humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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jueves, 18 de septiembre de 2014

AUXILIARES INVISIBLES EN ACCIÓN



Capítulo III
AUXILIARES INVISIBLES EN ACCIÓN 

Cristo dio dos mandamientos a Sus discípulos cuando les dijo:
Predicad el evangelio y curad al enfermo.
Eso es exactamente lo que ahora los Auxiliares Invisibles pretenden hacer lo mejor que pueden. Cuando un Auxiliar está fuera de su cuerpo denso y es capaz de funcionar en su cuerpo de deseos bajo la dirección de un Hermano Lego o de una Hermana Lega que ha sido encargado de dirigirle, instruirle y cuidar de él, puede lograr grandes cosas como le mostraré muy pronto.
En muchas ocasiones, los Auxiliares explican las enseñanzas Místicas a quienes han salvado o ayudado. En tales casos han tenido una audiencia más atenta de lo que es posible hallar en circunstancias ordinarias. Estas personas han tenido una prueba visible, y se nos ha dicho que toman buena nota de ello.
Cada Auxiliar Invisible debe ser como el hombre que vivía en una casa al lado del camino, y que era amigo y auxiliador de todo el que pasaba por allí.
Cuando, niños pequeños, se nos enseñó que el fuego nos quemaría; que en el agua nos ahogaríamos si no poníamos mucho cuidado; que nuestros cuerpos eran más pesados que el aire y que, por lo tanto, una caída desde un precipicio o desde un gran edificio nos dañaría o causaría la muerte; que para nosotros era imposible penetrar en el interior de la tierra o atravesar paredes de piedra; y que era arriesgado trabajar bajo tierra por el peligro de que se
hundiera.
Los Auxiliares, cuando están fuera de sus cuerpos ayudando a otros, no pueden verse afectados por el fuego, la tierra, el aire o el agua. Pueden bajar a las profundidades del océano. Pueden situarse sobre volcanes activos y penetrar en sus cráteres. Pueden viajar a
través del aire como hacen las aves, y con mucha mayor velocidad, y algunos pueden penetrar en la tierra sin peligro. Se les tiene que enseñen todas estas cosas mientras están fuera de sus cuerpos durante el sueño. Al principio están temerosos pero, gradualmente, les abandona el miedo, y pueden atravesar las llamas para rescatar a alguien e, incluso, consienten en ser apuñalados o disparados, porque saben que están revestidos de sus cuerpos de deseos y en
una misión de misericordia nadie puede herirles.
El trabajo de los Auxiliares Invisibles es un tema muy amplio y fascinante. Se dice que la verdad es más descabellada que la ficción, y yo estoy convencido de que realmente lo es. Hay una variedad muy grande de seres que están comprometidos en este eficaz trabajo de ayudar a la humanidad. Enumeraré algunos de ellos: Están, los Espíritus de la Naturaleza, que incluyen
las Salamandras, los Silfos, Ondinas, Gnomos y Hadas. Luego, están los Devas, los Ángeles de la Luna, los Arcángeles del Sol (Cristo es uno de estos Grandes Seres) y otros Grandes Seres de Venus y de los otros planetas de nuestro Sistema Solar.
Además de éstos, hay Auxiliares Invisibles entre la humanidad ordinaria. En este capítulo me limitaré a esta clase solamente, y le hablaré del actual trabajo en el que están implicados Auxiliares que tienen cuerpos físicos, y que son trabajadores durante el día, puesto que deben ganarse la vida.
Max Heindel, que fundó la Fraternidad Rosacruz bajo la guía de los Hermanos Mayores, nos ha dicho que los Auxiliares Invisibles están agrupados en equipos de doce, bajo la dirección de un jefe competente, que frecuentemente es un médico, y que trabajan sobre los cuerpos invisibles de la gente enferma y les alivian o los sanan.
Muchos que son Auxiliares durante la noche no recuerdan por la mañana lo que hicieron mientras laboraban fuera de sus cuerpos. Otros recuerdan ocasionalmente haberse encontrado con personas que conocen, o diversos incidentes que tuvieron lugar y que les impresionaron, de tal manera que se les hace factible traerlos a la memoria. Luego, hay otros que algunas veces pueden recordar escenas completas y describir lo que se dijo y se hizo por todos los
presentes. Los Auxiliares Invisibles conscientes son capaces de recordar todo lo que hacen, porque su conciencia se mantiene ininterrumpida-mente. Hay ocasiones, sin embargo, en que sus instructores los duermen temporalmente, porque pueden pensar que es mejor para ellos no recordar determinados viajes realizados o trabajos hechos cuando están fuera de sus cuerpos
en misiones importantes.
Algunos grupos de Auxiliares Invisibles trabajan principalmente con los enfermos, yendo de paciente en paciente, frecuentemente materializando una mano o un brazo para hacer lo que sea necesario. Pueden incluso materializar sus cuerpos completos.
Dos Auxiliares fueron una noche a un barco de pesca para extraer una espina de pescado incrustada en la mano de un hombre, que se había inflamado al doble de su tamaño normal.
Tenía fiebre alta y yacía en su litera incapaz de dormir. Cuando los Auxiliares se le acercaron, pensó que eran Ángeles, y les pidió que lo ayudaran. Los Auxiliares se materializaron y uno de ellos agarró firmemente la mano herida, mientras el otro puso sus dedos debajo de la espina para empujarla hacia afuera. Esto causó dolor al hombre, que gritó tan fuertemente que algunos de los pescadores acudieron al camarote. Cuando vieron a los Auxiliares, se frotaron
los ojos, porque no podían creer lo que estaban viendo.
Entonces, uno de ellos llamó al resto. Acudieron todos y se detuvieron a distancia observando lo que estaba ocurriendo. Después de extraer la espina, los Auxiliares masajearon el brazo del hombre, lavaron su mano en agua salada y le aplicaron una venda de sal húmeda.
Le dijeron que se lavara la mano dos veces al día en agua salada. Luego, se fueron para seguir con sus trabajos.

* * *
Otra noche, estos dos Auxiliares sobrevolaban las Islas Hawai, cuando percibieron a un niño blanco con una fina espina de pescado atascada en la garganta. Ésta estaba tan inflamada
que le niño había entrado en shock. Había mucha gente reunida en la habitación, pero no podían ayudar. Dos médicos que estaban presentes querían mandar a buscar a un cirujano para extraer la espina. Los Auxiliares se materializaron, y uno dijo:
­ Nosotros podemos sacarla.
El médico se rió de la Auxiliar y dijo:
­ Se ha vuelto loca con el calor.
La madre del muchacho le pidió que hiciera algo para salvar la vida del niño. Los Auxiliares fueron hasta el niño, que estaba en la cama. Uno sostuvo al joven mientras el otro empujaba la espina hacia afuera. Cuando una persona está fuera de su cuerpo denso, tiene
clarividencia. Gracias a esta habilidad, la Auxiliar vio donde estaba la espina. Entonces desmaterializó su mano y la puso en su garganta, detrás y debajo de la espina, y empujó, mientras materializaba un dedo. El joven carraspeó y tosió; la espina saltó fuera de la boca y la Auxiliar la tomó y se la dio a su madre. Los médicos miraban asombrados. Entonces, los Auxiliares dieron al muchacho algo de agua salada para que hiciera gargarismos y le dejaron ir. La gente hizo muchas preguntas a los Auxiliares, que ellos contestaron, y luego se fueron.

* * *
He aquí un extraño caso de sanación: En Europa, algunos Auxiliares Invisibles encontraron a un pobre granjero que había sido asaltado por soldados. Le habían disparado y le habían dado por muerto. Los Auxiliares le sacaron treinta y un proyectiles del tórax y lo llevaron adonde pudiera recibir refugio, comida y cuidados. En la segunda visita lo hallaron recobrándose rápidamente. No era su destino morir entonces.

* * *
Diversas enfermedades se tratan con éxito. Deseo hablarle de varios aspectos de esta labor llevada a cabo por los Auxiliares, para lo que he recopilado muchos sucesos actuales. Cuando tiene lugar una muerte, siempre hay alguien presente para auxiliar al espíritu, que generalmente está asustado e incapaz de entender qué le ha ocurrido. Usualmente, dos personas llevan al espíritu al Mundo del Deseo, donde es cuidado por otros Auxiliares, que son Iniciados. Éstos le explican algunas cosas y le ayudan a acomodarse a las nuevas condiciones.
Los suicidas son difíciles de manejar, porque quieren volver a entrar en sus cuerpos físicos y llegan a comportarse violentamente si alguien se aproxima a ellos. Generalmente, los Auxiliares solos no pueden controlarlos. Algún Hermano Lego o Hermana Lega tienen que acudir y, dulcemente, hacerlos dormir. Luego, pueden llevarlos hasta el Mundo del Deseo, donde los suicidas son custodiados. Deben permanecer allí durante un período de tiempo que puede ser largo o corto, en concordancia con el tiempo que debían haber vivido normalmente.
Los bebés son llevados al Cielo exactamente igual como cualquiera lleva a un bebé normalmente. Un Auxiliar recuerda haber llevado a dos bebés en sendas ocasiones. En un caso, dos Auxiliares cumpliendo lo que se les dijo que hicieran, tomaron un autobús que iba a San Luis. Había una madre en él con un bebé de color que acababa de morir.
Uno de los Auxiliares tomó al ego del bebé muerto en sus brazos y lo llevó así, durante un tiempo, antes de llevarlo al mundo de los Niños. Esta Auxiliar era nueva en este trabajo y tuvo que esperar hasta que otro Auxiliar quedara libre para acompañarla.

* * *
Una noche, a unos Auxiliares Invisibles se les dijo que fueran al Sur del Océano Atlántico, donde se les mostró un vapor en problemas. Se les dijo que se hundiría con todos los pasajeros a bordo, y que debían hundirse con él. El buque era un carguero que llevaba seis
mujeres y cuarenta y dos hombres. Había chocado con algo que le había ocasionado un gran agujero en el casco y el agua estaba entrando rápidamente.
Después de materializarse, los Auxiliares fueron a la cabina, donde las mujeres estaban reunidas y trataron de calmarlas. El capitán llegó y dijo que toda esperanza de salvar el barco se había perdido y que no se podían soltar los botes salvavidas porque el mar estaba
demasiado encrespado. Ya habían perdido dos botes. La gente rezaba y pedía a los Auxiliares que los salvaran. Uno de ellos les dijo que todo iría bien y que si debían morir, todos regresarían en poco tiempo.
Súbitamente, el barco se escoró durante unos cinco minutos, se estremeció un poco cuando la caldera explotó y luego, se hundió. Finalmente, golpeó el fondo, se tumbó sobre un costado y se hundió en el lodo. Todos se preguntaban qué había ocurrido, sin darse cuenta de que estaban muertos. Decían que, al principio, se habían sentido como asfixiados por la falta de aire, pero luego esa sensación les había abandonado. Se les instruyó para seguir a los
Auxiliares, que los llevaron hasta la Zona Fronteriza, donde se les dijo que estaban muertos.
A la salida, un Auxiliar recuerda haber visto muchas clases de peces en lo profundo del océano. Algunos de ellos eran de un tamaño enorme. Nadaban alrededor del barco e incluso trataron de atrapar a los Auxiliares, que se escabulleron cuando les embistieron.

* * *
Durante los últimos años, los barcos han tenido una creciente dificultad para desplazarse de un lugar a otro, debido a la elevación del fondo del mar, a tempestades y a imprudencias de diferente índole. En una ocasión, alguien de a bordo había intentado hundir el barco y había abierto la sentina. La bodega inferior estaba inundada y el barco se había escorado hacia un lado. Se hundiría si no se enviaba ayuda a aquella gente, porque los marineros no sabían
dónde buscar el problema y, además de eso, era peligroso abrir la trampilla que conducía al fondo del barco. Los Auxiliares dijeron al capitán cuál era el problema y que bajarían a solucionarlo. El capitán les dijo que estaban locos y que se ahogarían.
­ No, estaremos perfectamente.­ dijo uno de los Auxiliares.
El capitán les dio una llave inglesa y bajaron a la bodega del navío. Un Auxiliar materializó una mano y cerró la sentina. Los Auxiliares regresaron junto al capitán y éste les dio las gracias. Después desaparecieron.

