humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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viernes, 12 de septiembre de 2014

CÓMO TRABAJAN LOS AUXILIARES CON LA MUERTE




Capítulo IX
CÓMO TRABAJAN LOS AUXILIARES CON LA MUERTE

Ahora consideraremos algunas pruebas de que no finalizamos nuestra existencia cuando nuestro espíritu abandona el cuerpo físico durante lo que usualmente se llama muerte, sino que transferimos nuestra conciencia desde este mundo a otro, y continuamos viviendo, revestidos de nuestros vehículos más sutiles, a los que no podemos ver con nuestra visión física ordinaria, pero que son tan reales como nuestro cuerpo compuesto de carne y sangre.
Si esto no fuera cierto, ¿por qué hablaron los antiguos profetas a la humanidad del Cielo y del Infierno y de cómo disfrutar de los deleites del Cielo, así como de eludir los sufrimientos del Infierno?
Todos los Cristianos creen que debe haber un Cielo donde pueden ir los que viven noblemente, y que hay un lugar de castigo, donde deben permanecer los que practican el mal.
A pesar de esta evidencia, tengo la impresión de que la mayoría de la gente no da mucha importancia a lo que les ocurrirá después de la muerte. Muchos parecen abandonarse más o menos al azar, aunque continúan intentando ser razonablemente buenos, para poder acceder al Cielo.
Muchas personas, cuando son confrontadas con la cuestión de si continuamos viviendo o no tras la muerte, dicen que nadie ha regresado nunca después de morir, para probar que aún continuaba viviendo. Esto no es verdad porque, sin ninguna excepción, todos
hemos vivido anteriormente. Todos hemos vivido muchas vidas. Hemos ocupado los cuerpos de todas las diferentes razas y hemos tomado parte en las civilizaciones del pasado. El problema es que no podemos recordar todo lo que nos ha ocurrido. La mayoría de nosotros no recuerda nada de cuando éramos bebés y muy poco de la infancia. No es sorprendente, pues, que no podamos recordar nada de hace miles de años, cuando estábamos sobre la tierra en
otros cuerpos físicos.
Muchos estudiantes ocultos avanzados han visto algunas de sus vidas pasadas. A algunos se les han mostrado mediante la Conciencia Jupiteriana, mientras estaban fuera de sus cuerpos físicos, durante el sueño, y luego, lo han recordado durante la conciencia de vigilia, a la mañana siguiente. A otros estudiantes, aún más avanzados, se les ha dado este conocimiento durante la plena conciencia de vigilia. Ellos no simplemente creen que vivimos
tras la muerte, sino que saben que eso es completamente cierto.
Mostraré a su consideración algunas pruebas de que vivimos tras la muerte. Para los estudiantes que pueden ver y hablar con los así llamados difuntos, eso es una prueba positiva, pero no lo será para usted. Sin embargo, espero que estos relatos despierten su interés sobre esta materia y busque conocer la verdad por usted mismo, ya que esa es la única manera de llegar a este conocimiento. Si lo desea, puede obtener pruebas similares por sí mismo y entonces conocerá, y abandonará toda duda en relación a la vida después de la muerte.
Algunos Auxiliares han estado investigando lo que ha ocurrido a varias personas tras la muerte. Querían saber los efectos del embalsamamiento del cuerpo inmediatamente después de que el espíritu lo abandonase. Hablando con varios individuos que han fallecido, han aprendido que, en todos los casos en los que el cuerpo fue embalsamado durante los tres primeros días, la persona sintió dolor y sufrió, debido a las heridas, y sintió ardor debido al
fluido utilizado para el embalsamamiento.
Cierta vez, una señora preguntó a uno de los Auxiliares si el que ha muerto sufriría debido al frío, si fuese colocado en hielo y mantenido allí durante los tres días anteriores a la inhumación. Se le dijo que la persona siente frío al principio, pero que pronto se acostumbra a ello y dedica toda su atención a contemplar el panorama de su vida, que no es interferido por el frío, pero que sí se pierde cuando el cuerpo es embalsamado inmediatamente después de la muerte. Le relataré la historia completa: Unos Auxiliares fueron enviados a cierto lugar para ayudar a un hombre que había muerto hacía unos tres días. Lo hallaron en su cuerpo de
deseos, al lado de su cuerpo denso. Había muerto súbitamente a causa de un problema cardíaco en un hospital, y las autoridades demoraron su enterramiento debido a que su esposa había ido a una ciudad cercana, situada a algunas millas de distancia, y no había dejado su dirección.
Pusieron el cuerpo en el depósito de cadáveres y lo mantuvieron allí hasta que su esposa regresase. Como ésta le había escrito una carta el mismo día que se había ido, la gente del hospital la abrió. Descubrieron dónde estaba la mujer e hicieron que la policía de aquella ciudad le informara de la muerte de su esposo. Ella regresó a su casa en la tarde del tercer día e hizo que el embalsamador se hiciese cargo del cadáver.
Cuando los Auxiliares lo vieron, al día siguiente, su cuerpo había sido embalsamado y estaba dispuesto para el entierro; su ego estaba al lado de su cadáver. Uno de los Auxiliares, no sabiendo lo que le había ocurrido, le preguntó si le hizo daño que lo embalsamaran y su respuesta la sobresaltó:
­ ¿Por qué?, no, eso no me hizo daño. Sentí frío durante unos pocos minutos cuando me colocaron en el depósito de cadáveres, pero esa sensación pasó pronto. Luego comencé a contemplar mi vida desde ese momento hasta que se detuvo cuando nací. ¿Estoy realmente
muerto o estoy en trance? ¿Me despertaré?
La Auxiliar le dijo que estaba muerto, tal como los seres humanos lo llaman.
­ Esto es extraño ­ dijo ­ ¿Por qué vi en forma de imágenes todo lo que he hecho durante mi vida? He hecho algunas cosas de las que ahora estoy avergonzado.
Entonces la Auxiliar le dijo que las imágenes que había visto eran el registro de su vida y que, cuando abandonase este lugar, iría a otro, donde tendría que expiar sus malas obras.
­ Estoy arrepentido de las malas acciones que he realizado y no las haré otra vez ­ dijo el hombre.
La Auxiliar le preguntó por qué permanecía al lado de su cadáver y le respondió que quería ver su funeral. Dijo que había sido un hombre corriente, que había hecho algunas cosas buenas y otras cosas malas, pero que amó a su familia y que había sido bueno con ellos.
­ En ocasiones, he tenido rachas malas y he actuado erróneamente ­ dijo. Al poco rato habló de nuevo ­ Usted es la primera persona con la que he sido capaz de hablar. ¿está muerta usted también, como yo?
­ No, no estamos muertos ­ respondió el otro Auxiliar ­ nuestros cuerpos están durmiendo en nuestras respectivas casas ­ entonces el Auxiliar le habló de sus enseñanzas.
­ He oído algo de esas enseñanzas ­ dijo ­ pero no les presté atención y pensé que eran tonterías.
Por desgracia, cuántas personas han contactado con las enseñanzas ocultas y las han rechazado imprudentemente, sin darse cuenta de la maravillosa oportunidad que se les presentó! Tras su muerte, se darán cuenta de su desatino y descubrirán que las enseñanzas
proporcionadas por los Hermanos Mayores son ciertas.

* * *
Desde allí, los Auxiliares fueron a la cabecera de un hombre que estaba a punto de fallecer, se materializaron y la Auxiliar dijo al hombre que dijera a su esposa que no lo embalsamase; ella
se sorprendió cuando el individuo le respondió:
­ Quiero ser embalsamado, así estaré realmente muerto y no en trance.
­ Lo siento mucho, pero su petición le será concedida ­ respondió ella.
El hombre murió después de que los Auxiliares lo dejaran, y fue embalsamado una hora después. La noche siguiente, los Auxiliares fueron de nuevo a verlo y él les dijo que había sufrido más dolor del que sufrió durante todo el tiempo que estuvo enfermo.
­ El embalsamador me cortó en ambos brazos ­ dijo ­ me introdujo el extremo de un tubo de goma en el brazo izquierdo y colocó el otro extremo en un recipiente. Utilizó una gran jeringa y bombeó un líquido fuerte dentro de mi brazo y de todo mi cuerpo. Me quemó
terriblemente y después me congeló, y aún estoy dolorido y congelado. ¿No puede hacer usted algo por mí? Inmediatamente después de morir comencé a ver lo que había hecho durante los minutos anteriores a mi muerte. Me vi hablando con ustedes dos y oí lo que me dijo usted sobre el embalsamamiento. Entonces comencé a sentir el ardor. Intenté decir al embalsamador que yo no estaba muerto pero él no me veía y no prestó atención a mis
súplicas de que me dejara solo. Cuando intenté agarrar su mano, mi mano atravesó la suya y él continuó con lo que estaba haciendo.
Entonces la Auxiliar le dijo que el registro de su vida se había perdido porque no consiguió analizarla claramente, ya que el líquido de embalsamar había destruido el átomo simiente de su corazón.
­ Eso debe ser cierto porque las imágenes se sucedían tan rápido que a duras penas podía comprenderlas y, además, me estaba quemando ­ dijo el pobre hombre.
La Auxiliar le explicó que eso fue debido a que el líquido de embalsamar desplaza la sangre rápidamente, antes de que se coagule. Los Auxiliares estaban en su cuerpo de deseos y
por eso el hombre podía verlos, pero no su esposa y sus parientes. Oyeron a su mujer hablando con sus amigos y familiares:
­ Me pregunto si hice bien al permitir que mi esposo fuese embalsamado ­ dijo ­ He estado nerviosa por ello desde entonces y, cuando voy a la sala principal, siento su presencia.  Me pregunto si él estará allí!
Los Auxiliares salieron y se materializaron en lo que parecían ser cuerpos físicos, llamaron a la puerta, la mujer vino a abrirles y los dejó entrar.
­  Oh, señora!, dígame una cosa ­ dijo ­ ¿Hice bien al permitir que lo embalsamaran?
Yo creía en lo que usted decía, pero pensé que debía llevar a cabo su última voluntad.
La Auxiliar miró expectante a su compañero.
­ No, señora, actuó usted erróneamente y contra su buen juicio ­ dijo ­ su marido está en esa habitación, al lado de su cuerpo.
­  Oh, Señor, ten misericordia de mí! Yo no lo sabía ­ dijo. Y se desmayó.
La gente que estaba en la habitación corrió a levantarla, pero el Auxiliar les dijo que la dejaran sola. Después, la mujer salió de su cuerpo y miró al Auxiliar.
­ Venga conmigo ­ dijo él.
­ Estoy tumbada en el suelo ­ replicó ella ­ no, estoy aquí. Pero, ¿qué es lo que pasa?
­ Todo está en orden. Venga con nosotros ­ dijo el Auxiliar.
Luego, la condujo a la sala principal y, cuando la mujer y su marido se vieron mutuamente, corrieron el uno hacia el otro velozmente; él le dijo que aquellos desconocidos estaban en lo cierto y que ahora deseaba haberles prestado atención cuando intentaron evitarle
todo aquel sufrimiento.
­ No permitas nunca ser embalsamada ­ dijo ­ porque hace daño, le quema y lo congela a uno; aún estoy dolorido y helado.
Ella le dijo que sentía su presencia.
­ Intenté decirte todo esto cuando estuvieses durmiendo ­ dijo el marido ­ pero siempre estabas despierta.
­ ¿Estás muerto? ­ preguntó ella.
­ Los desconocidos me dijeron que estoy lo que los hombres llamamos muerto, pero no lo estoy ­ dijo.
­ ¿Estoy yo muerta? Y ustedes dos ¿están muertos? ­ preguntó la mujer a los Auxiliares.
­ No estamos muertos, y usted está desmayada ­ replicó el Auxiliar.
Entonces, la esposa dijo adiós a su marido y éste le dijo que escuchara a sus nuevos amigos y que fuera una buena mujer. Un Auxiliar llevó el cuerpo de deseos de la mujer de regreso a su cuerpo físico y dijo a la gente que la levantara y la colocaran en la cama.
Entonces ella volvió en sí y contó a todos lo que le había ocurrido. Naturalmente, la gente pareció sorprendida y horrorizada.
Un Auxiliar dijo al hombre fallecido que desease verse en buenas condiciones y que nada le dañaría. Así lo hizo él e, inmediatamente, se encontró bien. El así llamado muerto dio las gracias a la Auxiliar, que entonces le dijo que alguien se haría cargo de él y que lo
siguiera; él prometió hacerlo así. Cuando los Auxiliares fueron a la habitación contigua, la mujer estaba hablando sobre los desconocidos.
­ Seguramente son Ángeles disfrazados de humanos ­ dijo.
­ No, sólo somos servidores de la humanidad ­ le dijo un Auxiliar.

