena madre y una buena esposa y has ayudado a muchas pobres almas; ­ dijo el Auxiliar a la madre de la joven ­ te daré algo que te ayudará mientras sigas siendo buena con todos. Recuerda que no debes creerte autosuficiente y no enfadarte con nadie.
Acércate.
Ella se acercó al Auxiliar y éste le colocó las manos sobre la cabeza, diciéndole que todo el pueblo sería bondadoso con ella y su familia.
­ El hombre que te calumnió, ahora te ayudará y se mostrará amistoso con tu familia ­ le dijo ahora debemos ir a verlo.
­ Señor, ¿es usted un Ángel? ­ preguntó la joven.
­ Sí, mi valiente niña ­ dijo él ­ soy un Ángel para muchos, y este dulce Ángel de aquí es para mí el más encantador de todos los Ángeles ­ dijo refiríendose a la Auxiliar mientras ésta se
sonrojaba graciosamente.
­ ¿Por qué no brilla usted como ella? ­ preguntó la joven.
­ Porque hasta ahora no podías verme realmente ­ dijo él.
A renglón seguido expandió su aura y todos se quedaron enormemente sorprendidos de su fulgor. Entonces los Auxiliares desaparecieron de su vista y se fueron.

***
Hace algunos años, un grupo de personas iba en automóvil de noche ya que se dirigían a acampar en el bosque. Llegaron a un puente estrecho y comenzaron a cruzarlo. El puente se
estrechaba más y más y se atemorizaron, sin saber qué hacer. No podían dar marcha atrás ni tampoco podían salir del vehículo ya que no había espacio alguno por el que poder caminar.
Había cinco personas dentro del coche. Una de ellas era una anciana que empezó a rezar, ya que no quería morir.
Dos Auxiliares Invisibles se encontraban cerca y los vieron, percatándose al momento del problema en que estaban. Bajaron y se acercaron a ellos; uno de los hombre les pidió que los
ayudasen.
­ Hágase a un lado que yo conduciré ­ dijo el Auxiliar.
Éste se había materializado de tal manera que parecía estar en cuerpo físico. Se introdujo en el automóvil e hizo suspender la gravedad, mientras continuaba atravesando el puente que era
de una longitud aproximada a un bloque de edificios. Era un puente para peatones que había sido construido sobre un riachuelo en uno de los estados orientales de Estados Unidos, y no
estaba diseñado para automóviles o camiones. Había una indicación que decía Sólo para andar y el conductor, al leerlo, había interpretado que se debía conducir lentamente, sin
correr.
Los pasajeros del automóvil se habían puesto muy nerviosos, porque se dieron cuenta de que no podrían alcanzar el otro extremo del puente, ni dar marcha atrás, sin ayuda. Quedaron muy
agradecidos y así se lo mostraron al Auxiliar una y otra vez.

***
Veamos ahora un curioso relato de una mujer que fue salvada por los Auxiliares después de haber estado metida en su ataúd: Una noche, dos Auxiliares fueron enviados a salvar a una
mujer que sufría una enfermedad crónica que la había dejado inválida. Era de una posición social acomodada, aunque no rica. Su esposo había muerto, y tenía un hijo. Al joven se le
había permitido siempre salirse con la suya y no le importaba nadie. Los familiares de la mujer querían quitarla de en medio para así quedarse con lo que tenía.
Ella tenía frecuentes ataques, y el día anterior había tenido uno. Sus parientes pensaron que había muerto y la introdujeron en un ataúd. Quizá querían estar seguros de que estaba realmente muerta antes de enterrarla, porque hicieron una cosa muy extraña. Sacaron todos
los juguetes que se hallaban en un gran cajón de un aparador empotrado en la pared y vieron que tenía las dimensiones suficientes para contener el ataúd, ya que era una mujer de corta
estatura. Colocaron el ataúd ­conteniendo la mujer­ dentro del cajón, viendo que cerraba con facilidad. Hicieron todo eso sin conocimiento del hijito.
Se trataba del cajón donde el chico guardaba todos sus juguetes. Aquella noche, el jovencito, que tenía unos diez años, entró en su habitación a oscuras para poner sus juguetes en el cajón.
No sabiendo que su madre había sido colocada allí, depositó un montón de cosas sobre su cabeza y cerró el cajón.
Los Auxiliares entraron en la habitación justo en el momento en que el joven hacía aquello, y la Auxiliar entró rápidamente en acción sabiendo que la mujer estaba a punto de morir por
falta de aire. Los Auxiliares abrieron el cajón y apartaron los objetos que había sobre la cabeza de la mujer.
­ Dios misericordioso ­ dijo uno de ellos ­ ¿está muerta o sólo sofocada?
El Auxiliar sacudió el ataúd para despertar a la mujer porque sabía que no estaba muerta. Los parientes se sobresaltaron y se pusieron muy nerviosos cuando vieron que la mujer estaba viva y que unos desconocidos la habían salvado. Los Auxiliares podían ver el rosado cuerpo vital de la mujer. Al principio, colgaba hacia el suelo, pero después de que consiguieron introducirlo en su cuerpo, la mujer se recuperó. Los Auxiliares buscaron la llama azulada de
su corazón y la luz de su cabeza. Ambas ardían muy bajas. Vieron a su corazón bombeando sangre a sus arterias. El Auxiliar supo que tenían una oportunidad para salvarla si trabajaban con rapidez, y así lo hicieron.
Lo primero que hizo el Auxiliar fue dar masajes a su cuerpo para estimular la circulación y luego trabajó sobre el tracto intestinal para evacuar su contenido. Después, le dio parte de un
limón en un poco de agua para estimular su apetito y neutralizar su sistema. Después de todo aquello la mujer mostró mejor aspecto.
Cunado sus parientes entraron, hallaron a la mujer sentada sobre su ataúd. El Auxiliar la sacó de él y la puso en la cama, diciendo a sus familiares que mandaran a buscar a un médico para
que le diese medicinas que le hiciesen recuperar las fuerzas ya que ya estaba curada de su enfermedad. Los parientes abandonaron la habitación.
­ Expulse a todos sus parientes de su casa ­ aconsejó el Auxiliar ­ y controle a su hijo con mano de hierro.
­ Lo haré ­ dijo la mujer ­ porque cuando estaba al lado de mi cuerpo, les oí planear quedarse con todo lo que tengo y poner al niño en un orfanato. Recé intensamente para recuperar la vida, porque quiero dedicarme a cuidar de mi hijo. Decidí librarme de todos ellos si podía salvar la vida, porque supe que no me deseaban ningún bien.
La Auxiliar se contagió del sentimiento de terror de la mujer y desapareció, recordando claramente lo que había ocurrido, cuando se despertó a la mañana siguiente.

 ***
Nuestra siguiente historia trata sobre una mujer anciana que fue curada cuando tenía ochenta años: En cierta ocasión, unos Auxiliares fueron enviados a ayudar a una mujer que había sido
inválida durante cuarenta años. Ella dijo que no había dormido en una cama desde hacía treinta. Se había lesionado durante el nacimiento de su hijo más joven, unos cuarenta años antes, y había ido empeorando progresivamente. Su columna vertebral y su sistema regulador de la temperatura corporal estaban alterados. Su cuerpo se marchitaba.
Era la persona de aspecto más raro que uno de los Auxiliares hubiese visto nunca antes.
Estaba llena de llagas y yacía sobre una cama hecha en el suelo, en una esquina de la habitación. Tenía una gran voluntad y mucha fe en Dios. Si no hubiera sido por su fuerza de voluntad, hubiese muerto mucho tiempo antes.
­ He estado rezando durante veinticinco años para encontrar mejoría ­ dijo ­ He deseado encontrarme bien antes de morir. Hace unos veinte años, soñé que una noche venía un hermoso Ángel con un hombre y me sanaba, y he estado esperando ese acontecimiento desde entonces. Otra noche tuve un extraño sueño. Pensé que yo era un hombre y hacía daño a una mujer por haber sido negligente con los cuidados que debía proporcionarme. Yo tenía piel
morena y la apariencia de un egipcio. El sueño me acompañó hasta que comencé a rezar por la mujer y a decir que sentía lo que había hecho. Después de eso el sueño ya no se presentó más y yo me preguntaba que significado tendría todo aquello. ¿Puede decírmelo usted, Señora?
­ ¿Puedes explicárselo tú? ­ dijo la Auxiliar a su compañero.
Éste pidió que se le mostrase cómo podía ver y explicar el sueño a la mujer. Mientras se desplegaba la visión de una vida cuatro veces anterior a la actual, vieron que la mujer inválida era entonces un rico médico egipcio. Se le llamó para atender a una mujer de moderados recursos económicos, pero él no quiso abandonar la diversión de la que estaba disfrutando en aquel momento. (Aquella mujer era el marido de la actual mujer inválida, que también
estaba viendo aquellas escenas que tenían lugar en una vida pasada. Tenía ochenta y un años).
El médico se precipitó en la atención que prestó a la mujer mientras ésta daba a luz un niño, y le lesionó la pelvis dejándola seriamente incapacitada y ya nunca más recuperó la salud.
Mientras los Auxiliares y la inválida estaban contemplando esta vida de un lejano pasado, ésta dijo:
­ ¡Señor, ahora entiendo! ¡Ten misericordia de mí! Lo siento y perdono al hombre que me lesionó. Ya murió hace tiempo.
El médico que la había lesionado era la mujer a quien ella a su vez lesionó cuatro vidas antes.
Después de que las imágenes desaparecieron, los Auxiliares siguieron con su trabajo sobre la inválida. El Auxiliar dijo a su compañera que sujetase los pies de la mujer y él la sujetó por
los hombros tirando de ellos hasta que los huesos dieron un crujido, con lo que la mujer se enderezó. Después de eso, le frotó la espalda y los hombros. Le estrujó la pelvis y le dio un masaje general.
­ ¡Ahora me siento mejor! ­ dijo ella ­ Gracias, amado Señor, por enviarme ayuda.
­ Vístase sus ropas para no resfriarse ­ aconsejó la Auxiliar.
­ No he estado resfriada desde hace veinte años ­ dijo ella ­ siempre he estado demasiado calurosa, incluso en invierno. Es en verano cuando siento frío.
El Auxiliar la ayudó a levantarse y la puso en su cama, diciéndole que se quedase allí. Sus dos hijos y su hija también estaban presentes con el resto de sus familiares, y todos observaron el
trabajo de los Auxiliares. Permanecían sin habla mientras los Auxiliares sanaban a su madre y abuela.
Ahora puedo morir en paz ­ dijo la mujer ­ porque sé que mis oraciones han sido respondidas. No he salido de la casa desde hace diez años.
­ ¿Sois Ángeles? ­ preguntó uno de los niños.
La Auxiliar le respondió que sí, porque sabía que ninguna otra respuesta lo dejaría satisfecho.
Luego, dio un masaje a la mujer otra vez para fortalecerla y después se fueron. Pero a la noche siguiente, los mismos Auxiliares volvieron un rato de visita para ver a la mujer y ésta dormía pacíficamente sobre el suelo. El Auxiliar la despertó diciéndole que se acostase en la cama ya que era una mujer sana pero si volvía a dormir sobre el suelo agarraría un resfriado y se moriría. Ella se levantó y se fue a la cama.
­ La cama es demasiado blanda y me sofoco en ella ­ dijo.