* * *
Hay una ley de la naturaleza según la cual un cuerpo puede extraer éter del aire temporalmente. Esto lo hacen habitualmente los Auxiliares, a quienes primero se les enseña a hacerlo inconscientemente con la ayuda de algún Hermano o Hermana Lega. También se les dota de poderes especiales para realizar trabajos que pueden ser difíciles. Por ejemplo, no es fácil controlar serpientes venenosas ni bestias salvajes, que están, no obstante, controladas por Espíritus Grupo que parecen ser tan malos como sus pupilos.
Una vez, dos Auxiliares fueron al lejano norte, donde un barco bacaladero había sufrido una vía de agua y se estaba hundiendo rápidamente. Estaban demasiado lejos de la costa para ganarla a nado. Los Auxiliares se materializaron de tal manera que fueron visibles y parecían tal como si estuvieran en sus cuerpos físicos. Encontraron unas mantas y las atrancaron apretadamente en la grieta del barco. Se pusieron a trabajar las bombas a toda potencia y el barco tomó rumbo a la costa. Estaba lloviendo y el viento era muy fuerte.
Los pescadores querían saber quiénes eran los desconocidos y cómo habían llegado hasta la embarcación. Cuando los Auxiliares, que ni siquiera se habían mojado, entraron en el interior del barco, los hombres tuvieron miedo. Querían darles de comer. Éstos trataron de explicarles que ellos tenían cuerpos humanos, pero que esos cuerpos estaban durmiendo muy lejos. Dijeron que regresarían a sus cuerpos cuando fuera el momento de despertarse.
Naturalmente, aquella gente, que nunca había estudiado las enseñanzas Místicas, se quedó profundamente perpleja ante todo esto, pero quedaron muy agradecidos por la ayuda recibida.

* * *
Un amigo me contó esta extraordinaria experiencia: Dos Auxiliares fueron enviados al capitán de un barco que se dirigía hacia los Estados Unidos, para decirle que se detuviese y reparase una vía de agua. El barco estaba lejos de tierra y el capitán no sabía nada de la
avería. Los Auxiliares se materializaron y se lo dijeron al capitán que, al principio, rehusó creerles, pero envió a un hombre a investigar. El hombre regresó y dijo al capitán que había una grieta en el barco. El capitán casi se desmaya del susto.
El capitán detuvo el barco, escogió algunos hombres y bajó al interior del buque. La gente que iba a bordo comenzó a asustarse y casi se desata el pánico, pero uno de los Auxiliares los tranquilizó. El capitán necesitaba a alguien que se introdujera en el agua y sostuviese una plancha cuadrada para asegurarla desde el interior.
Los Auxiliares dijeron que ellos harían el trabajo. El capitán se opuso a que la Auxiliar bajase y le dijo que se ahogaría o que un tiburón la atraparía.
­ No, estaré perfectamente­ dijo ella.
Cuando el Auxiliar tomó la plancha, que medía alrededor de medio metro cuadrado, y comenzó a descender por la escalera de cuerda, la Auxiliar lo siguió, aunque el capitán la sujetó para mantenerla sobre cubierta. Ella se zafó de sus dedos y bajó hasta el mar. El
agujero estaba unos tres metros bajo la línea de flotación y los Auxiliares tuvieron que hundirse en el agua para colocar la plancha. Se hizo la reparación y, cuando los Auxiliares regresaron, aparecieron secos. Esto hizo que la gente que los vio se sorprendiese. Dos grandes peces saltaron en pos de los Auxiliares, golpearon contra el barco y murieron del impacto.
Los marineros pensaron que los Auxiliares los habían matado.

* * *
En otra ocasión, una Hermana Lega dijo a unos Auxiliares que se apresuraran a ir a los Estados Unidos y avisar a unas personas para que salieran de su casa, porque iban a ser destruidas por un huracán. La Hermana Lega les mostró exactamente donde debían ir y les dijo:
­ Deprisa.
En esa casa había algunas personas, con un niño de dos años. Su casa estaba en lo alto de una colina con vistas a las tierras bajas. Los Auxiliares despertaron a los adultos y éstos salieron corriendo de la casa dejando al niño dentro. Un Auxiliar le dijo al otro que entrase a buscar al niño, lo cual hizo, regresando justo antes de que el viento se llevara la casa. El viento la desplazó como dos manzanas, luego cayó por un precipicio y se rompió en pedazos.
Los Auxiliares bajaron y recuperaron algo de ropa y de dinero de los escombros y lo que encontraron se lo dieron a la gente, que estaba muy agradecida de haber sido salvada de la muerte.

* * *
He aquí una extraña historia que ambos Auxiliares recordaron claramente a la mañana siguiente: Fueron enviados a una granja de Texas a ayudar a un hombre que estaba siendo acosado por un toro. El toro se había puesto furioso y había perseguido al hombre, que había trepado en un establo tan alto como pudo. El toro estaba debajo, de tal manera que el hombre no podía bajar y rezaba pidiendo ayuda. Estaba demasiado lejos de la casa para llamar a
alguien.
Uno de los Auxiliares era particularmente aficionada a los animales, pero no a los toros enfurecidos. Sin embargo, fue hacia el toro, lo tranquilizó y éste la siguió fuera del granero.
El hombre entonces bajó y quiso saber de dónde había venido el toro tan temprano por la mañana. Él había salido a ordeñar. Cuando ella le dijo que eran Auxiliares de la humanidad y que podían ir a ayudar a los que estaban en problemas, el la miró sorprendido y comenzó a ponerse nervioso, así que se marchó. La misma Auxiliar recordaba lo asustado que había estado el hombre, porque ella se había contagiado de su estado. Ella sabía exactamente qué sentía el hombre cuando el toro iba tras él.
Los que son Auxiliares y pueden recordar algunas de las cosas que han hecho fuera de sus cuerpos físicos, mientras dormían plácidamente durante la noche, entenderán qué satisfacción
producen estos recuerdos.

* * *
Una noche, dos Auxiliares fueron a Sudamérica. Se detuvieron en un pequeño lago que vertía sus aguas en un río que desembocaba en el Amazonas. Era una noche de luna y mucha gente iba en botes de remos, pasando ante ellos durante un buen rato. Los Auxiliares se
acercaron al agua y vieron muchos peces nadando entre las hierbas, en las aguas claras.
Luego, fueron hasta un hotel cercano y se materializaron. El propietario estaba sentado en un gran porche. Una doncella salió al encuentro de los Auxiliares, pensando que eran clientes y
preguntándoles si querían algo. Algunos niños la seguían.
­ No, no necesito nada.­ dijo la Auxiliar ­ ¿Qué pasa con usted?
La mujer dijo que había sido despedida y que era su última noche de trabajo. Entonces fue hacia el lago, se introdujo en un bote y remó lejos hacia donde las aguas eran muy profundas y rápidas. Súbitamente, saltó. La Auxiliar dijo a su compañero:
­ ¡Mira! Ha saltado al lago. ¡Sálvala!
Él contestó:
­ Ve tú, yo iré en la barca.
La Auxiliar se apresuró hacia el lugar del lago donde la mujer había saltado, descendió y la alcanzó a unos treinta metros de donde había desaparecido. El otro Auxiliar se apresuró hacia el lugar del accidente en el bote; ambos la depositaron en él y volvieron a tierra. La gente estaba pasmada con los Auxiliares y les hacían muchas preguntas, que ellos contestaron. La Auxiliar que se había introducido en el agua estaba encantada de su éxito al rescatar a la
infeliz mujer. Dijo a los presentes que las consecuencias hubieran sido que ella se habría ahogado.
Entonces una anciana pidió al Auxiliar que fuera a su casa y viese a una señora enferma.
Ellos encontraron a su madre muy enferma con una indigestión nerviosa, y pudieron auxiliarla en gran medida. Le dieron indicaciones sobre su comida y qué tendría que hacer para ponerse bien.

* * *
He aquí cómo fueron salvados algunos Esquimales en el lejano norte. Estaban sobre un gran trozo de hielo que se había desprendido y flotaba en el mar. Había un amplio espacio de
mar a su alrededor. Los Esquimales llevaban dos días en él y el asunto parecía irremediable.
Sabían que, si se introducían el agua, se congelarían. Los Auxiliares llevaron por el aire a los adultos y los pusieron a salvo sin mucha dificultad pero, cuando tomaron a los niños, éstos gritaban y se retorcían en sus brazos, porque no estaban acostumbrados a los extraños. Los perros y el trineo fueron trasladados de la misma forma. Había veinticinco personas y veintidós perros.
Los Esquimales, creyeron que los Auxiliares eran Ángeles, les dieron las gracias y se fueron hacia sus casas, mientras aquéllos continuaron su trabajo. Los Auxiliares Invisibles pueden hablar a todas las personas y hacerse entender, porque hablan el lenguaje del alma.

* * *
Los Auxiliares Invisibles también ayudan a los animales de varias maneras. Sé de un cierto número de casos en que osos polares han sido liberados de trampas. He aquí uno: Mientras estaban en el lejano norte, unos Auxiliares Invisibles vieron cuatro lindos osos blancos. Uno había caído en una trampa, y estaba muy furioso. Su pareja, con otros más, estaba también allí. Cuando los Auxiliares Invisibles llegaron, los osos les mostraron los dientes, que eran
hermosos y blancos. También enseñaron sus afiladas garras. Llevó a los Auxiliares unos diez minutos tranquilizar a los osos, porque no podían abrir la trampa y liberar al cautivo.
Finalmente lo consiguieron y los osos se pusieron de pie alrededor de los Auxiliares, que jugaron un rato con ellos ya que se volvieron muy cariñosos. Cuando los Auxiliares iniciaron su marcha, los osos les siguieron durante largo rato.
Los Auxiliares se encontraron a dos tramperos, que dijeron que eran los propietarios de la trampa y querían disparar a los cuatro osos. Un Auxiliar les dijo que les disparase si podían.
Ellos lo intentaron y no pudieron, así que se asustaron.
Los estudiantes ocultos saben que las Salamandras son Espíritus de la Naturaleza que producen el fuego. Sin su actividad no se puede disparar ningún arma, ni encender ningún fuego. Esto explica cómo los tres jóvenes hebreos pudieron ser arrojados a un horno
encendido y no quemarse. La cuarta persona a quién el rey vio en las llamas podía controlar a estos Espíritus de la Naturaleza, y así lo hizo.
En este caso el Maestro de estos Auxiliares podía controlar los Espíritus de la Naturaleza y por eso las armas no funcionaron. Los osos querían atacar a los tramperos y los Auxiliares los hicieron retirarse. Los hombre querían saber quiénes eran los Auxiliares y qué estaban haciendo en el norte, vestidos ligeramente y sin abrigos. Ellos contestaron que sólo eran gente que ayudaba a todas las cosas vivientes en apuros. Los tramperos querían saber donde vivían y un Auxiliar nombró su Estado. Se rieron al oír esto y dijeron que los Auxiliares estaban locos porque aquel Estado estaba aproximadamente a unos cinco mil quinientos kilómetros de
allí. Un Auxiliar les dijo que la distancia no era problema para ellos.
Los Auxiliares ordenaron a los osos seguir su camino, cosa que hicieron aunque no querían. Un Auxiliar dijo a los hombre que no podrían disparar a nada hasta el día siguiente a la misma hora. Les ordenó que se fueran directamente a casa y que se mantuvieran allí
durante un día. Entretanto nada les causaría daño. Entonces los Auxiliares desaparecieron.
Los tramperos tuvieron bastante en qué pensar después de aquella experiencia.