­ Desde ahora mismo impediré a todo el que pueda que sea embalsamado ­ dijo la mujer.
A la mañana siguiente ambos Auxiliares recordaban el encuentro con aquellos dos hombres que habían fallecido, y sabían que estaban exactamente tan vivos como siempre.

* * *
Una tarde, cierto estudiante de ocultismo se acostó y salió de su cuerpo, dirigiéndose hacia el oeste, donde había unas graves inundaciones, pero no halló nada que pudiera hacer.
Vio mucha agua, ganado muerto y unas pocas serpientes. Encontró a un sepulturero en una ciudad y habló con él. Éste dijo que se habían hallado catorce cuerpos. El estudiante le preguntó si los había embalsamado.
­ Sí ­ respondió.
El estudiante continuó y le explicó lo que ocurría durante el embalsamamiento y el hombre se rió de él.
­ ¿Cree usted que voy a permitir que quince dólares por cadáver se me escapen de las manos ­ preguntó.
El estudiante lo tomó de la mano y rogó que se le pudiese mostrar al sepulturero la realidad de aquel asunto, mediante la Conciencia Jupiteriana, mientras le hablaba, y le relató algunos casos que había visto. Entonces el hombre vio, mediante la citada Conciencia, que es algo así como una cinta cinematográfica. Palideció y empezó a temblar.
­ ¿Qué he hecho? ­ exclamó ­ ¿por qué he destruido la visión del registro de sus vidas? ¿Cómo puedo deshacer este mal?
El Auxiliar le dijo que podía remediarlo manteniendo el resto de los cuerpos que tuviese a su cargo en hielo o en un refrigerador eléctrico, hasta que fueran a ser enterrados. Él prometió que lo haría así, y el Auxiliar le dijo que regresaría aquella noche con un amigo para explicarle cómo podría hacer una urna de hielo para mantener los cuerpos de los muertos dentro.
Aquella noche, dos Auxiliares se reunieron con el sepulturero y uno de ellos materializó una lectura sobre las condiciones tras la muerte, que ella misma había escrito, y le dio una copia. Luego, le dijo cómo podía hacer un recipiente de hielo o que consiguiese un
refrigerador eléctrico. Él hizo muchas preguntas y ella las contestó todas. Le dijo que cobrase un poco más por los funerales para compensar las pérdidas, si así lo deseaba, pero que no
embalsamase a nadie bajo ningún concepto antes de tres días y medio después del fallecimiento, incluso si el cuerpo iba a ser enviado fuera de la ciudad.
­ Si los familiares desean que el cadáver permanezca en su hogar sin ser molestado ­ dijo la Auxiliar ­ permita que lo hagan así, porque al final usted no pierde nada con eso.
­ Lo haré ­ prometió el hombre.
Éste es una de los más notables relatos que yo he oído sobre el trabajo de los Auxiliares Invisibles con los muertos. Aquel embalsamador recibió una prueba de que vivimos tras la muerte y estuvo deseoso de cooperar con los Auxiliares después de que se le
dio tal prueba.

* * *
Una mañana, una Auxiliar se despertó y recordó haber llevado a un hermoso bebé en su cuerpo de deseos. Dos Auxiliares habían sido enviados a una casa donde un bebé agonizaba. Su madre permanecía sobre la cama con la cabeza inclinada. Estaba llorando su pesar por haber perdido a su bebé. El médico permanecía a un lado de la cama y la Auxiliar se situó al otro lado.
Cuando el niñito dejó su cuerpo a través de la cabeza, tomó forma sobre la cama y permaneció allí. La Auxiliar notó lo listo e inteligente que era y se admiró de su belleza.
Extendió sus brazos hacia el bebé, que había abandonado su cuerpo definitivamente, y él vino hacia ella, que lo llevó al lugar donde son llevados los niños en el Primer Cielo, y allí alguien se hizo cargo de él.
Antes de abandonar la casa, oyeron decir a la dolorida madre:
­ Este bebé era el mejor de todos.
No les estaba permitido decir nada a la madre, ya que tenía una lección que aprender a través del fallecimiento de su hijito.

* * *
He aquí una historia sobre un hombre que se quitó la vida: Un día, un estudiante, que es Auxiliar, estaba de pie en la vía de acceso a un gran edificio. Un empleado que trabajaba en ese edificio saltó desde la ventana del noveno piso e impactó contra el pavimento a unos cuatro metros de donde estaba el estudiante.
Éste se quedó tan sorprendido, que no pudo decir nada. Observó al hombre tomar forma al lado de su cuerpo muerto, primero la cabeza y luego el resto del cuerpo. Tomó forma la cabeza, luego los hombros y la parte superior del tórax y los brazos, luego las
caderas y las manos y por último las piernas y los pies. Ambos lados del cuerpo se formaban simultáneamente. Cuando el cuerpo estuvo completamente formado, el estudiante le habló:
­ Oiga, amigo, ¿por qué no saltó usted desde una de las ventanas del juzgado o sobre otra calle?
­ Estaba tan preocupado que pensé que cualquier ventana sería buen,a siempre que fuese lo bastante alta. ¿Qué ha ocurrido? ¿Estoy muerto o sólo fuera de mi cuerpo?
­ No, amigo, está usted muerto, tal como lo llaman los humanos ­ dijo el estudiante.
­ Yo pensaba que con la muerte acababa todo ­ dijo el hombre.
­ No, la muerte no lo acaba todo ­ replicó el estudiante ­ sólo puede usted acabar con sus problemas viviendo una vida recta y siendo de utilidad a los demás. ¿Qué le llevó a matarse?
­ Problemas domésticos. Todo lo que mi esposa quiere es mi dinero, vestidos bonitos, y un automóvil, y yo no podía darle esas cosas ­ dijo.
El estudiante hablaba tan rápido como podía con el hombre, porque sabía que su cuerpo muerto pronto le causaría sufrimiento; y así fue. El hombre comenzó a gritar a causa de los dolores en su cabeza, brazos y piernas. En efecto, su cuerpo entero le ocasionaba
sufrimiento porque, cuando cayó, se golpeó el lado derecho de la cabeza y el hombro y brazo derechos, aplastándolos gravemente. Suplicaba al estudiante que le detuviese el dolor. El Auxiliar le dijo que pronto habría allí alguien que le detendría el dolor.
Entonces, varias personas hallaron su cuerpo mutilado, lo cubrieron con sacos y mandaron llamar al juez de instrucción. Su esposa llegó y se puso histérica. El estudiante pidió a un compañero que ocupara su lugar y se fue a un lugar tranquilo donde se deslizó fuera de su cuerpo; luego, caminó hasta donde estaba la mujer y le dijo que abandonase su estúpido comportamiento, ya que ella era la causa directa de la muerte de su marido, y que los mil dólares del seguro de vida le darían para mucho. No tenía hijos.
Cuando su esposa llegó, el suicida se acercó a ella y pareció muy sorprendido cuando ella no notó su presencia.
­ Debería estar muerto, pero todavía no lo estoy. No lo entiendo.
El estudiante le dijo que vendría alguien que se lo explicaría todo. El hombre quería saber cómo el estudiante podía verle y hablarle y las otras personas no. El estudiante le dijo que lo sabría más adelante. Llegaron dos Hermanas Legas en sus vehículos superiores y dijeron al hombre que desease hallarse bien y que así se encontraría correctamente. Luego llevaron al pobre suicida al bajo Mundo del Deseo donde está situado el Purgatorio.

* * *
Los animales son nuestros hermanos menores y también continúan viviendo tras la muerte, y renacen periódicamente en nuevos cuerpos para obtener más experiencia, que les ayude a evolucionar. Vuelven al renacimiento más frecuentemente que los seres humanos. He aquí una interesante narración que cuenta cómo un caballo muerto y su joven amo fueron separados por la muerte: Una noche, dos Auxiliares encontraron a un joven en una pradera de
uno de los estados occidentales. Se había roto una pierna y estaba inconsciente; cerca de él yacía el cuerpo de un caballo que se había roto el cuello y estaba muerto. El espíritu del caballo permanecía en su cuerpo de deseos, al lado de su cuerpo denso. Los Auxiliares
tocaron el cuerpo del caballo y vieron que todavía estaba caliente, por lo que supieron que acaba de morir. Parecía estar muy asustado.
­ ¿Qué ocurrió? ­ preguntó uno de los Auxiliares al muchacho.
­ ¿Qué quiere decir? ­ replicó él.
­ Tu caballo está muerto ­ comentó el Auxiliar.
­ No, Tom no está muerto ­ dijo el joven ­ porque hemos estado jugando aquí. Debe haber alguna explicación, porque Tom está tumbado en la tierra y yo estoy aquí. No, también él está aquí. ¿Qué ocurre?
­ Mientras tu caballo iba corriendo, tropezó y cayó rompiéndose el cuello ­ dijo el Auxiliar ­ Al caer, te lanzó por el aire, te rompiste una pierna y quedaste inconsciente.
­ ¿Estoy muerto también? ­ inquirió el joven.
­ No ­ dijo el Auxiliar.
Entonces le preguntó donde vivía y el joven dijo que vivía a unos diez kilómetros carretera abajo.
­ Iba a casa de una señora a darle un recado de mi madre ­ dijo ­ Mis padres van a la ciudad al amanecer.
Estaba amaneciendo cuando los Auxiliares hablaron con el joven herido. Fueron a su casa, hablaron con su madre, y ésta y su marido fueron con su automóvil dónde estaba el chico. Cuando la madre vio a su hijo, comenzó a gritar.
­ ¡Está muerto! ­ dijo.
Llevaron al chico hasta el coche, y el caballo lo siguió lamiendolo con la lengua de su cuerpo de deseos, lo que los Auxiliares podían ver aunque no los padres. Luego, todos se fueron y el caballo relinchó mirando a la Auxiliar como si dijera: ¿Qué ha ocurrido?
La Auxiliar lo llamó por su nombre, él se le acercó y ella lo levantó. El caballo dobló sus largas patas y apoyó la cabeza en el hombro de la Auxiliar; ésta lo llevó al Mundo del Deseo y lo dejó allí.
El Espíritu Grupo que está a cargo de los caballos dijo que el joven y el caballo habían sido amigos inseparables desde que el caballo nació. La Auxiliar preguntó al Espíritu Grupo si todos los Espíritus Grupo tienen lo que parecen ser cuerpos humanos y si son todos
feroces.
­ Todos tienen cuerpos humanos y todos fueron una vez feroces, pero al ir el hombre domesticando a los diferentes animales por medio de la bondad, fueron perdiendo su ferocidad ­ dijo ­ pero siempre retienen su fortaleza en concordancia con quienes controlan o dirigen. La forma humana es la meta.

* * *
He aquí una historia sobre la muerte de una Hermana Lega que murió hace algunos años en Sudamérica, no lejos de las junglas: Dos Auxiliares fueron enviados allí y, cuando la vieron, recordaron que la habían conocido antes y que habían trabajado con ella en diversas ocasiones.
Esta señora tenía marido y tres hijas. Dos de las hijas eran suyas y la otra era adoptada. Esta hija adoptiva era una joven avanzada con un carácter dulce y amable. La señora tenía problemas rectales ocasionados por el nacimiento de su última hija, debido a que
no fue correctamente atendida. Se le desarrolló un absceso que le causó la muerte veinte años después.
La madre estaba sola en casa y la familia estaba fuera, de vacaciones, cuando cayó seriamente enferma. Envió una llamada mental a su hija adoptiva y le dijo que dijese al resto de la familia que regresase a casa porque iba a fallecer.
El padre y las tres hijas llegaron a la casa un domingo por la mañana, antes de que la madre cayese en un estado de inconsciencia, y los Auxiliares llegaron aquella misma noche.
La agonizante madre dijo a la familia qué es lo que debían hacer y cómo debían enterrarla después de tres días. Les dijo que había vivido de dátiles y pasas durante nueve días, porque no era capaz de cocinar ninguna comida y sus vecinos estaban demasiado lejos como para poder llamarlos. Y que se le habían dado instrucciones para que los mandase llamar, ya que estaba a punto de morir.
Había muerto unos pocos minutos antes de que llegasen los Auxiliares y permanecía en su resplandeciente cuerpo alma, que parecía como un radiante vestido blanco. Su hermoso cuerpo alma era muy brillante y luminoso. Acarició y besó a la Auxiliar.
­ Así es como quiero que tú seas y que aparezcas así a todos los que puedan verte ­dijo.
El marido sufrió terriblemente por la muerte de su esposa, y lloró por su pérdida.
Había sido un buen marido para ella y un buen padre para sus hijas. Todos los de la familia se amaban mucho unos a otros.
Los Auxiliares partieron con la Hermana Lega y ésta les pidió que se encargaran de la joven Hermana Lega, su hija, y fuesen a menudo al Mundo del Deseo (Cielo) para verla.
­ Espero que nos encontremos y seamos buenas amigas en nuestra próxima vida ­ dijo y que renazcamos aproximadamente al mismo tiempo. Entonces no tendríamos mucha diferencia de edad.
­ ¿Sería una diferencia importante veinte o treinta años en la fecha de nacimiento? ­
preguntó uno de los Auxiliares.
­ No ­ contestó ella.
La Hermana Lega dijo que le gustaba la Auxiliar por muchas razones. Le estrechó la mano al otro Auxiliar, dio un beso a su compañera y siguió su camino. Dijo a los Auxiliares que no era necesario que permaneciese allí con su cuerpo ,ya que su retrospección había finalizado y le hacía daño ver a sus familiares llorando.
¿No es extraordinario pensar que estos Auxiliares pudiesen tener esta experiencia y pudiesen recordar su encuentro con su querida amiga y cómo prometieron ser sus amigos en su próxima vida cuando renaciesen de nuevo? ¿No le hace esto sentir la seguridad de que vivimos después de la muerte y que funcionamos en vehículos más sutiles que pueden ascender a otros planos de conciencia?

