humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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sábado, 13 de septiembre de 2014

CÓMO AYUDAN LOS AUXILIARES AL REINO ANIMAL


Capítulo VIII
CÓMO AYUDAN LOS AUXILIARES AL REINO ANIMAL

Es muy interesante saber cómo los Auxiliares Invisibles trabajan con sus hermanos más jóvenes, los animales, y qué pueden hacer para ayudarles en su progreso evolutivo. Se enseña a los estudiantes del Cristianismo Místico que los animales son nuestros hermanos más jóvenes. Actualmente, no están tan bien organizados como la oleada de vida humana, pero eventualmente alcanzarán un estado tan elevado como el nuestro y, para ese entonces, nosotros habremos alcanzado un estado aún mayor de desarrollo.
Los Grandes Seres de otros planetas han estado ayudando a la humanidad incluso desde el comienzo de los tiempos, y han trabajado pacientemente para ayudarnos a progresar y
desarrollar nuestros diversos cuerpos. Nuestro cuerpo más reciente es la cubierta de la mente, que está aún sólo parcialmente desarrollada. Los Señores de la Mente vinieron del planeta
Mercurio y nos dieron el núcleo de material a partir del cual estamos intentando ahora construir una mente organizada.
Se nos ha dicho que los Arcángeles y los Ángeles están trabajando con los animales y con sus Espíritus Grupo, que los guían y los dirigen. Los animales tienen cuerpo denso, cuerpo
vital y cuerpo de deseos, pero carecen de la cubierta de la mente que les correlacionaría con el Mundo del Pensamiento, y por eso el reino animal no ha adquirido la facultad de pensar, aunque hay algunas excepciones.
En el Concepto Rosacruz del Cosmos leemos lo siguiente:
Sabemos que algunos animales piensan, pero son los animales domésticos más elevados los que han estado en estrecho contacto con el hombre durante generaciones y, por lo tanto, los que han desarrollado una facultad que no poseen otros animales, que no han tenido esta ventaja. Esto ocurre por el mismo principio por el que un cable cargado con una alta tensión inducirá una corriente más débil en un cable situado cerca de él; o un hombre de moral
fuerte despertará una tendencia similar en una naturaleza más débil, mientras que uno de moralidad débil será vencido si es situado bajo la influencia de un carácter malvado. Todo lo que hacemos, decimos o somos, se refleja en nuestro entorno. Es por eso que los animales domésticos más elevados piensan. Ellos son los más avanzados de su especie, casi a punto de individualizarse, y las vibraciones de pensamiento del hombre han inducido en ellos una
actividad similar aunque de orden menor.
Los Auxiliares Invisibles a menudo se encuentran con alguno de los más avanzados animales en el curso de su trabajo. La siguiente historia es sobre un gato que se comportaba como un perro guardián después de que muriese su dueña. Creo que es una historia muy notable sobre la devoción de los animales hacia los seres humanos.

* * *
Una fría noche de invierno unos Auxiliares fueron enviados a la casa de una señora en un pequeño pueblo del oeste, para ver qué podían hacer para ayudarla. Se les mostró el lugar y las condiciones de la casa mediante la Conciencia Jupiteriana, que es algo así como una cinta cinematográfica.
Los Auxiliares llegaron al lugar, entraron en la casa y allí vieron a una mujer sentada en una silla con la cabeza caída como si durmiera. Un gran gato de angora color fuego estaba sentado a su lado. Una Auxiliar dijo después:
­ No veo al ego, en su cuerpo de deseos, situado al lado de su cuerpo físico, y he mirado a ver si podía ver la llama azul en el ápex del corazón y la llama en la parte posterior de su cabeza. Las llamas no está presentes.
El Auxiliar dijo a su compañera que la mujer había muerto de un problema cardíaco.
Miraron alrededor y vieron que todos los fuegos estaban apagados y también el radiador. La caldera sólo tenía unos pocos trozos de carbón, y la casa estaba fría. La Auxiliar preguntó dónde estaba el cuerpo vital de la mujer desde que murió. Su compañero miró el cordón de plata, que estaba todavía atado al cuerpo denso y halló que el cuerpo vital de la mujer muerta estaba cerca del techo.
­ Llamemos a la puerta de al lado y despertemos a la gente ­ dijo ­ hagámosles venir para que se lleven el cuerpo y alimenten al gato.
Así lo hicieron, y un matrimonio con su hijo se acercaron a la casa y miraron por la ventana del comedor. Vieron que la mujer estaba muerta, así que el hombre llamó a la policía.
Cuando llegó la policía, tuvieron problemas para entrar. Uno de ellos utilizó un soplete de acetileno y derritió el cristal que cubría la cerradura de la ventana y la abrió. El gran gato amarillento saltó hacia él y parecía tan fiero que el policía iba a dispararle.
­ No. No le dispare ­ dijo el Auxiliar, se volvió hacia su compañera y le pidió que entrase.
­ No ­ dijo ella, porque vio que el gato estaba todo erizado y dispuesto a atacar. Había olvidado que estaba en su cuerpo de deseos y que no podía ser herida.
Entonces el Auxiliar saltó a través de la ventana y habló al gato:
­ Ahora escucha, gato! Vine a ayudarte a ti y a tu ama. Si peleas, puede que salgas herido o que te maten. Ven conmigo, y te daré un poco de leche.
­ Miau ­ dijo el gato.
­ Sí, ahora ­ contestó el Auxiliar.
El Auxiliar miró en la nevera y encontró un poco de leche, que se había helado debido al intenso frío. Descongeló la leche en la cocina de gas y dio de comer al hambriento gato.
La policía se llevó el cuerpo de la mujer muerta después de que llegó el juez de instrucción. Éste dijo que llevaba muerta unos cuatro días. El Auxiliar sabía que había muerto hacía al menos tres días, porque su cuerpo vital había regresado a su cuerpo denso.
Cuando el gato y el Auxiliar regresaron a la habitación donde la mujer había estado sentada, el gato comenzó a dar vueltas y vueltas como si hubiese perdido algo.
­  Escucha, gato! ­ le dijo el Auxiliar.
­ Miau ­ dijo el gato.
­ Tu ama está muerta y se ha ido, y no volverá. Mejor te haces amigo de estas personas
para que puedan cuidarte y alimentarte. Si eres malo y quieres quedarte solo, morirás antes de tiempo, y te queda algún tiempo aquí antes de que tengas que partir. ¿Ves a aquella señora?
­ Miau ­ dijo el inteligente gato.
­ Ellas serán buens contigo y también el resto de su familia ­ continuó el Auxiliar.
­ Miau ­ dijo el gato otra vez.
­ Ahora vete hacia ellas ­ le persuadió el Auxiliar.
El gato fue hacia su vecina, la miró y luego miró al Auxiliar.
­ Ella se va ahora ­ dijo el Auxiliar ­ Síguela a su casa y sé un buen gato y no te escapes.
El gato miró alrededor y dijo:
­ Miau.
­ Sí, ahora ­ dijo el Auxiliar ­ Vete con ella.
El policía y los vecinos presentes querían saber cómo podía aquel desconocido controlar al gato.
­ Oh, es amigo mío ­ replicó el Auxiliar.
­ ¿Cómo descubrieron que pasaba algo extraño? ­ preguntó el policía a los Auxiliares.
­ Miré a través de la ventana con la luz de la luna y vi los ojos del gato, después vi a la mujer sentada en la silla ­ dijo el Auxiliar ­ Y llamé a los vecinos.
Entonces los vecinos regresaron a su casa, el gato los siguió y los Auxiliares siguieron con su trabajo.
Pocos días después fueron a ver al gato de angora amarillento otra vez. Lo hallaron tumbado en una cama de bebé, tapado con una manta. El Auxiliar que había hecho amistad con él se acercó y le habló. El gato se levantó y fue hacia él, y luego hacia la Auxiliar,
tumbándose a sus pies. Ella lo levantó y lo puso de nuevo en la cama. El gato dijo Miau como si diera las gracias.
El Auxiliar pidió a su compañera que dijera: Bien! Ella lo hizo y el gato respondió: Miau; el Auxiliar le palmeó la cabeza y él se estiró confortablemente.
La mujer vino y le dio golpecitos en el lomo diciendo:
­ Pobre muchacho, debe estar soñando con su dueña. Trataré de compensarle.
Los Auxiliares se marcharon sin que la mujer los viera.

* * *
He aquí una extraña historia sobre cómo se ayudó a otro gato: Dos Auxiliares salieron una noche y vieron a un gato callejero tumbado en un escalón, al pie de una puerta. Estaba enfermo y lleno de pulgas. Un Auxiliar trabajó sobre el gato que pronto se encontró mucho mejor y empezó a suplicar pidiendo comida.
La Auxiliar le quitó unas cuantas pulgas y las mató. Su compañero le dijo que no lo hiciera sino que dijera a las pulgas que se fuesen del gato.
­ ¿Soy capaz de hacer eso? ­ preguntó sorprendida.
­ Conoces al Espíritu Grupo ­ le dijo él ­ Pídele que haga irse a las pulgas del gato.
Ella lo hizo, y las pulgas se marcharon inmediatamente. Después consiguieron un poco de comida para el gato y lo dejaron contento.
He aquí un relato interesante de cómo unos Auxiliares salvaron a un ternero en Sudamérica: Una noche dos Auxiliares sobrevolaban un pueblo. Viajaban muy rápido, pero uno de ellos oyó ladridos y aullidos de perro.
Espera ­ dijo, y se detuvieron para comprobar si oían al perro otra vez ­ ¿Volvemos atrás y comprobamos cuál es el problema?
­ Oh, sólo es un perro deseando entrar a su casa o llamando a su amigo ­ replicó su compañero.
­ No, no es eso ­ dijo ella ­ Algo malo ocurre.
­ ¿Eres una estudiosa de los aullidos y conoces el significado de todos los ladridos? ­
comentó riéndose ­ Se está haciendo tarde, y quiero hacer mi ronda.
La Auxiliar fue hacia dónde ladraba el perro, y se encontró con un hermoso collie ladrando cerca de un ternero que estaba hundido hasta el vientre en el lodo. El perro vio a los Auxiliares y fue ladrando hacia ellos para atraer su atención. Bajaron y vieron cuál era el problema.
El granjero llegó precipitadamente y dijo que no podía entrar en la ciénaga porque era muy peligroso y no quería quedar atrapado allí.
­ Creo que tendré que disparar al ternero ­ dijo ­ porque nadie puede ir hasta allí y sacarlo. Pertenece a mi hijo.
­ Yo iré y sacaré de ahí a ese ternero tan lindo ­ dijo la Auxiliar.
­ Señora, se perderá de vista en un momento ­ dijo el campesino ­ No entiendo cómo pudo llegar el ternero hasta dónde está.
La Auxiliar comenzó a andar, y el hombre pidió a su compañero que la detuviese.
­ No, ella está perfectamente y regresará sana y salva ­ dijo.
La Auxiliar fue hasta el ternero, lo agarró por el cuello y por las patas traseras, lo levantó, se lo puso sobre los hombros, lo llevó hasta tierra firme y lo puso en el suelo.
­ Señora, debe amar usted mucho a los animales para arriesgar su vida por un ternero! ­ comentó el granjero.
­ Amo a los animales, y soy un servidor de todo lo que tiene vida y se mueve, incluso de las flores, los árboles y la hierba ­ dijo.
­ ¿Cómo llegó hasta allí? ­ preguntó ­ Ningún ser humano arriesga su vida por un ternero que pertenece a un desconocido. Nadie haría tal cosa a menos que fuese tonto o estuviese loco.
La Auxiliar le habló se sus enseñanzas, y él se volvió hacia el Auxiliar y le dijo:
­ La pobre señora ha perdido la cabeza. Dios proteja a los locos y a los niños. Debe usted cuidar mejor de su amiga, porque hay otro pantano a unos pocos kilómetros más adelante, y puede oír a un puma y, creyendo que es una mujer en peligro, dirigirse a una muerte segura.
Mientras el campesino hablaba, la Auxiliar que había rescatado al ternero estaba haciendo amistad con el perro. Luego le dijo que condujese al ternero a casa y lo hizo inmediatamente.
­ Yo no diría esas cosas si fuera usted ­ le dijo al granjero ­ Yo soy un servidor de todos y puedo ser un Ángel para usted, porque ya lo he sido para otros ­ y desapareció.
­ El granjero quedó tan sorprendido que se impresionó.
­ Esta mujer debe ser un Ángel ­ dijo con voz temerosa y vacilante ­ ¿Qué es realmente?
­ Es un ser humano como nosotros ­ le dijo el Auxiliar.
­ No, no lo es ­ dijo el hombre con convicción.
­ Tenga cuidado cómo habla a los desconocidos, porque puede estar hablando con Ángeles y no saberlo ­ dijo el Auxiliar, y también desapareció.
Algún día este hombre oirá hablar de las enseñanzas Místicas, y creo que se interesará sinceramente, porque sabrá que realmente hay Auxiliares Invisibles y que son servidores de la humanidad.