* * *
Una mañana, una Auxiliar se despertó con los recuerdos más encantadores entre los de sus últimos trabajos. Fue a algún lugar de Arabia, donde un caballo había muerto. Era un caballo doméstico llamado Frank, o algo similar. Este caballo había sido un precioso compañero de color marrón con una cabeza hermosamente modelada. Había llegado a viejo y estaba muy delgado. Sus dientes eran tan pocos que ya no podía comer grano ni pasto por mucho tiempo más; así que le dispararon para acabar con sus problemas. La familia estaba apenada por ello y se sentía disgustada por ello. Había otros Auxiliares Invisibles para llevarse el espíritu del
caballo hacia el Mundo del Deseo, pero esta Auxiliar quería hacerlo ella. Levantó el cuerpo etérico del caballo, dobló sus patas cuidadosamente y así pudo llevarlo sin problemas.
La Auxiliar recordaba claramente, al día siguiente, lo hermoso que parecía el caballo mientras yacía en sus brazos completamente despierto pero perfectamente tranquilo y sin ningún miedo. Atravesó con él la pared del granero, que era gris y despintada. Notó, cuando salía, que había un poco de heno en el suelo del interior. Tenía una mano libre y, mientras se alejaba llevando el cuerpo de deseos del caballo, le palmeó tiernamente el cuello y dijo:
­ Querido viejo Frank.
Quizás sonría usted ante esto y diga:
­ No tiene sentido.
Sin embargo, es verdad. Los animales son nuestros hermanos menores y están siendo auxiliados en su evolución, de igual modo que nosotros fuimos ayudados cuando estábamos en nuestra etapa animal en el Período Lunar, aunque entonces éramos muy diferentes. Los animales actuales están en un estadio superior al que tuvimos nosotros entonces. Ellos están aquí en la Tierra para aprender lecciones y adelantar en la evolución, igual que estamos los humanos y, si somos bondadosos con ellos, estemos seguros de que cosecharemos lo que hemos sembrado.

* * *
Una noche, mientras unos Auxiliares iban por el campo, vieron a unos cazadores huyendo de unos lobos y descendieron para ayudarles. Tuvieron que pedir ayuda, porque no podían hacer que el Espíritu Grupo les obedeciera e hiciera que los lobos se detuviesen. Alguien que tenía la capacidad de hacerlo, llegó. Los que huían eran cuatro hombres blancos y uno de color, que era el cocinero. Habían salido de caza y los lobos los habían alejado de su choza.
El cocinero parecía morir de miedo y había palidecido del susto. Estaba temblando como una hoja. Cuando vio materializarse a una Auxiliar le dijo:
­ Por favor, Ángel, ayúdame a volver a mi hogar y seré un buen cristiano, e iré a la iglesia.
La Auxiliar le dijo que no matara nunca por deporte, sino sólo cuando necesitase comida.
Ella no tenía tiempo de explicarle que no era un Ángel sino un ser humano que era capaz de salir de su cuerpo durante la noche y trabajar en su cuerpo de deseos. Los hombres prometieron que nunca volverían a cazar. La Auxiliar les dijo que encontrarían sus armas donde se les habían caído, mientras huían de los enfurecidos lobos, y que llegarían a su campamento sin peligro.

* * *
Luego, los Auxiliares fueron hacia el Océano Atlántico y vieron un barco en peligro. Era una noche de tormenta, el barco había chocado con un iceberg y estaba seriamente dañado.
Había cerca de doscientas personas en él. Los Auxiliares se materializaron y uno de ellos le dijo al capitán que soltara los botes salvavidas. Él le dijo que estaba loca, que si lo hacía todos
se ahogarían en el rugiente mar. Ella volvió a insistir y él obedeció. Los dos Auxiliares ataron todos los botes juntos, uno detrás de otro, con la gente dentro y, luego, arrastraron los botes hasta que llegaron a tierra. Después, fueron a buscar el barco, pero se había hundido.
Naturalmente, el lector dirá que esto no puede ser posible. Pero, cuando los Auxiliares están trabajando en sus cuerpos de deseos, su vigor es mucho mayor que cuando están en sus cuerpos densos. Debido a esta fortaleza, los Auxiliares Invisibles deben ser muy cuidadosos para no causar lesiones a nadie. Se les enseña que están para ayudar a los que están en problemas y permitir que la Ley de Consecuencia se preocupe del resto.

* * *
Unos Auxiliares estaban de visita en la casa de un Hermano Lego, y éste se materializó y les permitió examinar algunos de sus libros. Se les dijo que observaran en dirección hacia América, cerca del oeste de Groenlandia. Se les mostró lo que estaba ocurriendo en ese lugar
mediante la conciencia de Júpiter, que es parecida a una cinta cinematográfica. Vieron a dos osos intentando derribar la puerta de una casa. Se les ordenó que fueran a detenerles, que la gente estaba muy alterada, y que había una mujer allí que iba a dar a luz a tres niños y necesitaban ayuda.
Los Auxiliares se apresuraron hacia el lugar y hallaron a un elevado Hermano Lego, que también estaba allí para ayudarles. Un Auxiliar llamó a los hambrientos osos, estos le miraron y fueron a por él. El Hermano Lego hizo que se detuvieran y los ahuyentó. Los tres Auxiliares fueron hacia la puerta y llamaron. Una señora miró a través de una mirilla y les permitió entrar. Un Auxiliar le dijo que dos de ellos eran médicos y ella les habló de su hija que, dijo,
se había asustado terriblemente. Se había puesto enferma y el médico más cercano vivía a cuarenta y cinco kilómetros de distancia.
No les contaré todos los detalles, pero los Auxiliares comenzaron inmediatamente los preparativos para el inmediato acontecimiento. Uno de los doctores observó a la mujer enferma y vio a las tres criaturas. Le dijo a su madre que calentara una gran cantidad de agua y la tuviese preparada. Las dos mujeres y el chico, que estaban allí solos, preguntaron a los Auxiliares que de dónde venían. Dos de los Auxiliares dijeron que de Estados Unidos y que el otro venía de Alemania. No parecieron creerlo.
Los Auxiliares les dijeron que ellos salían cada noche a ayudar a la gente por todo el mundo y que se les conocía como Auxiliares Invisibles. El chico habló y dijo:
­ No existen cosas tales como Auxiliares Invisibles o Ángeles.
Algún día descubrirá ese chico su error. Mucha gente sabe que hay Ángeles y Auxiliares Invisibles, porque los han visto.
Era una noche muy fría y aquellas personas estaban vestidas con ropas de dormir muy abrigadas que les cubrían de la cabeza a los pies. Llegó el primer bebé y lo colocaron en un barreño sobre la estufa, con un pedazo de madera debajo para evitar que se quemara. La cabeza del bebé estaba fuera del agua y uno de los Auxiliares lo vigilaba cuidadosamente.
Después de que el bebé estuvo bien calentito, el Auxiliar lo bañó cariñosamente y lo puso en un lugar caldeado. Los dos doctores permanecían cerca de la madre para ayudarla. Pronto, el
segundo bebé fue trasladado a la cocina para calentarlo y bañarlo, y lo pusieron en una cacerola de agua. Luego, llegó el tercer bebé. El Auxiliar y la abuela estaban muy excitados y felices, trabajando con ellos.
Los recién nacidos eran dos niñas y un niño, y cada uno pesó unos dos kilos y medio. Los Auxiliares tomaron en sus manos a los tres niños y se los entregaron a su madre. El médico responsable le escribió algunas recomendaciones, dijo a la madre que las llevase a cabo en cuanto le fuese posible y luego los Auxiliares se marcharon. Dos de ellos han estado allí de nuevo al menos dos veces, y hallaron a la madre ganando fuerzas lentamente y a los niños bien y creciendo rápidamente. ¿No está usted de acuerdo conmigo en que ese fue un servicio real a la humanidad? Uno de los Auxiliares no ha cesado todavía de maravillarse de las extrañas cosas que vio en aquella visita al lejano norte.

* * *
Una noche, un Auxiliar fue enviado a un barco, a cierta distancia de la costa de África. Se le dijo que, al llegar allí, vería a una niña en el agua. Debía sacarla y situarla en un bote salvavidas con los otros supervivientes. El Auxiliar fue y encontró a la niña flotando en el
agua y alejándose de los botes. Cuando alcanzó a la niña, vio tres tiburones siguiéndola y otro justo debajo de ella. Parecían no molestarla. Probablemente algún Gran Ser había dicho al Espíritu Grupo de los tiburones que no permitiese que éstos hiriesen a la niña.
El Auxiliar descendió, asió a la niña, y la llevó a un bote. Algunas mujeres gritaron ante la extraña visión, y casi vuelcan los botes. Sentó a la niña en el bote y dijo a la gente que fuesen hacia el sur.
­ Están ustedes a unos siete kilómetros de tierra.­ dijo.
Un hombre dijo al Auxiliar que se introdujera en el bote, pero él contestó que no podía porque tenía otro trabajo que hacer. Dijo también que la madre de la niña la recuperaría en uno o dos días. El Auxiliar regresó al barco y vio mucha gente muerta, a la que los piratas habían disparado. Mucha gente había caído al agua y los tiburones los habían devorado, porque había muchos de ellos por los alrededores.

* * *
Dos Auxiliares fueron a Europa, cerca de una pequeña extensión de agua y vieron un gran hotel casi destruido por el fuego. Todo el mundo había salido de él excepto una niña de seis años, que permanecía en el edificio en la cuarta planta. Su madre estaba llorando y rezando para que alguien salvara a la niña. Un hombre intentó entrar en el edificio en llamas para rescatarla, pero la policía y los bomberos no le permitieron hacerlo.
Entonces, los Auxiliares se materializaron y fueron al lugar; la policía trató de hacerles retroceder. A pesar de ello los Auxiliares continuaron su camino hasta el quicio de la puerta, subieron las escaleras y llegaron a la habitación de la niña. Estaba en la ventana, llorando. La habitación estaba llena de humo. Los Auxiliares fueron hacia ella, el Auxiliar la agarró y comenzó a ir hacia la puerta, pero las llamas les hicieron retroceder. Entonces el otro Auxiliar
comenzó a ponerse un poco nervioso.
­ ¿Cómo podremos salir con ella?, porque se quemará ­ preguntó la Auxiliar.
­ Saldremos por la ventana ­ dijo el Auxiliar.
Justo entonces la escalera se derrumbó y ellos salieron por la ventana flotando hasta el suelo sin peligro. La madre se precipitó a abrazar a la niña, y los Auxiliares desaparecieron.

* * *
Aquella noche los Auxiliares viajaron a África, donde vieron a cuatro leones rodeando a una niña y a su madre. Estaban echándoseles encima cuando los Auxiliares se precipitaron a su rescate. Uno tomó a la niña y el otro a la madre y se elevaron en el aire. Llegaron justo a tiempo, porque los leones se abalanzaban hacia ellas.
Los Auxiliares se alejaron un poco y hallaron un lugar despejado donde se había construido una casa sobre pilotes. Era el lugar donde vivían, y los Auxiliares las bajaron. La mujer dijo que ella y su hija habían ido a dar un corto paseo y se habían perdido mientras
cogían flores.