* * *
El siguiente relato habla de un hombre que no estaba preparado para morir: Una noche, un hombre fue a ver a un conocido, que estaba muy enfermo. Antes de dejarlo, le dijo que lo vería el siguiente viernes por la noche. Pero, al día siguiente, oyó que el enfermo había muerto y esa misma noche fue con un amigo a casa del fallecido. Fueron en sus cuerpos de deseos, porque trabajaban durante la noche como Auxiliares. Encontraron al difunto en su
casa, al lado de su cuerpo.
­ Bien, aquí estoy ­ dijo el Auxiliar.
El así llamado muerto respingó nerviosamente y miró a los visitantes.
­ ¿Qué me ha ocurrido? ­ preguntó.
­ Pues que estás muerto ­ dijo el Auxiliar.
­ No, no lo estoy ­ dijo el hombre ­ pero el empleado de la funeraria me hizo mucho daño y me ocasionó mucho calor. Sentí como si tuviese fuego dentro. Ahora estoy tan frío que a duras penas puedo moverme.
­ Bien, si crees que no estás muerto ­ dijo el Auxiliar ­ sólo espera hasta el próximo miércoles y verás cómo te meten bajo dos metros de tierra y ya no armarás más jaleo en este mundo.
­ ¿Estás tú muerto? ­ preguntó el hombre.
­ No, intenté decirte cómo evitar ser embalsamado, pero te reíste y me dijiste que estaba loco ­ contestó el Auxiliar ­ Cuando el viejo Demonio se apodere de ti, te chamuscarás hasta convertirte en un carbón y serás un hermoso muchacho hasta que regreses.
El hombre era de naturaleza bondadosa y sonrió.
­ Sí, hombre ­ dijo ­ imagino que me atrapará porque he prestado muy poca atención a la iglesia ­ entonces vio al otro Auxiliar ­ Mira a ese Ángel detrás de ti. Me pregunto si puedo conseguir que haga algo por mí. No he sido demasiado malo y, además, he sido bueno
en diversos aspectos.
­ Háblale tú a ella ­ dijo el Auxiliar.
­ Señora Ángel ­ dijo el hombre ­ ¿puede usted hablar con alguien y conseguir que me perdone? No he sido tan malo.
­ Hay una ley que nadie puede cambiar y es la ley llamada de Causa y Efecto ­- dijo ­- Es sabido por usted que cosechamos lo que sembramos.
­ ¿Estoy realmente muerto? ­ preguntó el hombre.
­ Sí, está usted, como dicen los humanos, muerto ­ dijo ella.
­ ¿Arderé para siempre? ­ inquirió él.
­ No, porque nadie arde indefinidamente. Cada cual es castigado sólo por aquello por lo que no ha hecho restitución.
­ ¿Iré al Cielo? ­ preguntó el hombre de nuevo.
­ Sí, a su tiempo ­ contestó la Auxiliar.
­ ¿Por qué dice la gente que cuando uno muere, pierde la conciencia? ­ preguntó otra vez ­ yo estoy tan vivo como siempre, sólo que no puedo hacer que nadie me vea o me oiga.
La Auxiliar le dijo que, en todos los casos en que había visto un cuerpo recién fallecido, el propietario del mismo estaba allí a su lado tal como siempre había sido y oía todo lo que se decía cerca del cadáver.
­ Oh, si hubiera sabido esto, no hubiese dicho muchas cosas que he comentado.
¿Qué debo hacer para comportarme mejor? ­ dijo.
La Auxiliar le dijo que prometiese a Dios que, si se le diese otra oportunidad, lo haría mejor y sería recto en todas aquellas cosas en las que no lo había sido mientras estuvo en su cuerpo.
Cuando los Auxiliares lo dejaron estaba feliz, porque comprendió plenamente su situación, pero lloró cuando tuvieron que irse y dejarlo solo.

* * *
Una noche de noviembre, se dijo a dos Auxiliar que fueran a encontrase con una madre y sus tres hijos, que se habían ahogado en un río entre dos países europeos. Cuando llegaron allí, los egos de la madre y sus tres hijos estaban en la orilla del río. Los hijos yacían sobre la espalda de la madre. Ésta estaba de pie mirando asombrada a su propio cuerpo y a los de sus hijos.
­ Siento mucho lo que le ha ocurrido ­ dijo el Auxiliar.
­ ¿Qué ha ocurrido? ­ preguntó ella ­ No comprendo nada.
­ Todos ustedes están muertos ­ le dijo el Auxiliar.
­ No, no estoy muerta sino que mi cuerpo está en el río ­ dijo la mujer ­ no, quiero decir que estoy aquí. No, es decir, allí. Pero, ¿qué pasa? He estado cinco días remando por el río. Conseguí el bote y comencé a cruzarlo, pero los soldados empezaron a dispararnos. Un
montón de proyectiles de pequeño calibre impactaron en el bote, pero se mantuvo a flote.
Luego, un gran proyectil destrozó la parte trasera y caímos al agua; y ahora estamos aquí.
­ Está usted en un estado que los humanos llaman muerte ­ dijo el Auxiliar ­ si cree que no lo está, pregunte a ese soldado el camino del puesto de socorro.
La madre fue hacia el soldado y comenzó a hablar con él, pero éste no le prestó atención, porque no la veía en su cuerpo de deseos. Ella miró a los Auxiliares con sorpresa.
Luego el Auxiliar le dijo que preguntara al policía. Ella fue de nuevo y habló con el policía pero tampoco éste le prestó atención.
­ Tóquelo ­ dijo el Auxiliar.
Ella lo tocó y su mano lo atravesó; dio un respingo.
­ ¿Me cree usted ahora? ­ preguntó el Auxiliar.
­ No, pero algo no anda bien ­ admitió.
­ ¿A dónde quiere ir? ­ preguntó el Auxiliar.
­ Quiero ir con unos parientes, al otro lado de la ciudad ­ dijo.
­ Vamos, iré con usted ­ dijo él, y partieron.
­ Espere ­ dijo ella ­ no puedo ir tan deprisa. Hay gente en el camino y caminan sobre mí ­ se frotaba los ojos con las manos, aturdida, y dijo ­ no puedo ir tan rápido.
­ Desee poder seguirme ­ dijo él.
Los Auxiliares Invisibles viajan a la velocidad del pensamiento. Cuando desean ir a algún lugar, simplemente desean estar allí. Dado que los recién fallecidos son desconocedores de las leyes ocultas, deben ser instruidos en ello.
Continuaron y ella retrocedió en varias ocasiones intentando esquivar a la personas, pero siguieron su camino y pasaban a través de la gente que iba hacia ellos. Llegaron al lugar a donde quería ir y el Auxiliar le dijo que llamara a la puerta. Ella intentó hacerlo pero su mano atravesó la puerta; retrocedió de un salto. Habló a la Auxiliar que estaba a su lado.
­ Señora, ¿qué es lo que anda mal? Yo no estoy muerta. ¿Estoy soñando?
El Auxiliar la tomó de la mano y le dijo que deseas atravesar la puerta. Así lo hicieron, los Auxiliares y ella, y encontraron a una mujer sentada en una silla hablando con un hombre.
­ Vaya y dígale a sus parientes lo que desee ­ dijo él.
La pobre mujer se acercó a la mujer de la silla y comenzó a hablarle pero ella no le puso atención y continuó hablando con el hombre. El Auxiliar le dijo que los tocase, pero aún así ellos no repararon en ella.
­ Querida mía, usted está realmente muerta, como los humanos llaman a esto ­ le dijo la Auxiliar.
­ No, no. Debo estar en una pesadilla. Atravieso a las personas. Les hablo y ellos no me oyen. Bien, debo estar muerta! ­ dijo ­ yo pensaba que cuando la gente moría, no eran conscientes de nada y que se iban a donde debían ir. ¿A dónde voy ahora con mis hijos?
Debo encontrar un lugar para dormir.  Oh, me dejé el dinero en el cinturón que llevo puesto!
No, está sobre mi cuerpo.
­ No necesitará dinero durante un buen rato ­ dijo el Auxiliar ­ Vamos, la llevaré a un lugar dónde podrá permanecer.
­ ¿Pueden mis hijos quedarse allí también? ­ preguntó.
­ No, tengo otro lugar para ellos ­ dijo él.
­ Oh, ellos nunca han estado separados de mí y yo los quiero mucho ¿puedo ir a verles? ­ preguntó.
­ No lo sé ­ dijo el Auxiliar.
Los Auxiliares llevaron a la pobre mujer y a sus tres hijos a la Región Fronteriza.
­ Esta señora le mostrará dónde va a estar y llevará a los niños a dónde ellos van a permanecer ­ dijo él.
La madre besó a sus hijos y les dijo que fueran buenos chicos y que obedecieran a otros, como la habían obedecido a ella. Les dijo que rezaría por ellos.
La dama que estaba a cargo en la Región Fronteriza estaba encantada con esta madre.
­ Pocas madres vienen hasta aquí prestando tan poca atención a sí mismas y a su castigo. ­ dijo a los Auxiliares ­ La gente, generalmente, sólo piensa en sí misma. Esta madre muestra gran amor por sus hijos. Pudo haberse salvado a sí misma y a uno de los niños porque es una buena nadadora, pero prefirió morir con ellos. Intentó nadar con los tres colgados de ella, y los cuatro se hundieron. El padre murió en combate.
Después de esto, los Auxiliares llevaron a los niños al lugar del Cielo donde van los niños, y pronto empezaron a jugar con otros como ellos.

* * *
Después, los Auxiliares regresaron y se acercaron a un hombre al que habían disparado y lanzado al río. Su cuerpo era muy flaco, debido a la escasez de alimentos. Dijo que le dolía el pecho y que estaba enfermo y hambriento. La Auxiliar le dijo que desease
encontrarse bien.
­ He estado esquivando a los soldados ­ dijo ­ y me descubrieron porque salí a buscar comida; estaba enfermo, me dispararon y me arrojaron al río.
Los Auxiliares le dijeron que los siguiera, lo llevaron a la Región Fronteriza y lo dejaron allí.