* * *
He aquí cómo se ayudó a un tigre y a un león cierto día en una jungla de la India: Unos Auxiliares pasaban sobre una jungla y uno de ellos bajó la mirada y vio a unos animales peleando.
­  Mira, una pelea! ­ dijo.
Los Auxiliares descendieron para ver lo que ocurría. Vieron a un león y a un tigre en una pelea a muerte y, al mirar en torno, vieron también a un gran oso pardo observando lo que ocurría. Probablemente pensaría pelear contra el ganador y obtener una buena comida. Un Auxiliar pensó en interponerse entre el león y el tigre y parar la pelea.
Se materializó y lo intentó, pero los enfurecidos animales le empujaban de un lado para otro tan rápido que no podía hacer nada y fue un extraño espectáculo ver al Auxiliar zarandeado así. Llamó a los Espíritus Grupo del león y del tigre para que les detuviese.
­ Diles que se detengan ­ respondieron los Espíritus Grupo.
El Auxiliar lo hizo y los animales se detuvieron uno a cada lado de él, mirándole. Si les hubiera permitido irse en ese momento, hubieran encontrado al oso por el olor, y hubieran saltado sobre él. El oso era bajo y fornido y podía haber mantenido una buena pelea con cualquiera de ellos por separado, pero no hubiera sido rival para ambos felinos al mismo tiempo.
El Auxiliar llamó al oso y éste se acercó muy cautelosamente, se detuvo frente a él y el Auxiliar hizo amigos a los tres animales. La Auxiliar había estado aguardando a una distancia segura, ya que no sabía cómo ayudar en aquella situación. Su compañero la llamó, porque temía de que una serpiente pudiera aparecer y asustarla.
Ella se acercó e hizo amistad con el león, el tigre y el oso y comenzó a jugar con ellos.
Pronto se hicieron muy amigos. Después de esto los Auxiliares enviaron a los tres animales salvajes en diferentes direcciones y luego ellos siguieron su camino.

* * *
Hace algunos años, un grupo de Auxiliares fue enviado a Alaska para salvar a unos Esquimales de unos alces en estampida, que se dirigían al sur. Los Esquimales habían salido a cazar y estaban en el trayecto de los alces, corriendo un gran peligro.
El Auxiliar que había enviado al grupo, les dijo que se apresurasen o morirían los esquimales. Un miembro del grupo le preguntó si no podían desviarlos del camino de la manada y el líder dijo que no. Los Auxiliares alcanzaron a los Esquimales y les dijeron que se
dirigieran hacia el este, tan rápido como pudiesen, y ellos lo hicieron precipitadamente. Los Auxiliares continuaron su camino y, después de un rato, oyeron un sonido como un trueno y vieron una masa oscura moviéndose rápidamente hacia ellos.
El líder del grupo de Auxiliares los alineó y les dijo que concentraran sus pensamientos sobre la manada y les indujesen a dirigirse hacia el oeste. Lo hicieron y los alces de la vanguardia se detuvieron y los de la cola se precipitaron sobre ellos; luego, la manada completa torció hacia el oeste en pequeños grupos.
Ocasionó una gran tensión a los Auxiliares el permanecer allí, en el paso de los alces en estampida, que se acercaron hasta unos sesenta metros de donde estaban alineados. Después de que pasó el peligro, parte de la manada continuó, y algunos de los Auxiliares persiguieron a los alces y dispersaron por completo a la gran manada para que no pudiera continuar hacia el sur.
Había una temperatura extremadamente baja y el jefe dijo que se trataba de una ola frío procedente del sur. Los alces lo percibieron y estaban intentando dejar atrás la ola de frío e ir a dónde pudieran hallar más comida.

* * *
Una vez, dos Auxiliares iban sobre la parte central de África cuando vieron un gran león tumbado en un espacio abierto. Era un comportamiento inusual en un león, así que uno de los Auxiliares le dijo a su compañero:
­ Paremos y vayamos a ver qué pasa con ese león puede estar enfermo o herido.
Los Auxiliares volvieron atrás y fueron hasta el lugar, se materializaron, se acercaron al león y vieron que su pata delantera izquierda había sido severamente herida por la mordida de
algún animal. El Auxiliar se dirigió al león diciéndole que se tranquilizara, porque no quería ponerle nervioso.
­ Chico, tienes una pata mala ­ dijo ­ Déjame ver qué puedo hacer por ti.
El Auxiliar hizo ademán de agarrar la pata herida y el león trató de morderle.
­ Oye, amigo, no me muerdas! ­ dijo ­ Sólo quiero ayudarte. Sabes que no puedes pelear con una pata como ésta.
Intentó de nuevo agarrar la pata del león y consiguió asirla, pero el león le agarró con los dientes.
­ No te excites, y no me muerdas ­ dijo el Auxiliar pacientemente ­ Si yo quisiera pelear, no vendría aquí, a África, a pelear con un león con una pata herida.
Todavía no quería el león dejar que el Auxiliar tocase su pata. Entonces éste le dijo a su compañera que le frotase al león la cabeza y el cuello. Mientras ella lo hacía, él examinó
cuidadosamente la pata del león y vio que estaba ulcerada, que necesitaba una buena limpieza y luego debía ser vendada. El Auxiliar no podía hacer nada ya que no había agua por las
cercanías. Llamó al Espíritu Grupo del león y le preguntó qué podía hacer para ayudar al león.
El Espíritu Grupo mostró a los Auxiliares un arroyo de agua cercano. El Auxiliar trató de levantar al león y hacer que le acompañara, pero éste no se movía.
­ Vamos, viejo amigo ­ le dijo ­ Quiero remendarte para que puedas conseguir por ti mismo tu comida.
Pero el león no se movía. Entonces el Auxiliar le dijo a su compañera que hiciera que el león los siguiese. Ella dijo al león que se levantara y fuera con ellos, y éste se levantó cojeando sobre tres patas situándose entre ambos Auxiliares. Fueron al arroyo, ella dijo al león que se tumbara a la orilla del agua y éste obedeció.
El Auxiliar pensó que ya el león se comportaba adecuadamente y que entendía que ellos eran sus amigos, así que comenzó a lavarle la pata. El león gruñó, intentó morderle y saltó sobre él.
La Auxiliar lo llamó, lo hizo retroceder y tumbarse de nuevo, y comenzó a darle golpecitos en la cabeza y el cuello; el león se relajó, puso la cabeza en su regazo y luego se sentó a su
lado. Se mantuvo tranquilo porque la fuerza curativa que procede de Dios pasaba a través de ella y hacía desaparecer el dolor de su pata. El león se tranquilizó con un sentimiento de descanso, y se tumbó tan tranquilo como un gato casero.
El Auxiliar le lavó la pata y la limpió a conciencia. Cuando acabó, el Espíritu Grupo le mostró unas hojas para que envolviese con ellas la pata del león y unas ramas de enredadera joven para que sujetase con ellas las hojas. Después de que hubo vendado la pata lo mejor que pudo con los medios disponibles, dijo:
­ Puedes irte ya.
El león lo miró como si dijese:
­  Tranquilo! ¿No ves que estoy descansando?
­ ¿Por qué siempre quieres morder? ­ preguntó el Auxiliar.
El león lo miró como si dijera:
­ Tengo que comer, ¿no?
La Auxiliar dijo al león que se levantara, y mientras los seguía, notaron que ya no cojeaba.
Entonces desaparecieron y siguieron su camino.

* * *
Una noche, unos Auxiliares se dirigían al norte y vieron a un cazador que acaba de encontrar a una familia de osos polares. Disparó al macho y le hubiera matado, pero cuando uno de los Auxiliares vio el fogonazo de su arma al apretar el gatillo, habló al cazador:
­  Oh, no!  No dispare! ­ dijo.
A pesar de eso, disparó de nuevo, pero tuvo mala puntería y no mató al oso.
La familia de osos vivía en una grieta en el hielo. La Auxiliar se apresuró hacia el oso herido y entró a la guarida donde tuvo que andar a gatas, persuadiendo al oso para que se dejase curar. Los dos cachorros y su madre llegaron a ver qué estaba ocurriendo. Para ese
entonces el gran oso herido se había vuelto completamente amistoso.
Cuando la madre osa olió la pólvora, quedó presa de terror, se enfureció y quería atacar al cazador que estaba cerca. El hombre suplicaba a la Auxiliar que le salvase de la osa y de los cachorros que querían atacarle. Los Auxiliares tranquilizaron a la familia de osos.
Después de esto los dos Auxiliares y el cazador dejaron a los osos y se alejaron caminando. La Auxiliar que había ayudado a los osos dijo al hombre que buscase otra cosa con la que ganarse la vida. Él prometió que lo haría, y los Auxiliares desaparecieron cuando
ya estaban cerca de su casa.
Este cazador tuvo mucho sobre lo que pensar, porque había visto con sus propios ojos que los Auxiliares Invisibles pueden ayudar a los animales. Había tenido una prueba positiva de que los Auxiliares pueden materializarse en cuerpos físicos aparentemente sólidos, pueden curar a los animales por medios espirituales y pueden desaparecer súbitamente.