* * *
Otra noche, unos Auxiliares fueron a una rancho en Wisconsin para ayudar a una familia que se acaba de establecer allí. Era gente pobre y les habían cedido aquel lugar porque estaba en ruinas. Habían tomado la cena y se habían ido a la cama sin saber que el lugar estaba invadido de serpientes peligrosas. La casa tenía agujeros en el suelo y las paredes, a través de los cuales las serpientes se habían deslizado al interior. Había ocho serpientes en la casa cuando llegaron los Auxiliares.
Cuando los Auxiliares los despertaron, se pusieron nerviosos y aquéllos tuvieron dificultades para conseguir que entendieran que estaban allí para ayudarles. Estaban a unos cinco kilómetros en la afueras, sin vecinos cercanos. Los Auxiliares los enviaron a la ciudad, les dijeron que permanecieran allí hasta el día siguiente y que dejaran a los niños en la ciudad hasta que repararan la casa para que pudieran regresar con seguridad.
Los Auxiliares vieron unas veinte serpientes grandes en aquel sitio. Aquella gente no quería que los Auxiliares les abandonaran pero los dejaron después de conducirlos fuera de peligro. Uno de aquellos Auxiliares regresó posteriormente y les recomendó que consiguiesen algunos cerdos. Les dijo que los cerdos limpiarían el lugar de serpientes, ya que éstas temen a los cerdos usualmente.

* * *
Los Auxiliares Invisibles ayudan a menudo a personas que han sido asaltadas o están a punto de serlo. En todos los casos, los que han sido ayudados no merecían tal desgracia, o no se les hubiera dado ninguna ayuda. Mucha gente al borde del suicidio ha sido disuadida de tomar una decisión tan espantosa.
Una joven estaba a punto de saltar a un precipicio, cuando los Auxiliares llegaron hasta ella, la tocaron en la espalda y le preguntaron por qué deseaba destruirse a sí misma. Ella dijo
que la vida no valía la pena vivirla. Los Auxiliares Invisibles, que se habían materializado, le dijeron que se sentara y hablase con ellos un rato y luego si aún quería matarse, podría hacerlo así. Le dijeron qué consecuencias tendría su acto y ella se puso las manos en la cara y dijo:
­ Para. He visto suficiente.
Imagino que la joven debe haber visualizado lo que los Auxiliares estaban describiendo.
Ella les habló de una aventura amorosa. El joven que había estado llamándola, súbitamente, dejó de hacerlo y ella no sabía la razón. Escribió y telefoneó a su casa pero no recibió respuesta. Un Auxiliar explicó por qué ocurría eso y ella se sintió mucho mejor. Los Auxiliares la dejaron sonriendo a la puerta principal de su casa antes de que entrase.

* * *
Una noche se les dijo unos Auxiliares que fueran a ayudar a un aviador que estaba a punto de desmayarse mientras pilotaba un aparato. Los Auxiliares hallaron el avión sobrevolando unas montañas en el Este de los Estados Unidos. Primero, volaron a su lado. Luego, un Auxiliar le dijo a su acompañante que se materializara para que el piloto pudiera verla. Éste la vio justo antes de desmayarse. Los Auxiliares se precipitaron dentro y la Auxiliar se sentó y pilotó el aparato, que ya empezaba a bajar el morro. El Auxiliar le dijo que elevara el aparato hasta los 350 metros. El avión subió y, después de considerar la situación, le dijo otra vez:
­ Sube 350 metros más.
Entonces se elevaron sobre las montañas.
El Auxiliar comenzó a trabajar sobre el piloto inconsciente y, después de hacer que volviese en sí, le preguntó dónde aterrizar. El piloto se lo dijo. Los Auxiliares vieron las luces en el campo y uno de ellos le dijo a la otra:
­ Baja las ruedas ­ lo que ésta hizo.
Entonces el Auxiliar dijo:
­ Para el motor y baja en punto muerto.
Cuando el avión estaba a menos de 35 metros del suelo, el Auxiliar suspendió la gravedad y el aparato se detuvo suavemente. Entonces el Auxiliar lo hizo descender lentamente hacia el suelo, cerca de la zona de aterrizaje. El Auxiliar desapareció y observó lo que ocurría. El piloto salió tambaleándose y dijo:
­ Estoy enfermo.
­ Llegas quince minutos antes de la hora y con fuerte viento en contra ­ le dijo un hombre­.
 Vete a casa y descansa.
Los Auxiliares fueron tras él y lo vieron sentado en una silla con la cabeza entre las manos. El Auxiliar le dijo a su compañera que se materializara y tocara al piloto. Ella lo hizo, el piloto la miró y dijo:
­ Oh, Ángel, sólo imagina qué pudiera haber ocurrido si me desmayo! Hace unos días estaba discutiendo con un hombre que dijo que había Ángeles y que él había visto uno. Le dije que estaba soñando. Él me dijo que yo vería un Ángel una de estas noches y que sería
probable que viese dos juntos.
La Auxiliar le dijo al piloto que había muchos Ángeles.
­ Sería bueno que buscara usted el reino de Dios ­ dijo ella.
­ No sé cómo rezar ­ dijo el piloto.
La Auxiliar le dijo entonces qué debía hacer y que debía prometer hacerlo, y él lo prometió.
­ Ángel, déjame tocarte ­ suplicó el piloto.
La Auxiliar extendió su mano hacia él que, al tocarla, brincó súbitamente.
­ ¿Qué pasa? ­ preguntó ella.
­ Sentí como un choque, pero ya estoy bien ahora ­ respondió él.
La Auxiliar le dijo que se diese la vuelta, él lo hizo, y ella se desmaterializó rápidamente y desapareció.
­ Bien, he visto y tocado a un Ángel ­ exclamó el piloto ­  Caramba!, olía como una rosa.

* * *
Otra noche, dos Auxiliares salvaron a dos hermosos osos polares que estaban atrapados en una trampa. Los pusieron en libertad y los curaron, pero, antes de que los osos pudieran irse, llegaron dos hombres, dispararon a los Auxiliares y casi hieren a uno de los osos. El Auxiliar rápidamente pidió al Espíritu Grupo de las Salamandras que mantuviese las armas inutilizadas.
Entonces los Auxiliares se dirigieron hacia donde los hombres estaban ocultos y los osos los siguieron. Cuando éstos olieron la pólvora de las armas, se enfurecieron y uno de ellos agarró a la Auxiliar con sus brazos.
­  Póngala en el suelo, Señor Oso! ­ ordenó el otro Auxiliar.
El hermoso oso la bajó lentamente.
­ Así está mejor ­ dijo el Auxiliar con una voz afable ­ Debes olvidar y estrechar su mano, porque yo podría ponerme celoso y castigarte.
­ Oh, déjale que me lleve ­ dijo la Auxiliar ­ es divertido y me gusta.
­ Sí, también a mí me gusta que me lleven en brazos ­ replicó él ­ Pero si los osos ven a los hombres y se abalanzan a por ellos, éstos pueden atacarlos con cuchillos y asustarte de tal manera que te precipitarías hacia tu cuerpo y lo dañarías.
Y fue eso lo que casi ocurrió, porque los osos se abalanzaron hacia los cazadores y ellos se plantaron con sus cuchillos en alto. Los Auxiliares tuvieron que detener a los hombres y a los osos. Los hombres estaban tan terriblemente asustados que temblaban de pies a cabeza.
El Auxiliar dijo a los cazadores que nunca más cazaran osos, ni ningún otro animal para sacar beneficio de sus pieles.
­ Si necesitáis comida, matad sólo un animal; y nunca pongáis trampas, porque los animales sufren intensamente antes de que se les encuentre ­ previno el Auxiliar.
Para ese entonces, la Auxiliar había tranquilizado a los osos. Estaba de pie entre ellos, hablando a la pareja, y ellos se comportaban amigablemente con ella. Los dos cazadores estaban observándola con gran miedo y sorpresa.
El Auxiliar dijo a los cazadores que regresaran a casa pero, cuando empezaron a moverse, los osos gruñeron y corrieron tras ellos. Los Auxiliares los llamaron e hicieron que regresaran. Los osos comenzaron a mascullar como si dijeran:
­ Me gustaría ponerles la mano encima.
­ No, no en este momento ­ dijo el Auxiliar.
Los osos se volvieron y lo miraron como si estuviesen sorprendidos de que leyesen sus pensamientos. Los Auxiliares enviaron a los osos polares en otra dirección, y desaparecieron.

* * *
Desde allí, estos Auxiliares fueron a ver a algunas personas enfermas y las ayudaron.
Fueron junto a una joven que parecía tener unos veinticinco años, y que estaba tan enferma que difícilmente podía hablar. Estaba sola en su habitación. Vivía cerca de su lugar de trabajo,
mientras que su verdadero hogar estaba distante. La joven explicó que tenía una vida dura y apenas obtenía lo suficiente para seguir viviendo.
­ Quiero morir, aunque aún quisiera vivir ­ dijo ­ La gente con la que vivo casi nunca se acerca a mí. El médico ha venido aquí durante cuatro días seguidos, pero parezco estar peor.
Por favor, deme un poco de agua porque tengo fiebre alta, y ayúdeme, por favor.
Un Auxiliar le dijo que debería hacer por ella misma lo mejor que pudiese. Que se le iría la fiebre y que sus pulmones se limpiarían. Trabajó sobre ella lentamente y, finalmente, consiguió que sus vías aéreas se limpiasen. Entonces, buscó a la patrona, que estaba
durmiendo, y le ordenó, mientras dormía, que ayudase a la joven todo lo que pudiera.
Para cuando este Auxiliar regresó a la habitación de la joven enferma, el otro había aseado y aireado la habitación. La Auxiliar tomó entonces un cesto, fue a un restaurante a dos manzanas de allí y compró sopa de ostras y galletas saladas, que trajo para alimentar a la joven. Más tarde, los Auxiliares la metieron en la cama y le dijeron:
­ Adiós ­ y prometieron que se pondría bien en unos diez días.