***
Veamos ahora otro interesante relato sobre cómo murió un ego avanzado: Una noche de junio, dos Auxiliares fueron a la casa de un hombre, donde una niña estaba muy enferma. El hombre
en cuestión había muerto dos días antes y ahora su nieta estaba muy enferma, debido a su muerte; los padres rezaban intensamente solicitando ayuda para ella, ya que estaba desahuciada.
El hombre que había muerto era muy avanzado espiritualmente. Tenía una nieta que estaba muy unida a él. Todas las noches, la niña acudía a su abuelo para que le contara un cuento,
tras lo cual su abuelo la acostaba. Tenía siete años. En la noche del veintinueve de junio, la niña llegó solicitando su cuento como era usual.
­ Te contaré un cuento bonito esta noche; ­ dijo el hombre ­ lo llamaré la última retrospección.
La niña saltó a su regazo y él comenzó con su relato sobre un hombre (él mismo).
­ Había un niño que tenía unos padres muy buenos y cariñosos que le enseñaron el camino hacia Dios ­ dijo el hombre ­ Cuando este niño tenía dieciséis años, solía ir junto con sus padres durante las noches, ayudando a la gente de todo el mundo. Le gustaba tanto, que no
salía con otros chicos y chicas de su edad. Finalmente, su madre le dijo que debía alternar con la gente, que debía casarse y ayudar a traer al mundo a otras personas.
­ ¡Vaya, abuelito, era como tú! ­ dijo la niña.
­ Espera, niña mía ­ dijo él ­ Debemos darnos prisa porque no me resta mucho tiempo. Fui al colegio y allí conocí a mi esposa, una chica linda y encantadora. Nos casamos después de que terminara mis estudios. Tuvimos unos principios muy difíciles. Luego llegó una hija que era una niña muy linda. Una noche la encontramos siguiéndonos y, después de eso, la llevamos siempre con nosotros. Cuando estuvo lista para ir al colegio, quisimos que no
dejase de ir. Fue muy duro para esta hija dejar a su madre para ir al colegio y la madre tuvo que obligarla.
Cuando regresó a casa, después de que hubo terminado sus estudios, conoció a un joven y se casaron, tras lo cual les llegó una niña. Su abuelo se enamoró de esa niña y le contaba
historias todas las noches. Hizo eso todas las noches desde que la niña fue lo bastante grande para entender los cuentos que se le contaban. El abuelo enseñó a la niña a repasar su vida
cada noche antes de que se fuese a dormir para que así pudiese salir con su mamá como una Auxiliar.
A aquellas alturas del relato, la niña ya se había dormido.
­ Amado Señor, he intentado hacer bien mi trabajo e instruir a mi niña ­ dijo el abuelo ­ ahora se acaba mi tiempo. Me gustaría que se me concediese algún tiempo más, al menos hasta que esta niña haya crecido.
Luego, salió de su cuerpo quedamente, tomó el ego de la niña dormida y salieron de la casa dirigiéndose a la Región Fronteriza. Allí se le dijo que era libre para trabajar durante las
veinticuatro horas del día. La niña quería quedarse con él y, cuando al día siguiente la envió a
su casa, comenzó a llorar escandalosamente por su abuelo, despertando a toda la familia.
Los padres encontraron al abuelo muerto sentado en la silla y a la niña llorando sobre su
regazo, sin que nadie pudiese consolarla. Tanto se apenó que enfermó, hasta que fueron
enviados los Auxiliares para ayudar a sus preocupados padres. Los Auxiliares la hallaron
llorando por su abuelo.
­ Mi abuelito se ha ido ­ decía ­ y ya no me contará más cuentos ni me llevará con él por las
noches.
La Auxiliar la tomó en brazos y comenzó a hablarle.
­ ¡Ángel, querido Ángel! ­ exclamó la niña ­ Llévame con él. Sé que él quiere verme. ¿No
puedes encontrarlo y traerlo hasta mí, Ángel? Yo he sido una niña buena, ¿no es verdad,
papá y mamá? Por favor, decídle a este Ángel que yo he sido buena
­ Ahora vete a dormir y trataremos de ver a tu abuelito ­ dijo el Auxiliar.
Éste dijo a su compañera que frotase la frente de la niña. Así lo hizo ella y la niña pronto se
quedó dormida y fue a la Escuela del Mundo Celeste.
Entonces la madre dijo a los Auxiliares cómo su padre siempre había contado cuentos a la
niña hasta que se dormía y que el domingo por la noche había fallecido mientras la niña
dormía en su regazo. El Auxiliar dijo a la madre que ellos llevarían a la niña junto a su abuelo
después de que terminase en la Escuela y más tarde la volverían a traer a su casa.
­ Estará tranquila, pero más estudiosa y buena que nunca ­ dijo el Auxiliar.
Los Auxiliares llevaron el ego de la niña con su abuelo, a quien encontraron en el Mundo del
Deseo. El reencuentro entre los dos fue muy conmovedor. El hombre dijo a los Auxiliares que
él sabía que iba a fallecer e hizo de su última retrospección la última historia que contó a la
niña, que se había dormido al terminar. Luego la había llevado con él hasta la Región
Fronteriza y después a su labor como Auxiliar.
­ Siempre había regresado a casa con ella ­ dijo el hombre ­ pero esta vez la envié sola a
casa por lo se puso a llorar por mí.
El abuelo pasó su mano por la cabeza de la niña.
­ Ya no llorará más ­ dijo a los Auxiliares ­ será una buena chica y vendrá conmigo todas las
noches.
Los Auxiliares llevaron de vuelta a la adorable niña a su casa y ésta se despertó feliz. Los
miembros de la familia eran gente evolucionada y uno de los Auxiliares dijo que él creía que
todos ellos eran Iniciados, aunque ellos no lo admitieron. La hija del hombre fallecido
sobrellevó la muerte de su padre con mucha dificultad y lloraba.
­ No lloro por mi padre ­ dijo ­ pero no sabe usted lo que he perdido. Yo sé donde está pero
no puedo traerlo de nuevo conmigo. Es muy duro, porque fue muy cariñoso con todos
nosotros.
­ Puede verle usted por la noche ­ dijo uno de los Auxiliares.
­ Sí, lo sé, pero no es como tenerle con nosotros ­ contestó ella.
Poco después, la madre de la niña dijo:
­ Yo le seguí a usted cuando llevó a la niña con su abuelo y vi y oí todo. Le estoy muy
agradecido por lo que ha hecho por nosotros.
Esta hermosa historia ilustra algunos de los deleites de vivir una buena vida. En este caso, el
hombre murió en paz, con una muerte feliz. No tuvo que emplear ningún tiempo en el

Purgatorio y se había ganado el derecho de ser un Auxiliar las veinticuatro horas del día. Este es un maravilloso privilegio para un ego que ama ayudar a las personas y a los animales.
Este hombre estaba encantado de prescindir de su vida en el Cielo, la cual se había ganado por el recto vivir y el servicio. Su familia tendrá la posibilidad de reunirse con él cuando estén fuera de sus cuerpos durante la noche. Cuando todos ellos renazcan en otra vida, serán amigos de nuevo y continuarán su hermosa relación.
Naturalmente que no queremos morir, pero recordemos que la muerte no es el final de todo.
Es sólo una transición a otro mundo y, si somos buenos, podemos pasar directamente desde esta vida al Primer Cielo y evitar por completo el Purgatorio. Y podemos continuar nuestra labor como Auxiliares si estamos convenientemente preparados para ello. Este es el objetivo de todo verdadero y fiel estudiante oculto.