* * *
He aquí el relato postmortem de un niño: Un lunes por la noche, mientras iban sobre la zona noroccidental de Estados Unidos, dos Auxiliares vieron a un joven sobre la vía del tren. Bajaron para ver qué ocurría con él. Enseguida vieron que estaba en su cuerpo de
deseos. Un Auxiliar le preguntó por qué estaba allí.
El muchacho dijo que no lo sabía, pero que le dolía todo, como si alguien lo hubiese despedazado.
­ ¿Qué ocurrió? ­ preguntó el Auxiliar.
­ Mi madre me mandó a comprar ­ dijo el chico ­ luego, iba a ir a la casa de una señora, después de la escuela. Eran sobre las cuatro en punto y el expreso de las cuatro y veinte pasa cada día; a mí me gusta mirarlo, ya que no para aquí. Lo vi venir y comencé a
cruzar la vía para verlo desde el otro lado. Cuando iba por la mitad de la vía me quedé paralizado de miedo y no podía moverme. Lo siguiente de lo que me acuerdo es que estaba aquí parado y muy dolorido.
­ ¿Por qué no fuiste a casa? ­ preguntó el Auxiliar.
­ Lo hice ­ dijo el chico ­ y hablé a mi madre pero no me contestaba. La oí decir que esperaba que volviese. Intenté rodearla con mis brazos, pero pasaron a través de ella.
­ ¿Por qué regresaste aquí? ­ dijo el Auxiliar.
­ Fui devuelto aquí ­ dijo.
­ ¿Qué haces cuando llegan los trenes? ­ inquirió el Auxiliar.
­ Salgo a la vía ­ contestó ­ pero una vez, cuando yo estaba dormido, un tren pasó sobre mí y no lo sentí.
Para ese entonces el joven ya podía hablar mejor. El Auxiliar le preguntó dónde vivía para llevarlo a su casa. El joven les indicó el camino y uno de los Auxiliar llamó a la puerta; la madre salió precipitadamente. Cuando vio a la Auxiliar, palideció.
­ Dígame qué ocurre ­ dijo, y su voz sonó tensa.
­ Lo siento, pero a su hijo lo ha matado el tren de las cuatro y veinte ­ dijo la Auxiliar.
­ ¿Dónde está su cuerpo? ­ dijo la madre con voz seca.
­ Sobre la vía del tren ­ replicó el Auxiliar.
La madre tomó una sábana, una manta y un farol y llamó a su marido para ir a recoger a su hijo.
­ Haría mejor si llamase al juez de instrucción, porque puede meterse en problemas si mueve el cadáver ­ dijo la Auxiliar.
­ Dios ha permitido que muriese ­ dijo la madre con voz firme ­ supongo que tengo que pedir a alguien que me permita recogerlo.
Los Auxiliares localizaron al juez y éste llegó con seis hombres que recogieron todos los pedazos del cuerpo del joven que pudieron hallar. La madre regresó a su casa, y se sentó con la mirada perdida en el espacio.
­ Rece, amiga mía ­ dijo el Auxiliar ­ y Dios dará consuelo a su corazón dolorido.
La madre miró en torno para ver quién hablaba pero no pudo ver al Auxiliar. Entonces se derrumbó y comenzó a llorar. El Auxiliar dijo a su compañera que pusiera su mano sobre la cabeza de la madre y expandiese totalmente su aura para dar fortaleza a la mujer. La pobre señora vio a la Auxiliar.
­-  Oh, Ángel ­ dijo ­ me preguntaba cómo sabías dónde estaba mi hijo. ¿Puedes llevarme contigo? Estoy como muerta. Mi deseo es irme con él. Ya soy vieja y no puedo tener más hijos. Tenía treinta y nueve años cuando él nació.
­ No, no puedo llevármela conmigo, pero se pondrá usted bien y podrá tener otro hijo si se lo pide a Dios ­ dijo la Auxiliar.
La madre del joven muerto la siguió hasta la puerta y la vio elevarse y desaparecer.
Cuando una persona muere durante la infancia, frecuentemente recuerda esa vida cuando renace en un cuerpo nuevo, porque los niños que mueren antes de los catorce años no recorren el ciclo de vida entero que se hace necesario para construir un juego completo de nuevos cuerpos. En vez de eso, pasan directamente a las regiones superiores del Mundo del Deseo y allí esperan una oportunidad para regresar a la tierra en un nuevo cuerpo.
Usualmente renacen entre uno y veinte años después. Cuando regresan, traen consigo sus anteriores cuerpos mental y de deseos, y muchas veces pueden relatar extrañas historias sobre su última vida. Los niños no van al Purgatorio como lo hacen los adultos después de la muerte, sino que son llevados a la Región Fronteriza y luego alguien los conduce al Primer Cielo, dónde algunos parientes o personas maternales están encantados de cuidarlos.
Max Heindel, en su libro El Concepto Rosacruz del Cosmos, dice: La extrema plasticidad de la materia de deseos hace fácil crear los más exquisitos juguetes vivientes para los niños, y su vida es un hermoso juego; sin embargo, no se descuida su educación.
Son agrupados en clases según su temperamento, independientemente de su edad. En el Mundo del Deseo es fácil dar lecciones objetivas sobre la influencia que las buenas y las
malas pasiones tienen sobre el comportamiento y la felicidad. Estas lecciones son indeleblemente impresas en el sensitivo y emotivo cuerpo de deseos del niño y permanecen con él después del renacimiento de tal manera que muchas nobles vidas se deben al hecho de que se les proporcionó este adiestramiento.
Hasta lo que he sido capaz de aprender, todos los niños van a la escuela durante su estancia en el Cielo, a la espera del renacimiento, y gran número de los niños vivos también
van allí durante la noche, mientras están fuera de sus cuerpos físicos durante el sueño. Se proporciona mucha ayuda, tanto a los niños que poseen cuerpos físicos como a los que no.
Reciben lecciones sobre materias propias de la escuela, y sobre música, arte y otros temas.
Sus profesores son, en parte, maestros vivos y, en parte, maestros que han muerto y están descansando entre dos existencias. Muchos de estos profesores son Hermanos y Hermanas Legas, y algunos de ellos son Liberados.
Cuando los profesores desean utilizar material ilustrativo, pueden crearlo mediante el pensamiento, y forman, tanto libros como los más refinados mapas y juguetes vivientes. Se enseña a los niños a modelar tales juguetes y hallan gran placer en hacerlo. Yo supe de un caso en el que una niña recordaba haber ido a la escuela por la noche y sabía quien era su profesor que le daba clases de violín.

* * *
En cierta época, un Hermano Lego organizó una diversión para una sala llena de niños de la tierra. Hizo un bonito pony de materia de deseos para deleite de los niños. Luego llamó a algunos de ellos y les propuso complicados problemas de aritmética, que algunos
contestaron correctamente, siendo elogiados por su habilidad. Los profesores habían preparado refrigerios hechos de la misma materia de deseos y los niños dieron cuenta de ellos sentados en sus asientos.

* * *
Otra vez, un Auxiliar vio una clase de niños situada en una pradera, pintando cuadros mientras estaban el Cielo. Una niña de unos catorce años quería pintar un retrato de su amiga.
Parecía tener todo lo que necesitaba y, en corto tiempo hizo un buen retrato de la otra jovencita sobre un lienzo de materia de deseos. La vida es una gran escuela y venimos aquí para ganar experiencia, y obtenemos mucha ayuda en todos los mundos en los que funcionamos.
Si lo deseamos, podemos tomar parte en este gran trabajo de ayudar a los niños y a los adultos y, por lo tanto, redimir nuestras deudas de destino por toda la ayuda que se nos ha dado a través de nuestras incontables vidas desde que el Dios de nuestro Sistema Solar nos
envió como Espíritus Virginales para ganar experiencia y conocimiento.

* * *
Cierta vez, unos Auxiliares asistieron al funeral de una jovencita y la vieron en su blanco ataúd. Miraron dentro y vieron el cuerpo físico sin vida de la niña; luego dirigieron su atención hacia ella en su cuerpo de deseos. No tenía miedo, porque dijo que dos hermosas
señoras habían estado hablando con ella. Eran Hermanas Legas que eran Auxiliares. Esta niña no podía entender por qué no podía conseguir que su madre entendiera que se encontraba bien y contenta. Dijo que había visto a sus compañeros de juego y que ellos también la vieron a ella y habían estado jugando.
Esta niña, que tenía unos cuatro años, se había resfriado y desarrolló una neumonía, muriendo a los tres días. Dijo a los Auxiliares que un hombre le había hecho daño cuando le
puso algo en un brazo y le hizo sangrar el otro. Aquello ocurrió cuando embalsamaron su cuerpo. Dijo que sintió que se quemaba por dentro y luego se quedó fría, permaneciendo de esa manera hasta que los hermosos Ángeles vinieron, le dieron calor e hicieron que su cuerpo dejara de hacerle daño; desde entonces había estado contenta.
La madre y otras personas asistían al servicio religioso, en el que estaban celebrando una misa por la niña. La Auxiliar advirtió un pequeño grupo constituido por una señora y tres niños. Se arrodillaban y rezaban, luego se ponían de pie y se sentaban durante el servicio.
Algunos de los niños presentes vieron a los Auxiliares y se lo dijeron a sus madres,que palidecieron.
Una niñita se puso a hablar con la Auxiliar, hasta que su madre la interrumpió. Luego, la niña extendió la mano hacia la Auxiliar, que no estaba materializada, y ésta la tocó. Parecía tener unos tres años.
­  Oh, mamá! ­ dijo ­ mira esos dos Ángeles. Uno es una mujer muy linda.
­ Cállate ­ contestó la madre.
­ Pero mamá, si es tan hermosa ­ dijo la niña ­ ¿puedo ir con ella? ­ y extendía las manos hacia la Auxiliar, que estaba cerca de ella.
­ No ­ dijo la madre.
Más tarde, el ego de la niña fallecida fue llevado al Cielo por las Hermanas Legas.

* * *
Cuando un ego que ha formado un cuerpo de pecado muere siendo niño, ese cuerpo de pecado permanece en el bajo Mundo del Deseo mientras al ego se le enseña en el Cielo y, cuando regresa al renacimiento, intenta influenciar al niño, para que haga el mal. Muchos niños normales son difíciles de controlar y de enseñar debido a que tienen cuerpos de pecado que les ocasionan problemas.
Hace algunos años, durante unas fuertes inundaciones, dos Auxiliares fueron al sur a hacer lo que pudiesen para ayudar a la gente y a los animales que estuviesen en problemas.
Encontraron a un hombre de color en un gran apuro. Hacía una semana, había llevado a su esposa a un hospital en otro estado. Luego, regresó a su casa y se hizo cargo de sus dos hijos,
al mismo tiempo que trabajaba en su granja. Decidió que lo mejor era enviar a los niños a la casa de su hermana, situada sobre una colina, a unos siete kilómetros, porque temía la crecida
de las aguas. Mandó a sus hijos y les dijo que se quedasen allí durante la noche. El chico y la chica, de entre diez y doce años, partieron. Tenían que atravesar algunas tierras bajas para
alcanzar la colina. Después de que perdieron de vista a su padre, el agua creció rápidamente y los niños se ahogaron.
Después de enviar a sus hijos, el padre quedó presa de pánico, de tal manera que no era capaz de atravesar la hondonada que rodeaba la granja. Se metió en la casa, cerró la puerta y se dispuso a esperar a que llegase alguien y lo rescatase. Cuando el agua llegó cerca
de su casa, salió y desató los caballos y el ganado, para que quedasen libres. Durante la noche, el agua entró a la casa, y él subió al piso alto y se sentó en una ventana. Desde allí, vio sus gallinas flotando muertas. Cuando el agua llegó al piso superior, subió al ático. Allí permaneció cuatro días.
Cuando los Auxiliares lo encontraron, estaba tumbado sobre dos tablas. Tenía fiebre alta y sufría pulmonía doble. El hombre vio a los Auxiliares entrar al ático, porque había desarrollado visión espiritual.
­ Oh, Ángel ­ dijo a la Auxiliar ­ salve a mis hijos. Los envié con mi hermano hace cuatro días y el agua subió poco después de que partiesen. He soñado con ellos y me han dicho que están a salvo y felices, pero no estoy seguro.
Un Auxiliar preguntó a alguien distante si podía salvar al hombre enfermo y se le dijo que fallecería pronto, pero que podía confortarlo. El Auxiliar tomó la mano ardiente del hombre e hizo pensamientos formas de sus hijos, y estos pensamientos forma de los niños dijeron al hombre que estaban a salvo y seguros. Los egos de los niños estaban el Cielo, donde se sentían muy felices y en buenas condiciones. Después de que el enfermo vio lo que
él pensó que eran sus hijos, quedó muy aliviado.
­ Señor, te doy gracias porque están a salvo­ dijo, y murió en paz.
El Auxiliar buscó los cuerpos de los niños y los vio uno en brazos del otro, muertos.
El agua los había llevado unos dos kilómetros valle abajo y habían quedado enredados en unos matorrales.
Después que el hombre murió, los Auxiliares lo llevaron a la Región Fronteriza, dónde permaneció hasta que llevó a cabo su retrospección. No vio a sus hijos otra vez. Al Auxiliar le fue permitido construir un pensamiento forma de los niños, que se parecía a ellos, para confortarlo en los últimos momentos de su vida en la tierra.  Esperemos que estos egos se reúnan en una vida futura y que sus condiciones sean más favorables, para que puedan
vivir seguros y no ver sus vidas truncadas por una inundación o algo parecido.