* * *
Les contaré un caso muy sorprendente que ocurrió una noche: Dos Auxiliares fueron enviados a cierta casa, donde una mujer acababa de ser asesinada por su propio hijo. Los Auxiliares tenían que hacer lo que pudiesen para llevar ante la justicia al hijo y, luego, calmar
a la aterrorizada mujer, que permanecería al lado de su cuerpo después del tránsito. Llegaron a la casa, en el noroeste del país, y oyeron a la familia hablando. Una mujer joven quería ir a Florida durante el resto del invierno en vez de a California, como su madre había planeado.
Tenía sólo unos doscientos dólares ahorrados y no quería gastarlos en un viaje, porque temía que pudiese ocurrir algo y lo necesitase para gastos inesperados.
La joven tenía un hermano de unos treinta años. Era un holgazán y vivía separado del resto de los miembros de su familia, que estaba en una buena situación económica. También él quería ir a Florida, así que extendió un cheque a su nombre, que pretendía que su hermana firmase, pero ella no quería. Su madre también se resistía a firmar. Después de esto, el hombre abandonó la casa, fue a la tintorería y recogió un par de pantalones de su padre, que
había sustraído sin su permiso. Casi los había desgastado y los había llevado a que los limpiaran. No quería que su madre se enterase de lo que había hecho.
La familia entró en el comedor y empezó a comer. Alguien entró por la puerta principal y subió a la parte alta. La joven estaba nerviosa, porque sus doscientos dólares estaban arriba, en su habitación. Descubrió que era el hombre que vivía arriba el que llegaba a casa. Luego, llegó el hermano, pasó a través del comedor y comenzó a subir con el par de pantalones cubiertos con un papel marrón. Su madre se levantó y lo siguió, porque tenía dinero en su
habitación y temía que él se lo sustrajese. El hijo guardó los pantalones. Luego él y su madre tuvieron unas palabras sobre que lo que había hecho era incorrecto. Ella se sentó en el sofá, su hijo fue hacia ella, la agarró y ella trató de gritar.
Los Auxiliares escucharon y oyeron un ruido extraño y apagado y, con su vista espiritual, vieron al hombre estrangulando a su madre hasta matarla. Uno de los Auxiliares llamó al marido y a hija, que subieron y vieron a la mujer muerta. La hija se desmayó del shock, y los Auxiliares desaparecieron de la vista, aunque aún permanecieron allí hasta que el hijo comenzó a huir. Entonces, la Auxiliar desapareció y lo encontró abajo, donde lo atrapó y lo retuvo, a pesar de sus esfuerzos por soltarse.
La Auxiliar hizo que se sentara sobre una mesa, se inclinó sobre él y lo miró.
­ La venganza es mía; dice el Señor ­ dijo citando a la Biblia.
Los ojos de la Auxiliar brillaban, y el hombre comenzó a alarmarse. Ella le miraba a sus espantados ojos y le hablaba sobre lo que había hecho. Le dijo que tendría que sufrir ese mismo destino en esta vida o en otra futura, y que sería estrangulado hasta morir. Entonces le
preguntó si estaba preparado para morir.
Mientras tanto, el marido había llamado al médico y este certificó que la mujer estaba muerta. Entonces llamó a la policía, que vino y se llevó al hijo.
­ Me pregunto por qué mi hijo estranguló a su madre hasta matarla ­ exclamó el marido.
El Auxiliar le dijo que en la vida anterior, ella le había estrangulado a él hasta morir, en violentas circunstancias, mientras tenían una disputa. Ella era entonces su padre, puesto que había sido un hombre en la vida previa.
­ Ya que sabe usted tanto, ¿por qué no lo evitó? ­ preguntó el hombre.
­Yo no podía hacer eso, porque a su hijo se le había dado la oportunidad de detener una causa que había empezado en la vida anterior a ésta ­ respondió el Auxiliar ­ Ahora, él ha fracasado y debe enfrentarse con estas condiciones nuevamente y cosechar el mismo destino, a menos que ella renuncie a agredirle, porque ciertamente tendrá la oportunidad de hacer eso.
La hija se había recobrado de su desmayo, y dijo:
­ Señora,¿es usted humana?
­Sí ­ replicó la Auxiliar.
­¿Cómo fue capaz de desaparecer y luego salir para detener a mi hermano?­ preguntó la joven.
La Auxiliar le dijo que ellos eran Auxiliares y servidores de la humanidad y que ayudaban todo lo que podían.
Luego la Auxiliar se desmaterializó y les dejó. Más tarde ambos Auxiliares volvieron y se acercaron a la madre que estaba agitada y jadeando en busca de aire. Uno de los Auxiliares le dijo que tuviese la voluntad de encontrarse bien. Ella lo hizo así, dejó de jadear, y dijo:
­ ¿Por qué mi hijo hizo esto, cuando yo daría toda mi vida por él voluntariamente? ¿Qué ocurre? ¿Estoy muerta, en trance o durmiendo?
­ Está usted muerta, como dice la gente ­ dijo uno de los Auxiliares.
Entonces el Auxiliar le dijo cómo en una vida anterior, cuando ella era un hombre, mató a su hijo cuando él era una mujer, en una ocasión en que ella estaba furiosa. En esta vida él le hizo lo mismo a ella, y en la próxima vida ella tendría la oportunidad de matarle a él.
­ Lo siento, pero yo no quiero matarle, no importa lo que me haya hecho ­ dijo la mujer ­ Por favor, ayúdenme a sacarle de la prisión si es que pueden.
­ No podemos hacer eso ­ dijo el Auxiliar ­ Debe usted meditar sobre su vida cuidadosamente y alguien vendrá para llevarla donde debe ir.
Luego los Auxiliares la dejaron y se fueron a su trabajo.

* * *
He aquí una historia de cómo unos Auxiliares ayudaron a una enferma, a un árbol y a una serpiente. Una noche, tres Auxiliares fueron enviados a un rancho en Dakota del Sur para responder a las oraciones en demanda de ayuda de una mujer enferma. Estaba algo mejor cuando la encontraron y, después de que hubieron trabajado en ella, fue capaz de levantarse.
Estaba preocupada por sus plantas, porque había estado muy enferma y había sido incapaz de cuidarlas y había hecho un tiempo muy seco.
La Auxiliar fue regando las plantas de la ventana y halló una serpiente allí. La mujer la vio y se puso nerviosa y alterada. Dijo al Auxiliar que la sacara de allí porque era venenosa.
­ Agárrala, sácala fuera y dile que se vaya ­ dijo el Auxiliar a su compañera.
La Auxiliar lo hizo y la serpiente se fue.
­ Fue injusto por su parte decirle que hiciera eso, porque la podía haber mordido ­ dijo la enferma.
Ella no sabía que los Auxiliares estaban en sus cuerpos de deseos y no podían ser dañados.
Cuando la Auxiliar fue a la cocina por agua para las plantas, una rata sedienta vino hacia ella buscando agua. Al principio, la Auxiliar pensó que la rata iba a atacarla, así que pensó en
arrojarle agua, pero sólo estaba terriblemente sedienta. La Auxiliar bajó el recipiente de agua y la rata bebió tan rápido que casi se asfixia. La Auxiliar miró su cara y vio sus brillantes ojos y orejas casi rectas.
Como la mujer quería regar un gran árbol, el tercer Auxiliar tomó un cubo, lo llenó de agua, lo llevó afuera hasta el árbol y vertió el agua en él. Luego, excavó una zanja alrededor para retener el agua en la tierra. La mujer tenía una gran bomba movida por un molino de viento y lleno de agua, así como una gran cisterna en la casa para usar durante el invierno.
Los Auxiliares aconsejaron a la mujer mantener su puerta fuertemente cerrada para mantener las serpientes fuera de la casa, pues había muchas de ellas alrededor a causa del agua de la casa y la sequía. Dijeron a la mujer qué debía comer, le recomendaron tener siempre alguien en la casa con ella, y ella dijo que lo haría. Los Auxiliares le hablaron sobre su trabajo y ella se mostró muy interesada.
­  Qué bonito debe ser ir a diferentes lugares y ayudar a la gente! ­ dijo.
Mirad, cuando los fieles estudiantes de una Escuela de Misterios trabajan como Auxiliares Invisibles, usan sus conocimientos para ayudar a otros. Ayudando a otros se ayudan a sí mismos porque incrementan el tamaño y la luminosidad de su cuerpo alma y se ganan el derecho a recibir más conocimiento, que deben compartir con otros que estén cualificados para ello.

* * *
Les contaré ahora algunas historias sobre el trabajo de los Auxiliares con los niños: He aquí lo que ocurrió en un pequeño pueblo del oeste hace algunos años: Unos Auxiliares estaban desplazándose por el aire. Miraron hacia abajo y vieron un perro pastor escocés corriendo y siguiendo su trayectoria. El perro percibía a los Auxiliares sobre él, y empezó a ladrar y a saltar hacia ellos. Entonces comenzó a ir hacia atrás, en dirección opuesta, y luego volvía al mismo lugar.
­ Bajemos y veamos qué ocurre ­ dijo uno de los Auxiliares.
Bajaron, y la Auxiliar se subió al lomo del perro y dio un paseo. Estando en sus vehículos superiores, no pesaba nada así que no entorpecía al perro, que tomó su camino.
Corría tan rápido como podía a campo través. Cruzó un estanque y, finalmente, llegó a un lugar donde un niño había caído a un barranco. Los Auxiliares vieron al niño, inconsciente y seriamente magullado.
­ ¡Está muerto! ­ dojo un Auxiliar.
­ No, sólo está inconsciente y gravemente herido ­ replicó su compañera.
Los Auxiliares llevaron al niño a su casa. Le dijeron al perro que fuese a la casa y ellos lo siguieron. El perro corrió atravesando el estanque y galopó por la carretera durante unos cuatro kilómetros, hasta una bonita granja. La casa estaba completamente iluminada. Había dos mujeres allí cuando los Auxiliares y el perro entraron con el chico herido. Una de las das mujeres dijo que el resto de la familia estaba buscando al muchacho y al perro. Después de
que los Auxiliares entraron al joven, una de las mujeres salió y comenzó a tocar la campana de la granja para que la gente regresara. El padre y la madre del muchacho entraron y la
madre dio un grito de dolor cuando vio al chico y dijo:
­ Mi hijo está muerto.
­ No ­ dijo el Auxiliar ­ Se pondrá bien.
El Auxiliar acabó de vendar las heridas del chico y lo metió en la cama.
La madre dijo al Auxiliar que el joven había estado fuera toda la tarde.
El joven pronto recobró la conciencia y pidió comida y agua. Los Auxiliares entonces se ausentaron sin ser notados por la familia, salieron al patio y jugaron con el perro. Uno de los Auxiliares tuvo el recuerdo más encantador de todo esto a la mañana siguiente. Se recordaba sentada sobre el perro.
La Auxiliar corrió alrededor del patio jugando con el feliz perro, que corría en semicírculos y luego venía hasta ella y la miraba a la cara, expectante. Se erguía sobre sus patas listo para correr y agitaba su cola cariñosamente de un lado a otro. El perro podía ver a los Auxiliares y era el compañero más cariñoso imaginable. Sabía que los Auxiliares le habían ayudado a salvar al muchacho, su amado amo.
Este es un caso en el que un animal, el perro, estaba casi individualizado. Este perro había alcanzado un elevado lugar en la evolución y puede que no le sea necesario renacer como animal otra vez. Cuando muera, su espíritu será conducido al Mundo del Deseo y será uno de los pioneros cuando la oleada de vida animal llegue a ser humana.

* * *

He aquí el relato más extraordinario de lo que tuvo lugar un día: Un sábado por la tarde, un Auxiliar estaba acostado echando una siesta. Apenas se durmió, fue a la India, a un lugar en la jungla. Allí vio una familia de tigres constituida por el padre tigre, la madre tigre y el hijo.
El Auxiliar tomó a la cría en sus brazos. Cuando la madre lo vio, le enseñó los dientes.
­ Échate ­ dijo el Auxiliar ­ No causaré daño a tu bebé ­ y ella se echó mansamente y lo observó acariciar al cachorro.
El tigre, entonces, dio unos pocos pasos, gruñendo y enseñando los dientes.
­ Échate ­ dijo el Auxiliar ­ Nadie va a molestar por aquí.
Mientras el Auxiliar sostenía al cachorrito y le rascaba la espalda suavemente, él ronroneaba y se mostraba muy amigable. Entonces levantó la vista y vio sorprendido a un niño de color que se había perdido y deambulaba por la jungla. El Auxiliar llamó al niño y le
hizo señas para que se acercara. El niño vio a los tigres y tembló de miedo, pero finalmente fue hasta el hombre, que lo abrazó y lo sostuvo con un brazo mientras mantenía al tigre con el otro.
Todo ese tiempo, los dos grandes tigres estaban echados tranquilamente allí cerca. El Auxiliar llamó a alguien a distancia, por medio del pensamiento, y le preguntó si podría llevar
consigo a la familia de tigres cuando llevase a su casa al niño extraviado. La Hermana Lega le dijo que, habitualmente, eso no se permitía, pero que podía hacerlo.
El Auxiliar llamó a los tigres y comenzó a caminar por un sendero de la jungla hacia la aldea. Un tigre caminaba a cada lado suyo. Cuando llegó a la aldea, la gente se asustó y empezó a correr en todas direcciones. El Auxiliar los llamó, ellos salieron de su asombro y se  acercaron. El Auxiliar puso al niño sobre el lomo de la tigresa, la cual no puso objeción.
Después de esto, tomó al niño otra vez y lo sostuvo en sus brazos.
El Auxiliar dijo a los nativos que, si ellos fueran amistosos y amables con todo el mundo, las criaturas salvajes de la jungla no les dañarían.
­ Mientras os peleéis entre vosotros y contra otros, estos animales, así como el resto de los animales de la jungla, os atacarán ­ dijo el Auxiliar ­ ¿De quién es este niño?
­ Es mío, pero tengo miedo de ir por él ­ dijo una mujer.
El Auxiliar les dijo a los tigres que se echaran y ellos se comportaron como perros bien adiestrados. La mujer se acercó lentamente al Auxiliar y a la familia de tigres. Estaba pálida y
temblando. Tomó al niño, que parecía encontrarse como en su casa en los brazos del Auxiliar.
Un hombre de la aldea cogió su arma y se preparó para disparar al Auxiliar.
­ Puede disparar al tigre, pero el arma no funcionará ­ le dijo el Auxiliar.
El hombre lo intentó pero no pudo conseguirlo. Esto fue posible porque a las Salamandras, que inician todos los fuegos y explosiones, se les había dicho que se mantuviesen inactivas.
Luego, el Auxiliar se volvió y regresó a la jungla. Los tigres lo siguieron. El Auxiliar los devolvió al lugar donde los había encontrado, dejó en el suelo al cachorro, desapareció y siguió con su trabajo.

