humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

*
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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martes, 20 de noviembre de 2012

VISIÓN Y PERCEPCIÓN ESPIRITUAL - INSTRUCCION XI




INSTRUCCION XI

VISIÓN Y PERCEPCIÓN ESPIRITUAL

Cuando hablamos de la visión espiritual no estamos hablando simbólicamente, o de un
algo vago, como un éxtasis o cosa semejante, sino de una facultad definida tan real como
la vista física y tan necesaria para percibir los mundos espirituales y para percibir en
verdad las condiciones suprafísicas como la vista física es indispensable para obtener
una percepción inteligente de las cosas físicas.

La visión espiritual de que hablamos no debe ser confundida con la clarividencia que se
desarrolla en los círculos espiritistas. Esta última depende de un estado negativo de la
mente en el que los mundos internos se reflejan, así como un paisaje se refleja en un
espejo. Ese método puede dar visión, pero la percepción sobre la cosa vista no existe en
el clarividente negativo, así como tampoco existe en el espejo, pues se encontraría en
situación análoga a la de un hombre atado a un caballo, sin riendas ni freno, que la de
acá para allá, a voluntad del animal. Esa facultad es una maldición. El clarividente
debidamente desarrollado no está ligado, puede ver o no, como quiera, tiene las riendas
de su caballo: él es dueño de su facultad y ésta su esclava.
Ciertas fases negativas de clarividencia también se desarrollan tomando drogas, mirando
en cristales, etc. En todos esos casos la facultad es un peligro y un perjuicio, pues no
está dominada por el Espíritu. las drogas tienen un efecto horriblemente destructor sobre
los vehículos humanos. Pero el más peligroso de todos los ejercicios es el emplear
prácticas respiratorias sin discreción. Muchos hombres se encuentran hoy en los
manicomios o han muerto debido a haber puesto en práctica ejercicios respiratorios de
desarrollo en clases dirigidas por personas tan ignorantes como ellos mismos. Los
ejercicios respiratorios, cuando son necesarios, jamás se dan en clases, porque cada
discípulo está diferentemente constituído que cada uno de los demás, y por consiguiente
necesita ejercicios individuales, y ejercicios mentales diferentes también para acompañar
a aquéllos. únicamente mediante instrucciones individuales dadas por un instructor
competente se puede desarrollar la vista y la percepción espiritual con seguridad. Estas
advertencias se aplican únicamente a los ejercicios respiratorios como medios de
desarrollo oculto y no a los ejercicios de cultura física, que son excelentes cuando se
practican con moderación. Entonces surge la pregunta: ¿cómo se puede encontrar un
verdadero instructor y cómo puede distinguírsele de un charlatán? Esta es una cuestión
importantísima, porque cuando el aspirante ha encontrado tal maestro, está ya en
seguridad y se le resguardará contra la gran mayoría de los peligros que acechan a los
que, por ignorancia o por egoísmo, buscan su propio camino persiguiendo poderes
espirituales sin desarrollar su fibra moral.

Es una verdad axiomática que a los hombres se les conoce "por sus frutos" y como que el
maestro esotérico exige a su discípulo desinterés de motivos, es bien claro que el
instructor debe poseer ese atributo en grado mayor aún. Así pues si un hombre dice que
es un instructor y ofrece sus conocimientos a tanto la lección, muestra con eso que está
muy por debajo del desinterés que pida a sus discípulos. Decir que necesita dinero para
vivir o dar excusas semejantes para cobrar por sus enseñanzas son todos sofismas.