* * *
Una noche, antes de que unos Auxiliares comenzaran su trabajo, se les mostró una escena en África donde un leopardo y un león estaban peleando. Era un acontecimiento que iba a suceder. Tan pronto como les fue posible, después de que se les fue mostró cuál sería su trabajo mediante la Conciencia Jupiteriana, los Auxiliares partieron rápidamente hacia un lugar cercano al corazón de las junglas africanas.
Allí hallaron a un leopardo y a un león enzarzados en una terrible lucha. Sus pelos volaban por todas partes. El león se había acercado a hurtadillas, esperando obtener un buen almuerzo de los cachorros del leopardo, pero la madre de éstos se le enfrentó cada uno peleaba por su vida.
La Auxiliar les dijo que parasen, lo que ellos hicieron, y luego se acercaron y se colocaron uno a cada lado de ella. Les dio palmaditas a los dos y les habló diciéndoles que no debían
pelear, sino ser amigos. Les dijo que se tocasen el uno a otro el hocico y, cuando acercaron sus cabezas, no gruñeron ni pelearon.
Luego dijo al león que se fuera y el leopardo se fue con sus hijos. La Auxiliar tomó al cachorro de leopardo y quedó admirada con él. Parecía soñoliento, pero estaba muy vivo.
Tanto el Espíritu Grupo del león como el del leopardo le agradecieron su ayuda y los Auxiliares partieron a seguir con su trabajo.

* * *
He aquí una historia de cómo se curó a un zorro rojo: Unos Auxiliares estaban una noche curando a un hombre enfermo en una casa y vieron allí a un zorro rojo. Alguien les dijo que uno de la familia lo encontró cuando era muy pequeño y lo trajo a casa como mascota. Lo cuidaron y permaneció en la casa como si fuese un perro.
Mientras los Auxiliares estaban allí el zorro quiso salir. Empujó la puerta y corrió hacia el césped. Unos perros lo vieron, corrieron tras él y lo atraparon. La Auxiliar salió, espantó a los perros y llamó al zorro. Éste se acercó a ella, que lo llevó dentro de la casa y lo observó para ver si estaba herido. Vio enseguida que su párpado inferior izquierdo estaba seriamente rasgado y que también su hermosa cola, parecida a un plumero, había sido dañada por los
feroces perros que le habían atacado.
Los Auxiliares rogaron que el zorro sanase y en unos minutos ya se hallaba bien. El Auxiliar pensó que sería una buena idea darle un baño para que estuviese limpio y aseado para tenerlo en la casa. Pidió a la hija de la casa que la ayudara. La joven estaba totalmente vestida para ir a una fiesta aquella tarde pero quiso ayudó a lavar a su mascota. Se puso un gran delantal sobre el vestido y consiguió un poco de agua caliente y jabón. Lavaron al zorro en la mesa de la cocina, mientras la señora de la casa apartaba los platos de la cena.
Después del baño, la Auxiliar secó cuidadosamente el pelaje del zorro. Lo acariciaba y le hablaba como si fuera una persona, y él parecía entender todo lo que le decía. Después de que lo bañaron, resultó ser una criaturita encantadora.
Después, el Espíritu Grupo de los zorros agradeció a los Auxiliares la ayuda prestada a su protegido. Unos tres años antes de esto la Auxiliar había visto a este Espíritu Grupo. Mientras estaba intentando dormirse una noche, vio su cabeza de largas orejas. Se asemejaba a un zorro sólo que parecía de una radiante luz dorada. Entonces pareció como si su habitación estuviese llena de una especie de neblina dorada. Había oscuridad pero podía verlo con los
ojos abiertos o cerrados.
Esta Auxiliar habló a un amigo sobre este hermoso Espíritu Grupo que había visto, y él le contestó:
­ El momento fue propicio y tus condiciones eran adecuadas, así que el Espíritu Grupo del Zorro elevó tus vibraciones para que pudieras verlo, ya que él no podía descender a tu nivel.
Viste su aura y su brillante luz. No fue necesario que vieras la totalidad de su cuerpo, ya que viste su cabeza que lo identifica. Quería que le vieses para que tuvieses más pruebas de que
las enseñanzas que estás estudiando son verdaderas.
El Espíritu Grupo que tiene a su cargo a los zorros es un Arcángel que está ayudando a esta especie de animales a obtener experiencia y progreso en la evolución. Tiene un cuerpo compuesto de materia de deseos, que parece como el cuerpo de un hombre, pero su cabeza se parece mucho a la de un zorro. Está rodeado de una gran aura que es muy brillante y luminosa. Estos Espíritus Grupo pueden leer en la Memoria de la Naturaleza y son muy Sabios. Están dos oleadas de vida por delante de nosotros en la evolución.

* * *
La siguiente historia trata sobre la ayuda que recibió un caballo: Unos Auxiliares estaban en el noroeste del país y vieron cómo el caballo de un lechero resbalaba y caía. Justo antes de eso, el caballo ya había resbalado y caído, y el lechero había hecho retroceder el carro para que el caballo se levantase. Unas personas estaban observando pero no sabían qué hacer. El lechero levantó las patas delanteras del caballo para que pudiese levantarse. Así lo hizo el
caballo, pero se resbaló otra vez y su hocico chocó contra el suelo, cortándose el labio.
Luego, el pobre caballo trató de levantarse otra vez, pero resbaló de nuevo sobre la calle mojada, y su pata delantera derecha se rompió, y cayó por tercera vez.
­ ¿Qué voy a hacer?­ se preguntó el hombre ­ Se ha roto una pata. Imagino que tendré que llamar a la policía para que le dispare.
­ No ­ dijo el Auxiliar, que estaba cerca.
­ ¿Cómo puede conseguir que se ponga bien, si tiene que caminar sobre la pata rota? ­
preguntó el hombre.
­ Nosotros podemos curarle ­ dijo la Auxiliar.
Señora, ¿qué clase de licor ha bebido para tener una idea así? ­ preguntó el atónito lechero.
La Auxiliar le pidió algo de agua para lavar el hocico del caballo, y el lechero se la dio.
Mientras estaba lavándolo, la herida sanó. Luego se inclinó y acarició al caballo en la cabeza y el cuello y le habló.
Al mismo tiempo, el otro Auxiliar arreglaba la pata rota del caballo, colocó los huesos en su sitio y frotó la fractura hasta que pudo sentir un anillo de fuerza alrededor de ella.
Entonces dijo a su compañera que la pata estaba curada. Luego sujetó la pata del caballo y dijo a la Auxiliar que se situase a un lado y aguantase al caballo. El Auxiliar se colocó detrás del animal para ayudarle a levantarse.
Entonces la Auxiliar dijo al caballo que se levantase lentamente y con cuidado; éste lo hizo así y finalmente se afianzó sobre sus cuatro patas. Un Auxiliar dijo al lechero que dejase al caballo unos días en el corral, y luego estaría bueno para trabajar otra vez.
­ ¿Qué es lo que he visto hacer esta mañana? ­ preguntó el sorprendido lechero
­ Muy poco, como el resto de nosotros ­ contestó la Auxiliar.
­ La cuestión es que todos nosotros creemos que sabemos. Yo nunca he bebido ninguna clase de licor intoxicante en mi vida.
­ Señora, ¿es usted un Ángel? ­ preguntó el lechero.
­ Todos podemos ser Ángeles de misericordia; pero notros somos seres humanos que salimos a ayudar a todas las criaturas vivientes con problemas, que podemos ­ replicó.
­ ¿Dónde vive y quién es usted? ­ preguntó un hombre que estaba cerca.
Los Auxiliares les dejaron admirados, porque tenían otro trabajo que hacer.

* * *
He aquí un relato adorable que oí sobre un jovencito y su perro, que fueron ayudados por Auxiliares Invisibles: Un domingo por la noche, dos Auxiliares fueron a la casa de una señora, a ver a un joven y a su perro, que estaban gravemente heridos. Más de una semana antes, habían sido atropellados por un automóvil. El joven se retorcía en la cama y lloraba por su perro. Éste estaba tumbado bajo la ventana de la habitación del chico y, cuando el joven lo
llamaba a gritos, el pobre y fiel perro aullaba.
Cuando los Auxiliares entraron a la habitación, el niño, que tenía unos seis años, los vio porque tenía visión psíquica.
­  Mamá, mira!  Un Ángel! ­ exclamó sorprendido el niño.
Los ojos de su madre se agrandaron y comenzó a temblar y a sudar
­  Oh, mi hijo se va a morir! ­ exclamó llena de miedo.
­ No, no me voy a morir, pero quiero que el Ángel traiga a mi perro ­ dijo ­ Ángel, ¿puedes traerme a mi perro? El médico dijo que no podía estar con él, y mi mamá no me lo trae, pero mi papá lo asoma por la ventana de vez en cuando para que yo pueda verlo. Cúralo para que pueda jugar conmigo. Ángel haz eso por mí y seré un buen chico. Seré tan bueno como pueda.
­ Sí, haremos que tu perro se ponga bien­ le aseguró la Auxiliar ­ Dile a tu madre que me permita entrar a tu perro.
El chico casi saltaba de la cama de la excitación. Se lo dijo a su madre, y ésta llamó a su marido y le dijo que fuera a la puerta y dejara entrar a un Ángel con el perro. El padre fue y dejó que el Auxiliar lo entrara.
Para ese entonces, el perro estaba curado de sus heridas y ladraba y se revolvía en sus brazos. La Auxiliar dijo a la madre que lavase al perro, que ella cuidaría de su hijo mientras estuviese ocupada. La madre dijo que el niño estaba aún sangrando por las heridas.
Entonces la Auxiliar fue hacia el chico, lo levantó y se puso bueno. Le quitó las vendas mojadas y, debajo, su piel estaba lisa y blanca. Al padre, que estaba al lado y miraba a la Auxiliar con asombro; parecía que los ojos se le iban a salir de las órbitas.
­ Dios mío! ¿quién es usted? ­ preguntó a la desconocida ­ ¿Es usted un Ángel o un ser humano?
­ Sí, soy un Ángel para usted ­ dijo ­ y estoy llevando a cabo la labor de un Ángel con el niño, pero soy humana.
La madre entró con el perro recién lavado y secado precipitadamente. Éste saltó de su lado, corrió hacia el chico, brincó a su cama y se hizo un ovillo a su lado; los dos eran muy
felices. El chico y su perro eran compañeros de juego y no podían soportar estar separados.
­ Déjelos juntos ­ aconsejó la Auxiliar ­ y diga al médico que les deje ya de atender; se pondrán bien.
Luego los padres comenzaron a hacer gran número de preguntas, y la Auxiliar les explicó su trabajo y les habló de sus enseñanzas.
­ Usted es mi Ángel ­ dijo el chico ­ ¿Hará que el médico se vaya?
La Auxiliar abrazó al niño y expandió su aura.
­ Ahora debemos irnos ­ dijo el Auxiliar, que no se había materializado.
Los Auxiliares desaparecieron y aquella gente decía:
­  Seguramente era un Ángel!
Después de esto los Auxiliares continuaron con su trabajo.