* * *
Una noche de noviembre, dos Auxiliares fueron a ver a un anciano que había sido educado en el sur. Estaba a punto de pasar al otro lado. Cuando llegaron a su casa, el hombre estaba hablando con su esposa.
­ Me pregunto si tendré alguna estrella en mi corona ­ estaba diciendo.
­ No lo sé ­ dijo ella ­ pero espero que sí.
Entonces, el hombre extendió la mano para interrumpirla, ya que tuvo la visión de los dos desconocidos.
El Ángel viene a por mí ­ dijo ­ y yo estoy preparado para partir, pero no veo ninguna corona. Ángel, ¿dónde está mi corona? Nuestra vieja criada negra me dij,o cuando yo era niño que si vivía una vida buena, tendría una corona con estrellas cuando muriese.
Una voz dijo al Auxiliar que hiciese una corona para él de materia de deseos y pusiese estrellas en ella. El Auxiliar hizo una hermosa corona y se la dio a la Auxiliar, que la mostró al enfermo. Éste se puso muy contento. Dijo a su esposa que el Ángel tenía su corona. Luego, el Auxiliar dijo a su compañera que hiciera al hombre tres preguntas.
­ ¿Ha sido usted piadoso? ­ preguntó ella.
­ Sí ­ contestó ­ he sido cristiano durante cuarenta años.
­ ¿Ha sido bautizado?­ siguió preguntando.
­ Sí ­ dijo él.
­ ¿Ha sido usted maltratado y humillado?­ preguntó finalmente.
­ Sí ­ repitió él.
Entonces el agonizante dijo que cuarenta años atrás, la criada de su madre le había enseñado cómo rezar y cómo ser un buen muchacho. Dijo cómo se había rebelado contra la forma en que la gente trataba a la gente de color, y hablaba contra ella. Se le pidió que abandonase completamente la iglesia, y su gente lo expulsó de la ciudad; se fue al norte, encontró trabajo y le fue bien. Cuatro años más tarde su novia fue a reunirse con él y se casaron. Posteriormente, tuvieron cuatro hijos que crecieron, se casaron y tuvieron sus propios hijos.
­ Sí, Ángel ­ dijo ­ he sido maltratado y he derramado muchas lágrimas. ¿Iré al Cielo?
¿y veré a nuestra criada?
Se le dijo a la Auxiliar que le contestase afirmativamente.
­ Adiós ­ dijo el hombre, y murió.
­ John, te seguiré pronto ­ dijo su esposa.
Después de que el buen anciano tomó forma en su cuerpo de deseos, la Auxiliar le puso la brillante corona en la cabeza y lo llevó a la Región Fronteriza, que está situada entre las tres regiones inferiores del Mundo del Deseo, llamadas Purgatorio, y la tres superiores, que usualmente son denominadas como el Primer Cielo en algunas filosofías ocultas.
La dama que tenía bajo su responsabilidad la Región Fronteriza, mostró a los Auxiliares dónde llevarle en el Primer Cielo, porque no tenía que ir al Purgatorio, ya que no tenía pecados por los cuales ser castigado y había limpiado el átomo simiente de su corazón.
Allí se encontró con la criada, con su corona y ella lo abrazó como si todavía fuese un niño.
­ Hijo mío ­ dijo ­ aquí está tu hogar.
Tenía la más hermosa casa que los Auxiliares hubiesen visto nunca. Allí, estos egos, extraordinariamente felices, disfrutarán de su bien ganado descanso.
Como puede usted ver, estas personas habían vivido buenas vidas y habían creído que tendrían estrellas en su corona cuando muriesen, y fueron recompensados con ellas. Podemos estar seguros que el anciano había construido un hermoso cuerpo alma mediante el servicio a otros. Esto fue realmente su pasaje para el cielo porque, cuando un ego es llevado a la Región Fronteriza, la persona responsable de aquél lugar sólo tiene que echar una mirada para saber si tiene que ir al Purgatorio o al Cielo. Si un ego tiene su cuerpo de deseos lleno de manchas sucias y colores sombríos y groseros, debe ir al Purgatorio. Si tiene un brillante y hermoso
cuerpo alma, formado de delicados matices de rosa, azul, y oro, y libre de manchas, puede ir derecho al Primer Cielo y disfrutar de su descanso allí.
Todo el mundo alcanza el Cielo a su tiempo, pero un ego puede pasar muchos años en el Purgatorio después de la muerte, antes de que le sea permitido elevarse hasta el Primer Cielo. Si ha hecho pocas cosas buenas en su vida, tendrá poco de lo que disfrutar en este adorable lugar.

* * *
Una noche, se les dijo a unos Auxiliares Invisibles que fuesen al Purgatorio e intentaran ayudar a un hombre. Una Hermana Lega se los mostró por medio de la Conciencia Jupiteriana, para que pudieran reconocerlo. Fueron hasta aquel lugar y vieron al hombre
retorciéndose de dolor y clamando insistentemente al Señor que tuviese misericordia de él.
Parecía como si su cuerpo de deseos estuviese cubierto de grandes burbujas y varias personas estaban tirando de ellas desde todo el mundo.
Uno de los Auxiliares le habló en voz alta para atraer su atención y él se detuvo y la miró.
­ Por favor, no me castigue más ­ dijo ­ sino dígame qué debo hacer para salir de aquí. Siento mucho lo que he hecho y me comportaré mejor.
La Auxiliar le dijo que debía purificar su átomo simiente. Él le preguntó qué era aquello y ella le contestó que el átomo simiente es un átomo que poseía desde que salió de Dios y que es un libro de registro en el cual se almacenan todos los acontecimientos de su
vida. Le dijo que los creyentes ortodoxos lo conocen como el libro del Cordero de Dios, en el cual se conservan los antecedentes de cada ser humano y, para purificarlo, uno debe prometer a Dios que vivirá una vida mejor y obrará correctamente en todo lo que ha actuado erróneamente.
­ ¿Cómo puedo hacer eso, si voy a permanecer aquí para siempre? ­ dijo el hombre.
Entonces, la Auxiliar le informó de todo lo referente al renacimiento y cómo a cada uno se le da una oportunidad para ser mejor en otra vida. Entonces, la luz del entendimiento
iluminó su rostro, rezó sinceramente pidiendo otra oportunidad y prometió que se comportaría mejor y que repararía todo el mal que había hecho a otros. Grandes gotas de lo que parecía ser sudor aparecieron sobre su cara, gimió y dijo:
­ Misericordia, Padre, ten misericordia de mí ­ y su cabeza cayó hacia adelante.
­ Oh, ha muerto! dijo la Auxiliar y las lágrimas brotaron en sus ojos. No había muerto, pero se había resignado voluntariamente al castigo. Había decidido pagar sus deudas y se le permitió seguir adelante. Mediante su sufrimiento en el Purgatorio y por sus ardientes oraciones a Dios, había terminado de pagar su última deuda y se durmió para ascender al Cielo. Cuando regrese a la vida, será un hombre mucho mejor, mejor dicho una mujer, porque
usualmente alternamos el sexo de los cuerpos de vida en vida. Retornará con deseo entusiasta de ayudar a la humanidad.

* * *
He aquí una interesante experiencia que recordaron dos Auxiliares una mañana:
Fueron a cierto lugar y vieron a un hombre sentado, cerca de unas cortinas de terciopelo rojo, en un sillón cercano a su cuerpo, que yacía en un ataúd. Estaba en su cuerpo de deseos y tenía el mismo aspecto que tenía en vida, sólo que estaba seriamente asustado y no entendía qué le había ocurrido. Hacía dos días que había muerto.
Los Auxiliares estaban ansiosos por conocer la historia de su experiencia después de que muriese, porque querían ayudar a los vivos a evitar sus terrores. Les dijo que había muerto de neumonía y que todavía tenía dificultad para respirar. Un Auxiliar le dijo que
pensase de sí mismo como si estuviese bien y eso lo capacitaría para respirar sin dificultad. Él lo hizo y sonrió.
­ Es gracioso, pero ahora ya estoy bien ­ dijo.
Entonces, quiso hacer algunas preguntas. El Auxiliar le pidió que esperara un minuto  le dijo que contestaría todas sus preguntas después de que le preguntara algunas cuestiones.
En relación a su experiencia postmorten, dijo que había sido tranquila y que había tenido buenos cuidados médicos pero que los médicos le habían suministrado inyecciones que le habían hecho regresar a su cuerpo y que el dolor que esto le produjo fue horroroso.
Finalmente, claudicó y murió, o abandonó su cuerpo. Luego, el embalsamador le cortó en los brazos y le introdujo fluido de embalsamar en un brazo haciendo correr la sangre por la
herida del otro brazo.
Dijo que estaba al lado de su cuerpo y que sintió todo el dolor exactamente como si
estuviese dentro de él; trató de decir al embalsamador que aquello le hacía daño, pero no pudo hacerse oír por él. Dijo también que contempló su vida desde el momento en que salió de su cuerpo hasta que el embalsamador llegó y comenzó a introducirle el líquido en el cuerpo. Luego las imágenes y acontecimientos se sucedieron tan rápidamente que no pudo contemplarlas bien. Sintió como si se quemara durante algunos minutos, y luego sintió como si un bloque de hielo le rodease por todos lados.
El Auxiliar le explicó cómo el fluido de embalsamar le hizo sentir frío y que, después de tres días y medio ya no lo sentiría. Después de esto, el hombre les preguntó si estaba realmente muerto y se le dijo que, en lo que se refería a los humanos, sí lo estaba.
­ Yo creía que uno iba al Cielo o al Infierno tan pronto como moría ­ dijo.
El Auxiliar le explicó sus enseñanzas y le dijo que debía contemplar su vida pasada y que, después de tres días y medio, iría al bajo Mundo del Deseo para ser purgado de sus bajos deseos y malos hábitos, y que, finalmente, iría al Primer Cielo. Este hombre era uno de los llamados cristianos, así como un curtido hombre de negocios. Era un profesor en la Escuela Dominical y su clase había venido aquella noche y había realizado un corto servicio sobre su cuerpo, ya que estaba dispuesto para ser enterrado al día siguiente.
­ Estoy cansado ­ dijo ­ y me gustaría ir a donde debo, ya que nadie se ocupa de mí, ni me ve, ni me habla, aunque estoy tan vivo como siempre. Tengo una hija pequeña y la quiero mucho.
­ No se preocupe por ella ­ dijo el Auxiliar ­ tendrá todo lo necesario.
­ La muerte es completamente diferente a lo que he leído sobre ella y a lo que se me ha enseñado a creer, y a lo que yo mismo creía ­ dijo.
El conocimiento de las verdaderas circunstancias de la muerte hubiera ayudado grandemente a este hombre.