* * *
Los Ángeles son tan reales en su esfera como nosotros lo somos en la nuestra. Sus cuerpos están hechos de éter por lo que son invisibles a la visión física ordinaria, pero pueden ser vistos por egos que están fuera de sus cuerpos durante la noche. Se sustentan de la fuerza vital del Mundo del Espíritu de Vida, que interpenetra los planetas de nuestro Sistema Solar, hasta que se acaba su lapso de existencia. Tienen todos los colores del espectro en su aura,
excepto el negro, y son muy hermosos de ver.
El hogar de los Ángeles está en la Luna. La Luna fue una vez parte de la Tierra.
Posteriormente, esa parte de la Tierra fue arrojada de la masa central y de ella procede la Luna actual. Los rezagados en la evolución fueron también arrojados con esa porción de la
Tierra. La Luna actúa como un depósito para los egos que se han perdido para la actual oleada de vida y fueron incapaces de seguir a los otros egos de la Tierra.
Los Ángeles estudian de igual manera a como lo hacen los humanos. Tienen escuelas y universidades que, sin embargo, son de un nivel mucho más elevado que las nuestras.
Edifican sus casas mediante la palabra hablada. Son capaces de controlar sus pensamientos de una manera tal que cuando planifican una casa o proyectan cualquier cosa, pueden hacerlo
hasta en los menores detalles. Pueden crear una casa y casi inmediatamente está lista para ser ocupada.
Los Arcángeles funcionan en cuerpos compuestos de materia del Mundo del Deseo, y su vehículo inferior es el cuerpo de deseos. Pertenecen a una oleada de vida inmediatamente
por encima de los Ángeles y dos por encima de la nuestra. Viven en el Sol y tienen familias lo mismo que la gente de la Tierra, solo que las condiciones son muy diferentes. Tanto los Ángeles como los Arcángeles pueden encontrarse en la Luna. Ambas clases de Seres
Elevados tienen familias y hogares y también un importante trabajo que realizar.
Los Ángeles y los Arcángeles no sienten frío ni calor debido a sus elevadas vibraciones. Sus cuerpos son muy luminosos, y no se sienten cansados como nosotros porque no tienen cuerpos pesados que arrastrar ni tienen que alimentarse con alimentos materiales
como lo hacemos nosotros. Durante nuestras horas de sueño, los humanos podemos deslizarnos fuera de nuestros cuerpos densos por la vía de la cabeza. Entonces podemos permanecer en esas condiciones y, si no tenemos miedo, podemos ir y venir exactamente como lo hacen los Ángeles sin sentirnos cansados por ello, y luego regresar a nuestros cuerpos felices y restablecidos.
Los Ángeles se mueven mediante el poder del pensamiento y pueden ir a cualquier lugar de nuestro Sistema Solar. Pueden viajar más rápido que nuestro pensamiento. Su velocidad es gobernada por sus pensamientos y deseos. Tienen una fuerza de voluntad muy
fuerte que mantienen bajo un perfecto control. También se lo pasan bien en muchos aspectos, como hacemos nosotros en la Tierra. Tienen escuelas, iglesias, hogares y bibliotecas adecuadas a los diferentes estados de desarrollo de esos seres. Tienen parques y lugares de diversión para todos.  Poseen solo la Religión Cristiana o la Religión del Padre.
No envejecen en su apariencia. Todos poseen cuerpos juveniles y son muy gráciles y delicados, con el aspecto de personas de unos veinte años de edad. Incluso cuando van a morir, mantienen un aspecto juvenil. Sus egos van al Mundo de los Espíritus Virginales y sus cuerpos se desintegran rápidamente. Son realmente espíritus virginales, porque han vencido todas las tentaciones. Todos los Ángeles aumentan en luminosidad y hermosura a medida que
se desarrollan a través de las sucesivas edades de su vida.
Los Ángeles lo mismo ríen que lloran según se presenta la ocasión. Cuando el protegido de un Ángel está en problemas o es perseguido, el Ángel llora y reza. También lloran cuando la ley del karma se cobra su peaje. Hay gran regocijo cuando uno de sus
protegidos ha superado exitosamente una prueba y en esas ocasiones los Ángeles ríen y cantan.
Ciertos egos que pertenecen a nuestra oleada de vida, nacen algunas veces dentro de la oleada de vida Angélica para llevar a cabo alguna labor específica, y lo hacen de la manera
más casta y santa posible que un humano pueda concebir. Los bebés Ángeles nacen de la misma manera y son criados con muchos cuidados. Son sostenidos por el poder de su madre hasta que han alcanzado la edad en la que pueden valerse por sí mismos a través de la fuerza vital del Mundo del Espíritu de Vida. Sus alimentos tienen la misma apariencia que los nuestros, pero no son de materia densa, aunque sí lo es para el Mundo Etérico en el cual
viven. El alimento es creado mediante el poder del pensamiento del individuo que lo desea.
Como nada de todo esto es tangible, excepto para aquellos que tienen ojos para ver, podemos entender por qué los científicos no hallan evidencias de seres vivientes en otros planetas. Así como los seres humanos jóvenes son protegidos por el cuerpo macrocósmico de la Tierra, así también los bebés Ángeles son cobijados por el cuerpo macrocósmico de la Luna en la cual viven. La madre tiene las mismas funciones de supervisión y enseñanza para con su bebé que las madres de la Tierra tienen par con su descendencia.
Antes de que un bebé Ángel pueda caminar, va sobre la espalda de su padre o de su madre. A su debido tiempo, podrá volar tan rápido como sus padres. Cuando un Ángel sale con su bebé, lo instruye en cómo concentrar su mente en su vuelo para que pueda mantenerse
con ella, y estas enseñanzas son impartidas antes de que nazca el cuerpo alma del bebé. El cuerpo vital toma el lugar de nuestro cuerpo denso, porque el cuerpo más denso de los Ángeles es el cuerpo vital. Nosotros tendremos los mismos cuerpos en el Período de Júpiter, solo que nuestro cuerpo denso estará eterizado y seremos como Ángeles. Puesto que esas enseñanzas son dadas antes del nacimiento del cuerpo alma, el bebé Ángel llega a ser muy
diestro en el vuelo para cuando nace ese cuerpo alma, y así puede mantenerse al nivel de la oleada de vida Angélica.
Esto viene a cuento por el hecho de que algunas personas pueden ver a bebés Ángeles de un lado a otro, sobre todo los santos y la gente virtuosa cuando están tocando música dulce, porque la buena música atrae a los bebés Ángeles. Estos pequeños Ángeles pueden oír la música hermosa en la Tierra, tal como los Señores del Destino, o el Dios de nuestro Sistema Solar pueden oír nuestras oraciones cuando rezamos. Entonces los pequeños Ángeles
preguntan a sus madres si pueden bajar para disfrutar de la música. En ocasiones, un pequeño Ángel va él solo a oír la música, y en otras ocasiones se reúnen en grupo para disfrutarla; así,
la influencia de estos Ángeles bendecirá al músico y, si éste es capaz de verlos, le proporcionará un gozo demasiado grande para ser expresado en palabras.
Los bebés Ángeles reconocen a sus padres de la misma forma que lo hacen los humanos, solo que son mucho más inteligentes y pueden localizar a sus padres en cualquier grupo y bajo cualquier circunstancia. No existe situación alguna en la que los bebés Ángeles puedan estar bajo la influencia de las fuerzas malvadas y demoníacas que se hallan en las regiones más elevadas alrededor de la Luna. Un estudiante oculto preguntó en cierta ocasión a
alguien por qué las personas muestran tanta indiferencia a todo lo concerniente a la vida, hábitos y métodos de volar de los Ángeles.
­ El hombre no puede ser indiferente ante algo de lo que no sabe nada ­ se le contestó el hombre emplea su tiempo allí donde están sus intereses. Cuando el hombre tenga amplias pruebas sobre la existencia de los Ángeles o de cualquier otra cosa más allá de sus sentidos actuales, su interés se desarrollará hasta el punto que querrá investigar al máximo. Siento decir que todavía el hombre no está preparado para abandonar ciegamente sus presentes actividades y vivir de tal forma que llegue a hacerse consciente de estas realidades. Aún hoy, a partir de las experiencias de miles de niños se podría llevar al hombre a conocer que hay
Ángeles y otros seres, además de los habitantes de la Tierra, que no puede ver y de los cuales no puede conocer nada. Si el hombre prestara atención a lo que los niños dicen, pronto sabría que hay algo que necesita aprender a investigar para llegar a conocer estas
realidades.
Los Ángeles no pueden ser vistos con la visión ordinaria, pero las personas con visión espiritual pueden verlos tal como lo hacen los Auxiliares Invisibles cuando están fuera de sus cuerpos por la noche.

***
Un grupo de Auxiliares fue llevado a la Luna por una Hermana Lega para ver qué clase de hogares tienen los Ángeles, y uno de ellos, recordando su viaje, dijo lo siguiente:
Los Ángeles tienen grandes edificios que parecen castillos con torretas y torreones.
Parecen estar situados en formaciones a manera de nubes, y cada edificio tiene muchos apartamentos donde moran la familias de Ángeles. Las edificaciones parecen estar hechas de la más fina arenisca. El arco de entrada tiene el aspecto del más fino granito. La superficie de la Luna tiene la apariencia de un gran pastel helado llena de oquedades.
Hay hombres, mujeres y niños Ángeles y están todos sujetos a la influencia de los Hermanos Mayores y de los Liberados.
Los Ángeles más elevados tienen auras de un blanco reluciente con matices de oro.
Todos los Arcángeles poseen los más hermosos colores radiando de ellos. Tanto los Ángeles como los Arcángeles tienen el aspecto de hermosos individuos. Los artistas suelen representar a los Ángeles como seres parecidos a humanos con alas. Los Ángeles no tienen
realmente alas pero son Seres radiantes que se desplazan como el rayo, inmersos en corrientes de brillante luz.
Para que mejor pueda usted visualizar a los Ángeles, le daré descripciones de dos de ellos que fueron vistos por una estudiante de las enseñanzas Ocultas. Esta estudiante se encontró a estos Ángeles mientras estaba fuera de su cuerpo físico durante el sueño y fue capaz de recordarlo cuando despertó. Estaba en algún lugar de la atmósfera terrestre y tomó contacto de alguna manera que no llegó a comprender.
Al mirar hacia arriba vio un ancho haz de luz dorada que se extendía hacia arriba y a la izquierda hasta una gran distancia. Vio a una mujer Ángel asomada a la ventana de su casa.
Estaba observando a la estudiante con una mirada concentrada en la que se mostraba claramente una gran curiosidad e interés.
La estudiante miró fijamente hacia el Ángel con encontrados sentimientos de gozo, éxtasis y fascinación. El Ángel tenía un hermoso rostro con mejillas y labios, ojos pardos y pelo ondulado oscuro que colgaba sobre su espalda y rodeaba su cuello. Tenía exactamente el aspecto de una mujer humana joven y extremadamente hermosa. La estudiante sólo podía ver
su cabeza y hombros y no recordaba haber visto ningún color en su aura excepto el largo haz
de luz dorada que la hacía tan claramente visible. Parecía enfocar su aura sobre la estudiante.
Más tarde, esta misma estudiante se despertó una mañana henchida de un gran entusiasmo y deleite porque recordaba haber visto la más extraordinaria visión mientras estaba fuera de su cuerpo durante el sueño. Supo que había visto a un Ángel o a un Arcángel,
y era éste un Ser tan maravilloso, que no tenía palabras con las cuales describir adecuadamente lo que había visto.
Recordaba estar suspendida en el aire en posición vertical, observando al Ángel que estaba sobre ella y se movía rápidamente. La siguió tan veloz como pudo manteniendo todo el
tiempo fijamente los ojos sobre el Ángel hasta que desapareció.
El Ángel era como una hermosa mujer en el aire, y se desplazaba a través de él como un pájaro con el cuerpo en posición horizontal. Sus pies extendidos hacia atrás y sus brazos adorables a ambos lados de su cuerpo, de una grácil manera. Tenía el rostro más dulce que la estudiante hubiese visto nunca y su expresión era demasiado adorable para ser descrita con palabras. Parecía tener una hermosa piel color crema, ojos azules y mejillas sonrosadas. Su pelo era de color crema y rizado.
Parecía estar vestida con un manto ondulante que cubría su cuerpo aunque sus brazos y pies estaban desnudos. Había una brillante luz dorada con delicados matices de rosa y azul que fluían de su cuerpo en todas direcciones. Este flujo no era constante ni intermitente, sino como una señal eléctrica hecha por el hombre tal como vemos en nuestras ciudades, pero era autogenerada e incandescente y brillando en todas direcciones.
Esta estudiante fue informada de que aquel Ser Elevado es un Arcángel y que es el jefe de un grupo de Ángeles que suelen ayudar los Grupos de Auxiliares Invisibles y Grupos de Curación.