* * *
Mi próximo relato es sobre cómo un hombre, que era Auxiliar Invisible, salvó a una serpiente: Un día, mientras estaba trabajando, caminaba por un sendero y una serpiente de unos dos metros intentó morderle.
­  Fuera! ­ gritó el hombre, y saltó a un lado porque se asustó ante la súbita aparición de la serpiente. Después de que se recuperó del susto, dijo a la serpiente:
­ Oye, soy tu amigo. No debes morderme.
La serpiente se enroscó, manteniéndose dentro de la distancia de ataque, y el hombre tuvo miedo de moverse. Al principio, no supo qué hacer, porque la razón pareció abandonarle.
Luego, miró a la serpiente para ver de qué especie era y se dio cuenta de que era una serpiente de cascabel. Entonces llamó al Espíritu Grupo de aquella serpiente y le preguntó qué debía hacer.
­ Camina sendero abajo unos quince metros y encontrarás una caja ­ dijo el Espíritu Grupo ­ Mete la serpiente dentro y llama a la policía para que se la lleve. No te hará daño.
Así lo hizo y la serpiente lo siguió. Varios hombres vieron a la serpiente y corrieron hasta una distancia segura, diciéndole que había una serpiente detrás de él.
­ Lo sé ­ dijo él ­ es mi amiga.
Cuando llegó hasta la caja, tomó a la serpiente, la puso dentro y le dijo que se quedase allí.
Luego llamó a la policía, que vino a encargarse de ella. Un policía dijo que la serpiente debió de haber salido de un edificio viejo que estaba a medio bloque de casas de distancia y que estaba siendo derribado. Preguntó al hombre cómo había metido la serpiente en la caja y éste se lo explicó todo.
El policía no quería acercarse mucho porque vio que la serpiente tenía una gran cabeza y unos dientes muy afilados. El hombre dijo a las Salamandras que permaneciesen tranquilas, porque vio que el policía quería disparar a la serpiente. Los policías decidieron matarla, y el hombre dijo:
­ Adelante.
Porque sabía que no podrían. Lo intentaron varias veces.
­ La llevaremos al parque ­ dijo uno de ellos. Así lo hicieron; la serpiente se salvó y no sufrió daño. El hombre­ auxiliar volvió a su trabajo, como si nada hubiera ocurrido.

* * *
He aquí una clase diferente de relatos sobre serpientes: Una noche, mientras estaban en su trabajo, unos Auxiliares vieron una casa en llamas. Bajo ella había una guarida de serpientes, y el calor del fuego las había hecho salir asustadas. Su vía de escape a través del sótano estaba cortada, y se introdujeron en la casa subiendo hasta el tejado, que en ese momento aún no ardía.
El edificio estaba en los límites del pueblo y, cuando los bomberos llegaron al lugar, la casa estaba destruida y las serpientes muertas. Lo único que pudieron hacer los Auxiliares fue llevar a las serpientes en sus cuerpos de deseos al Espíritu Grupo. Una Auxiliar no quería hacerlo hasta, que su compañero le dijo que las serpientes no la morderían.
­ Sí, estoy fuera de mi cuerpo y no pueden morderte ­ dijo ella.
Las serpientes se enroscaron sobre los Auxiliares. Al principio, esto preocupó a la Auxiliar, pero las vibraciones de los Auxiliares pronto las tranquilizaron, y fueron al Mundo del Deseo con ellas. Encontraron al Espíritu Grupo de las serpientes con mucho dolor.
­ ¿Crees que podemos ayudarle? ­ preguntó la Auxiliar a su compañero.
­ No lo sé, pero puedes intentarlo ­ contestó.
La Auxiliar se acercó cautelosamente al Espíritu Grupo y le tocó con la mano.
­ Siento que tus custodiados se hayan quemado ­ dijo.
El Espíritu Grupo se incorporó y al momento se volvió hacia ella.
­ Gracias ­ dijo ­ puedo ayudarte pero no puedo ayudarme a mí mismo. Te doy mi bendición por tu ayuda.
Luego los Auxiliares lo dejaron y se marcharon hacia cualquier otro lugar en el que ser de utilidad.

* * *
Una noche, durante una sequía, unos Auxiliares iban sobre la zona septentrional de los Estados Unidos y encontraron a una osa con su osezno, y a una vaca con su ternero buscando agua. El ternero y el osezno estaban cansados y se habían tumbado, mientras sus respectivas madres permanecían a su lado.
Los Auxiliares acababan de pasar sobre un lugar donde había agua y querían llevar hasta allí a los sedientos animales.  El problema era cómo llevarlos!
­ Yo llevaré al osezno y tú al ternero ­ dijo el Auxiliar.
Cuando los Auxiliares comenzaron a levantar a ambos, la osa y la vaca se opusieron y estalló la guerra. Los Auxiliares bajaron a los dos animalitos, y el Auxiliar comenzó a hablar con sus madres.
­ Vosotras, venid aquí ­ dijo, y ellas se acercaron ­ Oíd. He venido aquí para ayudaros a salvar a vuestros hijos, pero si vais a pelear, tendré que dejaros solas. Nosotros sólo somos dos y no podemos llevaros a vosotros cuatro al mismo tiempo. Os diré lo que voy a hacer.
Permaneceré aquí y ella llevará a vuestros hijos hasta el agua, y luego os llevaremos a las dos. Así podremos hacer las cosas más rápidamente.
Ellas gruñeron su consentimiento, y la Auxiliar levantó al osezno y partió. La osa gruñó y saltó hacia ella, haciendo casi que dejase caer a su cría. Su compañero le dijo que continuara, y ella lo llevó hasta el agua, lo depositó allí y regresó.
­ Toma el ternero y continúa ­ dijo su compañero.
Así lo hizo ella, y la vaca trató de seguirla, mugiendo. Llevó al ternero adonde había dejado al osezno, lo dejó y regresó.
­ La mejor manera de llevar a las madres es suspender la gravedad y llevarlas flotando ­ dijo el Auxiliar.
Así lo hicieron y uno tomó a la vaca y el otro a la osa, elevándolas del suelo. La vaca comenzó a dar patadas y a mugir, y la osa luchaba y gruñía porque no podía mantener las patas sobre el suelo. No estaban acostumbradas a ser llevadas velozmente a través del aire.
Los Auxiliares fueron tan rápido como pudieron con ambas, y las llevaron hasta el agua.
Al principio, parecieron mareadas pero pronto fueron hacia el agua, gimiendo mientras bebían. Después de que aplacaron la sed, se volvieron a donde estaban los Auxiliares porque entonces los reconocían ya como amigos. Les lamieron las manos con gratitud. Los Auxiliares vieron que los animales estaban bien y se fueron.
Max Heindel trata sobre el tema de la suspensión de la gravedad en su libro Francmasonería y Catolicismo. Incluso nos dice que ciertas personas pueden suspender la ley de la gravedad con ciertos propósitos definidos para elevarse en el aire mientras están en sus
cuerpos densos. Citaré lo que él dice: Se cuentan historias de Iniciados que han vencido la ley de gravitación para elevarse en el aire en ciertas ocasiones para un propósito definido, mientras permanecen en el cuerpo denso. También a los Iniciados se les enseña cómo suspender la ley de levitación cuando están en su cuerpo alma, y cómo pasar a través de los nueve estratos de la tierra.
Los Auxiliares Invisibles, cuando están en su cuerpo alma realizando trabajos concretos, son revestidos con autoridad para llevar a cabo su labor y con frecuencia suspenden la ley de
la gravitación, de manera que pueden llevar objetos pesados a través del aire, cuando es necesario salvar las vidas de personas o animales. Esto lo hacen frecuentemente los Auxiliares Invisibles en el curso de su labor.

* * *
Un día de Junio, unos Auxiliares hallaron a dos oseznos en sendas trampas. Los liberaron y vieron que uno de ellos estaba muerto. El que quedaba vivo fue curado de sus heridas y permanecía cerca de sus madre. El espíritu del otro osezno yacía al lado de su cuerpo, que estaba aún caliente. Su madre se había ido. El osezno estaba desesperado por haber sido abandonado por su madre. Los Auxiliares lo tranquilizaron, y la Auxiliar lo llevó en su cuerpo de deseos hasta alcanzar a su madre.
La osa vio a su cachorro, porque los animales tienen visión psíquica, y se puso muy furiosa embistiendo a la Auxiliar porque tenía a su bebé. Los Auxiliares pasaron un mal rato para tranquilizarla. El pequeño comenzó a retorcerse y quería ir con su madre. El Auxiliar dijo a su compañera, que permanecía sosteniendo al osezno, que se lo diera a su madre. La osa intentó alcanzarlo y el cachorro cayó sobre el suelo, con lo que quedó bastante desconcertada.
­ Escuche, Sr. Osa ­ le dijo uno de los Auxiliares ­ Su bebé está muerto, y nosotros estamos fuera de nuestros cuerpos; así que no puede atraparnos porque somos lo mismo que el aire. Puede vernos pero no puede tocarnos. Esta amiga de ustedes lo que hizo fue traele a
su hijo para que pueda verlo por última vez. Ella es muy cariñosa con usted y no se da cuenta que usted no entiende. Si yo lo hubiera pensado dos veces, no le habría permitido acercarse para que usted le diese ese disgusto.
Comenzó a restregar la cabeza de la osa. Ésta se tumbó y él empezó a rascarle suavemente la cabeza y el cuello. Luego hizo una seña a la otra Auxiliar para que llevase al osezno al Mundo del Deseo. Ella lo llevó hasta el Espíritu Grupo que está a cargo de los osos, lo dejó y regresó.
Para ese entonces, la osa ya tenía una mejor disposición de ánimo. El Auxiliar había solicitado que la memoria de su cachorro fuese borrada de su mente, y así ocurrió. Los Auxiliares dejaron a la osa contenta, porque había olvidado a su pequeño. Quizá ese mismo
osezno será enviado nuevamente a ella misma, y tendrá la oportunidad de ayudarle a crecer la próxima vez. El amor de la madre era fuerte, y quería conservar a su hijo, pero era incapaz de
sacarle de la trampa. La osa y el osezno se reconocerán mutuamente en el futuro, porque parecen tener una gran atracción recíproca.
Los osos están evolucionando sobre este planeta y están aquí para adquirir experiencia lo mismo que nosotros.

* * *
Una noche, dos Auxiliares vieron a una hermosa pantera negra atrapada por la cola en una trampa, en el Congo Belga, en África. Tenía la mitad de la cola en la trampa, de tal manera que no podía volverse y morderla. Sus ojos rojos brillaron como dos bolas de fuego cuando los Auxiliares se acercaron. Cuando se materializaron y caminaron hacia ella, se puso muy furiosa y saltó hacia ellos.
­ Sra. Pantera, sé que está pasando un mal rato ­ dijo el Auxiliar ­ pero debe mostrarse amigable con nosotros para que podamos liberarla. Sé que quiere su cola, y que quiere verse libre, así que sea buena.
Los Auxiliares se acercaron y el animal se tranquilizó. Uno de ellos abrió la trampa, sacó la cola de la pantera y la envolvió con unas hoja alrededor de la zona herida. La pantera se volvió muy amistosa, pero no dejaba de ser una pantera y había que vigilarla.
­ ¿Por qué siempre tratas a los animales de Sr. o Sra.? ­ inquirió la Auxiliar.
­ A todos ellos les gusta ser respetados, y hago eso para complacerles ­ dijo.