Las
leyes cósmicas cuidan de todos aquéllos que trabajan con ellas, y cualquier enseñanza
que se ofrezca sobre una base comercial no es conocimiento superior, pues éste no se
vende por la menor consideración material, pues en todos los casos llega al que lo recibe
como un derecho, como resultado del mérito, y aunque el verdadero instructor no deseara
instruir a determinada persona, se vería obligado por la Ley de Consecuencia a darle las
instrucciones cuando fuera necesario. Sin embargo tal actitud sería inconcebible, porque
los Hermanos Mayores reciben una gran alegría al ver a uno que empieza a caminar por
el sendero que conduce a la vida eterna. Pero por otro lado, por deseosos que estén, no
pueden revelar sus secretos a nadie antes de que haya probado su firmeza y su
desinterés, pues sólo así podrá convertirse en seguro custodio de inmensos poderes para
el bien o para el mal. Si permitimos que nuestras pasiones corran desenfrenadas, si la
avaricia o la vanidad son los resortes de nuestras acciones obstaculizamos en vez de
ayudar el progreso de los demás, y hasta que hayamos aprendido a usar rectamente los
poderes que tenemos, no estaríamos en condiciones de hacer el trabajo mayor que se
exige a los que han sido ayudados por los Hermanos Mayores en el desarrollo de su
visión espiritual y para conseguir la percepción espiritual, que es lo que da valor a aquella
facultad como factor de la evolución.

Por lo tanto, el "Sendero de la Preparación" precede al "Camino de la Iniciación".

La
persistencia, la devoción, la observación y el discernimiento son medios de realización,
como que esas cualidades sensibilizan al cuerpo vital. Mediante la persistencia y la
devoción los éteres químico y vital se capacitan para cuidar de las funciones vitales del
cuerpo durante el sueño. Y se produce una desconexión entre estos dos éteres y los dos
superiores: el luminoso y el reflector. Cuando los dos últimos se han espiritualizado
suficientemente mediante la observación y el discernimiento, una simple fórmula
suministrada por el Instructor permite al discípulo llevarse esos éteres junto con sus
vehículos superiores a voluntad. De esta suerte se encuentra entonces equipado con un
vehículo de percepción y memoria. Cualquier conocimiento que posea del mundo material
puede utilizarlo entonces en los dominios espirituales o puede retrotraer al cerebro físico
la memoria de las experiencias obtenidas fuera de su cuerpo denso. El cuerpo etérico es
necesario para funcionar fuera del cuerpo denso con plena conciencia del Mundo Físico y
del Mundo del Deseo a la vez, porque el cuerpo de deseos no está organizado todavía, y
si el cuerpo vital no abandonara sus impresiones en el cuerpo de deseos, al morir no
podríamos tener conciencia en el Mundo del Deseo, durante la Existencia post-mortem.

Los ejercicios respiratorios no producen esa desconexión, sino que tienden a desconectar
el cuerpo vital del denso. Y de esta manera, en algunos casos, las conexiones entre los
centros de los sentidos etéricos y las células cerebrales se rompen y deforman dando por
resultado la locura. En otros casos la desconexión se verifica entre los éteres vital y
químico, y como el éter de vida es el material cimentador de la asimilación, y el conductor
especial para la especialización de la energía solar, esa ruptura produce la consunción.

Es sólo mediante los ejercicios apropiados que se verifica la desconexión requerida.
Cuando la pureza de vida ha llevado la fuerza sexual generada por el éter de vida y aun
no usada, al corazón esa fuerza sirve para mantener la limitada circulación sanguínea
necesaria durante el sueño. De esta manera las funciones físicas y el desarrollo espiritual
corren parejos siguiendo líneas armoniosas.