***
Una noche, unos Auxiliares Invisibles vieron a un grupo de Ángeles y, entre ellos, a una mujer Ángel cantando la siguiente canción:
"Enséñame, enséñame, Santo Espíritu, 
a ser cada día más bueno, 
a ser siempre manso como Cristo 
sin mirar lo que otros dicen o hacen. 
Dame sabiduría, Santo Espíritu, 
para soportar paciente sus defectos, 
consciente de Tu Santa Presencia, 
alegre y libre de cuidados."

***
Después de que unos Auxiliares hubiesen salvado a una mujer, cierta noche, vieron a un grupo de Ángeles que les hicieron señas con la mano. Los Auxiliares observaron a los Ángeles mientras se desplazaban y uno de los Auxiliares dijo al otro:
­  Mira! Parece como si tuviesen alas!
Los Ángeles marchaban en una formación en V, y era una hermosa visión el contemplarlos con sus auras coloreadas. Aquello hizo muy felices a los Auxiliares.

***
Otra noche, mientras unos Auxiliares llegaban a los Estados Unidos, se encontraron a cuatro Ángeles que parecían pertenecer a una misma familia. Había un hombre, una mujer, un niño y una niña. Estos últimos parecían tener unos doce o trece años.
­ ¿Puedo hacerle algunas preguntas? ­ preguntó el Auxiliar al hombre Ángel.
­ Sí ­ contestó este con voz amable.
­ ¿Cuánto viven los Ángeles? ¿A dónde van cuando mueren? ¿A qué distancia se extienden sus auras? ¿Cómo comen y cómo nacen los niños?
­ Los Ángeles viven igual a como lo hacen los seres humanos sobre la Tierra, solo que a una escala superior ­ contestó el Ángel ­ Su comida es creada por ellos mismos y sólo en la necesaria cantidad para una comida, así que no dejan residuos. Sus hogares son edificados
de acuerdo a su propia habilidad para planificar sus necesidades. Los bebés nacen de cuerpos castos, y son cuidados hasta la edad de seis años en la que desarrollan sus propios poderes. Los jóvenes Ángeles son enviados a la escuela desde esa edad de seis años hasta
cumplen los veinte. Se supone que para ese entonces han completado su educación.
También fueron informados los Auxiliares de que los Ángeles son de diferente estatura. Sus cuerpos parecen tener un contorno perfecto. No hay obesos entre ellos, y nunca llegan a tener la apariencia de ancianos. Pueden vivir seiscientos o setecientos años y, cuando mueren, van al Tercer Cielo donde permanecen largo tiempo, para renacer de nuevo.
­ Los habitantes de la Tierra renacen dos o tres veces antes de que un Ángel retorne al renacimiento, pero la duración de la vida de los Ángeles es más larga que la de los hombres ­ dijo el Ángel.
­ Supongamos que muere un Ángel que tiene a su cargo el cuidado de un ser humano ­ dijo el Auxiliar ­ ¿Qué pasa entonces con esa persona?
­ Otro Ángel se hace cargo de tal persona, y puede indagar en la Memoria de la Naturaleza y obtener la información que necesita para supervisarla y guiarla ­ contestó el Ángel ­ Un Ángel de seis o más años puede cubrir cualquier país o continente con su aura,
mientras que un adulto puede casi rodear la Tierra con ella.
­ ¿Puede permitirnos ver una escuela y una universidad para Ángeles? ­ preguntó el Auxiliar.
­ Mirad y ved ­ dijo el Ángel.
Los Auxiliares vieron una inmensa escuela llena de alumnos. Una profesora instruía a los Ángeles mediante la Conciencia Jupiteriana, y los alumnos recitaban las lecciones de la misma manera. Las aureolas alrededor de sus cabezas constituían la más hermosa de las
imágenes, y los Auxiliares se deleitaron con aquella visión.
Luego, se mostró a los Auxiliares una universidad con Ángeles de todos los tamaños.
Había tanto hombres como mujeres profesores. Las aureolas de estos Ángeles eran más grandes.
­ No existe la enfermedad ni la tristeza en la Luna donde viven los Ángeles, porque no hay pecado allí ­ continuó el Ángel ­ pero los Ángeles sienten tristeza por sus protegidos de
la Tierra. Cuando un Ángel actúa incorrectamente, su castigo es rápido y seguro, así que el Ángel es más cuidadoso en lo futuro. Nuestros bebés Ángeles saben más que los profesores de
vuestras universidades.
Los Auxiliares descubrieron que los Ángeles parecían personas muy hermosas y muy superiores a la gente de nuestra Tierra. Cuando un ego está en un cuerpo femenino, tiene un Ángel masculino como guardián durante esa vida. Si esa persona es buena, recibirá muchas
influencias beneficiosas de ese Ángel. Cuando la muerte acaba con la vida del ego, cesa la responsabilidad del Ángel para con ese ego. Cuando el ego renace en un cuerpo masculino, el Ángel que lo protege es femenino. Ese Ángel lo supervisa durante esa vida.
Hay casos conocidos donde el Ángel de un ego cura a su protegido de una
enfermedad, pero tal clase de ayuda solo la recibe un ego altamente evolucionado. Las personas con siete o más iniciaciones recibe ayuda de ese tipo de sus Ángeles en caso de necesidad.
Un Ángel solo puede influenciar a un ser humano cuando éste es realmente bueno. Si una persona tiene visión espiritual, puede ver a su Ángel y puede conversar con él y recibir sus sugerencias. Un Ángel puede conversar, guiar e instruir a una persona hasta que ésta toma las primeras nueve iniciaciones. Un Arcángel puede supervisar a una persona hasta que está lista para su duodécima iniciación. Un hierofante se hace cargo de una persona después de que ha recibido su duodécima iniciación. Un Liberado puede guiar a un ego desde el
nacimiento hasta que recibe la liberación. Generalmente, los Liberados no son designados para supervisar a tales Iniciados, porque limitan sus esfuerzos a aquellos que están en el
Sendero y tienen de una a nueve iniciaciones. Un Ángel guardián tiene otros muchos deberes además de supervisar a un ego.
Los Ángeles trabajan con el reino vegetal, en particular. Algunos Ángeles trabajan con los animales y algunos trabajan con los seres humanos. Otros transfieren las influencias y la luz del Sol hasta la Luna y posteriormente hasta la Tierra bajo la dirección de los Arcángeles que trabajan con los Señores del Destino. Algunos de los Ángeles trabajan con los grupos de Auxiliares Invisibles que responden a las plegarias de la gente en peligro, que se ha ganado
tal ayuda y asistencia a través de vidas de servicio.
Cada uno de nosotros tiene un Ángel guardián que está presente para ayudarnos en los momentos importantes de nuestra vida. Este Ángel está presente en nuestro nacimiento, matrimonio y muerte y puede ser visto por aquellos que poseen visión espiritual.
En cierta ocasión, una Auxiliar estaba una noche muy enferma y vio a su Ángel Guardián de pie a su lado. Al principio tuvo miedo porque temió que fuese el Ángel de la muerte el que estaba a su lado, pero luego vio que no. La Auxiliar se recuperó por completo
lo que agradeció mucho porque no quería morir.
Los animales y los pájaros también tienen Ángeles Guardianes. Estos Ángeles se alegran cuando sus protegidos están a salvo, felices y con buena salud, pero se afligen cuando
están enfermos o heridos y cuando mueren.

***
La próxima historia ilustra cómo trabajan juntos los Auxiliares Invisibles con los Ángeles para ayudar a los pájaros: Una mañana temprano, durante una ocasión en que las tierras a lo largo de los ríos Mississippi y Ohio sufrieron grandes inundaciones, dos
Auxiliares iban sobre las áreas inundadas. Súbitamente, oyeron chillando a un águila. Miraron y la vieron volando sobre el agua. Llevaba dos bebés águilas sobre su espalda, y parecía como
si hubiese perdido el rumbo o se encontrase confusa.
­ Salvémosla junto con sus crías ­ dijo la Auxiliar ­ quiere vivir y salvar a sus hijos.
No tiene esperanzas por ahora.
­ No estoy seguro de eso ­ replicó su compañero ­ ella es la reina del aire y puede permanecer volando largo tiempo.
­  Mira, está cayendo! ­ exclamó la Auxiliar.
La madre águila lanzó un fuerte grito y planeó hacia las rápidas aguas, mientras los Auxiliares se precipitaban en su ayuda.
­ Toma tú las crías de su espalda ­ dijo el Auxiliar­ yo tomaré a la madre.
Los Auxiliares se acercaron al águila, y ésta al principio trató de pelear aunque no pudo. Un Auxiliar le habló para calmar su miedo.
­ Escuche, Señora Águila, venimos a salvarla a usted y a sus hijos; ya sé que usted y sus hijos  no quieren morir. Voy a llevarla a su casa.
Los Auxiliares se materializaron y suspendieron la gravedad, el águila descendió lentamente y el Auxiliar la tomó en brazos. La Auxiliar se encargó de los casi adultos polluelos. La madre plegó las alas lo que pareció casi como una señal de alivio. Los
aguiluchos se acurrucaron en los brazos de la Auxiliar colocando sus cabezas bajo sus brazos.
­ ¿Qué vamos a hacer con ellos ahora? ­ preguntó la Auxiliar a su compañero.
Él preguntó al Espíritu Grupo de las Águilas donde vivían aquellos ejemplares y él les mostró su hogar en unas montañas a una gran distancia. Allí vieron al padre águila sentado cerca del nido.
Los Auxiliares se elevaron en el aire y se dirigieron hacia el nido alcanzando pronto el lugar. El padre águila se levantó y lanzó una llamada acercándose al encuentro de los Auxiliares. El Auxiliar dijo a su compañera que se mantuviese tras él y que no huyese ni
dejase caer a los polluelos.
El papá águila se mostró belicoso así que el Auxiliar le dirigió la palabra:
­ Sr. Águila, hace una linda mañana. Su esposa e hijos se perdieron y han sido devueltos a casa. Espero que no lo sienta.
El águila agitó las alas y lanzó un profundo sonido dirigiendose de nuevo al nido. Los Auxiliares aterrizaron sobre la alta cumbre. Allí uno de ellos depositó a la madre mientras que el otro lo hizo con a los polluelos. La madre águila se dio la vuelta y la Auxiliar se
acercó hasta ella mientras la observaba y le frotaba las plumas.
­  Vaya, está herida! ­ exclamó.
Su compañero examinó al águila y dijo:
­ Alguien le ha disparado en este costado.
Entonces pidió que fuese sanada por el bien de sus crías. Dijo a la Auxiliar que frotase suavemente el lugar de la herida. Así lo hizo ella y al poco la madre águila empezó a moverse; a los pocos minutos parecía encontrase casi completamente restablecida. Entonces llamó a sus polluelos y éstos corrieron a refugiarse bajo ella. Luego le dijo algo al papá águila que se acercó a ella diciéndole algo. Imagino que estaba diciéndole lo cerca que había estado de la muerte. Luego miró a sus crías frotándoles el cuello con el pico y luego se acercó hasta el borde del precipicio. La madre águila dijo algo a su pareja, y el papá águila le contestó algo
y se alejó volando.
¿Qué estaba diciendo ella? ­ preguntó la Auxiliar.
­ No entiendo el lenguaje de las águilas ­ contestó él ­ pero supongo que le dijo que tuviese cuidado.
Los Auxiliares acariciaron a la madre en la cabeza, y ésta alzó la vista hacia ellos muy amablemente y dijo algo. Quizás dijo: Gracias por traerme de vuelta a casa y por curarme.
A continuación, los Auxiliares dejaron a las águilas y continuaron con su labor.