* * *
Otra noche, un perro atrajo la atención de dos Auxiliares y salvó la vida de su amo herido que había quedado encerrado en la cocina de su casa: Los Auxiliares iban a través del aire volando bajo, y vieron a un perro policía corriendo hacia ellos. Saltaba, ladraba y luego corría en dirección contraria.
­ Bajemos y veamos de qué se trata ­ dijo uno de los Auxiliares.
Entraron a la casa de una granja y vieron a un hombre muy enfermo gimiendo en la cocina. Un Auxiliar fue hasta allí y regresó diciendo a su compañero que había una perra herida e hinchada.
­ Cuando acabe con el hombre, me encargaré de la perra ­ dijo ­ Haz un fuego y haz un poco de limpieza en la casa.
El hombre tenía neumonía, y el Auxiliar trabajó con él proporcionándole un poco de alivio. Este hombre dijo a los Auxiliares que su esposa e hija habían salido y que él se había
mojado mientras trabajaba en el campo y que se había puesto enfermo.
­ Mi perra se metió en una pelea hace dos noches y llegó sangrando, pero estaba demasiado enfermo para hacerme cargo de ella ­ dijo.
El Auxiliar fue a la cocina y vio enseguida que la perra estaba a punto de tener familia y que estaba gravemente herida. Pensó que debió haber tenido una pelea con un lobo. Le dio un poco de leche, vendó sus patas heridas y la frotaba para darle energía, porque estaba en un estado muy débil. La Auxiliar le sostuvo la cabeza, y el Auxiliar comenzó a frotar con fuerza sobre el vientre en dirección hacia abajo. Después de un rato, la perra tuvo cinco pequeños cachorros.
Los Auxiliares limpiaron la cocina, lavaron los platos y prepararon algo de comida para el hombre y sus perros. Luego el Auxiliar dijo sonriendo al hombre enfermo que había tenido cinco nietos en la cocina, y el hombre sonrió también.
Después de esto, dijo al hombre que podía levantarse y mantener encendido el fuego, ya que su mujer estaría en casa al día siguiente. El Auxiliar ya había enviado pensamientos a su esposa para que regresara, porque era necesaria en la casa.
Un Auxiliar permitió entrar al papá perro para que viera a su esposa y los recién nacidos.
Parecía como si quisiera decir:
­  Bien, han sido cinco!
Tocó la nariz de su pareja, y ella le dijo algo. El Auxiliar dijo que adivinó que la perra dijo:
­ ¿Estás contento, querido?
Luego, el perro se tumbó en la cama que los Auxiliares habían hecho para él.
El Auxiliar dijo al hombre que tenía que estar agradecido a su perro por haberle traído ayuda. Si el perro no hubiese atraído la atención de los Auxiliares, el hombre y la perra que estaba en la casa hubieran muerto.
­ Debería ser siempre bondadoso con su perro ­ dijo el Auxiliar.
­ Lo seré ­ prometió el agradecido campesino. Hizo a los Auxiliares muchas preguntas y ellos le hablaron de su trabajo y de sus enseñanzas religiosas.
Pocos días más tarde, vinieron de visita para ver al hombre de nuevo. Su mujer había regresado y la casa estaba aseada y recogida. La perra y sus cachorros estaban en la cocina, y todo iba perfectamente. Los cachorros, o bien no habían abierto los ojos aún, o estaban muy soñolientos. El cuerpo vital del hombre había comenzado a recuperar su color normal, y se estaba recobrando de la enfermedad. Los Auxiliares no despertaron a la familia, sino que
partieron a seguir con su trabajo, cuando descubrieron que su ayuda no era necesaria.

* * *
He aquí una encantadora historia de conejos: Una noche, estando en los estados centrales, dos Auxiliares vieron a una familia de conejos casi a punto de morir por falta de agua.
Estaban la madre, el padre y cuatro conejitos. Los Auxiliares querían ayudar a aquellas pequeñas criaturas a conseguir agua. Buscaron por los alrededores y hallaron algo, lejos de allí. Un Auxiliar dijo a los padres conejos que iba a llevarlos adonde había agua.
­ No sé si bebéis agua o no, pero sé que necesitáis líquido y hierba verde, y esta tierra seca no es buena para vuestros hijos ­ dio el Auxiliar ­ Yo llevaré a uno de vosotros y a dos conejitos. Ella llevará al resto.
La madre conejo habló con su pareja, luego llamó a sus hijos y todos ellos se dirigieron hacia los Auxiliares. La Auxiliar comenzó a acariciar delicadamente a los conejitos.
Justo antes de esto, el Auxiliar prestó intensa atención a los padres para ver si podía entenderlos. Parecía como si la madre coneja dijese:
­ ¿Crees que están engañándonos para poder atraparnos?
­ No, si lo estuvieran, ¿no podrían atraparnos ahora mismo? Ella ya tiene a nuestros hijos.
Fue entonces cuando la madre conejo llamó a sus hijos y confió en el Auxiliar. Éste tomó al padre y a dos conejitos y se los dio a su compañera. El conejo se meneaba y se retorcía, así que la Auxiliar le dijo que se mantuviese tranquilo o podría caerse. Entonces el conejo se tranquilizó. El Auxiliar dijo a su compañera que se desmaterializara por completo excepto las manos y el pecho, donde mantenía retenidos a los conejos. Luego tomó a la madre conejo y a
los otros dos cachorros e hizo lo mismo, y así los llevaron a unos veinte kilómetros, adonde estaba el agua y los dejaron en el húmedo suelo. Todos los conejos se desmayaron como si estuvieran muertos.
­  Oh, están muertos! ­ dijo la Auxiliar ­ No debimos haberlos traído.
­ No están muertos ­ replicó su compañero ­ Se han quedado dormidos ­ y comenzó a frotarles y a hablarles.
Al momento, el padre conejo dijo: Uh! o algo que sonaba como eso, y comenzó a saltar de un lado a otro. Al poco rato, el resto de la familia estaba despierta y en buen estado. Los Auxiliares los dejaron después de que vieron que no había animales por los alrededores que pudieran hacerles daño.

* * *
Poco después de esto, estos mismos Auxiliares encontraron a un cervatillo al lado de su madre, que estaba cautiva en una trampa. Sacaron a la cierva de la trampa, hicieron lo que pudieron por ella y la dejaron ir, pero le llevaron al cervatillo a un campesino que vivía en la zona sur de Canadá. Éste tenía una hija de unos doce años.
El campesino era propietario de un perro policía y otros dos perros collie. Cuando vio al cervatillo, se sorprendió.
­ Los perros lo matarán ­ dijo.
­ Llama a los perros ­ dijo la Auxiliar.
Así lo hizo el hombre y el cervatillo corrió hacia la Auxiliar, que le puso los brazos alrededor del cuello; llamó a los Espíritus Grupo de los perros y de los ciervos y les pidió que hicieran que todos los perros se hiciesen amigos del ciervo, y ellos dijeron que así lo harían.
Los perros se acercaron y se tumbaron al lado del ciervo, que los observaba temblando.
­ Bien, ¿pero qué es esto? ­ exclamó el granjero ­ Señora, ¿quién es usted, y cómo hace esto? Este pero policía mata a cualquiera que aparezca por aquí; incluso ataca a los collies.
­ Sigue siendo tan malo como siempre lo fue, pero tratará amistosamente a todos los de esta granja ­ dijo la Auxiliar.
­ Tome diez dólares por el ciervo ­ dijo el campesino ­ Mi hija ha estado deseando uno desde hace mucho tiempo.
La Auxiliar le estrechó la mano pero rehusó el dinero.
­ Vaya y déselo a su hija ­ dijo el otro Auxiliar.
El hombre llamó a su hija, que se acercó. Cuando vio al ciervo, corrió hacia él y lo acarició y quería meterlo dentro de la casa lejos de los perros. El Auxiliar le dijo que nadie haría daño al ciervo. Ella dio las gracias a los Auxiliares por su nueva mascota.
­ ¿Por qué separaste al cervatillo de su madre? ­ preguntó la Auxiliar a su compañero.
­ El Espíritu Grupo me dijo que la madre morirá pronto, ya que su momento se acerca.
Así que quería dejar al cervatillo en un lugar apropiado para que pudiese evolucionar ­ replicó su compañero.
Los Auxiliares dijeron al granjero que, como Auxiliares Invisibles, era su trabajo ayudar a toda cosa viviente.
­ Tengo una vaca enferma. Quizá pueda usted ayudarla ­ dijo el hombre.
Los Auxiliares lo siguieron al establo, y encontraron a la vaca tumbada en el suelo. Una gran serpiente la había ordeñado hasta dejarla seca. Un Auxiliar hizo que la serpiente saliera de su escondite y le dijo que se fuera y que nunca volviese. La serpiente se alejó carretera abajo. El Espíritu Grupo de la serpiente cooperó con el Auxiliar y proporcionó estímulo a la serpiente para que abandonara el lugar.
Los Auxiliares comenzaron a dar masaje a la vaca que empezó a mugir. Cuando un Auxiliar le tocó la ubre, la vaca se tranquilizó y los Auxiliares trabajaron con ella hasta que estuvo curada.
­ Su vaca estará curada en algo más de un día ­ dijo al granjero ­ Ponga unos cuantos cerdos en el establo y los alrededores y mantendrán alejadas a las serpientes. Las serpientes vaqueras no son peligrosas pero pueden mamar de una vaca hasta matarla.
Los Auxiliares partieron y bajaron por la carretera para ver hasta qué distancia se había alejado la serpiente. No había ido muy lejos cuando un transporte de leche que circulaba por la carretera pasó sobre ella y la mató. Así que la serpiente fue castigada bien pronto.

* * *
Una noche, mientras unos Auxiliares iban de camino, vieron unos niños con dos conejos en una cesta. Enseguida vieron que éstos estaban enfermos y que los niños los llevaban a su antiguo propietario para descubrir qué le pasaba a los conejos. Los Auxiliares fueron con los niños a una casa cercana y un Auxiliar preguntó a la señora que abrió la puerta si podían entrar con los niños, y ella les respondió que sí.
En aquella casa vieron dos conejos más que estaban en una caja y también parecían enfermos. Los niños pusieron a sus conejos en el suelo, y éstos no hicieron nada por saltar de un lado a otro o comer. Parecía que ya estaban enfermos cuando alguien de aquella casa se los había dado a los niños, que estaban afligidos por ello, porque eran cariñosos con los animales de compañía.
La Auxiliar se agachó y los observó. Luego llamó al Espíritu Grupo de los conejos y le preguntó que podía hacer por ellos. El Espíritu Grupo respondió que los conejos estaban estreñidos porque no se les había proporcionado la clase de comida adecuada. Dijo a la
Auxiliar que les diera masaje en el abdomen. Así lo hizo ella y los conejos pronto estuvieron bien.
Aconsejó a los niños que los alimentaran con zanahorias, col, verduras, etc. y que los dejaran salir para que hicieran ejercicio y jugaran. Les dijo que sus mascotas no se escaparían sino que se volverían muy mansos y domesticados. Los niños estaban muy contentos y partieron hacia su casa con sus conejitos blancos y pardos.
El Espíritu Grupo de los conejos es un Ser muy hermoso con un cuerpo como el de un hombre apuesto, una cabeza como la de un conejo, y un cuerpo etérico de conejo extendiéndose tras él.