* * *
Los Auxiliares Invisibles proporcionan ayuda de muchas maneras. El inspirado artista Gustavo Doré ilustró la Biblia con  extraordinarios dibujos. Uno de ellos se titula El Niño Moisés en el Nilo. Muestra al bebé Moisés en una cesta flotando en el Río Nilo y vigilado por cuatro Auxiliares Invisibles que están en el aire sobre él. Los Auxiliares están parcialmente materializados. Estos Auxiliares fueron los que hicieron que la hija del rey fuera al río y
encontrara al bebé y lo adoptase como a su propio hijo. La imagen muestra que este famoso artista lo sabía todo sobre los Auxiliares Invisibles y su trabajo, y trató de mostrarlo de muchas maneras. La Biblia contiene un gran número de historias sobre gente que pudo ver y oír a Auxiliares Invisibles, Ángeles y Arcángeles.
El historiador judío Flavio Josefo dice muchas cosas interesantes sobre Moisés en su libro Los trabajos de Josefo. En él se nos dice que Amram, el padre de Moisés, un hombre noble, estaba preocupado por su esposa que estaba esperando un niño. Oró a Dios y suplicó Su ayuda, y Dios le dijo muchas cosas alentadoras. Le dijo que su hijo debía ser ocultado de aquellos que querían destruírlo y que, después de ser criado de manera sorprendente, liberaría a su nación de los Egipcios. El padre de Moisés creyó en Dios y siguió las indicaciones de los Seres Elevados; el niño se salvó y, más tarde, llevó a cabo su misión de salvar a los Hebreos
de la esclavitud y de la muerte.
He aquí una historia de cómo un padre y sus hijos fueron rescatados de la muerte en el mar, recientemente. Este hombre vivía en el Sur. Una tarde se llevó a sus tres hijos a dar un paseo en un pequeño bote. Súbitamente, el mar se encrespó y fueron arrastrados hacia alta mar. El padre perdió de vista la costa y remó toda la noche rogando ayuda. Finalmente se le envió socorro y fueron salvados de la muerte. Mediante la Conciencia Jupiteriana a distancia, se mostró a dos Auxiliares lo que estaba ocurriendo a este hombre y a sus tres pequeños.
Cuando los Auxiliares llegaron al lugar, vieron un gran bote de remos medio inundado de agua. El padre trataba desesperadamente de ganar la costa. En un extremo, un chico estaba sentado con el agua hasta las rodillas. En el otro extremo, otro muchacho estaba sentado con la cabeza justo por encima del agua, mientras una jovencita se había deslizado bajo el agua y yacía en el fondo del bote. Un Auxiliar rápidamente se hizo con los dos niños de uno de los extremos del bote y los elevó en el aire. El otro Auxiliar agarró al padre y al otro niño y los llevó hacia la costa, donde fueron puestos a salvo. Ambos Auxiliares recordaban claramente esta escena a la mañana siguiente.

* * *
He aquí la historia de una gente que estaba en urgente necesidad de ayuda y lo que les ocurrió: Hace algunos años, dos Auxiliares iban sobre las Montañas Rocosas cuando vieron a un jovencito bajando una ladera, al lado de un profundo precipicio. También vieron un lobo deslizándose tras el chico. El lobo pretendía saltar sobre él. Uno de los Auxiliares agarró al chico justo cuando el lobo saltó. El lobo fue entonces a por los Auxiliares pero éstos lo hicieron retroceder. Estaba desesperado de hambre y hubiera matado al joven. Los Auxiliares preguntaron al chico de donde venía, pues no había ninguna casa a la vista en varios kilómetros a la redonda.
El chico dijo que su mamá le había enviado a buscar a alguien para que les ayudara. Los Auxiliares le dijeron que les llevase adonde estaba su mamá. Uno de los Auxiliares lo transportó, ya que así podían ir mucho más rápido que caminando. Al rodear una curva vieron un automóvil en la distancia inclinado sobre el borde la carretera. En aquel lugar había un precipicio de unos cuarenta metros. Había dos personas en el coche, suspendidas sobre el precipicio, un hombre y una mujer. El chico quería bajar e ir junto a su hermano que estaba en el coche, pero el Auxiliar dijo a su compañero que lo sujetara para evitar el peligro.
Un Auxiliar miró en torno para ver cuál era la mejor manera de rescatar a aquella gente.
Dijo a la mujer que pasara su bolso a través de la ventana. Luego, le dijo que abriera la puerta cuidadosamente y la pudo salir sin peligro. Esto ocasionó que el coche se deslizara un poco más y ella se desmayó. El Auxiliar dijo al hombre que se pasara con cuidado al asiento trasero y saliese. Él lo hizo y, justamente cuando pisaba sobre el estribo el coche, se precipitó al abismo. El Auxiliar agarró su mano y tiró de él hacia arriba y, de esta manera, los tres
pudieron salvarse. El hombre estaba tan debilitado por la tensión nerviosa que tuvo que tenderse en el suelo para descansar. Los Auxiliares fueron a trabajar sobre la mujer la cual, cuando recobró el conocimiento, se puso histérica y tuvo que ser tranquilizada y convencida de que estaban todos a salvo.
La familia no tenía entonces nada más que dinero y algo de ropa para el chico. No tenían agua ni comida y estaban a kilómetros de la gente más cercana. Los Auxiliares no podían abandonarlos, porque sabían que había lobos por los alrededores. Hacía frío y estaba oscuro.
Un Auxiliar dijo a su compañero que descendiera la montaña y buscara un hombre con automóvil y lo trajera allí.
Después de lo que parecieron ser algunas horas, el Auxiliar regresó con un hombre en automóvil. El hombre quería cobrar a la familia quince dólares por llevarles al pueblo.
­ No, eso es demasiado ­ dijo el Auxiliar ­ Un dólar por cada uno es suficiente.
El hombre se negó a llevarlos en su coche y sacó un arma. El Auxiliar le arrebató el arma y le dijo que se sentara al otro lado del asiento y que el conduciría el coche. Subieron todos al coche y el Auxiliar los condujo hasta el pueblo más cercano, que estaba a cuarenta y seis kilómetros. Allí encontraron un lugar para quedarse hasta la mañana siguiente.
El Auxiliar les dijo que trataran de sacar sus pertenencias de los restos del coche. La mujer estaba tan agotada que estaba al borde del colapso. Aquellas personas olvidaron dar las gracias a los Auxiliares, que en ese momento estaban materializados, o preguntarles quienes eran antes de dejarles, pero el hombre no olvidó pedir su dinero. El padre del chico dio el dinero al Auxiliar y este pagó al hombre, le devolvió su arma y le dijo que no molestase a aquella familia si los veía de nuevo.
Entonces el sujeto se enfureció y atacó al Auxiliar, que tuvo que sacudirle un poco. El hombre lloraba pidiendo misericordia. El valor de los Auxiliares, al no temer su arma, mermó su ánimo. Después de esto, los Auxiliares se desplazaron en su cuerpo de deseos hasta los restos del coche. Luego siguieron con su labor de ayudar a otros.

* * *
Los Auxiliares Invisibles ayudan a todo el mundo, sin tener en cuenta su raza o religión.
Cuando están fuera de sus cuerpos y ayudando a la humanidad lo mejor que pueden, son capaces de entender y hablar cualquier lengua. Hablan el lenguaje del espíritu, que todo el mundo puede entender.
He aquí una historia que ilustra este punto. Un día de Julio, dos Auxiliares encontraron a una niña en Japón y ella les pidió que ayudaran a su mamá, que se había caído y no podía levantarse ni hablarle. Los Auxiliares dijeron a la niña que se diera prisa y les llevara donde estaba su mamá. Ella corrió hacia la casa y los Auxiliares encontraron a su madre en la bañera, inconsciente. Se había resbalado y golpeado la cabeza, cayendo dentro del agua que le llegaba por encima de la barbilla. Si el agua hubiese estado dos centímetros más alta, se hubiera ahogado. Tenía un gran corte en la cabeza.
Los Auxiliares la sacaron de la bañera y la reanimaron. Vendaron su herida y la vistieron con algo de ropa. Le dijeron que su hijita les había llamado y ella se mostró muy agradecida por la ayuda que había recibido. Eran gente bien situada y tenían una hermosa casa. La mujer japonesa invitó a los Auxiliares a tomar un té. Quería saber si ellos vivían en Japón y donde habían aprendido su lengua porque estaba asombrada de que pudieran hablarla tan bien.
Los Auxiliares entonces le explicaron su labor y ella dijo que una vez había asistido a una reunión, en Ceilán, donde se enseñaba lo que los Auxiliar estaban diciendo. Cuando su marido llegó, ella le dijo lo que había ocurrido y él se alteró un poco por todo aquello. Luego agradeció a los Auxiliares su amabilidad para con su familia.

* * *
Consideremos ahora la labor de los Auxiliares Invisibles con los animales.
Una noche, dos Auxiliares se desplazaban por encima de una hembra de oso pardo y su osezno de unos tres meses. Estaban buscando agua. El osito iba cabalgando sobre el lomo de su madre. Cuando los Auxiliares se acercaron, la osa se puso de pie, y el cachorro se deslizó entre sus patas. Los Auxiliares empezaron enseguida a hacer amistad con ellos. Un Auxiliar estaba especialmente interesado en el osezno, que era muy lindo. Los osos vieron un manantial y fueron hacia él; pero la madre no bebía ni permitía beber a su cría porque sentía que algo andaba mal.
Un Auxiliar pensó que el agua estaría envenenada y pidió que se hiciera buena y pura. Su oración fue respondida porque, al momento, dos grandes serpientes de agua se arrastraron
fuera y se marcharon. Entonces, los osos bebieron del manantial. Parecía extraño que la madre osa pudiese decidir que no era seguro beber de la fuente. Si hubiesen bebido, las serpientes de agua seguramente las hubieran atrapado y hubieran muerto.

* * *
Una vez, un Auxiliar fue a Nueva Zelanda. Allí tuvo algunos problemas con los nativos y con algunos policías por haber impedido a algunos de ellos golpear a un animal por diversión.
Los policías querían arrestar al Auxiliar y otros querían pegarle. El Auxiliar les dijo que no le tocaran, porque el protegía a todos los animales que no podían expresarse con palabras así como a la gente indefensa.
­ Agarradlo y metedlo en el foso ­ dijo un hombre.
La gente permitió que la policía lo hiciera. Después que metieron al Auxiliar en un foso en el que había serpientes y cocodrilos, se asomaron a él para ver como moría el Auxiliar, pero los reptiles no le prestaron atención y no intentaron herirle.
Una Hermana Lega de la India entró en el foso. La gente pensó que había saltado dentro.
Los dos Auxiliares jugaron con las serpientes y los cocodrilos, mientras los hombres miraban asombrados. No podían agarrar de nuevo a los Auxiliares porque tenían miedo de bajar al foso. Al rato, los Auxiliares se elevaron, ya que estaban en sus cuerpos de deseos, y la gente huyó.
Dos niños fueron hacia los Auxiliares y la Hermana Lega les tocó en la frente y les dijo que condujeran a su gente hacia asuntos más elevados de la vida. El niño y la niña no eran parientes sino compañeros de juego. Estos niños ayudarán tanto a los animales como a los hombres en su paso por la vida. Son egos avanzados que han estado renaciendo en aquel lugar para ayudar a los nativos. Luego, los Auxiliares fueron a otras islas cercanas y ayudaron a
mucha gente enferma.