Ahí tenemos pues la razón del voto de celibato que hacen los que se dedican
completamente a la vida superior. No es necesario que el principiante se convierta en un
asceta; la castidad absoluta es sólo para los pocos. Actualmente, la unión sexual es el
método de procreación. No hay otra forma de suministrar cuerpos a los Egos que quieren
renacer, y es un deber de todo el que es sano mental, moral y físicamente, el facilitar un
vehículo y un ambiente apropiado a los muchos espíritus que quieren renacer, según sus
medios y oportunidades lo permitan. Deberíamos realizar el acto de la procreación como
un sacramento; no para gratificar los sentidos, sino con el espíritu de oración. 1,a fuerza
sexual se requiere muy pocas veces en la vida de cualquier persona para la generación;
el resto es legítimamente aprovechada para el propio perfeccionamiento.
El discernimiento es la facultad que nos permite distinguir entre lo esencial y lo sin
importancia, separando la realidad de la ilusión y lo duradero de lo efímero. En la vida
corriente solemos pensar que el cuerpo es nosotros mismos. El discernimiento nos
enseña que somos espíritus y que nuestros cuerpos no son más que prisiones
temporales; instrumentos a nuestra disposición. El carpintero emplea martillos y
serruchos, que son herramientas utilísimas, pero nunca se le ocurre creer que él sea una
herramienta. Tampoco debemos nosotros identificarnos con el cuerpo, sino aprender a
discernir, considerándolo como un servidor valioso, siempre que obedezca fielmente a
nuestras órdenes. Cuando le consideremos así veremos que podremos hacer fácilmente
muchas cosas que antes nos eran imposibles. El discernimiento genera el alma
intelectual y da al hombre el primer impulso hacia la vida superior.

La observación es el empleo de los sentidos como medio de obtener informaciones
respecto a los fenómenos que ocurren en torno nuestro. La observación y la acción
generan el alma consciente. Es de la mayor importancia para nuestro desarrollo el que
observemos todo cuanto hay en torno nuestro correctamente, pues de otra manera las
imágenes de nuestra memoria consciente no coincidirían con los recuerdos automáticos
subconscientes. El ritmo y la armonía del cuerpo denso se perturban proporcionalmente a
las inexactitudes de nuestras observaciones durante el día. Nuestras actividades durante
el sueño restauran parcialmente la armonía; pero la lucha de vibraciones día tras día y
año tras año es una de las causas que gradualmente destruyen y endurecen nuestro
organismo hasta hacerlo inapropiado para su empleo, por el espíritu, el cual tiene que
abandonarlo y buscar nuevas oportunidades de crecimiento en un cuerpo nuevo y mejor.

En proporción directa a la exactitud con que aprendamos a observar obtendremos salud y
longevidad, también necesitaremos menos reposo y menos sueño. Esto último es un
punto importantísimo, como se verá.

La devoción por elevados ideales subyuga los instintos animales y genera y desarrolla el
alma emocional. El cultivo de la devoción es esencial. Para algunas personas esta es la
línea de menor resistencia, así son aptos para convertirse en místicos soñadores.

Las
energías del cuerpo de deseos se expresan entonces en las formas de entusiasmo y
éxtasis religiosos. Hay otros que desarrollan anormalmente la facultad del discernimiento,
lo que los conduce a lo largo de líneas fríamente intelectuales o a la especulación
metafísica. En ambos casos hay desequilibrio: es peligroso. El místico soñador, por estar
dominado por la emoción, puede ser juguete de toda suerte de ilusiones. Al ocultista
intelectual nunca podrá pasarle eso, pero muchos terminan en la magia negra si
persiguen el sendero del conocimiento por el conocimiento y no para poder servir.

El
único medio seguro es desarrollar a la vez la cabeza y el corazón.
El ocultista se desarrolla a lo largo de líneas intelectuales, busca la verdad por la
observación y el discernimiento. Observa y razona todo lo que ve. De esta manera
obtiene el conocimiento, San Pablo, empero, dice: "el conocimiento hincha pero el amor
construye", y antes de que el conocimiento pueda ser utilizable en el desarrollo espiritual
hay que aprender a sentirlo, pues en caso contrario no se puede vivirlo. Cuando haya
hecho ésto es místico y ocultista a la vez.