* * *
No mucho después, estos mismos Auxiliares vieron a un hermoso caballo marrón oscuro en un establo. Parecía enfermo y no muy bien cuidado, y su amo dijo que no comía bien y parecía respirar con dificultad. Los Auxiliares descubrieron que estaba alimentado con demasiada avena y necesitaba hierba verde, la luz del sol y ejercicio.
Los Auxiliares persuadieron al caballo para que saliera del establo y lo pusieron en un pastizal. Dijeron al propietario que lo dejara pastar allí algunas semanas y que se pondría bien.
­ Muchas gracias por su ayuda ­ dijo el hombre.

* * *
He aquí un relato interesante sobre unas palomas blancas y un gato negro y pardo: Unos Auxiliares encontraron a una mujer sentada en el porche una madrugada calurosa. Les contó lo que la estaba preocupando: Vivía en una habitación en la planta baja de la casa, que era propiedad de otra señora. Tenía dos palomas encantadoras y un hermoso gato de compañía.
Iba a trabajar temprano y regresaba tarde, así que mantenía a sus animales encerrados mientras estaba fuera. Éstos estaban acusando los efectos del confinamiento y estaba preocupada pero no sabía qué hacer. No se atrevía a dejarles fuera solos todo el día, y
tampoco quería que muriesen.
Preguntó a la Auxiliar qué podía sugerirle, y hablaron sobre el tema. Quería llegar a algún acuerdo con la casera para permitir salir a sus animalitos a que tomaran aire e hicieran ejercicio. Pensaba ayudarla con su trabajo de alguna manera, a cambio de que los cuidase.
­ Sería mejor para usted pagarle a su casera cincuenta centavos al día para alimentar y cuidar de sus animalitos mientras está usted fuera ­ dijo la Auxiliar ­ Ella puede sacarlos durante una hora al día.
La mujer tenía una gran jaula para las palomas. La Auxiliar fue hacia la jaula, abrió la puerta y las dejó salir.
­ No las deje salir; se alejarán en la oscuridad y las perderé ­ dijo su propietaria.
La Auxiliar observó a las palomas, luego buscó al Espíritu Grupo y lo vio. Él expandió su maravillosa aura blanca que era algo glorioso y hermoso de ver. Era sólo un poco inferior en belleza a un Ángel, si se puede hacer una comparación. La Auxiliar estaba encantada y
fascinada. Mientras lo miraba, parecía como si el cuerpo del Espíritu Grupo creciese y adquiriese una hermosa luz blanca, como plumas que brotasen milagrosamente. Es completamente imposible describir la belleza de este Espíritu Grupo.
­ Sí, amiga mía ­ dijo el Espíritu Grupo a la Auxiliar ­ Sácalas, y yo las conduciré directamente a tí.
La Auxiliar sacó las palomas de la jaula y las sostuvo en sus manos; luego, volaron hasta sus hombros. La señora a quien pertenecían miraba sorprendida. La Auxiliar las acariciaba desde la cabeza hacia la cola, y así se fortalecían.
El gato también se acercó y se frotaba contra la Auxiliar, amistosamente. Después de esto, la Auxiliar y la mujer fueron a ver a la casera y pedirle que sacase a las palomas de su jaula durante una hora cada día.
­ Con mucho gusto lo haré ­ dijo ella.
Todas ellas salieron al jardín para seleccionar un lugar donde situar la jaula.
Mientras estaban en el jardín, se acercó un hombre a escondidas e intentó deslizarse dentro de la habitación de la mujer, que no estaba atrancada. Ésta lo vio, y se puso muy nerviosa.
­  Oh, todo lo que tengo está en mi cuarto! ¿Qué voy a hacer? ­ dijo la mujer.
­ Usted quédese aquí, porque puede tener un arma ­ dijo la Auxiliar ­ yo lo ahuyentaré.
La Auxiliar subió tras el hombre le agarró por el cuello y lo sacudió. Tan pronto como logró zafarse, el individuo salió corriendo tan rápido como pudo. Entonces la propietaria mostró a la Auxiliar toda la casa y la llevó al sótano. Cuando regresaron, el gato se había ido
y la Auxiliar lo llamó.  Kitty, Kitty! ­ gritó.
Se llevó una gran sorpresa porque en vez del gato que esperaban, una pobre gata medio muerta de hambre se acercó hasta ella y, después, un montón de gatitos de tres colores salieron de varios lugares. La Auxiliar se sintió desfallecer al pensar que ella había reunido tal número de gatos. La casera les dio sobras de comida y alimentó a todos los gatos, y luego los dejó ir. Después de esto, la Auxiliar se marchó, dejando a aquellas dos personas preguntándose quiénes serían ellos.

* * *
He aquí otro relato sobre pájaros que muestra cómo los Auxiliares socorren a los animales y a los pájaros: Una primavera, varios hombres estaban bajo el nivel de la calle, cerca de un gran edificio, al lado de un río. Era un día nublado y brumoso, más oscuro que de costumbre en el acceso de entrada al edificio. Un gorrión se extravió en aquel largo y oscuro pasadizo y no podía hallar la manera de salir.
El Espíritu Grupo del gorrión llamó a cierto Auxiliar por su nombre y le dijo:
­ Toma a mi protegida y sácala fuera para que pueda ir con sus hijos.
­ Este pájaro se morirá de hambre o lo atropellará uno de estos automóviles, si no consigue salir de aquí ­ dijo un hombre que estaba por allí cerca.
­ No. Voy a ir a sacarlo ­ dijo el Auxiliar.
­ No podrías atrapar al pájaro ni en mil años ­ dijo otro.
Todos ellos se rieron cuando el Auxiliar se dirigió a atrapar al gorrión. Cuando llegó hasta él, se paró debajo, extendió la mano y lo llamó. El pájaro voló junto a él y luego se posó en su mano; así lo llevó hacia donde estaban los hombres. Les dijo que, con tal que él mantuviera al pájaro, éste no saldría volando, pero que ninguno de ellos intentar agarrarlo ni tocarlo.
Entonces puso al gorrión sobre su hombro, y éste se quedó allí. Un hombre intentó agarrarlo pero el pájaro salió volando y se posó sobre el suelo. Otro hombre partió tras él, y volvió volando hacia el Auxiliar, que lo llevó hasta una calle cercana y lo dejó ir.
Los hombres no podían entender cómo podía haber hecho aquello. El Auxiliar les dijo que, mientras cualquiera de ellos tuviese odio, maldad o prejuicio en su interior, ninguno podía esperar atrapar pájaros o animales salvajes.

* * *
Una noche, en el camino de regreso desde Egipto, dos Auxiliares comenzaron a cruzar las junglas de África, y vieron dos serpientes pitón peleando con un muchacho y un gran león.
Los Auxiliares bajaron rápidamente, y el Auxiliar dijo a su compañera que ayudase al león mientras él ayudaba al chico.
El Auxiliar hizo que la serpiente que tenía al joven, lo soltase. Luego fue hacia su compañera y, juntos, liberaron al león e hicieron que ambas serpientes se fuesen.
­ ¿Qué estabas haciendo con el león? ­ preguntó uno de los Auxiliares al chico.
­ Es mi león, y me permite ir a todas partes con él, y pelea y caza para mí ­ contestó el muchacho ­ Me lleva sobre su lomo y salta conmigo encima ­ El chico gesticulaba mientras hablaba.
Parecía tener unos diez años. Los Auxiliares frotaron al león y pronto estuvo bien. Un Auxiliar dijo al chico que rascase la cabeza y el cuello del león y que le alisase el pelo, mostrándole cómo hacerlo. El chico dijo que lo haría.
Se subió al león y se fue, y los Auxiliares lo siguieron hasta que alcanzaron la aldea donde vivía. El león era salvaje pero obedecía al muchacho. Sus padres dijeron que el chico encontró al león en la jungla y que lo había seguido hasta la casa, y que eran amigos desde hacía tres años. Los Auxiliares se interesaron mucho por esta extraña amistad.

* * *
Una noche, a dos Auxiliares se les mostró la imagen de un toro en problemas. Iba corriendo con la cabeza en alto y el hocico abierto como si tuviera algo en la garganta. Se envió a los Auxiliares para salvarle la vida. Se apresuraron a ir al lugar y vieron que tenía
parte de una espiga de trigo en la garganta. Mientras estaba comiendo, los granos se habían deslizado hasta su garganta, y apenas podía respirar. El pobre toro trataba de toser para
expulsarlos, pero la espiga estaba bien atascada.
Un Auxiliar fue hacia el toro y le dijo que se tranquilizara. Entonces metió la mano por la garganta del toro, agarró la espiga y la sacó.
­ Bien, viejo amigo, ahora estás bien, pero un poco más y hubieran hecho una comida contigo mañana ­ le dijo el Auxiliar.
El toro mostró su alivio y agradecimiento siendo amable con los Auxiliares. El Espíritu Grupo que está a cargo del ganado, había llamado a los Seres Elevados pidiendo que se enviara ayuda para salvar la vida del toro; y ellos habían enviado a estos dos Auxiliares para sacar la espiga de su garganta. Todas las oleadas de vida son interdependientes y deben ayudarse unas a otras y no causarse daño porque, de otra manera, los egos individuales retroceden en la evolución.

* * *
Otra noche, unos Auxiliares iban siguiendo su camino y se encontraron con un caimán deslizándose sigilosamente por la calle frente a una tienda. Medía uno metro o metro y medio de largo y, como actuaba agresivamente, la gente tenía miedo de él. Pertenecía al propietario de la tienda. Se había escabullido y se había perdido.
La Auxiliar se detuvo para acariciarlo y él le agarró la mano con su enorme hocico. La gente que se había reunido alrededor para mirar al caimán pensó que había perdido la mano.
Ella no trató de sacar la mano, sino que le dijo al caimán que la soltara. Éste le soltó la mano y se mantuvo tranquilo. El propietario llegó y gritó a la Auxiliar que se fuera, porque el caimán era peligroso cuando estaba fuera sin el bozal.
­ Debería tenerlo en una jaula o encadenado ­ dijo la Auxiliar.
­ Está a punto de apropiarse de la tienda y estoy deseando venderlo ­ dijo el hombre ­ es el único que me queda de cinco cachorros y ahora es demasiado grande para venderlo.
­ Me lo llevaré de aquí ­ dijo el otro Auxiliar.
­ Estaré muy agradecido si hace usted eso ­ dijo el hombre.
Los Auxiliares llevaron dentro de la tienda al caimán y lo amarraron antes que diese más problemas. Luego metieron un palo entre sus patas y lo llevaron a los pantanos donde lo dejaron suelto, para que pudiera defenderse por sí mismo.