* * *
Un viernes por la noche, mientras unos Auxiliares estaban en el lejano Norte donde viven las focas, encontraron una familia de ellas en el agua de la grieta de un iceberg. La masa de hielo se movía hacia el sur y parecía tener unos dos kilómetros de largo. Justo al otro lado del lugar donde estaban las focas había una oquedad donde había algunos peces. Un Auxiliar quería alimentar a las focas, pero no podía atrapar a los peces ni podía poner a las focas donde estaban aquellos.
Un Hermano Lego pasaba por allí y vio cómo estaban las cosas. Dijo que las focas podrían comerse los peces porque estos morirían cuando llegaran a la cálida Corriente del Golfo que viene del Océano Atlántico, mientras que las focas nadarían de regreso. La Auxiliar se fue y regresó con un arpón. Cazó un pez, fue hacia las focas y las persuadió a que salieran. Ellas saltaron fuera del agua hacia ella. Había cuatro focas adultas y dos pequeñas. La Auxiliar
lanzó el pez mientras intentaba atrapar a una de las crías. Lo hizo, pero no pudo retenerla porque era muy escurridiza. La Auxiliar dio a las focas unos pocos peces y ellas empezaron a seguirla. Finalmente, la Auxiliar asió a una pequeña foca y jugó con ella un rato. Iba junto a su madre y luego regresaba con la Auxiliar por su propia voluntad.
La Auxiliar tomó entonces el arpón y horadó un hoyo en el hielo para que los peces pudieran nadar hacia donde estaban las focas y también estas pudieran ir hacia ellos. Al principio, las hambrientas focas comían los peces tan pronto como pasaban a través de la
abertura. El hielo entre las dos oquedades no era muy grueso y no hubo problema para hacer la abertura entre ellas. Los Auxiliares disfrutaron enormemente estando con las focas durante un rato y estas llegaron a mostrarse muy amistosas.

* * *
Una vez dos Auxiliares iban pasando sobre las junglas de África cuando uno de ellos miró hacia abajo y vio a una pantera negra atrapada en una maleza tupida y quejándose lastimosamente. Los Auxiliares bajaron, se materializaron y fueron a ayudarla. La pantera gruñó y se enfureció. Entonces un Auxiliar le dijo:
­ Cálmate, colega, si quieres que te ayudemos debes ser buena. Sólo quiero ayudarte, pero si actúas así te dejaré aquí unos cuantos días más, y el hambre te amansará.
La pantera pareció entender perfectamente y se calmó de tal manera que los Auxiliares pudieron liberarla. Estaba atrapada entre las caderas y herida de tal manera que, cuanto más se esforzaba para liberarse, tanto más se enredaba la maleza alrededor de su cuerpo.
Después de ser liberada, comenzó a lamer las manos de los Auxiliares y luego se quedó por los alrededores, esperando para seguirlos.
­ Joven amiga ­ dijo el Auxiliar ­ es mejor que te vayas y consigas algo de comer, porque aquí tienes enemigos de sobra a quienes gustaría probar tus fuerzas. Si ganasen, harían una buena comida contigo.
Entonces la pantera lamió las manos de los Auxiliares otra vez y se alejó lentamente.

* * *
He aquí otra historia sobre cómo se ayudó un día a un león.
Unos Auxiliares estaban en las junglas de África, donde habían sido enviados para ayudar a un gran león que tenía clavada una espina en su mano delantera izquierda. No podía sacársela, su pata estaba seriamente inflamada y tenía mucho dolor. Estaba echado cuando los Auxiliares caminaron hacia él, pero se incorporó de un salto, se mostró belicoso y rugió sonoramente.
­ Oye, amigo ­ dijo el Auxiliar ­ Venimos a ayudarte y no a buscar pelea. Si no quieres que te ayudemos, podemos irnos.
El león se tranquilizó, gimió y mantuvo su pata en alto, porque no podía apoyarla debido al dolor. Uno de los Auxiliares fue hacia el león y este retrocedió.
­ Escuche, Sr. León ­ dijo el Auxiliar ­ en vez de irse, venga aquí y deme su pata. Seré tan delicado como pueda con usted.
El león miró en torno y luego saltó sobre tres patas hacia el Auxiliar y le dio su pata herida. El Auxiliar la observó y vio al momento que necesitaba algo para abrir el absceso y permitir que saliera el pus. Dijo al otro Auxiliar que buscara una espina afilada, lo que éste
hizo. Entonces el Auxiliar le dijo al león que se echara. Cuando comenzaron a abrir la llaga, el león se enfureció y mordió al hombre.
­ Deja al león sólo o te herirá ­ dijo la Auxiliar.
Había olvidado que estaban fuera de su cuerpo denso y no se les podía herir. El primer Auxiliar le dijo que frotase la cabeza del león mientras él le abría el pie. Así lo hizo ella y, cuando el león se tranquilizó, el Auxiliar extrajo todo el pus y buscó la espina incrustada.
Cuando la encontró, el león rugió porque estaba clavada en un hueso de la mano.
Los Auxiliares tuvieron que hacer un agujero en la carne lo bastante grande para meter dos dedos antes de poder sacar la espina. El Auxiliar no podía materializar su mano y ponerla en
el hueso como podría haber hecho si hubiera sido en la carne. Consiguió sujetar la espina y tirar de ella hacia afuera, mientras el pobre león temblaba y gemía. Uno sostuvo el pie y el otro frotó la herida, que cicatrizó en unos pocos minutos.
Entonces el león lamió su mano, se levantó, la sacudió y rugió como si diera las gracias. El Auxiliar que había sacado la espina dijo al león que tuviera más cuidado. Éste se acercó a la Auxiliar que se ocultaba detrás de su compañero.
­ No va a hacerte daño ­ le dijo él.
El león fue hacia ella, la miró, se irguió sobre sus patas traseras como un enorme perro, luego se echó a sus pies como un gato casero y no quería moverse.
De repente saltó unos ocho metros dando un rugido feroz y empezó a luchar con una gran serpiente. Estaba aún débil y la serpiente pronto lo agotó. Tenía dos anillos de su cuerpo alrededor de él en un momento. Un Auxiliar les dijo que pararan, pero ellos no querían y la Auxiliar se alarmó.
Su compañero pidió al Espíritu de Grupo de la serpiente y al Espíritu de Grupo del león que los detuvieran. Llamó a la serpiente y al león, les dijo que parasen y obedecieron al instante. El Auxiliar entonces los llamó y vinieron. Vio que la serpiente era una gran pitón africana. Su piel había sido seriamente desgarrada por las garras del león y éste había sido mordido en el sitio donde la serpiente le apresó. Los Auxiliares pronto hicieron las paces
entre el león y la serpiente y mandaron a ésta que se fuera. Luego partieron y el león los siguió hasta que desaparecieron.

* * *
He aquí cómo una ballena enferma fue asistida una noche por unos Auxiliares: Se les mostró una ballena en el océano, por medio de la Conciencia Pictórica Jupiteriana, que es algo así como una cinta cinematográfica sobre una pantalla. La ballena estaba jadeando e
intentando expulsar un pez que se le había atravesado en la garganta. Los Auxiliares se apresuraron hacia el lugar y pronto la localizaron. Tenía una cabeza y una boca enormes y lo que parecían ser filas de dientes.
Estaba enferma del estómago, no podía expulsar la comida que la había hecho sentirse mal y su intestino estaba obstruido. Lo peor de todo era que tenía un pez atascado en la garganta.
No lejos de la ballena enferma habían siete u ocho tiburones. Éstos vieron que la ballena estaba enferma y estaban esperando dar buena cuenta de ella, tan pronto como fuese demasiado débil para defenderse.
Los Auxiliares fueron hacia la ballena. Ésta se sumergió y emergió en otro lugar, igual que un niño huyendo del médico después de haberse lastimado. La tímida ballena hizo esto varias veces. Entonces uno de los Auxiliares le advirtió que se parara. La Auxiliar golpeteó su cabeza y la ballena cedió y abrió su boca, y su compañero le sacó el pez. Era un gran pez y sus aletas habían quedado atascadas a cada lado de la garganta de la ballena, que no podía tragarlo ni expulsarlo. Luego, los Auxiliares trabajaron en el estómago e intestinos de la ballena. Esto la hizo sentirse muy bien de nuevo y se puso retozona.
Los tiburones vieron que estaba actuando con naturalidad otra vez, así que se marcharon y la ballena se alejó nadando.

* * *
Ahora le contaré qué ocurrió a un perro de compañía de un muchacho una noche. Unos Auxiliares iban volando y vieron un lindo collie cruzando la calle. Un hombre, con su coche,
atropelló al perro rompiéndole las dos patas delanteras. El hombre miró en torno y no vio a nadie, así que se alejó dejando al perro herido en la carretera.
Una Auxiliar alcanzó el coche e hizo que el hombre regresara. Se materializó sobre el estribo. El hombre estaba demasiado aterrorizado para irse e hizo todo lo que ella le dijo que
hiciera. Durante ese tiempo, el otro Auxiliar había llevado al perro a una zona de césped y lo había dejado allí. El perro estaba aullando.
El Auxiliar contactó con el Espíritu Grupo del perro y le preguntó dónde vivía el dueño de éste. El Espíritu Grupo le dijo que el perro pertenecía a una gente que vivía cuatro casas más abajo en el mismo lado de la calle en la que estaban. El Auxiliar fue a la casa y le habló del perro al propietario, el cual se alteró mucho.
­ ¿Qué hará mi hijo ahora? ­ porque ellos son amigos ­ dijo ­ Siempre dejo salir al perro cada mañana temprano para que pueda correr un rato por los alrededores. Siempre regresa a casa cuando el chico se levanta.
El hombre que había atropellado al perro preguntó qué valor tenía.
­ Pagué ciento cincuenta dólares por él, pero no lo vendería por mil porque he empleado muchos años adiestrándole ­ dijo el propietario.
El Auxiliar llevó al perro al interior de la casa y lo puso en una hamaca en un lado del porche. El muchacho, que se había despertado con el ruido de las voces, bajó. Cuando vio que
el perro estaba herido empezó a llorar y el perro comenzó a aullar. El muchacho se volvió hacia la desconocida mujer y le dijo:
­ Señora, atienda a mi perro para que podamos jugar juntos. Siempre comemos juntos y duerme a los pies de mi cama. Mire, está llorando porque está herido. Usted puede remediar esto y los Ángeles le bendecirán algún día. Mi mamá dice que los Ángeles bendicen a todo el que ayuda a la gente.
La madre del muchacho se mantenía de pie mirando al perro herido.
­ No podemos curarlo ­ dijo ­ Debemos matarle.
­ ¿Se pondrá bien? ­ preguntó el chico.
­ No, morirá, y un hombre se lo llevará ­ contestó su madre.
­ No mamá, espera ­ rogó el chico ­ Pediré a Dios que le haga caminar otra vez. Amado Dios, dijo, cura a mi perro para que podamos jugar. Mamá dice que Tú respondes a la gente que es buena. Seré tan bueno como pueda, pero seguro que seré bueno para mi perro.
¿Harás esto por mí, querido Dios?, ¿lo harás?
Luego se volvió hacia la la Auxiliar y dijo:
­ Ahora, señora, cure a mi perro.
El padre del niño le dijo:
­ Ella no puede hacer eso, aunque pido a Dios que pueda ­ La Auxiliar le dijo al pequeño:
­ Pequeño mío, tu fe hará que el perro se restablezca.
Toda la gente que estaba presente tenía lágrimas en los ojos, porque sus corazones fueron tocados por las súplicas del chico por su perro. La Auxiliar puso una mano sobre el perro y lo frotó con la otra. El otro Auxiliar tomó una pata y colocó los huesos, y la fuerza sanadora de Dios sanó la herida. El perro lamió la mano del Auxiliar, que tomó la otra pata, la sostuvo y quedó sana.
El perro se echó a los pies del Auxiliar como si le mostrara agradecimiento.
­ Que los Ángeles la bendigan ­ dijo el chico feliz ­ Oh, no!, usted es un Ángel, porque veo hermosos colores de brillante dorado, azul y blanco a su alrededor; no, en usted. Mamá, no sé quién es, pero puedo ver a través de ella. ¿Qué es esto?
La Auxiliar estaba tan feliz que levantó al niño en sus brazos y, por un momento, éste se fundió en su aura. Todos los presentes lo vieron y se inclinaron ante la Auxiliar.
­ Sí, Niño, yo soy tu Ángel ­ oyeron que dijo ella. Luego bajó al niño y desapareció.
Los Auxiliares estaban contentos de que se les hubiese permitido curar al perro y hacer feliz al chico y a sus padres.