* * *
Una noche, unos Auxiliares fueron enviados a ver a una familia que estaba llorando a un ser querido. Debían ayudar a un ministro que había muerto dos días antes. El hombre estaba al lado de su cuerpo y, cuando los Auxiliares entraron a la habitación en la que yacía
su cuerpo, los vio.
 ­ ¿Sois los Ángeles que han venido a llevarme al Cielo? ­ preguntó.
­ No, venimos a hablar con usted ­ dijo la Auxiliar ­ ¿ha vivido una vida Cristiana, y ha sido bondadoso con los seres humanos y con los animales?
­ He sido bueno con todos los blancos pero no con los indios o los negros. ­ dijo ­ De todas formas, los indios y los negros no pueden ir al mismo Cielo.
­ ¿Por qué no? ­ preguntó la Auxiliar ­ ¿no son humanos?
­ Sí ­ contestó ­ pero de un grado inferior. Los negros son buenos como criados, pero los indios no son buenos para nada.
­ ¿Durante cuánto tiempo ha sido ministro? ­ preguntó la Auxiliar.
­ Durante veinticinco años ­ dijo ­ tengo cuarenta y nueve años.
­ ¿Cree usted en la Biblia? ­ inquirió la Auxiliar.
­ Sí, creo en ella de principio a fin ­ dijo.
­ ¿Cree usted que Dios detuvo el sol para que Josué pudiera ganar la batalla? ­ preguntó la Auxiliar.
­ Sí ­ contestó el hombre.
­ Dios no hizo eso ­ dijo ella ­ porque eso hubiera producido un caos en el Universo.
­ No puedo explicar eso ­ dijo el hombre ­ Si eso no fuera verdad, tampoco lo sería la Biblia. No puede usted probar que Dios no detuvo el sol.
­ Amigo mío ­ dijo ella ­ tendrá usted que pasar mucho tiempo en el Purgatorio antes de ir al Cielo, y luego permanecerá sólo un corto tiempo allí.
­ Yo hice lo que creí correcto ­ replicó el hombre ­ Mis sermones eran compuestos para todo el año por el Consejo Eclesial y también tenía sermones anuales para Navidad, Pascua y otras ocasiones especiales. Me gradué en una universidad hace unos veinticinco
años y he estado predicando desde entonces.
­ ¿No se le explicó que toda la humanidad proviene de Dios y que Dios no hace distingos entre las personas? ­ preguntó la Auxiliar.
­ Sí ­ replicó ­ pero eso se refiere a los blancos y a que ellos son mejores que el resto.
Además, los ministros deben ser de las clases superiores.
La Auxiliar llamó a una amiga suya, mediante el pensamiento, y le fue permitido mostrar a aquel hombre que Dios no detuvo el sol. Tomó de la mano al hombre.
­ Amigo mío ­ dijo ­ vuelva la mirada atrás a través del espacio y el tiempo y vea lo que dijo e hizo Josué.
Miraron en la Memoria de la Naturaleza y vieron dos ejércitos con sus soldados en formación con sus relucientes armaduras, lanzas, espadas y hachas de guerra. Estaban en un valle y los hombres eran tan numerosos que parecían un enjambre de abejas. Josué
permanecía en una alta loma con algunos de sus oficiales.
­ Perderemos la batalla si se pone el sol ­ dijo, y entonces se apartó un poco de sus oficiales, se detuvo y comenzó a orar ­ Oh, Padre Celestial ayuda a tu siervo para que pueda ganar esta batalla antes de que el sol se ponga.
Vieron venir a un Gran Ser que parecía como si fuera sobre un caballo blanco. Se detuvo en lo alto, sobre Josué, y éste cayó al suelo y le habló.
­ Ten misericordia y ayúdame.
Entonces, apareció otro Gran Ser. Éste era un Liberado y su aura era tan resplandeciente que parecía como el sol. Se detuvo entre el sol y Josué y su aura se desplegó tan lejos como podían extender su mirada. Su brillante aura ocultó al otro Ser sobre el caballo
y al mismo sol real.
Entonces vieron a los enemigos de Josué escapar corriendo, abandonando a sus muertos y heridos. El ejército de Josué los perseguía. Después de que Josué ganó la batalla, el Liberado retrajo lentamente su aura y se hizo la oscuridad. El ministro y los Auxiliares vieron al Liberado que se iba.
­ Bueno, estaba equivocado ­ dijo el hombre.
­ ¿Cómo sabe que estaba equivocado? ­ preguntó la Auxiliar.
Entonces el ministro le dijo lo que había ocurrido después de que muriese.
­ Mientras estaba aquí de pie ­ dijo ­ vi mi vida desde la muerte hasta el nacimiento y todo lo que hice. Fallecí poco después de que me fui a la cama, a las nueve de la noche, y mi esposa no entró en la habitación a llamarme hasta las nueve de la mañana siguiente. Cuando no aparecí a la hora del desayuno, ella vino y me halló. Yo había visto mi vida completa durante la noche. No creía que realmente estuviese muerto hasta que oí decir al médico:
Lleva muerto sólo doce horas. Luego vino el embalsamador y me hizo daño. Les oía decir que yo había muerto de un repentino ataque cardíaco. Pero yo no estoy muerto. La Biblia dice que cuando uno muere, se acaba todo.
­ Sí ­ replicó la Auxiliar ­ pero eso significa que el cuerpo denso muere. El espíritu continúa viviendo como puede usted ver ahora. Después de que haya sido castigado por sus pecados y por todo el daño que haya hecho, irá al Cielo durante un corto periodo. Luego, a su debido tiempo, renacerá para cosechar lo que ha sembrado.
Cuando el hombre oyó esto se puso muy excitado.
­ He hecho muchas cosas de las que nadie sabe nada. ¿Debo recibir la misma clase de trato que yo he dado a otros?
­ Sí ­ dijo el Auxiliar, y el hombre gimió.
­ Yo creía que a uno se le perdonaban los pecados y maldades ­ dijo.
­ Será usted perdonado, pero debe cosechar lo que ha sembrado, tanto si es bueno como si es malo, de otra manera no podría obtener su recompensa ­ dijo ella.
­ Señora Ángel ­ dijo ­ pídale a Dios que me de otra oportunidad y seré bueno con todo el mundo, rico o pobre, sin tener en cuenta la raza ni el color. ¿Cuando iré al Infierno?
Tengo miedo. ¿No puede usted aplazar ese momento durante un mes, o dos?
­ No, eso no se puede hacer ­ contestó la Auxiliar ­ pero será usted perdonado y se le dará otra oportunidad para que pueda hacer restitución.
­ ¿Irá usted a decir a mi familia que sean bondadosos con todos y que sean buenos y fieles cristianos? ­ dijo.
­ No me creerían ­ dijo la Auxiliar ­ porque ha establecido usted un mal ejemplo para ellos durante más de veinte años. Usted ha conseguido que la Biblia no signifique nada para ellos.
­ He actuado incorrectamente ­ gimió el pobre hombre ­ Señor, ten misericordia de mí!
Los Auxiliares le dijeron que alguien vendría y lo llevaría a su lugar definitivo.
­ Ángel, por favor, reza por mí ­ dijo.
Entonces los Auxiliares lo dejaron y se fueron. Este fue un triste caso y muestra la necesidad del conocimiento oculto.

* * *
Otra noche, unos Auxiliares fueron enviados a ayudar a un predicador negro que había muerto durante el sueño por un problema cardíaco. Fueron a una pequeña ciudad del sur y
hallaron al predicador, que acababa de morir. Estaba de pie al lado de su cuerpo y se dio cuenta de los desconocidos enseguida.
­ ¿Es usted un Ángel que viene a llevarme al Cielo? ­ preguntó a la Auxiliar
No ­ dijo ella.
­ ¿Estoy muerto? ­ preguntó el hombre, y se le dijo que sí lo estaba.
­ Yo creía que iba a ir al Cielo. ¿Dónde está el Cielo? ­ preguntó el anciano ­ Señor, ten misericordia de mí y ayúdame a encontrar el Cielo. Señor, yo pensaba que vendrían los Ángeles y me llevarían.
­ Venga conmigo ­ dijo la Auxiliar ­ y le llevaré al lugar al que debe ir.
El predicador fue de muy buena gana y los Auxiliares lo llevaron a la Región Fronteriza.
­ Llevádle al Primer Cielo ­ dijo una Hermana Lega.
Entonces, los Auxiliares llevaron al predicador a un lugar dónde se encontró con su madre, su padre y su hija, que habían muerto muchos años antes. Un hogar le estaba esperando. Él había creado una mansión muy hermosa gracias a sus buenos pensamientos y
elevados ideales. Verdaderamente, había vivido por la fe, no había causado mal a nadie durante más de cuarenta años y había amado y ayudado a todo el mundo.
El amor y la oración lo lleva a uno a un estrecho contacto con los seres más puros y elevados con los que pueda el hombre contactar aquí en la tierra. Este predicador tenía un adorable y luminoso cuerpo alma, que él mismo había construido mediante el recto vivir y el amante servicio a la humanidad. Por lo tanto, vemos que algunas personas no tienen que ir al Purgatorio para nada.

* * *
Hace algún tiempo, dos Auxiliares fueron a una casa donde una mujer acababa de suicidarse ingiriendo veneno. En la casa había una gran confusión. La madre de la mujer estaba sentada y llorando quedamente. Un Auxiliar trató de confortarla, pero poco pudo
conseguir. El otro Auxiliar llamó a alguien en la distancia y le preguntó si podían llevar al ego que acababa de terminar con su vida, a la Región Fronteriza. Se le dijo que esperase hasta que
viniese alguien para ir con ellos.
Al poco, llegó una linda y joven Hermana Lega en su cuerpo de deseos, que era muy hermoso. Los tres Auxiliares fueron hasta la difunta, que corrió hacia ellos desde donde estaba, cerca de su cuerpo denso que yacía sobre la cama.
­ ¿Qué ha ocurrido? ¿Estoy muerta? ­ preguntó.
­ Sí ­ contestó uno de los Auxiliares.
­ Algo ocurre con mi estómago ­ dijo ella ­ Lo siento vacío. Tengo hambre. No, no puedo tener hambre porque acabo de comer ¿Qué es lo que pasa? Yo creía que la muerte acaba con todo. ¿Qué puedo hacer para librarme de esta horrorosa sensación?
­ Venga conmigo ­ dijo la Hermana Lega, pero la mujer se resistió a abandonar su cuerpo denso.
­ Usted no quiso a su cuerpo y acaba de matare con un veneno. Vamos, ahora la llevaré a un lugar donde permanecerá hasta que sea tiempo de que continúe.
La Hermana Lega asió a la mujer, pero ésta se desasió. Intentó correr pero no sabía adónde ir.
La Hermana Lega la asió de nuevo y, suavemente, la indujo a dormir, la llevó a la Región Etérica y la despertó. La pobre mujer comenzó entonces a gritar y a llorar.
­ No me abandone ­ suplicaba.
Los otros suicidas que se encontraban en aquel lugar se apiñaron alrededor de los Auxiliares y querían que se les ayudara. Decían que estaban hambrientos y sedientos. Querían saber cuando acabaría aquello. Algunos de ellos parecía como si estuvieran locos. La Hermana Lega los hizo permanecer a todos a distancia. Todo en aquel lugar parecía oscuro y desolado. La gente gemía y pedía a Dios a gritos que los ayudara. La Hermana Lega dijo a los Auxiliares que nunca se suicidasen, ocurriese lo que ocurriese.
Un Auxiliar preguntó a la Hermana Lega por qué la mujer se había matado y se le dijo que se había desengañado con uno que amaba y quiso olvidarlo con la muerte.

* * *
Una noche, unos Auxiliares fueron enviados al norte de Estados Unidos a ayudar a un jefe indio que estaba a punto de morir. Los Auxiliares se dieron prisa en llegar y lo encontraron muy débil, pero vivo todavía. Había pedido que se le vistiese con su tocado de
plumas y sus atavíos de jefe, para poder partir como un guerrero. Tenía más de noventa años.
Uno de los Auxiliares le comentó lo hermoso que era su tocado de plumas. El jefe preguntó a los Auxiliares si podían llevarle al glorioso coto de caza.
­ ¿Seré capaz de cazar ahora que soy tan viejo y endeble? ­ preguntó.
­ No irá a cazar en el lugar al que va a ir ­ dijo uno de los Auxiliares ­ Después de que haya pagado todas las deudas contraídas por el mal que haya hecho, descansará.
­ He sido un valiente y buen guerrero en mis tiempos ­ dijo el jefe indio ­ ¿Me pondrán mi rifle cargado de balas en mi ataúd? Rostro pálido ¿quién eres tú? Puedo ver a través de tí y los demás no pueden verte. Quiero que me lleves a un buen campo de caza.
El Auxiliar no fue capaz de hacerle entender que no existe un campo de caza para los muertos. Justo antes de que el jefe muriese, su vista espiritual se abrió completamente y pudo ver a los Auxiliares, aunque no estaba materializados. Falleció y entonces dijo:
­ Ven, rostro pálido, y llévame al campo de caza antes de que muera. Ahora soy como tú y puedo ir al lugar que yo quiera.
Los Auxiliares lo llevaron a la Región Fronteriza y lo entregaron a los Grandes Seres.
Él miró en torno y pareció decepcionado:
­ Uhh, no ciervos aquí! no búfalos aquí! ¿Dónde está el campo de caza?
Encontrémoslo rápido antes de que yo muera. Me siento soñoliento y puede que no sea capaz de encontrarlo.
Entonces los Auxiliares lo dejaron y siguieron con su trabajo.

* * *
Dos Auxiliares fueron enviados a ayudar a un anciano que había muerto en un hospital. Era amigo de uno de los Auxiliares. Lo encontraron en el depósito de cadáveres, al lado de su cuerpo. Estaba muy asustado y quería saber si había muerto.
­ Sí, estás muerto, como lo llaman los humanos ­ dijo el Auxiliar.
­ ¿Dónde voy a ir? Yo creí que iba a ir al Cielo. Estoy dolorido y está oscuro aquí, ¿Cuándo me iré de aquí?
­ Desea encontrarte bien y lo estarás ­ dijo el Auxiliar ­ ¿Cuánto tiempo puedes permanecer despierto?
­ Generalmente me voy a dormir temprano ­ dijo.
­ Debes revisar tu vida ­ continuó el Auxiliar.
­ ¿Cómo voy a hacer eso? He olvidado muchas de las cosas que he hecho. Tengo setenta años ­ dijo el hombre.
Desea ver tu vida entera y toma nota cuidadosamente de todo lo que hayas hecho.
Ten en cuenta tanto lo bueno como lo malo.
El anciano comenzó a observar atentamente.
­ Me voy a dormir ­ dijo.
­ No te duermas todavía ­ dijo el Auxiliar ­ recuerda cómo intenté decirte que uno no muere y que te habían enseñado equivocadamente. Te dije que serías castigado por todo lo
pecaminoso y las malas acciones que hayas hecho, y que serías recompensado por todo lo bueno que hayas llevado a cabo.
­ Entonces, ¿estoy muerto, y estáis vosotros muertos también? ­ preguntó.
El Auxiliar le dijo que ellos no estaban muertos sino que salían como Auxiliares cada noche y ayudaban a la gente.
­ Yo pensaba que tú no estabas completamente cuerdo ­ contestó ­ y mucho de lo que me dijiste se ha hecho realidad. Si no estoy muerto llévame a casa y al lugar donde suelo trabajar.
­ Ven con nosotros ­ le dijo el Auxiliar.
­ No puedo ir tan deprisa ­ dijo ­ Soy demasiado viejo.
­ Sólo desea ir tan rápido como nosotros ­ dijo el Auxiliar.
Así lo hizo el hombre y fue con los Auxiliares, que lo llevaron a donde quería ir.
Cuando llegaron a su casa, dijo que no podía entrar porque no tenía la llave.
­ No necesitas ninguna llave ­ dijo el Auxiliar ­ Vamos.
Atravesaron la pared hasta su habitación, y el fallecido vio que todas sus pertenencias habían sido retiradas, que habían limpiado la habitación y que estaba lista para un nuevo ocupante.
­ Bien, ahora veo que tienes razón ­ dijo ­ vamos ahora a mi lugar de trabajo.
Los Auxiliares lo llevaron allí y él vio a otro hombre en su lugar. El hombre pareció percibirlos, aunque ellos estaban en sus cuerpos de deseos y no podía verlos. Se puso nervioso y se situó cerca de la puerta, listo para salir corriendo. Los Auxiliares dijeron al
difunto que fuera con ellos. Cuando salieron a la calle, el hombre vio a uno que conocía y le habló, pero el otro continuó su camino porque no podía verlo ni oírlo.
­ Debo estar muerto ­ dijo el anciano ­ ¿Qué hora es?
El Auxiliar le contestó que eran las tres y media de la madrugada. Luego le explicó sus enseñanzas y le dijo lo que debía hacer. Esperemos que si se arrepiente de los errores que haya cometido y promete actuar correctamente, su castigo en el Purgatorio no sea prolongado.
­ No conozco todo lo erróneo que haya hecho y no puedo corregir mis errores ahora ­ dijo ­ se supone que estoy muerto.
El Auxiliar le habló sobre el renacimiento y el hombre dijo:
­ Si puedo hacerlo, lo haré.
Los Auxiliares lo llevaron a la Región Fronteriza y se lo entregaron a un Hermano Lego. El anciano se derrumbó y comenzó a llorar, suplicando al Auxiliar que no le abandonase, ya que había sido su amigo en vida. Pidió a los Auxiliares que, por favor, regresasen a verle en otra ocasión. Una Hermana Lega dijo que no permanecería mucho en el Purgatorio, ya que había realizado una gran cantidad de retrospección mientras yacía enfermo en la cama y que el registro de su vida estaba bien grabado en su cuerpo de deseos.