* * *
En la siguiente narración se ayuda a varios animales:
Unos Auxiliares encontraron seis grandes cocodrilos que habían comido algo que los había hecho enfermar. Algunos de ellos no se mostraron violentos, pero otros sí.
­ Escucha, Croqui ­ dijo el Auxiliar a uno de éstos ­ vine a ayudar a tus amigos, o hermanos o hermanas. Si te los comes, morirás también.
Los Auxiliares tuvieron que trabajar mucho hasta que pudieron tranquilizarlos. Eran de unos cincuenta centímetros de largos y muy gruesos. Pronto comenzaron los Auxiliares a actuar sobre los reptiles enfermos, masajeándoles los intestinos con las manos. Los cocodrilos se meneaban y abrían la boca como si estuviesen tratando de reírse, expulsaron una gran cantidad de materia verde y, al momento, se pusieron juguetones. La Auxiliar comenzó a
jugar con ellos.
Había tres grandes serpientes pitón observando a los cocodrilos. Una de ellas atacó y atrapó a uno de los cocodrilos, y comenzó una terrible lucha. El cocodrilo se retorció y agarró a la serpiente por la mitad de su cuerpo, cerró las mandíbulas y allí se acabó la pelea. Los cocodrilos se comieron toda la serpiente excepto la cabeza. Un Auxiliar condujo a los seis cocodrilos adonde estaban las otras serpientes y éstas huyeron.
Los Auxiliares las dejaron allí y continuaron su trabajo.

* * *
Al poco rato, encontraron a una pantera negra en una trampa. Pasaron un mal rato convenciéndola de que pretendían ayudarla. Finalmente consiguieron que lo entendiera y la liberaron. Después, curaron su pata.

* * *
Más tarde, encontraron a unos cazadores que estaban a punto de disparar a un gran gorila que se había herido gravemente intentando escapar de una gran trampa de acero.
­ No disparéis a mi amigo ­ les dijo el Auxiliar ­ no os hará daño si vosotros no lo molestáis.
­ Pero hombre, le ha vuelto loco el calor de la jungla si cree que no nos hará daño ­ dijo uno de los cazadores mientras apuntaba su arma para disparar al gorila.
El martillo del arma percutió, pero el arma no disparó. Esto fue porque el Auxiliar pidió a las Salamandras que permaneciesen tranquilas, para salvar la vida del gorila. Las Salamandras son Espíritus de la Naturaleza que originan el fuego. El cazador parecía
sorprendido y comenzó a ponerse nervioso.
­ No se alarme ­ dijo el Auxiliar ­ no le hará daño.
Luego pidió a la Auxiliar que se acercase al gorila y lo tranquilizase para que él pudiera quitarle la trampa del pie.
La Auxiliar hablaba al gorila mientras se acercaba a él y, al llegar, éste la levantó en alto, la observó y luego la depositó suavemente en el suelo. Los cazadores volvieron la cabeza porque no querían verla hecha en pedazos. El otro Auxiliar agarró la trampa y la abrió por completo.
Luego puso un poco de barro húmedo sobre la pata sangrante que, al poco se secó y se desprendió, dejando curada la pata. El lodo era simplemente un instrumento de la fuerza curativa que los Auxiliares dirigieron sobre la herida. Esta fuerza curativa proviene de Dios y
es utilizada por los Auxiliares Invisibles en su trabajo con personas y animales.
Los cuatro cazadores observaban con estupor mientras todo aquello tenía lugar.
­ ¿Qué clase de personas son ustedes? ­ dijo uno de ellos.
El gorila levantó a la Auxiliar como si fuese una manzana. Quería llevarla a su casa y ella lo dejó hacer. Fueron a un poblado de gorilas y fueron muy bien recibidos.
De repente, oyeron llorar a un cachorro de gorila, y todos se precipitaron hacia él. Una gran serpiente lo había atrapado. Un gran gorila agarró a la serpiente y la desgarró hasta hacerla pedazos antes de que los Auxiliares pudieran moverse. Luego, levantó al bebé y le dio unas palmaditas. El pequeño gorila gritó y corrió hacia su madre, saltó sobre ella y se quedó allí.
Los cazadores habían venido a aquel lugar a cazar a un bebé gorila pero abandonaron la idea. Pidieron a los Auxiliares que los llevasen hasta el campamento y que abandonarían aquel lugar. Los Auxiliares así lo hicieron antes de seguir con su trabajo.

* * *
Una noche, el Espíritu Grupo de los castores habló a unos Auxiliares de dos pequeños castores que necesitaban ayuda. Sus padres habían caído en una trampa y habían muerto. El Espíritu Grupo le dijo dónde localizarlos y dónde encontrarles un nuevo hogar.
Los Auxiliares los hallaron y llevaron a los pequeños huérfanos a un campesino que los quería como animales de compañía para sus dos hijos.
­ Mi perra tiene cachorros y quizá se hará cargo de ellos ­ dijo el hombre.
Los Auxiliares llevaron a los pequeños castores a la perra que los observó y olisqueó como si dijera:
­ Me los quedaré.
Y los castores comenzaron a amantarse de ella. La perra resolvió el problema de cómo alimentarlos y el campesino estaba encantado, porque sabía que sus hijos se pondrían muy contentos de tener unas nuevas mascotas.
Los Auxiliares dejaron a todos contentos y continuaron con su labor. Pocos de nosotros nos damos cuenta de cómo los Espíritus Grupo y los Auxiliares trabajan conjuntamente para proporcionar asistencia, tanto a los seres humanos como a sus hermanos más jóvenes, los animales.

* * *
He aquí un relato sobre cómo se liberó a un oso de una trampa y a un hombre de otra: Una tarde, un hombre, que era un Auxiliar, se acostó y se durmió; luego salió de su cuerpo para ayudar a la gente. Fue a la zona norte de los Estados Unidos y vio un precioso y joven oso en una trampa. Cuando el Auxiliar se acercó a él, éste se mostró agresivo.
­ Camarada, vengo a ayudarte, pero debes permanecer tranquilo ­ dijo el Auxiliar al pobre oso. Éste se tranquilizó y el Auxiliar consiguió liberarlo y curar su pata derecha. El oso le lamió las manos para mostrarle su agradecimiento.
­ Harías bien en irte, antes de que aparezca alguien que pueda dispararte ­ le advirtió el Auxiliar.
El oso lo miró como si dijera:
­ Bien, yo me iré, si también tú te vas.
­ Sí ­ dijo el Auxiliar ­ yo también me voy, pero no por tu camino.
El oso se marchó y el Auxiliar desapareció elevándose en el aire, observando en torno hasta que vio a un hombre sentado en la nieve. Fue hasta él y vio que su pierna izquierda estaba atrapada en una trampa de acero y que un oso muerto yacía a su lado. Parecía como si allí hubiese tenido lugar una terrible lucha, porque las ropas del hombre estaban destrozadas.
El cazador cazado estaba azul de frío.
El Auxiliar preguntó al hombre dónde vivía y éste le contestó que a unos veinte kilómetros de allí, hacia el sureste, y luego se desmayó. El Auxiliar sacó al hombre fuera de la trampa, lo levantó y lo transportó hasta su casa. Su esposa se encontró al Auxiliar a la puerta y enseguida preparó una cama para su marido. Ambos lo desvistieron y lo metieron dentro de ella.
­  Oh, perderá la pierna! ­ dijo la mujer.
­ No, se pondrá bien, pero no debe poner trampas nunca más ­ replicó el Auxiliar. Tomó un poco de agua caliente, lavó la sangre congelada de su pierna y la envolvió; luego curó su brazo herido.
­ Manténgalo en la cama durante diez días ­ dijo el Auxiliar.
Luego salió y encontró el arma del cazador y el oso muerto y se los llevó a la mujer.
­ ¿Cree usted que seré yo capaz de ayudar a mi marido a ir hasta el pueblo? ­ preguntó la mujer ­ No tenemos suficientes provisiones para el resto del invierno.
­ Su marido podrá desplazarse hasta el pueblo en busca de alimentos, puesto que ya está curado de su deseo de cazar y poner trampas a los animales ­ dijo el Auxiliar.
­  Oh, estoy agradecida, porque siempre estoy preocupada hasta que regresa ­ dijo ella.

* * *
He aquí cómo se alimentó a una cigüeña hambrienta: Unos Auxiliares iban de camino una noche y vieron a una cigüeña sobre unos huevos. Tenía hambre y uno de los Auxiliares quiso
darle de comer. Una dama que estaba con los Auxiliares intentó hacer que éstos continuaran con lo suyo y dejaran a la cigüeña.
­ Dejádla que consiga su propia comida ­ dijo.
­ Tú puedes continuar, y luego intentaremos alcanzarte ­ dijo la Auxiliar.
­ Yo también sigo ­ dijo el Auxiliar.
­ Adelante ­ dijo la Auxiliar ­ yo me quedaré aquí y daré de comer a la cigüeña.
Entonces los demás Auxiliares la ayudaron, y después todos continuaron juntos.
La Auxiliar salió a buscar comida para la cigüeña. Pidió a una mujer un poco de carne y ella le dijo que solo tenía un poco de bacon. Entonces dio a la Auxiliar cuatro lonchas de bacon cocinado, que ella tomó para la cigüeña y volvió apresuradamente.
La otra Auxiliar dijo que tenía algo de cereales en casa, y materializó un poco, consiguió un poco de agua y lo mezcló todo para que la cigüeña pudiera comerlo. La Auxiliar pasó una
buena prueba esa vez. Su acción mostró que estaba más ansiosa por ayudar que de ir a una reunión.

* * *
En cierta ocasión, una Auxiliar encontró un caballo árabe que se había extraviado mientras comía hierba. Le habló y le preguntó dónde vivía, y parecía como si el caballo quisiese decírselo. Ella contactó con el Espíritu Grupo que está a cargo de los caballos, le preguntó dónde vivía el caballo y se le mostró mediante la Conciencia Jupiteriana. Después consiguió hacer volver al caballo hasta su casa, cabalgando sobre él.
Los árabes se excitaron mucho cuando vieron a una desconocida cabalgando en sus campos sobre el caballo de la hija del jefe. El caballo pertenecía a una joven árabe de unos catorce años. Ella se alteró mucho cuando vio a la desconocida con su caballo, porque éste era considerado como un animal indómito por los habitantes del lugar. La Auxiliar dijo a la joven lo que le había ocurrido al caballo y que tenía intención de devolvérselo. La joven estaba complacida porque habían traído el caballo a su casa para ella, y los Auxiliares dejaron a toda la tribu contenta.
Si la Auxiliar no hubiese encontrado al caballo cuando lo hizo, un hombre que estaba a punto de robarlo lo hubiera capturado y vendido a otra tribu. Eso hubiera ocasionado una guerra entre las dos tribus. Y, si el Espíritu Grupo no hubiese tranquilizado al caballo, la Auxiliar hubiera abandonado aquel mal asunto y lo hubiera dejado solo.