* * *
Ahora consideraremos cómo se responde a otras oraciones.
Una noche unos Auxiliares Invisibles iban volando, cuando vieron a un hombre caer de un autobús que iba a buena velocidad. El hombre se levantó y corrió detrás del autobús tratando de alcanzarlo, pero tuvo que desistir. Su corbata ondeaba tras él mientras corría.
Los Auxiliares fueron hacia el pobre hombre y éste les dijo lo que le había ocurrido.
Estaba sentado en un asiento trasero y se había desabrochado el cuello de la camisa pero con la corbata aún alrededor de su cuello. La mayoría de la gente en el autobús estaba durmiendo.
El hombre que estaba sentado frente a él le había robado el dinero y el equipaje.
Uno de los Auxiliares preguntó mentalmente si se podía ayudar a este hombre, y se le contestó que sí. Los Auxiliares dejaron al hombre a un lado de la carretera. Alcanzaron el autobús, se subieron, se materializaron y encontraron al ladrón. Vieron que tenía el dinero del otro hombre en una cartera. Los Auxiliares preguntaron si podían ayudar a la víctima a llegar al próximo pueblo donde pararía el autobús para que pudiera recuperar su equipaje y su dinero. Se les dijo que hicieran todo lo que pudieran para ayudar.
Los Auxiliares entonces se apresuraron a volver, tomaron al hombre y lo llevaron a cierto pueblo por el que tenía que pasar el autobús. Cuando éste llegó, el hombre hizo arrestar al ladrón y recobró su dinero y su equipaje.

* * *
Un hombre, en Sudamérica, estaba terriblemente preocupado por la pérdida de unos magníficos robles. Oró a Dios pidiendo ayuda para que se salvaran de ser talados los mejores de sus árboles. Dos Auxiliares fueron enviados a socorrerle. Alcanzaron el lugar rápidamente y se materializaron en lo que parecían cuerpos físicos normales. Luego, fueron donde se encontraba un granjero hablando con un grupo de operarios de teléfonos. Estos hombres habían sido aleccionados para comprar una franja de tierra que atravesaba su hacienda y ofrecían una suma muy pequeña por ella.
La compañía telefónica había planeado forzar al hombre a vender sus derechos sobre la tierra y los árboles. Sabían que el terreno que pretendían tenía quinientos o seiscientos grandes árboles, de los cuales extraerían una excelente y cara madera. Tenían la intención de talar los árboles inmediatamente y habían traído sierras y hachas para poder empezar el trabajo de destrucción enseguida y, luego, poner los postes y cables telefónicos.
El granjero estaba enormemente apenado, porque adoraba aquellos hermosos y grandes árboles y no quería que los talaran. No quería vender la mejor parte de su propiedad, pero el capataz de la cuadrilla intentaba que lo hiciera. Los Auxiliares hicieron detenerse a los hombres y dijeron al estanciero que no aceptara menos de cincuenta mil dólares. También le dijeron que si vendía, estuviese seguro de conservar el derecho de cruzar la franja de terreno;
de otro modo tendría que dar un rodeo de más de dos kilómetros para ir a la otra parte de su hacienda.
El granjero dijo al capataz que no vendería por menos de cincuenta mil dólares. Los hombres se marcharon sabiendo que la compañía telefónica desviaría la línea, ya que no habían podido estafar el valioso bosque a su propietario.
Los Auxiliares examinaron el bosque y se deleitaron con los grandes árboles, que eran algunos de los más hermosos que habían visto en cualquier parte. Dijeron al hacendado que debería conservar la tierra y que poseía un lugar adorable. Antes de que los hombres del teléfono se marcharan, uno de los Auxiliares les dijo que no pasaría mucho tiempo antes de que la gente no necesitara teléfono. Les explicó cómo en la próxima nueva era la gente tendría
clarividencia, audición espiritual y transmisión de pensamiento, por lo que podrían enviar pensamientos a través del aire, que serían recibidos por otras personas, tal como un receptor de radio capta las ondas de sonido del aire.
Entonces el propietario de los grandes árboles preguntó a los Auxiliares quiénes eran y ellos se lo dijeron. Los Auxiliares contactaron con el Espíritu Grupo de algunos de los árboles
y hablaron con él. Este Gran Ser parecía un hombre, pero más sabio y mucho más inteligente.
El Espíritu Grupo de aquellos árboles agradeció a los Auxiliares que hubieran impedido a aquellos hombres derribar innecesariamente los árboles. Dijo que el propietario había amado y cuidado tiernamente los árboles de su bosque y esto ocasionó que creciesen mucho. Dijo también que los árboles valían una fortuna.
El Espíritu Grupo mostró también a los Auxiliares cómo hubiera quedado el lugar si la cuadrilla hubiera conseguido talar los árboles. Formó la más desolada imagen de una tierra desnuda, con muchos tocones de árbol y una línea de postes telefónicos atravesándola con unos pocos cables enlazados entre ellos. Los Auxiliares se estremecieron al pensar en la ruina que hubiese resultado. El Espíritu Grupo bendijo a los Auxiliares por su buena obra. Ambos
Auxiliares recordaron claramente al día siguiente todo lo que había ocurrido y quedaron muy impresionados por lo que habían visto y oído.

* * *
He aquí como sea ayudó una noche a un jovencito: Unos Auxiliares fueron enviados a responder las oraciones de una madre por su niñito, que se había quemado y había estado en un hospital. Mientras estuvo allí, su estado había empeorado por culpa de los médicos y enfermeras. En ese momento la madre iba de camino a casa con él. Los Auxiliares la encontraron en una estación de tren, donde estaban esperando uno que los llevara a casa. El niño tenía muchos dolores. Una Auxiliar materializó su cuerpo, se acercó, vio cuánto estaba sufriendo el niño y preguntó a su madre qué problema tenía el chico.
La madre contestó que se había quemado accidentalmente en la mano, pecho y piernas.
­ Lo llevé al hospital y lo han puesto peor; ahora me lo llevo a casa.
Mientras la madre hablaba, la Auxiliar acariciaba la cabeza del niño que pronto se tranquilizó y se durmió. Un hombre que estaba de pie cerca dijo a la Auxiliar:
­ Su presencia parece tener un efecto tranquilizante para él, porque se ha dormido.
La Auxiliar preguntó cómo se había quemado y cuál fue el tratamiento en el hospital.
Entonces vieron mediante la Conciencia Jupiteriana cómo el niño fue al granero y amontonó un poco de paja, heno, etc. y le prendió fuego. Había sido enviado a limpiar aquel lugar.
Mientras permanecía al lado de la hoguera, su raídas ropas de trabajo se prendieron fuego. Al tratar de apagar el fuego las mangas de su camisa se incendiaron. El joven se aterrorizó y corrió hacia la casa, llamando a su madre. Para ese entonces sus ropas estaban en llamas.
Su madre lo envolvió en una manta y lo llevó al hospital, donde recibió tratamiento. El chico y su madre permanecieron en el hospital una semana. El médico no le proporcionó el tratamiento correcto y las enfermeras no le cambiaban las vendas. Esto hizo que las llagas empeorasen y que él se debilitase. Los ojos de la Auxiliar se llenaron de lágrimas, y el hombre que estaba oyendo dijo:
­ Señora, es usted muy compasiva.
­ Sí ­ contestó ella ­ Con la ayuda de los Seres Elevados le ayudaré.
La Auxiliar pidió a la madre que le retirara las vendas de las manos y brazos, porque ya estaban bien.
­ No, Señora ­ respondió la madre ­ está permitiendo usted que sus sentimientos la dominen.
En ese momento el chico se había despertado.
­ Mamá, me siento bien y no me duele nada. Mira, ya puedo mover mis brazos.
Su madre retiró las vendas y sus brazos y manos estaban suaves y blancos. Su piel había sanado y no presentaba escaras. Toda la gente que se encontraba cerca estaba sorprendida.
­ Señora, ponga sus manos sobre mi cabeza, porque me hace sentir bien y veo personas hermosas cuando cierro mis ojos ­ dijo el chico a la Auxiliar ­ Las personas parecen de oro.
No, parecen como de plata. No, parecen como de oro y plata juntas, y tienen alas pero no las mueven.  Oh, mira!, hay algunos pequeños.
El chico estaba viendo la Región Etérica donde había algunas Hadas y Auxiliares Invisibles.
El tren llegó y los dos Auxiliares pusieron al niño y a su madre dentro. Luego los despidieron y los dejaron muy felices.

* * *
Nuestra siguiente historia es sobre cómo se salvó a una chica, un gato y un pájaro del fuego: Una noche, dos Auxiliares fueron a un incendio, miraron a través de una puerta de cristal y vieron a una chica de unos doce años, cuyas ropas estaban en llamas. Estaba
intentando salir, pero el fuego la rodeaba. Nadie iría a rescatarla y los bomberos no habían llegado. Un Auxiliar preguntó si podía salvarla y se le dijo que lo hiciera. El Auxiliar atravesó
directamente la pared y dijo a las Salamandras que dejaran a la chica, y las llamas desaparecieron. El Auxiliar abrió la puerta, sacó a la chica afuera y un hombre la metió en un automóvil y se la llevó al hospital.
El Auxiliar regresó al interior de la casa y recató al padre y a la madre. Antes de que la madre perdiese la conciencia, dijo:
­ Salve a mi hija, a su gato y a su pájaro que están en el cuarto trastero.
En ese momento el tejado estaba derrumbándose pero el Auxiliar encontró al gato en el suelo. Estaba aterrorizado porque tenía el paso cortado. El Auxiliar lo llamó, el gato vino y pudo agarrarlo. Luego el Auxiliar tomó al canario. Después de esto, saltó por la ventana y dejó al gato y al pájaro al lado del padre y de la madre. Luego los Auxiliares los dejaron y se fueron al hospital a ver a la joven.
Estaba en la sala de observación cuando los Auxiliares entraron. Señaló al hombre y dijo:
­ El me salvó.
­ Sí, niña, te salvé y también te curaré ­ prometió él.
­ Estoy tan mal ­ dijo la chica débilmente.
El Auxiliar oyó al médico decir que la joven moriría.
­ Está demasiado bien para morir ­ dijo el Auxiliar.
Levantó a la joven, expandió su aura y pidió poder sanarla.
La enfermera y el médico retrocedieron asombrados. El Auxiliar pasó la chica a la Auxiliar. Ella expandió su aura y oró para que la joven fuera sanada. Cuando la soltó, la joven estaba bien, feliz y sonriendo.

* * *

del libro LA LABOR DE LOS AUXILIARES INVISIBLES
por Amber M. Tuttle
traducción de Manuel Padrón

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