El místico desarrolla particularmente la devoción. Siente la verdad sin necesidad de
razonar. Sabe, pero no puede dar razones sobre su fe ni dar explicaciones que puedan
ayudar a los demás. Es, pues, necesario que desarrolle el lado intelectual de su
naturaleza a fin de que pueda prestar la mayor utilidad posible en el mejoramiento y
perfeccionamiento de la humanidad. Entonces el intelecto obra como regulador de las
emociones y la devoción guía con seguridad al intelecto. Si vamos por una línea u otra
exclusivamente, tendremos que tomar la otra en el futuro para poder así desarrollarnos
armónicamente. Es mejor, por lo tanto, tratar de desarrollar ahora la facultad que nos
falte. En esa forma haremos progresos rapidísimos hacia la meta final con perfecta
seguridad.

La claridad y nitidez de una fotografía dependen de como hayan sido enfocados los
lentes por el fotógrafo. Una vez puesta ya quedará enfocada. Si la máquina tuviera vida y
voluntad propias, si pudiera cambiar su dirección y su foco, las imágenes saldrían
borrosas. La mente se encuentra en ese caso, mariposea sin objeto literalmente, como si
estuviera atacada del baile de San Vito, Y resiste toda imposición terriblemente.

Pero
puede y debe ser dominada y la persistencia es la clave para ello. En proporción directa
al apaciguamiento de la mente puede reflejarse el Espíritu en el triple cuerpo según el
mismo principio que hace que el Sol se refleje bien en un mar sereno, pero si éste
estuviera agitado por las olas turbulentas, los rayos del Sol no podrían reflejarse de
verdad.

El cuerpo vital es como un espejo, o más bien, como una película o film de un
cinematógrafo; refleja igualmente el mundo sin estar de acuerdo con nuestra facultad de
observación y las ideas que brotan del espíritu interno de acuerdo con la claridad y el
ejercitamiento de la mente. La devoción y el discernimiento o en otras palabras, la
emoción y el entendimiento, deciden nuestra actitud sobre esas imágenes y el equilibrio
entre ambos conduce al desarrollo completo. Cuando han llegado a cierto punto de
desarrollo inevitablemente producen un proceso de purificación. El hombre comprende
que para alcanzar la meta debe dejar a u lado todo cuanto obstaculice la rueda del
progreso. A todo buen mecánico le agradan las buenas herramientas y trata de
conservarlas en perfecto estado, pues sabe de cuanta utilidad le son en sus trabajos.
Nuestros cuerpos son las herramientas del espíritu y en proporción a lo obstaculizadas
que se encuentren impedirán también su manifestación. El discernimiento nos enseña
qué es lo que obstaculiza y la devoción a la vida superior nos ayuda a eliminar los hábitos
o rasgos de carácter no deseables, sobreponiéndonos al deseo.
La carne, que se obtiene a costa de la vida y sufrimientos de otros seres, la que está
impregnada por sus deseos y pasiones, además de encontrarse en estado de
disgregamiento, no es un alimento puro; ningún verdadero aspirante a los poderes
superiores debería elegir semejante alimento para su cuerpo. Debe estudiar lo necesario
para satisfacer las necesidades de su cuerpo con alimentos puros. Comprenderá la
importancia de mantener su cerebro despejado para que su conciencia de vigilia esté
siempre del todo abierta a la influencia espiritual, y dejará de usar el tabaco y el alcohol
que estimulan al cerebro y lo adormecen. La "moderación" es un equívoco respecto al
empleo del alcohol. Todo empleo del alcohol es excesivo y desastroso para la conquista
de lo espiritual.
La ira, la pérdida del propio dominio es también perjudicial para el desarrollo interno, al
par que disipa la energía en enorme escala, energía que podría ser empleada
provechosamente, y que en vez envenena al cuerpo, lo destruye y obstaculiza
enormemente al desarrollo espiritual.
Los pensamientos de crítica igualmente nos perjudican y el aspirante debe abstenerse de
ellos todo cuanto le sea posible. El discernimiento nos enseña impersonalmente lo que es
bueno y lo que es malo, pero no nos produce el menor sentimiento sobre ello, y esto es
un punto muy importante. El examen de un hecho, de una idea o de un objeto, decidiendo
respecto a su valor es necesario y no debe suprimirse, pero los pensamientos hirientes
deben evitarse pues determinan pensamientos-forma que cuando salen al exterior
obstruyen e impiden el flujo de los buenos pensamientos que radian constantemente de
los Hermanos Mayores y que son atraídos por todos los hombres buenos.
En el sendero de la preparación se dan al aspirante dos ejercicios específicos.