***
A la noche siguiente, estos mismos Auxiliares se encontraron con una joven Ángel que tenía un hermoso y largo pelo dorado. Se acercó rápidamente a los Auxiliares y dijo:
­ Por favor, daros prisa! Uno de mis niños está enfermo y yo no tengo medios para hacer lo que quisiera, pero yo puedo ayudaros a vosotros y vosotros podéis hacer lo mismo conmigo.
­ Amiga mía, ¿quién es su niño? ­ dijo el Auxiliar a aquella adorable Ángel ­ Nunca he ayudado a un Ángel que estuviese enfermo.
­ No es un Ángel sino un águila ­ dijo ella ­ Vosotros habéis salvado a mi protegida y sus dos hijos y los habéis devuelto a su casa ayer. Vamos, pues uno de los polluelos está enfermo.
Los Auxiliares fueron con la joven Ángel y pronto llegaron junto a las águilas. Uno de los pequeños estaba completamente acurrucado.
­ ¿Cuál es el que está enfermo? ­ preguntó el Auxiliar al Ángel.
Ella se lo mostró y el Auxiliar se dirigió a la madre águila.
­ Señora Águila, buenos días. Vengo a ayudar a su hijo. ¿Puede usted hacerse a un lado?
La madre águila se levantó del nido y la Auxiliar levantó al bebé enfermo. Los Auxiliares trabajaron con él y pronto lo sanaron. Se había constipado.
Entonces el Auxiliar preguntó a la joven Ángel por qué tenía a su cargo a unos animales tan feroces.
­ Las águilas, así como el resto de las criaturas salvajes, tienen que mostrar ferocidad para hacer que el hombre las respete. Deben ser fieras para protegese a sí mismas. El Hombre es tan inhumano con sus jóvenes hermanos!
Luego estrechó las manos de los Auxiliares, dijo adiós y se fue. Este encuentro hizo muy felices a los Auxiliares.

***
He aquí otro relato de cómo unos Auxiliares Invisibles trabajaron con unos Ángeles:
Una noche, dos Auxiliares trabajaron con un grupo de Ángeles y llevaron a cabo una labor que era nueva para ellos. Había allí dos niños Ángeles, un chico de unos seis años y una chica de unos siete. Estos niños Ángeles relumbraban como oro nuevo desde cierta distancia, pero parecían niños humanos  estando a su lado.
Los Auxiliares trabajaron con plantas de Sur América y de la zona meridional de Australia. Los Ángeles también mostraron a los Auxiliares cómo trabajar sobre el cuerpo vital de varias personas que fueron a visitar.
Un hombre estaba enfermo en cama con reumatismo muscular, y los Ángeles mostraron a los Auxiliares cómo trabajar sobre su cuerpo vital. El hombre llamó a su mujer, que se le acercó.
­ Siento la presencia de alguien en esta habitación ­ dijo él ­ Alguien está haciendo algo con mi cuerpo y haciéndome cosquillas. Estoy sudando como si alguien me hubiese echado agua por encima. Puedo levantar las piernas y darme la vuelta, y nada de eso me
duele ya. Alabado sea el Señor! Le doy gracias por su ayuda. Sabía que me ayudarías si tenía fe y rezaba. Hablaré de Tus bendiciones adondequiera que vaya.
El jefe del Grupo de Ángeles dijo a un Auxiliar que se apareciese ante del hombre y le dijese que fuese bueno con todas las personas y animales y que recordase que siempre no había sido tan bondadoso como debía haberlo sido.
La Auxiliar se materializó y el hombre saltó fuera de la cama cayendo a sus pies y besándole el borde de su vestido y las manos. Ella le dijo que fuese más bondadoso con todas las personas y animales y luego desapareció.
La esposa de aquel hombre también vio a la Auxiliar y se quedó muda de asombro, con los ojos y la boca abiertos de par en par. Los Auxiliares supieron que aquella experiencia les haría mejores personas.

***
Una noche, unos Auxiliares iban de camino y se encontraron con un joven Ángel que les pidió que fuesen a ayudar a su amigo, un ser de la tierra.
­ Muy bien, amigo mío, muestranos el camino pero no vayas demasiado deprisa ­ dijo uno de los Auxiliares ­ no puedo desenvolverme en el aire como tú.
El Ángel y los Auxiliares se desplazaron con prontitud y enseguida llegaron a un barco vivienda en algún lugar de Asia.
Dentro yacía una joven muy enferma. Sus piernas eran una masa de llagas casi hasta las caderas, y tenía una fiebre muy elevada.
­ Estaba nadando ­ dijo un muchacho ­ y algo le mordió. Ella se rascó en la mordida y todo el mal se extendió a ambas piernas. El hechicero quería matarla porque no sabe cómo
sanarla.
El hechicero estaba en la habitación y los Auxiliares lo miraron.
­ Doc, aquí tienes algo que no puedes controlar ­ dijo el Auxiliar.
­ Sí, el espíritu del mal se apoderó de ella ­ dijo el hechicero ­ Quise matarlo pero no me dejaron.
El Auxiliar le dijo que consiguiese algo de tierra, y así lo hizo él.
­ Mira, está echando algo en la tierra ­ dijo la Auxiliar.
El Auxiliar le dijo que no pusiese nada en la tierra.
­ Voy a matarla ­ dijo el hechicero.
Los Auxiliares descubrieron que el hechicero tenía veneno de cobra en una botella. Él sabía que si aquel veneno penetraba en una de las llagas, mataría a cualquier persona o animal. Tenía intenciones de matar a la joven enferma con el veneno. Cuando se dio cuenta de
que el Auxiliar sospechaba lo que quería hacer, se irritó y trató de apuñalarlo con un cuchillo, pero el Auxiliar hizo desaparecer el cuchillo de su mano. Aquello lo asustó tanto que se quedó cubierto de sudor.
El Auxiliar dijo al hechicero que se quedara a un lado y él hizo una pasta de lodo que colocó sobre las piernas de la joven dejando que se secara sobre ellas. A los pocos minutos la retiró y ya sus piernas estaban sanas. La curación no se llevó a cabo a través del lodo, sino
que éste fue sencillamente un medio para la fuerza curativa que procede de Dios.
­ ¿Es esta joven una buena chica? ­ preguntó el Auxiliar al joven Ángel.
­ Sí, y algunas veces jugamos juntos ­ contestó él.
­ Hazla sabia y prudente ­ dijo el Auxiliar ­ para que así pueda protegese del hechicero.
­ No hay necesidad de eso porque el hechicero morirá pronto ­ dijo el Ángel ­ Es malvado y ha matado a mucha gente.
El Auxiliar dijo al hechicero que fuese a ver a la joven. Cuando el hombre la vio, lanzó un alarido escalofriante y escapó al interior de la jungla. Los Auxiliares lo oyeron dar gritos y cuando llegaron al lugar desde donde gritaba, descubrieron que una pitón lo había
enrollado en sus anillos hasta matarlo.
Los Auxiliares pidieron al Ángel que convirtiese a la joven en el médico de la tribu, pero él contestó que no podía hacer aquello aunque conseguiría alguien que lo hiciese y al momento los dejó.
Al poco regresó con un hombre que los Auxiliares no habían visto nunca antes. El hombre convocó a todos los miembros de la tribu y les dijo que la joven iba a ser el médico y que sanaría a todo el que viniese a ella a visitarla.
­ Nada le hará daño a ella mientras se comporte como una buena chica.
Luego se volvió hacia la joven y le dijo que todas las criaturas de la jungla y del mar la obedecerían.
Luego el hombre estrechó la mano de los Auxiliares y les dio las gracias diciendo:
­ Tened buen ánimo.
Tras lo cual, junto con el joven Ángel, desapareció.