* * *
He aquí cómo se ayudó a un hombre agonizante una noche: Dos Auxiliares se encontraron con un cazador que estaba en una situación muy seria. Durante sus vacaciones, iba caminando por las montañas, resbaló y se cayó rompiéndose la pierna y el brazo izquierdos, además de otras heridas. Había estado sin comida ni agua durante cinco días, y su pierna y su brazo estaban negros y severamente inflamados.
­ No tengo hambre sino sed ­ dijo el pobre hombre ­ No tengo más familia que una sobrina en el este.
Un Auxiliar le ayudó a escribir una nota en un papel dando a su sobrina todo lo que tenía, así como el dinero del banco, etc. y los Auxiliares firmaron como testigos con sus nombres. Luego tomaron la botella que tenía el hombre y le consiguieron algo de agua.
Después, fueron a la ciudad más cercana y enviaron el cuaderno escrito por el hombre, conteniendo su voluntad, y su talonario de cheques a su sobrina por correo certificado. Luego regresaron junto al hombre y hallaron que había fallecido mientras ellos estaban en la ciudad.
Había hecho su retrospección antes de que lo encontrasen. Uno de los Auxiliares envolvió el justificante de la carta certificada en un papel y lo colocó en el bolsillo interior de la chaqueta del hombre. Los Auxiliares no sabían si el cuerpo del hombre sería hallado o no. Dejaron su arma y todas sus pertenencias con él.
Los Auxiliares aliviaron considerablemente la mente del agonizante, debido a que estaba muy ansioso por dejar su dinero a su sobrina. Cuando escribió su deseo, falleció con su última voluntad satisfecha. Eso lo confortó y le evitó de permanecer atado a la tierra.

* * *
He aquí el relato de la muerte de una enfermera que falleció en el frente de batalla: Un viernes por la noche, unos Auxiliares estaban ayudando en un hospital de campaña donde una larga fila de hombres heridos entraba constantemente. Había hombres y mujeres ayudándoles, que no pertenecían al Hospital. Los Auxiliares vieron a una enfermera que era una buena trabajadora.
­  Oh, está muerto! ­ la oyeron decir, al tiempo que abandonaba el hospital.
La cruz roja sobre su capa y sobre su brazo brillaba luminosamente al sol, en contraste con su blanco uniforme. Parecía dirigirse a las trincheras. Cuando había caminado unos pocos metros cayó hacia delante. Le habían disparado en la frente.
Su cuerpo yacía sobre el suelo, pero ella continuó avanzando. Cuando alcanzó las trincheras, comenzó a mirar a los soldados muertos. Encontró al que estaba buscando y lo llamó por su nombre.
­ Oí tu llamada y vine ­ dijo ella.
­  Oh, estás sangrando! ­ dijo él ­ ¿Qué ha ocurrido?
­  Oh, me duele el corazón! ­ replicó ella.
­ Estás como yo ­ dijo el soldado ­ debes estar muerta.
­ No, no estoy muerta ­ dijo ella ­ estoy hablando contigo.
­ Ambos estáis muertos, como lo llaman los humanos ­ dijo el Auxiliar.
­ No estamos muertos ­ insistió la enfermera.
­ Mira ­ dijo el Auxiliar ­ ¿ves ese bulto blanco tumbado allí? Es tu cuerpo.
­ Sí, lo veo, pero no puedo ser yo, porque yo estoy aquí ­ dijo ella.
­ Ayúdame a dar vuelta a este hombre ­ continuó el Auxiliar.
La enfermera se detuvo a ayudarlo y su mano atravesó el cuerpo mientras una mirada de sorpresa aparecía en su cara.
­ ¿Estoy realmente muerta? ­ preguntó ­ ¿cómo puede ser eso si puedo hablar?
­ Sí, estás realmente muerta ­ le dijo el Auxiliar.
- ¿Cómo puedo ser yo ese bulto? ­ preguntó ella, aún no muy convencida.
­ Te lo mostraré ­ replicó el Auxiliar.
Entonces se acercó al cuerpo y le retorció un dedo. Ella gritó de dolor y dijo.
­ Debo ser yo.
­ Sí, eres tú, porque no soy yo ­ dijo él.
­ ¿Estás tú como mi amigo y como yo? ­ preguntó la enfermera.
­ Sí, en cierto sentido, pero no estoy muerto ­ dijo ­ Ayudamos a todo el que podemos.
­  Oh, me duele el corazón y no puedo pensar ­ dijo ella.
El Auxiliar dijo a la enfermera y al soldado que deseasen sentirse bien. Después de esto la enfermera miró atentamente a los Auxiliares.
­ Me gustaría ser como vosotros ­ dijo ­ así podría ir ayudar a mi gente.
­ Debes ayudar a todos sin distinción y, si no puedes hacerlo, no puedes trabajar ­ le dijo el Auxiliar.
­ Ayudaré a todo el que encuentre en mi camino ­ dijo ella después de pensar un momento.
Los Auxiliares llevaron a estos egos a la Región Fronteriza y el Auxiliar dijo a la mujer que estaba a cargo lo que la enfermera había dicho.
­ Te pondré en un grupo ­ le dijo a la enfermera.
­ ¿Cómo puede integrarse en un grupo de Auxiliares cuando aún no ha estado en el Purgatorio? ­ preguntó el Auxiliar.
­ Amigo mío ­ dijo la mujer ­ pareces olvidar que ellos murieron sobre el campo de batalla y que su sangre corrió en la blanda tierra y fue purificada. Con su intenso deseo de ayudar a la humanidad ella podrá, con unas pocas instrucciones, convertirse en un buen
Auxiliar. Bajo la supervisión de un buen instructor, lo hará todo correctamente.
Los Auxiliares los dejaron y continuaron con su labor.
Cuando un soldado derrama su sangre sobre la tierra del campo de batalla, sus vehículos se purifican y va al Cielo de los Niños. Allí permanece entre uno y veinte años y luego renace y muere en la infancia, para que pueda cosechar las experiencias de sus malas
acciones cometidas en la vida en la cual murió derramando su sangre.
No va al Purgatorio pero es llevado hasta allí para observar a aquellos cuyas experiencias son similares a las suyas, y sufre como si estuviera allí. Nadie escapa al castigo por su mal comportamiento. Nadie va al Cielo de los adultos que no haya pagado sus deudas en el Purgatorio o sufrido aquí sobre la tierra a través de la retrospección.

* * *
He aquí lo que ocurrió cuando un hombre muy malo murió hace algún tiempo: Unos Auxiliares fueron enviados al sur, a la cabecera de un hombre agonizante. Había sido muy poco inclinado a ayudar a los que estaban a su alrededor. Había estado enfermo en cama
durante dos semanas, empeorando gradualmente. Parte del tiempo estaba fuera de sus cabales. Su visión espiritual se había despertado y podía ver sus pensamientos formas referidos a la muerte y las imágenes de la muerte, de las que la gente le había hablado.
Cuando los Auxiliares llegaron hasta él, estaba diciendo:
­ Fuera, muerte ­ decía ­ tienes un aspecto horrible. No te acerques demasiado a mí con el fuego y la guadaña. Fuera, te digo. Desatadme y dejádme salir de esta cama.
Aquel loco de remate estaba atado a la cama.
­ - Apartad a este niño muerto de mi cama ­ dijo ­ Llevaos a este perro muerto de aquí.
Mirad a ese hombre colgando en ese agujero! Yo lo puse ahí para ver como salían su lengua y sus ojos. Alejádlo de aquí! Socorro! Apartad a esa serpiente que quiere morderme. Yo mordía a esa joven blanca porque no quiso irse conmigo. Ja, ja! Yo le puse
esa serpiente y la encontraron muerta. Nadie lo sabrá. El niño de Sally es mío. La hice acatar mis deseos porque le dije que si no lo hacía mataría a su marido.
Así desvariaba este hombre malvado y decía todo aquello.
­ ¿Dónde está esa cosa de la que está despotricando? ­ preguntó la Auxiliar volviéndose hacia su compañero.
­ Ven aquí ­ dijo él ­ Manténte tras de mí y mira delante de tí.
Así lo hizo ella, y el Auxiliar sintió sus manos crisparse sobre sus hombros.
­  Qué cosa tan horrible! ¿es real? ­ dijo ella.
­ Sí ­ dijo su compañero ­ es tan real como tú o como yo. Es la suma de todas las maldades que este hombre ha hecho en el pasado y los pecados que ha cometido en esta vida y, seguramente, lo afligirá cuando muera.
El cuerpo de pecado de aquel hombre se parecía a un gran oso o a un gorila. Tenía dos grandes dientes saliendo de las comisuras de la boca y babeaba. Sostenía una gran linterna y una horca de tres puntas. A sus pies había esqueletos de varios adultos y de dos bebés. Tenía un enorme pie derecho, lo que significaba que lo había usado para dar patadas a la gente con él. La entidad, o cuerpo de pecado, tenía una mano derecha muy grande. Esto indicaba que
tenía la costumbre de golpear a las personas que le desagradaban. También sostenía una cuerda, lo cual significaba que había ahorcado a alguien.
Su esposa e hija le tenían miedo y no estaban cerca de él. Había dos hombre vigilándolo. Uno de ellos salió y llamó a los demás porque el agonizante estaba a punto de morir. Estaba gimiendo, tumbado en la cama. Luego dio un fuerte grito y murió. Al poco rato
tomó forma al lado de su cuerpo muerto y la entidad se precipitó hacia él.
­ Aún no ­ dijo el Auxiliar, e hizo retroceder a la entidad.
El Auxiliar dijo a la entidad que tendría que esperar hasta que el hombre hubiese revisado su pasada vida y luego podría hacer lo que quisiese.
Los Auxiliares llevaron al ego de este malvado a la Región Fronteriza y luego a su lugar en el Purgatorio. Sabían que su cuerpo no sería embalsamado antes de ser enterrado. El Auxiliar prestó a este hombre un gran servicio, ya que evitó que el cuerpo de pecado se posesionara de su cuerpo de deseos y de su cuerpo vital. El castigo de este hombre será muy severo, por haber sido tan cruel con otros. Uno de los Auxiliares dijo que no quería volver a
ser testigo de algo parecido a lo que vio.