Ambos
conducen al desarrollo de la visión y de la percepción espirituales. El uno lleva por una
vía directa y agradará más al ocultista intelectual, pero es de gran valor para el místico,
porque le desarrollará la cualidad que más le falta la "razón". Ese ejercicio se llama
concentración y produce "poder mental". El otro produce un resultado similar de una
manera armoniosa. Agradará más al místico, pero es indispensable al ocultista
intelectual, porque le dará el sentimiento de la verdad que está más allá de su razón. Ese
ejercicio denominase retrospección y desarrolla el "poder de devoción". Y ambos son
necesarios para asegurarse un desenvolvimiento armónico y completo.

La filosofía de la adquisición de la visión y percepción espiritual es obligar al cuerpo de
deseos a realizar el mismo trabajo dentro del cuerpo denso, mientras éste está
completamente despierto, positivo y consciente, como cuando aquél está fuera durante el
sueño o en el estado post-mortem.

Hay ciertas corrientes en el cuerpo de deseos de todos. Son fuertes, bien definidas y
forman siete grandes vórtices en los clarividentes, pero son débiles, discontínuas y sin
vórtices en el hombre ordinario que no puede "ver". El desarrollo de esas corrientes y de
los vórtices conduce a la visión espiritual. Durante el día, mientras estamos embarcados
en nuestros asuntos materiales esas corrientes permanecen adormecidas; pero tan
pronto como el hombre sale en el cuerpo de deseos durante el sueño y comienza el
trabajo de restauración en la forma descrita en la Instrucción IV, esas corrientes reviven,
se forman los vórtices y fulguran, por que el cuerpo de deseos está en su elemento
nativo, libre del obstaculizador del cuerpo denso, material.
El tiempo que necesita el cuerpo de deseos para restaurar y restablecer, el ritmo de los
cuerpos vital y denso depende de la manera en que hayamos empleado el cuerpo denso
durante el día. Si lo hemos hecho agitarse, las inarmonías se producirán en mayor
cantidad y el cuerpo de deseos necesitará emplear la mayor parte de la noche para
restaurar la armonía y el ritmo. De este modo está el hombre ligado a su cuerpo día y
noche, Pero cuando aprende a descansar en la acción, domina sus energías durante el
día, y cesa de malgastarla en palabras o actos innecesarios; comienza a dominar su
genio, a impedir las inarmonía en sus observaciones, y entonces el cuerpo de deseos no
necesitará trabajar durante toda la noche para restaurar al cuerpo denso. Parte de la
noche podrá entonces emplearse para trabajar fuera. Si los centros de los sentidos del
cuerpo de deseos están suficientemente desarrollados, como suelen estarlo en la
mayoría de los hombres inteligentes, el hombre puede estirar el cable y viajar en el
Mundo del Deseo. Entonces ve y oye allí cosas que generalmente no recordará hasta que
se haya efectuado la desconexión entre las partes superior e inferior del cuerpo vital,
según ya se explicó.

Vemos, pues, la gran importancia de la observación correcta, de la devoción a elevados
ideales, de la alimentación pura, etc. Todo ello tiende a armonizar las vibraciones internas
y externas. El tiempo necesario para la restauración se acortará en proporción directa a la
realización de esas cualidades, y por lo tanto tendremos más tiempo libre para trabajar en
el Mundo del Deseo.