***
He aquí una historia sobre un Ángel y un niño enfermo: Una noche unos Auxiliares fueron a un hospital a ayudar a gente enferma. Mientras se dirigían hacia una sala, se encontraron con una hermosa joven Ángel que caminaba con la cabeza baja.
­  Mira! ­ dijo el Auxiliar a su compañera.
­ Vaya, tiene problemas ­ dijo ella ­ Vamos a ayudarla.
­ Querida niña mía, ¿qué es lo que te preocupa? ­ le preguntó el Auxiliar ­ ¿podemos ayudarte?
­ Sí, por favor ­ contestó el Ángel ­ Mi protegido está extremadamente enfermo y no puedo influenciar al médico qué es lo que debe hacer por él. Ha sido bueno conmigo durante dos vidas y no quiero perderlo.
­ Llévanos con él ­ dijo el Auxiliar ­ pero no vayas tan deprisa.
El Ángel llevó a los Auxiliares hasta la sala donde estaba el chico, de unos diez años, sobre la cama. Era de buen parecer y con cuerpo bien formado. En aquel momento estaba inconsciente. Sus padres estaban allí y su madre estaba llorando y rezando para que se les
permitiese que el niño no los abandonase, si esa era la voluntad de Dios.
El Auxiliar pidió a alguien distante, mediante el pensamiento, si podía ayudar al chico, y se le dio permiso para hacer todo lo que se pudiese por él.
­ ¿Cuánto hace que está en este estado?­ preguntó el Auxiliar a la enfermera.
­ Desde las dos ­ contestó ella.
El Auxiliar preguntó a la madre cual era el nombre del niño y luego habló con él para despertarlo de su estado de postración.
­  Robert, Robert! Tu cariñito está aquí. Despierta.
El chico se dio la vuelta, murmuró algo y el Auxiliar volvió a llamarlo diciéndole que su amiga estaba allí. El chico abrió los ojos y dijo:
­ ¿Dónde? ­ y extendió los brazos hacia el Ángel ­  Mi Dulce Criatura!
Mientras abrazaba jubilosamente al Ángel, los que estaban a su lado lo observaban sorprendidos porque pensaban que estaba abrazando al aire. El Auxiliar consiguió una silla de ruedas y llevó al joven hasta el vestidor donde le dio masajes a conciencia desde la cabeza
hasta los pies, mientras la Auxiliar le sostenía las manos.
­ No le hagáis daño ­ dijo la joven Ángel, que era amiga del chico.
­ No voy a hacer daño a tu cariño ­ le dijo el Auxiliar bromeando ­ Voy a decirle a los demás Ángeles que tú tienes un romance.
­ No me importa ­ dijo ella mientras bajaba la cabeza con una sonrisa.
Aquel Ángel realmente amaba al joven, y él la amaba a ella. Él era un ego avanzado y tenía un hermoso cuerpo alma.
Los Auxiliares colocaron de nuevo al chico en la cama y el Auxiliar ordenó que se le diese un poco de comida líquida y firmó la hoja clínica. Luego dijo a la madre que no hiciera preguntas a su hijo sino que lo dejase solo y que pronto se pondría bien y podría irse a casa.
Después, los Auxiliares continuaron con su labor de ayudar a otros.

***
Veamos ahora cómo un Auxiliar vio a otra joven Ángel y a su protegido: Un día, un hombre que es un Auxiliar, iba por un bulevar en la ciudad donde residía, y vio a un petirrojo que había sido atropellado por un automóvil. El pájaro herido revoloteaba de un lado a otro en la cuneta. El Auxiliar vio a una hermosa joven Ángel que relucía casi como el sol. Estaba tratando de tranquilizar al pájaro y tenía lágrimas en los ojos.
El hombre se dirigió hacia el pájaro, lo levantó del suelo y descubrió que tenía un ala rota y un hueso al descubierto. Llevó al pájaro hasta una casa cercana y preguntó a la dueña si
podía lavar al pajarito. La mujer miró al desconocido y pensó para sí misma: Este hombre está loco, o algo por el estilo.
­ No, señora ­ dijo el hombre ­ sólo quiero ayudar a este pájaro.
Entonces ella le mostró el cuarto de aseo, y pudo lavar la tierra del ala del pájaro, y colocó el hueso en su sitio mientras la mujer lo sostenía. El Auxiliar oró y pidió que la herida sanase mediante la fuerza curativa que proviene de Dios.
­ Vaya, se volverá a ensuciar la herida y se morirá ­ dijo la mujer.
­ No, se pondrá bien ­ dijo el Auxiliar.
­ Déjeme ver la herida ­ dijo la mujer con voz sorprendida.
Cuando comprobó que la fractura del hueso estaba consolidada, a duras penas podía creer lo que veían sus ojos.
­  Dios mío! ­ dijo ­  el ala está curada! Pero, ¿qué la ha curado?
­ Cualquiera que sea limpio de corazón y mente puede hacer cosas como estas ­ dijo el Auxiliar.
­ Entonces, ¿es usted como dice? ­ preguntó la mujer.
­ No, pero intento serlo ­ le dijo el Auxiliar.
Luego soltó al pajarito para que el Ángel pudiese bendecirlo. A continuación, el Auxiliar tocó a la mujer con lo que ésta fue capaz de contemplar al adorable Ángel. Cuando cayó en la cuenta de que realmente estaba viendo a un Ángel, se emocionó.
­  Dios mío, un Ángel! ­ exclamó.
El Auxiliar dejó irse al petirrojo diciéndole que tuviese más cuidado y éste, junto con el Ángel, se fue.
­ Tengo una niño enferma en casa ­ dijo la mujer al Auxiliar ­ ¿puede usted imponerle las manos? Quizá pueda usted curarla.
­ Su fe ya la ha curado ­ dijo él ­ Vaya a vestirla y dele de comer vegetales y frutas.
Dele solo un poco de carne, pescado o pollo. Y sea buena con ella ­ tras lo cual el Auxiliar siguió su camino.

***
He aquí cómo unos Auxiliares, que vieron al Ángel de un tigre cerca de él, lo salvaron de la muerte: Dos Auxiliares iban sobre África y mientras se desplazaban sobre las selvas, oyeron a un animal gritando de angustia. Bajaron y vieron a un tigre atrapado en una enredadera muy tupida. Era una clase de planta tropical muy peligrosa porque cuando algo queda atrapado en ella, se cierra sobre su víctima causándole la muerte.
El tigre había dado un salto atrás intentando escapar de una serpiente y se había quedado enredado en aquella potente enredadera que lo estaba estrangulando y haciéndolo aullar de dolor. 
 Vayamos a liberarlo ­ dijo uno de los Auxiliares.
Rescataron al tigre que se tumbó a descansar ya que estaba casi exhausto por la lucha que había mantenido. La serpiente se dirigió entonces hacia el tigre y comenzó a enrollarse sobre su cuerpo. El tigre no hubiese podido presentar batalla, así que uno de los Auxiliares hizo que la serpiente se fuese.
El Auxiliar se acercó al tigre, lo acarició y se sentó a su lado. El tigre reposó la cabeza sobre su regazo.
­ Ven y acaricia al tigre ­ le dijo a su compañera, lo que ésta hizo al principio con precaución.
Pero al momento perdió el miedo y ambos Auxiliares comenzaron a frotale la cabeza y la espalda y a hablar con él. El tigre se puso de pie desperezándose y lamiendo las manos de
los Auxiliares.
Uno de los Auxiliares miró en torno para comprobar si había algún Ángel por allí y vio a uno magnífico de pie, cerca de ellos. Aquel hermoso Ángel dio las gracias a los Auxiliares por haber salvado al tigre. Cuando los Auxiliares hicieron ademán de irse, el tigre
los siguió y ellos comprobaron que la serpiente se había ido antes de abandonar al tigre, no sin antes haberle dado masajes que renovaron sus fuerzas hasta estar en perfecto estado de nuevo. A los pocos minutos, los Auxiliares alcanzaron un claro de la selva y desaparecieron.
Todos los animales tienen Ángeles que trabajan con ellos, porque los Ángeles trabajan con el hombre, los aminales y las plantas.

***
Otra noche, estos mismos Auxiliares, durante el curso de su trabajo, se encontraron con un Ángel de la Muerte: Fueron junto a una mujer que estaba a punto de morir, y se les dijo que la observasen. No estaban materializados sino en sus vehículos sutiles. El objetivo
era ver cómo el Ángel extraía el átomo simiente del corazón de la mujer, lo que le ocasionaría la muerte.
La mujer no veía a los Auxiliares porque estuvo consciente hasta el final. Era una mujer ordinaria, soltera, que no quería morir. Parecía tener entre veinticinco y treinta años.
Padecía de úlceras de estómago ocasionadas por sobrealimentación y por la falta de sentido común en la elección de su dieta.
Cuando los Auxiliares llegaron hasta el lugar, la hallaron hablando con su madre, su padre y un hermano. Estaba diciéndoles que si pudiese prolongar su vida, la viviría mucho mejor y se casaría para tener una familia.
­ He odiado a los niños­ decía ­ porque pensé que entorpecerían mi camino y me impedirían la búsqueda del placer.
­ Has estado enferma durante dos años ­ dijo su madre.
­ Sí, lo sé ­ dijo la enferma ­ y en estos dos años he soñado cosas extrañas sobre la vida. Creo haber visto mi vida desde el nacimiento hasta la muerte. Soñé que fui a un lugar donde una hermosa dama, o un Ángel, dijo a un hombre y a una mujer Ángeles que me
llevasen al Purgatorio, y entonces me desperté gritando. Tú viniste corriendo a mi habitación y yo te dije que había tenido un sueño extraño. A menudo me he preguntado si es esa la manera en que morimos los seres humanos.
­ No lo sé, pero reza para recibir ayuda ­ dijo la madre.
­ He rezado lo mejor que sé pero ha servido de poco ­ contestó la enferma.
Luego habló sobre cosas intrascendentes durante un rato.
­ Me pregunto dónde están todos mis novios esta noche ­ dijo finalmente ­ he tenido muchos desde mis días de colegio hasta hoy. Qué habrá sido de John! ­ y se puso la mano sobre el corazón jadeando.
­ Madre, me estoy muriendo ­ dijo ­ dile a John que lo amo y que él fue mi único amor. Besádme todos y deseadme buena suerte ­ tras lo cual falleció.
Mientras ocurría todo esto, la Auxiliar agarró súbitamente la mano de su compañero.
­  Mira! ­ dijo con voz sobresaltada señalando tras él.
El más hermoso de los Ángeles entró en la estancia con una larga espada de doble filo y atravesó el corazón de la mujer.
­ Dios! Qué dolor tengo en el corazón! ­ dijo la enferma. Luego una expresión de miedo cubrió su rostro ­ Me muero.
El Ángel tenía exactamente el mismo aspecto que otros Ángeles. Saludó con la cabeza a los Auxiliares y continuó con su labor. La Auxiliar no se atemorizó por la presencia de
aquel Ángel, pero lo estuvo vigilando hasta que se perdió de vista. Estos son los Ángeles más temibles de todos, porque la mayoría de la gente no quiere morir.
Después de que se hubo ido, la Auxiliar recobró su aplomo. La mujer fallecida había tomado formado ya fuera de su cuerpo y vio a los desconocidos.
­ ¿Eres el Ángel de la muerte? ­ preguntó a la Auxiliar ­ ¿has venido a llevarme adonde voy a ir?
­ No, no somos Ángeles de la muerte ­ replicó la Auxiliar ­ pero hemos venido para llevarla al lugar al que pertenece.
Los Auxiliares la llevaron a la Región Fronteriza.
­ Llevadla al Purgatorio ­ dijo la persona responsable en aquel lugar.
La mujer gimió y comenzó a gritar llamando a su madre.
­ Ve delante con ella, yo me quedaré aquí y te esperaré ­ dijo la Auxiliar a su compañero.
­ Ve con tu compañero ­ dijo la responsable de la Región Fronteriza ­ y ve adondequiera que él vaya. Ya tienes la experiencia suficiente para tener el mismo valor que él.
­ Sí ­ dijo la Auxiliar, siguiendo a su compañero y a la mujer.
­ Deberías venir con más frecuencia por aquí ­ le dijo él tomandole el pelo.
­ Haz lo que tengas que hacer y vayámonos de aquí ­ replicó ella.
De acuerdo ­ dijo él.
Dieron instrucciones a la mujer que acababa de fallecer, diciéndole lo que tenía que hacer, y la dejaron en el Purgatorio.
Cuando el Ángel de la Muerte llegó con su reluciente espada, la atmósfera de la habitación se tornó calmada y pacífica, y todos los que estaban presentes se relajaron y comenzaron a respirar profundamente. El Ángel se situó al lado de la cama de la agonizante hasta que llegó su hora, es decir, hasta que llegó el momento en que la muerte hubo de sobrevenir. Entonces atravesó el corazón de la mujer y se fue. La Auxiliar lo observó atentamente todo el tiempo que estuvo presente.
Uno de los Auxiliares se preguntaba si aquello ocurría en todas en todas las muertes, excepto en los suicidios, y se le dijo que así era. Ocurre así incluso en los accidentes si ha llegado la hora del fallecido, es decir, aunque la persona muera instantáneamente. 