* * *
Una noche, unos Auxiliares fueron enviados a otro hogar del sur. El hombre murió mientras ellos estaban allí. Había sido un buen hombre para su familia y ésta lo idolatraba, pero había sido también un duro hombre de negocios que había hecho acopio de mucho
dinero. Había sido un devoto cristiano y la Biblia había sido ley para él, desde la primera página hasta la última.
La fortuna le había sonreído durante la depresión y era apreciado por las personas que trabajaban para él. Había expulsado del negocio a todos sus competidores gracias a su astucia.
Se puso enfermo de neumonía y su médico había perdido las esperanzas de salvarle la vida. Su pastor estaba presente, junto con su familia, a su cabecera. Cuando los Auxiliares entraron a la habitación, el enfermo los vio.
­ Hay dos desconocidos aquí ­ dijo a su esposa ­ Son tan luminosos que deben ser Ángeles. La dama dice que son humanos y que son Auxiliares Invisibles. Me pregunto qué quiere decir con eso.
Uno de los Auxiliares le explicó apresuradamente sus enseñanzas.
­ No he oído hablar de esa filosofía ­ dijo ­ Oh, sí! Sí que he oído algo, pero no hallé indicio de ella en la Biblia, así que la rechacé.
Se volvió hacia el predicador y le preguntó sobre el tema.
­ Oh, sí, es una creencia que un individuo se inventó para conseguir seguidores y vivir a costa de ellos, supongo. No hay pruebas de ello en la Biblia ­ contestó el predicador.
Esto hizo enfadar a la Auxiliar, que salió, se materializó, llamó a la puerta y se le permitió entrar en la habitación.
­ Ella es la que me estaba hablando ­ dijo el enfermo.
El predicador preguntó a la Auxiliar si era una bruja.
­ No ­ dijo ella ­ Si aprendiese más y viviese una vida mejor, sabría mucho más.
La Auxiliar dijo al hombre que dijese a su esposa que no hiciese embalsamar su cuerpo, ya que eso destruiría el registro de su vida.
­ Usted es una bruja ­ dijo el predicador ­ y quiere la sangre de ese hombre. ­ es que había oído hablar de magia negra ­ La gente no siente dolor después de la muerte ­ continuó.
­ Yo la creo a ella y no quiero ser embalsamado. Mantenedme cuatro días en hielo ­ dijo el hombre que se debilitaba progresivamente. Entonces falleció.
El embalsamador vino y, como de costumbre, dijo que era obligatorio que todo el mundo fuese embalsamado. El predicador se puso de su parte y dijo:
­ Sí, hágalo.
­ Ambos pagaréis por esto ­ dijo la Auxiliar.
­ Yo no sé qué hacer ­ dijo la esposa del hombre.
­ Señora, yo la creo a usted pero ¿qué puedo hacer yo? ­ dijo la hija que tenía unos catorce años.
­ Tú no puedes hacer nada, niña mía. Sal de la habitación, y te mostraré algo que te hará bien ­ dijo la Auxiliar, y desapareció de su lado.
­ Oh, se ha ido! ­ exclamó la joven ­ Amado Dios, he visto y he hablado con un Ángel, gracias Señor.
La Auxiliar regresó y expandió su aura y la joven se arrojó a sus pies.
­ Querido Ángel, por favor dime cómo puedo ser como tú ¿Puedo llegar a ser un Ángel?
­ Sí, puedes llegar a ser un Ángel de misericordia tal como yo estoy intentando ser.
Luego le dijo lo que debía hacer y ella respondió que lo haría el resto de su vida incluso si resultase duro.
­ ¿Está muerto mi padre? ­ preguntó la joven.
­ Sí, tal como tú entiendes la muerte, pero él está más vivo ahora que cuando estaba en su cuerpo ­ contestó la Auxiliar.
La Auxiliar le mostró a su padre y ella lo llamó, él se volvió en redondo, la miró y ella extendió su mano hacia él. Estaba en el cuarto de trabajo del embalsamador, al lado de su cuerpo y tenía miedo de abandonarlo. La Auxiliar obtuvo permiso para permitir que la joven viese cómo su padre era embalsamado. Ella lo vio y lo oyó gritar de dolor cuando empezaron a embalsamarlo. Lo oyó decir que se estaba quemando por dentro y, a los pocos minutos, decir que se estaba congelando. Cuando la Auxiliar se volvió hacia la joven, halló que se había desmayado y había ido con su padre. Entonces los Auxiliares fueron también allí.
­ ¿Por qué no se me enseñó nada sobre esto en vida? ­ preguntó el padre ­ ¿Estoy muerto?
­ Sí, tal como los humanos decimos de esto ­ replicó la Auxiliar tristemente.
­ La Biblia no habla sobre esto ­ dijo el hombre ­ sino que dice que cuando uno muere, no se siente nada.
La Auxiliar le dijo que la Biblia es un documento escrito que establece la forma en que el hombre debería vivir para escapar del Infierno, tal como es conocido.
­ Bien, toda mi vida he vivido equivocado y ahora es demasiado tarde para aprender, porque debo pasar todo el resto de mi existencia en el Infierno, cuando pensé que iría al Cielo ­ dijo el pobre hombre con un suspiro.
­ Ha sido usted un tirano exigente y cruel ­ dijo la Auxiliar ­ ha sido muy injusto en el trato con otras personas.
­ He sido bueno con mi familia, y mis empleados me quieren ­ dijo.
­ ¿Les dio una oportunidad cuando cometieron un error? ­ preguntó ella.
­ ¿Por qué iba a hacerlo? yo seguía la ley de ojo por ojo ­ dijo.
­ Recogerá lo que ha sembrado ­ contestó ella.
Entonces, el hombre comenzó a hablar consigo mismo.
­ Mi hijita me decía que debía ser más compasivo con la gente. Ahora debo cosechar lo que he sembrado. Señora Ángel, si me da usted otra oportunidad y no me lleva al Infierno haré todo lo que pueda para deshacer todo lo erróneo que yo haya hecho. Oh, estoy muerto
y no puedo entrar en mi cuerpo para usarlo! ¿Qué voy a hacer? ¿Dónde estoy? Las cosas que aprendí en la iglesia no son de utilidad en este estado de cosas. Señora Ángel, si me lleva usted a casa le diré a mi esposa que le de cinco mil dólares si me permite irme para
esconderme del diablo y que no pueda hallarme y quemarme.
Los Auxiliares lo llevaron a su casa y el hombre puso la mano sobre el hombro de su esposa, pero ésta no le prestó atención. La llamó por su nombre, pero no le contestó.
­ Señor, ¿estoy muerto? Ten misericordia de mí y si consigo una oportunidad, repararé todo lo erróneo que haya hecho y diré a todo el mundo que no morimos, como creemos, y que no sean embalsamados. Señora Ángel, déjeme ver a mi pequeña hija y estaré listo para ir a cualquier parte que vaya a llevarme, porque ya veo que no puedo hacer nada aquí.
El Auxiliar lo llevó junto a su hija, que se había desmayado en el portal y la encontraron al lado de su cuerpo. Vio a su padre y corrió a encontrarse con él.
­ Ahora desearía haberte hecho caso ­ dijo ­  qué diferente sería mi vida ahora!
­ Papá! ­ dijo su hija ­ promete a Dios que serás mejor cuando regreses y di que te arrepientes, y Dios tendrá misericordia de tí y te perdonará, aunque debas ser castigado por tus pecados. Entonces tendrás otra oportunidad.
­ Hija ­ replicó ­ no hay perdón después que uno está muerto.
­ La Señora Ángel me dijo que sí lo hay ­ dijo ella.
El hombre preguntó a la Auxiliar y ésta dijo que sí.
­ Gracias, Dios ­ dijo ­ Haré como tú dices y pediré a Dios otra oportunidad.
Un Auxiliar pulsó el timbre de la puerta para la gente saliera al portal y recogiesen a la joven que se había desmayado y cuidasen de ella.
Después de esto, los Auxiliares llevaron al hombre a la Región Fronteriza y lo dejaron con un estado mental más feliz, al saber de su nueva oportunidad de vivir otra vez y actuar mejor, después de que hubiese pagado sus pecados.
La joven recordará siempre lo que ocurrió aquella noche y será una chica diferente y, a su tiempo, encontrará el Sendero que la conducirá al conocimiento consciente.
Los estudiantes de ocultismo que han leído libros dignos de crédito sobre estos temas verán que estas historias reales están de acuerdo con lo que los autores dicen sobre las condiciones después de la muerte. Por extraño que parezca, la mayoría de la gente no cree que no sentirán nada cuando sean embalsamados. Prestarán poca o ninguna atención a cualquiera que les advierta sobre ello cuando están vivos.
Después de la muerte están ávidos de información que les ayude a entender qué les ha ocurrido. Es triste que la gente no sea un poco receptiva, antes de que sea demasiado tarde, para evitarles un sufrimiento añadido.

* * *
He aquí un relato maravilloso sobre cómo unos Auxiliares Invisibles vieron el funeral de un Liberado: Iban a su trabajo y se encontraron a un grupo de Ángeles que conocían. Los Ángeles se detuvieron y uno de ellos habló a los Auxiliares:
­ Un Liberado está a punto de fallecer y vamos a su casa ­ dijo.
Los Auxiliares avanzaron hasta que se acercaron a unos dos kilómetros de la casa del Liberado, en una pequeña ciudad de la zona occidental de los Estados Unidos, y se detuvieron. Podían sentir cómo la atmósfera se volvía tensa. Uno de los Ángeles dijo a la Auxiliar que continuara y fuera a la casa, pero el otro Auxiliar objetó:
­ Somos seres terrenales y no podemos soportar esta vibración tan intensa.
La Auxiliar quería continuar de cualquier manera, pero su compañero dijo que no y ella comenzó a llorar. El jefe del grupo de Ángeles dijo que tendría cuidado de la Auxiliar.
­ No, no puedes tener cuidado de ella entre esos Seres Elevados. Sus vibraciones destruirían sus nervios ­ dijo el Auxiliar.
Los Ángeles continuaron y, a poco, los Auxiliares encontraron a un hombre que les dijo:
­ Elevaos más altos y observad desde allí; podréis verlo y oírlo todo ­dijo.
Los Auxiliares se elevaron y volvieron la vista abajo. La visión que tuvieron era fascinante y gloriosa. El Liberado vivía con una familia de Iniciados. Yacía en un lecho entre dos ventanas. Los miembros de la familia y un montón de Exaltados Seres estaban a su
alrededor. Estaban quemando cierta clase de incienso. Había Ángeles, Arcángeles, Iniciados, Seres Exaltados y Seres muy Elevados.
Entonces, unos Seres Elevados llegaron en carros desde otros planetas. Pusieron más incienso y los Auxiliares vieron llegar a un Ser Exaltado procedente de otro Sistema Solar. Al poco, vieron un grupo de Seres Elevados, hombres y mujeres, de otro Sistema Solar llegar a la casa. Oyeron decir a un Ser Elevado que Ellos eran el Coro Angélico. Estaban cantando:
­ Toda la gloria al poder del Nombre de Jesús! Otro hijo llega a casa.
El hombre no quería ir.
­ Amado Señor ­ dijo ­ Tengo mucho trabajo que hacer todavía. Por favor, déjame quedar hasta que la humanidad vuelva a su hogar.
Los Auxiliares descubrieron que este Liberado había alcanzado la liberación aproximadamente en el tiempo en que Jesús nació, y había permanecido en un cuerpo físico continuamente desde aquellos tiempos. Llegó a América con los Peregrinos y había
permanecido allí desde entonces.
Una doble fila de egos estaba formada por fuera de las ventanas, y la fila se perdía de vista gradualmente en dirección ascendente. Entonces un Señor del Destino dijo al hombre que debía volver a su hogar y descansar.
­ No estoy cansado ­ dijo el hombre ­ amo a esta tierra y a sus gentes.
Luego, el hombre se resignó; el Señor del Destino tocó su corazón y el hombre salió de su cuerpo, que era de una estatura ordinaria. Miró su cuerpo tumbado sobre la cama.
­ Amigo mío ­ dijo ­ me has servido bien; ahora puedes regresar a la fuerza primordial ­ y su cuerpo desapareció.
El hombre se agitó y expandió su aura que abarcaba todo en contorno, tan lejos como los Auxiliares podían ver, incluyéndoles a ellos mismos, que estaban alejados sobre la tierra.
­ Misericordioso Padre ­ dijo uno de los Auxiliares ­ Seguramente ese hombre debe ser un Dios.
Los perros, los gatos y todos los animales que los Auxiliares podían ver en aquel lugar o cerca de él, inclinaron la cabeza y gimieron. Los Iniciados que vieron en la familia parecían estar muertos.
­  Oh, están muertos! ­ preguntó la Auxiliar.
­ No ­ dijo su compañero ­ puedo verles al lado de sus cuerpos, con las cabezas inclinadas.
Entonces el hombre que había muerto salió por la ventana entre las dos líneas de Auxiliares, y los Seres Elevados estaban a su alrededor en los carros con el Coro Angélico cantando ante él.
Al perderse la procesión de vista, los Auxiliares se volvieron para irse y vieron muchos Auxiliares e Iniciados a su alrededor, que también habían estado presentes en el tránsito de este hombre verdaderamente avanzado.

* * *


del libro LA LABOR DE LOS AUXILIARES INVISIBLES
por Amber M. Tuttle
traducción de Manuel Padrón

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