EL EJERCICIO VESPERTINO

El ejercicio vespertino, la retrospección es de mayor eficacia que cualquier otro método
para que el aspirante avance en el sendero de la realización. Tiene tan gran efecto que le
permite a uno aprender ahora, no ya las lecciones de esta vida, sino también lecciones
ordinariamente reservadas para las vidas futuras.

Después de acostarse por la noche, se relaja el cuerpo y el aspirante comienza a
examinar los sucesos del día en orden invertido, empezando por los sucesos de la noche,
siguiendo con los de la tarde, del mediodía y de la mañana. Debe tratar de imaginarse
cada escena con la mayor fidelidad posible, tratar de reproducir ante su ojo mental todo
cuanto tuvo lugar en cada escena, con el objeto de juzgar sus actos y comprobar si sus
palabras significaban lo que él quería o si dieron impresiones falsas, si exageró o se
reprimió al relatar experiencias a los otros. Debe examinar su actitud moral en relación
con cada escena. En las comidas: ¿comió para vivir o vivió para comer? ¿o lo hizo para
gratificar su paladar? Debe juzgarse a sí mismo criticándose si así lo merece y
alabándose si lo hecho fuera digno de elogio.

Los probacionistas encuentran a veces difícil permanecer despiertos hasta que hayan
acabado el ejercicio. En tales casos puede permitirse el que se sienten en el lecho, hasta
que les sea posible ,seguir el método ordinario.

El valor de la retrospección es enorme, inmenso, más allá de todo lo imaginable. En
primer lugar, nosotros realizamos el trabajo de restauración y armonización
conscientemente y en menos tiempo de lo que el cuerpo de deseos precisaría para
hacerlo durante el sueño, quedando así una mayor porción de la noche aprovechable
para trabajar fuera. En segundo lugar se vive en el Purgatorio y el Primer Cielo cada
noche disolviendo en el Espíritu el sentimiento de rectitud, como esencia de las
experiencias del día. De esta manera se elude al Purgatorio después de la muerte y
también se ahorra el tiempo que se gasta en el Primer Cielo, y por último (pero no menos
importante) habiendo extraído día por día la esencia de sus experiencias que producen el
crecimiento anímico, y habiendo disuelto aquella esencia en el Espíritu, está viviendo en
una actitud mental y desarrollándose a lo largo de líneas que estaban reservadas para
vidas futuras. Realizando fielmente ese ejercicio expulsamos diariamente los sucesos
desagradables de nuestra memoria subconsciente así que nuestros pecados quedan
borrados y nuestras auras comienzan a brillar con el oro espiritual extraído mediante la
retrospección de las experiencias de cada día, y en esa forma atraemos sobre nosotros la
atención Maestro.

"Los puros verán a Dios" dijo Cristo, y el instructor abrirá prontamente nuestros ojos
cuando estemos preparados para entrar en el "Templo del Saber", el Mundo del Deseo,
donde obtendremos nuestras primeras experiencias de vida consciente sin el cuerpo
denso.

EL EJERCICIO MATINAL

La concentración, el segundo ejercicio, se realiza por la mañana apenas se despierta el
aspirante. No hay necesidad de levantarse ni de ejecutar ningún otro acto innecesario. Si
el cuerpo se siente confortable, debe inmediatamente laxarlo y comenzarse a concentrar.
Esto es muy importante porque como el Espíritu acaba recien de venir del Mundo del
Deseo en el momento de despertarse, entonces puede obtenerse contacto consciente
con ese, mundo con mucha mayor facilidad que en cualquier otro momento del día.