***
Veamos ahora otro relato de una persona que vio al Ángel de la Muerte: Sobre las seis en punto de una tarde, un hombre estaba conversando con otro, contándole sus problemas, cuando súbitamente se alarmó.
­  Mira! ­ exclamó.
El segundo hombre, que trabaja como Auxiliar Invisible, miró atentamente y vio al Ángel de la Muerte con una brillante espada blanca dirigiéndose hacia ellos, lo que le dejó helado.
El hombre que estaba a punto de morir se hallaba tras el Auxiliar y tembló como una hoja.
­  Por Dios, no estoy preparado para morir ­ dijo­ Sálvame.
El Ángel de la Muerte vio que el Auxiliar tenía miedo de que pudiese ser la hora de su muerte y le habló para tranquilizarlo.
­ No todavía, Amigo mío ­ dijo ­ aún te quedan muchos años que vivir. Sólo permanece fiel.
Entonces dio un rodeo al Auxiliar y atravesó el corazón del otro hombre con su espada de doble filo. El hombre se llevó la mano al corazón y se desplomó sobre el pavimento con un gemido, muerto.
A los pocos minutos, estaba de pie al lado de su cuerpo preguntando lo que había ocurrido. El Auxiliar le dijo que estaba muerto.
­ No, no estoy muerto ­ contestó el hombre.
­ Yo sé que sí ­ replicó el Auxiliar ­ pero tú ya no armarás más jaleo hasta dentro de unos mil años.
Después de que el juez ordenó el levantamiento del cadáver, lo llevaron a la funeraria.
Se me ha dicho que todo el mundo sabe cuando ha llegado la hora de abandonar su cuerpo.

***
Los Ángeles pueden solicitar ayuda para sus protegidos pero, ya que nunca han poseído cuerpos físicos, no pueden materializar cuerpos y rescatar a sus pupilos cuando están en situaciones peligrosas. Pueden llamar a personas tales como los Auxiliares, y muchos de sus protegidos se salvan de esta manera.
Una noche, mientras dos Auxiliares iban por el aire, se encontraron con un Ángel que les solicitó ayuda para una mujer de unos treinta años que había resbalado y estaba a punto de ahogarse en las heladas aguas del Río Hudson. Los Auxiliares partieron raudos a su rescate y la llevaron hasta la orilla, tras lo cual ella les relató su historia.
Dijo que vivía en la colina cercana y que le gustaba bajar hasta el río durante la noche para meditar mientras caminaba a lo largo de la ribera.
­ ¿Qué medita usted? ­ le preguntó un Auxiliar.
­ Pienso sobre mi esposo y mi hijo que se ahogaron hace diez años­ replicó ella.
El Auxiliar le dijo que había desperdiciado diez buenos años, ya que su marido no regresaría hasta dentro de mil años y que lo mejor que podía hacer sería buscarse a alguien que ocupase el lugar de su marido y tener más hijos. Le dijo que podía hacer que su hijo
retornase. Le explicó sus enseñanzas y comprobó que estaba muy interesada.
­ Me ha abierto usted una nueva vida ante mí ­ dijo la mujer ­ y me ha aclarado cosas de las que nunca había oído hablar. Haré todo lo que me ha sugerido.

***
Ahora le contaré algo más sobre los Ángeles mediante cuatro cuestiones y sus respuestas:
Antes de que un niño sea enviado al renacimiento ¿el Ángel de la madre sitúa el molde del cuerpo del niño en el cuerpo de la madre?
Cuando un ego elige a sus padres, el Ángel del bebé coloca el molde de su cuerpo en el útero de la madre en el momento en que la elección es hecha. 
¿Qué Ángel coloca el átomo simiente en el cuerpo del futuro padre?
El mismo Ángel sitúa el átomo simiente en el cuerpo del hombre, y la concepción tiene lugar posteriormente. Cualquier Iniciado que sabe que alguien puede proporcionarle la clase de cuerpo que él necesita, puede negociar con la mujer que va a ser su madre mediante el ofrecimiento de ciertas promesas que deben ser mantenidas.
¿Toma parte el Ángel del bebé en el desarrollo de éste después de su nacimiento?
El Ángel del bebé ayuda al ego a construir su cuerpo y a seleccionar el apropiado material. En algunas ocasiones, el ego no puede obtener todo lo que desea debido a que las
influencias planetarias no son las apropiadas. Esto es una pérdida, y puede ocasionarle deformidades o ausencia de algún miembro u órgano. Cuando el ego es unido a su cuerpo, le da forma para ajustarlo a su arquetipo.
¿Está el Ángel justo al lado en el momento del nacimiento, o envía pensamientos a la gente que está presente en él para ayudarles a suministrar el cuidado apropiado a la madre y al niño?
El Ángel da un toque aquí y allá, y si la madre ha vivido una vida normal y activa, no es necesaria ninguna ayuda. Por otro lado, el Ángel ayuda a todos los que puede e influencia a los que están presentes para ayudarlos; pero usualmente, la mayoría de la gente está tan nerviosa que no se les puede proporcionar ayuda. Entonces la madre sufre mucho, y nueve de cada diez veces el bebé debe ser extraído. Un Ángel puede hacer muy poco si las personas
están nerviosas. Cuando están serenas, el Ángel puede proporcionar mucha ayuda.
Un Ángel está presente cuando nace un ego, cuando se casa y cuando muere. También está presente en los momentos críticos de la vida del ego.

***
Consideremos ahora un relato de lo que una Auxiliar Invisible vio una noche: Vio a un hermoso bebé descender de pie, en trayectoria inclinada, sobre un rayo de luz. Parecía vestido con prendas blancas. Sus brazos aparecían a ambos lados del cuerpo. La Auxiliar no pudo recordar posteriormente si el bebé tenía los ojos abiertos o cerrados. Se dirigía hacia su madre para ser unido a ella, de tal manera que pudiese contemplar su vida por última vez.
Era un ego muy evolucionado, y su cuerpo mental era más grande que el ancho de su cuerpo. La nueva mamá de aquel bebé era ya madura, y su padre era aún de más edad. Ambos padres tenían más de cuarenta y cinco años, pero eran altamente desarrollados
espiritualmente y bien educados.
A la Auxiliar no se le permitió ver cómo el bebé era unido a su madre. La radiante luz
era el aura del niño que se extendía como una llamarada a través del aire.
Sí, los Ángeles y los Arcángeles son reales, y cuando alguien ha visto una vez a uno de ellos, sabe por sí mismo que son una realidad. No importa que otras personas puedan no
creer que estos maravillosos seres estén vivos y activos. Algún día, si son bondadosos y compasivos con otros, obtendrán pruebas por ellos mismos. Estos Ángeles y Arcángeles están siempre dispuestos para socorrer dondequiera que puedan.