* * *
No es posible imaginar el dolor y la miseria que causan los cazadores. He aquí una narración de un trabajo hecho por Auxiliares Invisibles hace unos pocos años: Aquella noche,
estos Auxiliares fueron enviados a ayudar a un oso pardo, al que un cazador había disparado en la cadera derecha. El oso consiguió escapar y fue tan lejos como pudo hasta que se desplomó. Intentaba levantarse y continuar, pero no podía, debido al gran dolor. Todo esto se mostró a los Auxiliares mediante la Conciencia Jupiteriana.
Los Auxiliares se acercaron al oso y, cuando éste los vio, se irguió. Un Auxiliar dijo al oso:
­ Hemos venido a ayudarte ­ y el oso se tumbó.
­ Frótale la cabeza mientras yo examino la herida ­ dijo un Auxiliar a otro.
El oso se había puesto barro en la herida para detener el flujo de sangre. Cuando el Auxiliar comenzó a retirar el barro de la cadera, el oso se volvió tan rápido como pudo para interrumpir al Auxiliar, porque lo que le estaba haciendo le dolía.
­ Ten paciencia sólo un poco más, y lo limpiaré bien ­ dijo el Auxiliar al oso.
La Auxiliar se sentó y puso la cabeza del oso en su regazo, mientras su compañero eliminaba toda la suciedad de la herida.
­ Oye, amigo ­ dijo ­ tengo que extraer la bala para que puedas caminar, y te va a doler.
No hagas daño a mi amiga. ¿Entiendes?, quiero que permanezcas tranquilo.
El oso se acomodó con la cabeza en el regazo de la Auxiliar y el compañero de ésta colocó su dedo bajo el proyectil, lo materializó de nuevo y lo empujó hacia el exterior. El oso yacía quieto, pero gruñendo, y la Auxiliar gritó:
­ ¿Por qué los hombre disparan a los animales y luego los dejan ir sufriendo? ­ preguntó.
­ No era la intención del cazador dejar que el oso se fuese ­ contestó su compañero.
Después de haber extraído la bala, sanaron al oso mediante la curación espiritual que proviene de Dios.
Luego el Auxiliar lo examinó cuidadosamente.
­ Muy bien, amigo ­ dijo ­ estás como nuevo y sólo has perdido un poco de piel. A su tiempo te crecerá de nuevo.
El oso no quería quitar la cabeza de la falda de la Auxiliar. Estaba confortable y contento.
Alzó la vista hacia el que hablaba como si dijera:
­ ¿Por qué no te quedas callado? ¿no ves que estoy descansando? No consigo a menudo que me acaricien.
Hicieron que el oso se levantara y éste los siguió como si nada le hubiese ocurrido. Más tarde desaparecieron ante él. Sin su ayuda, el oso hubiera muerto de hambre, sed y también por la herida.

* * *
En otra ocasión, estos Auxiliares encontraron a dos oseznos. Uno estaba muerto y el otro estaba muriendo de inanición. Un Auxiliar levantó al que estaba agonizando y preguntó a su compañero si podían hacer algo por él.
­ No, no vivirá mucho ­ dijo.
La Auxiliar colocó al osezno tan confortablemente como pudo y comenzó a buscar a su madre. Descubrieron una trampa sujeta a un árbol y todo el suelo cubierto de sangre. Esto indicaba que había tenido lugar una pelea y que la madre la llevó a cabo pensando en sus hijos. No hallaron a la osa. Los cazadores se la habían llevado después de matarla, y sus cachorros habían muerto de hambre por falta de alimento.
Cuando la madre renazca, probablemente tendrá a sus oseznos otra vez. Si es así, esperemos que no sean víctimas de cazadores salvajes que maltratan a sus hermanos más jóvenes.

* * *
He aquí cómo unos Auxiliares Invisibles salvaron a dos elefantes: Un lunes por la noche, unos Auxiliares fueron enviados a salvar a una madre elefante y a su hijo de una pitón. Se apresuraron hacia el lugar y vieron que la serpiente había enroscado un anillo sobre las patas traseras del pequeño elefante, para sujetarlo mientras intentaba enroscarse sobre su tronco. La serpiente había derribado a la madre elefante sobre sus rodillas y ésta gemía lastimosamente.
No podía estrujar a la gran elefanta pero si podía matarla o herirla de tal forma que no fuese capaz de ayudar a su bebé. Después podía enroscarse sobre el pequeño y comérselo.
El elefantito parecía tener sólo unos dos días de vida. La serpiente parecía querer rodear el tronco del pequeño para impedirle hacer cualquier movimiento y mantenerlo así hasta que muriese de hambre.
El Auxiliar se acercó a la serpiente y la tocó.
­ Oye, amiga, ¿por qué vas a matarlos a los dos? Déjalos marchar ­ dijo.
Así lo hizo la serpiente rápidamente, y antes de que el Auxiliar se diese cuenta de ello, ya había enroscado dos anillos alrededor de su cuerpo.
­ Escucha, compañera ­ dijo el Auxiliar ­ no vas a encontrar comida aquí, así que déjame ir.
La serpiente golpeó al Auxiliar con la cabeza y éste desapareció para regresar al momento, tocarla y hacer que se calmase. Luego la envió hacia el interior del bosque.
Mientras ocurría esto, la Auxiliar había tranquilizado al pequeño elefante y estaba jugando con él.
­ ¿Por qué juegas tanto? ­ preguntó su compañero ­ ¿no veías todos los problemas que estaba ocasionando la serpiente?
­ Este pobre pequeño necesita mis cuidados ­ respondió ella ­ y se inclinaba sobre él, mientras el pequeño se le arrimaba tanto como podía.
El Auxiliar examinó el tronco de la madre y vio dónde la había mordido la serpiente y de dónde se la había sacudido. Los Auxiliares curaron sus heridas y la tranquilizaron, porque
estaba temblando de miedo. El bebé era bastante pequeño y la madre no estaba aún completamente recuperada del parto. Hicieron todo lo que pudieron por ella y luego la enviaron por su camino con su bebé.

* * *
Una vez, un hombre que vivía cerca de Arabia, compró una cría de cebra para recorrer su región, ya que amaba a los animales. La cebra era demasiado joven para ser separada de su madre, y se puso enferma. El hombre llevó al animal a un embarcadero, ya que iba a cruzar el Golfo Pérsico. Había estado circulando por carretera durante dos días y la comida que había proporcionado a la cebra hizo que ésta se estriñese, y su pequeño estómago estaba inflamado.
La cebra había desfallecido y estaba tumbada, cuando los Auxiliares aparecieron en escena.
El propietario del animal estaba hablando con el capitán del barco, que se resistía a permitirle llevar al animal enfermo a bordo. Tenía miedo de que la cebra tuviese alguna clase de enfermedad y pudiese desencadenar una epidemia, ya que estaba babeando saliva por el hocico.
­ Esta cebra no está enferma ­ dijo la Auxiliar al capitán ­ se le ha dado una comida inadecuada y era demasiado joven para ser separada de su madre. La pondré bien en un momento.
­ Veamos cómo lo hace, porque está a punto de morir ­ dijo el capitán.
El Auxiliar levantó a la cebra en sus brazos y trabajó en su estómago e intestinos. Al poco rato la cebra eliminó algunos residuos y luego vomitó. Enseguida se puso juguetona y
empezó a seguir a la Auxiliar.
­ Ah! debe ser usted un veterinario superhumano ­ dijo el capitán ­ sólo con tomarla en brazos y hacerle algunas cosquillas en la barriga la deja perfectamente.
El capitán, claro, no pudo ver la mano de la Auxiliar dentro del cuerpo de la cebra.
­ Subídla al barco; partiremos en cinco minutos ­ dijo.
La Auxiliar la levantó y la subió al barco, mientras el capitán permanecía quieto y mirando con la boca abierta. Había esperado ver a la cebra luchando para evitar que la subieran al
buque, como hacen todos los animales pero, en vez de eso, permanecía en los brazos de la Auxiliar como un bebé. Ésta la depositó en la cubierta y, como la cebra comenzó a seguirla,
la gente se reunió alrededor para observar. Aconsejó al propietario que llevase al animal a la bodega, para que no se hiciese daño, y aquél así lo hizo. Le dio las gracias y quería pagarle, pero la Auxiliar rehusó tomar nada y dijo que había disfrutado ayudando a la pequeña cebra.
El hombre la miraba como diciendo:
­ Es tonta al no aceptar el dinero.
­ Sea siempre bueno con los animales ­ dijo ella, mientras lo dejaba mirándola y preguntándose si la había oído bien.

* * *
He aquí un relato sobre cómo se salvó la vida de un perro: Unos Auxiliares fueron a un lugar donde vieron a un perro en problemas. Unos hombres habían puesto una trampa de acero a un bonito perro collie y luego habían remado hasta aguas profundas y lo habían
lanzado por la borda. El perro comenzó a luchar por su vida. La trampa estaba sujeta a una cadena que estaba lastrada con una piedra.
Los Auxiliares bajaron al agua y se acercaron al perro como si fueran nadando. La Auxiliar lo tomó en sus brazos y lo sostuvo, mientras su compañero le quitaba la trampa de la cabeza, para que pudiera respirar mejor. Luego, fueron a la orilla con el pobre perro. Era cerca del alba y el agua estaba muy fría. El perro tiritaba congelado. La Auxiliar lo mantenía apretada contra ella para darle calor.
Uno de los cazadores maldijo a la Auxiliar y dijo que dispararía al perro. Ella puso al perro detrás de sí y su compañero dijo a las Salamandras que se mantuviesen inactivas. Ningún fuego puede ser iniciado, ni ningún arma puede ser disparada sin la ayuda de las
Salamandras, que son Espíritus de la Naturaleza.
El cazador levantó su arma para disparar a la Auxiliar, mientras ésta se situó delante del perro con los brazos estirados a ambos lados. El arma no funcionó y el hombre comenzó a asustarse, después de que la examinara y comprobara que todo estaba en orden.
El otro cazador tenía su arma apuntando al Auxiliar y, cuando el primero se puso nervioso, el Auxiliar se adelantó hasta él, le arrebató el arma y la lanzó al mar.
­ Démosles una buena paliza ­ dijo el primer cazador, y se dispuso a hacerlo.
Un cazador intentó golpear al Auxiliar y su brazo se paró en el aire. El otro hombre hizo lo mismo con la Auxiliar y su brazo quedó bloqueado sin que pudiera moverlo. El cazador que había intentado agredir al Auxiliar echó a correr y sus pies se quedaron separados. La Auxiliar se acercó a ellos y los sacudió hasta que suplicaron misericordia y prometieron portarse bien.
Los cazadores pidieron a los Auxiliares que los acompañaran fuera del bosque pero rehusaron. Hablaron a aquellos hombres de su trabajo y de cómo se hacen cargo de los seres humanos y de los animales. Los cazadores les dijeron que el collie no era capaz de aprender a cazar y se enfadaron con él, así que decidieron ahogarlo.
Los collies no son perros de caza como lo son de otras razas, y no entienden los que se espera de ellos. Los collies aprenden a guardar ovejas y ganado y, a menudo, son fieles guardianes y amigos de niños y de adultos, pero cazar no es su especialidad. Aquellos
hombres eran cazadores y tramperos y querían un perro que los ayudase en su salvaje y desalmado negocio de localizar a los pobres animales salvajes de aquella región. Un Auxiliar tomó el abrigo de uno de ellos, envolvió al perro mojado y lo llevó hasta uno de los estados del este. Era por la mañana temprano y vieron a unas personas en una granja, que iban al establo a ordeñar sus vacas.
Los Auxiliares se acercaron a la mujer del campesino y le preguntaron si le gustaría un collie. Ella estuvo encantada de conseguirlo y le prometió un buen hogar. Así se salvó la vida
al perro y los cazadores tuvieron algo en lo que pensar que pudiera impedirles ser tan duros e insensibles hacia los animales. Esperemos que así haya sido.

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del libro LA LABOR DE LOS AUXILIARES INVISIBLES
por Amber M. Tuttle
traducción de Manuel Padrón

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