Si el cuerpo no está confortable el aspirante debe levantarse para librarse de lo que le
incomode en su ejercicio, pero con esa demora se pierde buena parte su eficacia.
En la Instrucción IV dijimos que durante el sueño las corrientes del cuerpo de deseos
fluyen y sus vórtices se mueven con enorme rapidez. Pero tan pronto como entra en el
cuerpo denso sus corrientes y vórtices casi se paran y detienen por la materia densa y
por las corrientes nerviosas del cuerpo vital que traen y llevan mensajes de y hacia el
cerebro. El objeto de este ejercicio es calmar al cuerpo denso hasta el mismo grado de
inercia en insensibilidad que se adquiere durante el sueño, pero manteniendo el espíritu
dentro perfectamente despierto, alerta y consciente. De esta manera nos ponemos en
condiciones tales que los órganos de los sentidos del cuerpo de deseos puedan
comenzar a girar dentro cuerpo denso.
Concentración es una palabra enigmática para los muchos y sólo significa algo para los
pocos, así que trataremos de dilucidar su significado. El diccionario da varias definiciones
aplicables a nuestra idea. Una dice: "fluir hacia un centro", química, dice: "reducir algo a
su extrema pureza y fuerza sacando todas las impurezas". Aplicando a nuestro problema
una de las mencionadas definiciones, veremos que si dirigimos nuestros pensamientos
hacia un centro, un punto, aumentamos su poder, así como el poder de los rayos solares
se aumentan cuando se enfocan en un punto por medio de un vidrio de aumento.
Eliminando de nuestra mente, en ese entonces, todos los demás asuntos , todo nuestro
poder mental es aprovechable para la realización del objeto o para la resolución del
problema sobre el que estemos concentrados. Y llegaremos a absorbemos tanto en
nuestro asunto que si se disparara un cañón sobre nuestras cabezas no lo oiríamos. Hay
personas que pueden quedarse tan absortas con un libro que no tienen conciencia de
nada más y el aspirante a la visión espiritual debe adquirir la facultad de absorberse en la
idea sobre la que está concentrado, de manera que pueda impedir la entrada del mundo
de los sentidos en su conciencia y prestar toda su atención al mundo espiritual. Cuando
aprende a hacerlo así, verá el lado espiritual de un objeto o idea iluminado por la luz
espiritual y de esta manera obtendrá el conocimiento de la naturaleza íntima de las cosas,
conocimiento con el que no ha soñado siquiera el hombre de mundo.

Cuando ha llegado a ese punto de abstracción, los centros de los sentidos del cuerpo de
deseos comienzan a girar lentamente dentro del cuerpo denso, y poco a poco se irán
haciendo sitio por sí mismos. Esto se irá haciendo con el tiempo más y más definido y se
necesitarán cada vez menos esfuerzos para producir tal estado. El asunto de la
concentración puede ser un dulce y elevado ideal pero preferiblemente debiera ser de
naturaleza tal que saque al aspirante de las cosas ordinarias y lo lleve más allá del tiempo
y del espacio; no hay quizás mejor fórmula que los primeros cinco versículos del
Evangelio de San Juan. Tomándolos como base, sentencia por sentencia, una mañana
tras otra, a su debido tiempo darán al aspirante una percepción admirable del principio de
nuestro universo y del mérito de la creación; una percepción que está más allá de cuanto
podamos aprender en los libros.

Después de algún tiempo, el aspirante ha aprendido a mantener ante sí sin vacilaciones,
durante aproximadamente cinco minutos, la idea sobre la cual está concentrado, puede
tratar de arrojarla de improviso fuera de la mente y dejar ésta en blanco. No se piense en
nada, espérese simplemente a ver si entra algo en el vacío. Cuando el aspirante ha
llegado ese punto, puede querer que tal o cual cosa se presente ante él. Y ésta vendrá y
entonces él podrá investigarla y examinarla.