***
Una noche, mientras tres Auxiliares iban en sus vehículos sutiles, una mujer Ángel vino hasta ellos.
­ Por favor, venid a ayudar a un familia mía ­ dijo ­ Están en un hoyo y no puedo hacer nada por ellos. Tuve que esperar hasta que pudiese encontrar alguien que pasase por aquí.
­ Sí, iremos con usted ­ dijo el Auxiliar ­ pero no vaya tan deprisa, porque está usted en su elemento natural y nosotros no.
El Ángel aminoró la marcha, pero los Auxiliares podían darse cuenta que quería que se diesen prisa. Los Auxiliares se desplazaron tan rápido como pudieron.
Este Ángel era una mujer rubia bastante alta, con unos hermosos y profundos ojos azules que parecía no ser de un solo matiz sino que variaban continuamente entre varias tonalidades de azul. Era delgada y esbelta y su cuerpo parecía ser perfecto.
­ Quiero dar a mis amigos una buena descripción suya ­ le dijo el Auxiliar.
­ Cuando hayamos acabado, le permitiré examinarme tanto a mí como a mi colaborador ­ replicó el Ángel.
Su colaborador era un hombre Ángel de mediana estatura. Tenía una cabellera y unos ojos negro azabache, y parecía poseer un enorme magnetismo. Estos Ángeles tenían manos y pies que parecían como los de los seres humanos, pero eran suaves, finos y delicados. Tenían, en conjunto, unos cuerpos muy hermosos. Sus voces sonaban como dulces sonidos en la distancia que interpretasen una hermosa canción.
Cuando los tres Auxiliares llegaron al lugar, hallaron a una familia dentro de una gran casa que se había derrumbado a unos treinta metros bajo la superficie de la tierra circundante
y no podían salir.
El Auxiliar dijo a aquellas personas que agarrasen todo lo que pudiesen, documentos, escrituras, dinero y ropa. El dueño de la casa tenía un baúl lleno de monedas de oro y plata de
Sur América. El Auxiliar sacó primero el dinero y los demás Auxiliares el resto de las pertenencias hasta que, finalmente, sacaron al hombre con su esposa y dos niños. Todo lo
demás se perdió, porque la casa se estremeció y comenzó a hundirse hasta que el agua la cubrió.
La edificación estaba situada sobre un río subterráneo y la tierra, que se había estado desmoronando lentamente con el curso de los año, finalmente cedió sepultando la casa. Los cimientos parecían ser de unos cien años de antigüedad. Cuando la casa se hundió, el agua la sepultó hasta una profundidad de sesenta metros.
La mujer Ángel besó a las dos mujeres Auxiliares y luego los dos Ángeles partieron con un suave susurro, dejando un dulce olor donde habían estado.
El Auxiliar aconsejó al propietario de la casa que se llevase a su familia a la región noroccidental de los Estados Unidos y se estableciese allí.

***
En cierta ocasión, mientras unos Auxiliares iban en su labor de ayudar a la gente, los llamó un Ángel de la Guarda que estaba intentando influenciar a una niña para que se mantuviese alejada de un fuego y que no se quemase con las llamas con las que
estaba jugando.
La niña se encontraba a cierta distancia de su casa. El Ángel no podía hacer nada, así que llamó a los Auxiliares que acudieron de inmediato y se materializaron. Para aquel entonces las ropas de la niña se habían prendido fuego y sus piernas, el abdomen y los brazos estaban ardiendo. Los Auxiliares extinguieron las llamas y con la ayuda del Ángel pudieron sanar instantáneamente la piel quemada de la niña. El Ángel dirigió el trabajo de curación de
una manera maravillosamente eficaz.
Los Auxiliares llevaron a la niña a su casa y dijeron a su madre lo que había ocurrido.
La madre se desmayó de la impresión, y los Auxiliares tuvieron que reanimarla. La mujer no creía el relato de los Auxiliares hasta que vio las escara recientes sobre la piel de su hija. Si esta niña no hubiese recibido ayuda, habría resultado gravemente afectada para el resto de su vida, porque no hubiese podido tener hijos cuando alcanzase la madurez. El padre de la niña llegó a casa y agradeció a los Auxiliares su ayuda, pensando que eran Ángeles. Un Auxiliar
les explicó su trabajo y luego desaparecieron.
Desde aquel lugar, los Auxiliares fueron a Holanda a ver a un hombre enfermo e hicieron lo que pudieron por él. Fueron enviados en respuesta a sus oraciones, ya que era un buen hombre en todos los sentidos. Este enfermo tenía úlceras en las piernas y problemas
estomacales. Las heridas de sus piernas habían sido ocasionadas por una lesión que había recibido durante su estancia en el ejército. Sus problemas de estómago habían sido causados por la comida que se vio obligado a comer mientras fue soldado.
Los tres Auxiliares que estaban presentes en aquel momento, recordaban el aspecto que tenía el hombre y cómo ya estaba curado cuando despertó a la mañana siguiente. Tenía el
pelo, el bigote y los ojos negros y parecía muy delgado y debilitado.
Primero le lavaron la pierna derecha hasta la pantorrilla y la carne podrida se le caía a trozos. Luego trabajaron sobre la otra pierna. Llamaron al Ángel bajo cuya responsabilidad estaba aquel pobre hombre y le pidieron que dirigiese la fuerza curativa sobre él. Así lo hizo el Ángel y los presentes observaron asombrados. Sus ojos se abrieron de par en par cuando se percataron del cambio de aspecto del hombre y vieron el color aparecer nuevamente en su
rostro.
­ Seguro que son Ángeles ­ dijo uno de los presentes.
La gente cayó de rodillas y dio gracias a Dios. El hombre había estado en coma en la cama durante dos días y la casa estaba llena de familiares y amigos que esperaban su fallecimiento de un momento a otro.
La Auxiliar recordaba posteriormente que alguien estaba en la cocina friendo lonchas de jamón que parecían muy tentadoras y olían muy bien. Aquella persona iba a preparar un
sandwich para los que habían venido a acompañar a la familia del enfermo.
Al cabo del rato, el hombre recobró el conocimiento y pidió sus ropas para vestirse.
Los Auxiliares le observaron las piernas y la carne estaba casi cicatrizada en los agujeros que había dejado la carne podrida al ser expulsada. El hombre dijo que sentía hambre. El Auxiliar
dijo a su familia que le diese una dieta semilíquida durante algunos días y que luego lo alimentase de forma regular.
El hombre se vistió y estuvo caminando durante un rato, pero todavía se encontraba débil. Lo cual no era de extrañar porque no caminaba desde hacía cuatro años. Su karma había sido saldado y ya estaba listo para ser curado de forma permanente. Los Auxiliares
Invisibles hicieron la parte material, y el Ángel llevó a cabo la labor espiritual.
Espero que se haya impresionado usted con estas nuevas ideas y que medite sobre estas cuestiones sobre las que ha leído en este libro y vea si puede dar crédito a todos estos relatos. Todas las oleadas de vida dependen unas de las otras. Hay muchas cosas en nuestro Sistema Solar de las cuales no tenemos conocimiento mediante la observación personal.
Muchos de nosotros no han estado nunca en Europa, pero creemos los relatos de aquellos que han estado allí.
Mucha gente está cada vez más preocupada por el destino de la presente civilización.
Se pregunta por qué hay tantas guerras y rumores de guerra.
Las guerras son ocasionadas por los odios de pasadas vidas que se reproducen como chispas de resentimiento. Estos resentimientos son avivados y convertidos en llamas por el impulso emocional de los individuos. Los pensamientos forma creados por el miedo, las
incomodidades, los prejuicios y los odios de los individuos, crecen paulatinamente y, finalmente, ocasionan que unos culpen a otros de situaciones y circunstancias que ellos mismos han ocasionado mediante sus propios pensamientos. De esta manera comienzan los
problemas que se desarrollan hasta convertirse en disturbios de todas clases. Estos disturbios a menudo ocasionan que los individuos de diferentes naciones vayan a la guerra unos contra
otros.
Las fuerzas del mal que existen en el mundo hacen lo que pueden para infundir vida en los pensamientos forma de las personas y las naciones y ocasionan muchos problemas. Si no hubieran fuerzas del bien para combatir estas tendencias malvadas, toda vida sobre la
Tierra cesaría. El bien triunfará al final porque, a su tiempo, derrotará al mal. Todos nosotros podemos ayudar a estas fuerzas benignas si ponemos en ello el esfuerzo necesario.
Nos hemos puesto límites a nosotros mismos debido a nuestra falta de creencia en la Biblia y en Dios. La gente que cree en la Biblia Cristiana debe estar en disposición de aceptar
la verdad de que hay Ángeles, Arcángeles y otros Seres Elevados, y que trabajan por el bien de la Humanidad. Si no fuese así, ¿por qué los escritores que nos han dado nuestra Biblia nos
hablan sobre cómo Jehová Dios trabajó con los egos reencarnantes sobre la Tierra antes y después del diluvio, y de cómo intentó por todos los medios posibles ayudarlos a vivir de tal
manera que pudiesen avanzar? Dios exaltó a los egos más avanzados y éstos se esforzaron para conducir a sus hermanos más atrasados a través de vidas dedicadas enteramente a su
servicio. Las vidas de esto líderes inspiradores son como perlas preciosas engastadas en una cadena de oro, soldadas con las buenas obras y amorosos pensamientos hacia otros.
En la Biblia leemos cómo los Ángeles ayudaron a estos egos avanzados que merecieron más estímulo que otros. El gran Ángel Gabriel se apareció a Zacarías, el padre de Juan el Bautista, y le habló de la llegada de su hijo, y también Gabriel se apareció a la Virgen María y le habló de la llegada de su hijo Jesús. Otros Ángeles han anunciado el nacimiento de otros niños avanzados de tiempo en tiempo.
Los relatos de la Biblia sobre Ángeles son verdad, aunque algunos de los seres llamados Ángeles fueron Auxiliares Invisibles, que son miembros de la oleada de vida humana. Tales Auxiliares Invisibles pueden actuar en muchos sentidos como lo hacen los Ángeles, solo que pueden materializar cuerpos que parecen ser sólidos, mientras que los Ángeles no pueden ya que ellos nunca han ocupado cuerpos densos tales como los que nosotros utilizamos actualmente.
Lea su Biblia con el pensamiento de que las leyes del Renacimiento, de Causa y Efecto y del Karma son verdad, y vea después si las enseñanzas de la Biblia no tienen un nuevo significado para usted. Si cree usted en este gran libro, debe creer que los Ángeles, los Arcángeles y otros Grandes Seres trabajaron con el hombre desde los tiempos primitivos. Si eso fue verdad en aquellos tiempos, ¿por qué no pueden estos seres estar trabajando con la humanidad actualmente? La necesidad para ello es exactamente tan grande como lo fue entonces, porque todos estamos rezagados en la evolución y necesitamos ser alentados e
inspirados para mejorar nuestro comportamiento.
Dado que los Ángeles y otros Grandes Seres existen, tal como muchas personas saben porque los han visto, entonces ¿por qué no puede la humanidad ser instruida para trabajar con
ellos como Auxiliares Invisibles? Parece razonable que sea así, porque se nos ha dicho que todo es posible para Dios. Recordemos que Jesús es la luz del mundo. Busquémosle diligentemente, creamos plenamente en Él y tratemos de ser como Él cada día. Si reza usted y le pide ayuda, Él le mostrará el camino hacia una forma de vida mejor y más feliz.

Jesús dijo: Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en la oscuridad sino que tendrá la luz de la vida.

Fin

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