El punto esencial, sin embargo, es que siguiendo las mencionadas instrucciones el
aspirante se va purificando a sí mismo y su aura comienza a brillar, lo que infaliblemente
atraerá hacia la atención del Maestro, quien prestará la ayuda necesaria para dar el
próximo paso de desarrollo cuando llegue el momento. Aun cuando pasen meses o años
sin producir ningún resultado visible, estemos seguros de que nos hemos esforzado en
vano, y de que los Grandes Instructores están viendo y apreciando nuestros esfuerzos.
Están tan deseosos de ayudarnos como nosotros de trabajar. Pero pueden ver que hay
ciertas razones que impidan que nosotros emprendamos ese trabajo por la humanidad en
esta vida o en ese entonces. Pero tan pronto como las condiciones obstaculizantes pasen
seremos admitidos en la luz desde la cual podremos ver por nosotros mismos.

Una antigua leyenda dice: "el que busca tesoros debe hacerlo en la calma de la noche y
en perfecto silencio; hablar una palabra antes de haber encontrado el tesoro, lo hará
desaparecer". Esta es una parábola mística que tiene referencia a la adquisición de
iluminación espiritual. Si charlamos o contamos a otros las experiencias de nuestros
momentos de concentración, las perdemos, pues no pueden soportar expresiones
verbales y se disolverán en la nada, hasta que por medio de la meditación hayamos
extraído de ellas un conocimiento completo sobre las leyes cósmicas subyacentes.
Entonces la experiencia en sí misma no se tendrá en cuenta, porque se verá que no era
más que la cáscara que ocultaba la nuez. La ley es de valor universal, y esto se hace
evidente enseguida, porque explica los hechos de la vida y nos enseña a aprovechamos
de determinadas condiciones así como evitar otras, la ley puede comunicarse libremente
de acuerdo con la discreción de su descubridor para beneficio de la humanidad.

La
experiencia que revelaba la ley aparecerá entonces en su verdadera luz como una cosa
pasajera que no merece tenerse en cuenta. Por lo tanto el aspirante debe mirar todo
cuanto le ocurre durante la concentración como sagrado y debe guardarlo estrictamente
para sí mismo.

Finalmente guardémonos de mirar esos ejercicios como tarea fastidiosa, y estimemoslos
en su verdadero valor, pues son nuestros privilegios más elevados. Únicamente cuando
se consideran así podemos hacerles justicia y recoger todo el beneficio que ellos pueden
darnos.

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En la Fraternidad Rosacruz, los Hermanos Mayores, distinguen tres clases.
Primera, los Estudiantes, o sean aquellos que simplemente están estudiando su filosofía.

Hay muchas personas, de varias denominaciones, que entran en instituciones educativas,
tales como las de Harvard o Yale, y estudian allí mitología, psicología o religión
comparada sin los prejuicios inherentes a su afiliación religiosa. Los estudiantes pueden
inscribirse en la Fraternidad Rosacruz bajo la misma base. Cualquiera puede ser
aceptado siempre que no sea hipnotizador, o medium, quiromántico o astrólogo
profesional.
Segunda , los Probacionistas, quienes son estudiantes que aspiran al conocimiento
directo preparándose para el servicio. A estos últimos el secretario general les
suministrará una fórmula en la que, el aspirante promete ante sí mismo el realizar
fielmente los dos ejercicios y llevar una nota diaria de su realización, enviándola
mensualmente a la Sede Central.

El término de prueba es por lo menos de cinco años y tiene por objeto comprobar la
aptitud y persistencia del aspirante y darle una oportunidad para purificarse a sí mismo
antes de poner en práctica los métodos más directos de ejercitamiento correspondientes
al discipulado. Ese informe mensual tiene también por objeto ayudar al aspirante en la
realización de sus ejercicios. Es muy humano el tratar de hacer las cosas bien cuando
se sabe que hay que mostrarlas, y el aspirante tratará entonces de hacer sus ejercicios lo
mejor posible, sabiendo que su trabajo será inspeccionado.

Cuando el estudiante de las enseñanzas Rosacruces, por la menos durante dos años se
ha compenetrado de las verdades contenidas en ellas, de manera que está en
condiciones de cortar su conexión con las demás órdenes religiosas u ocultistas --excepto
las iglesias cristianas o las órdenes fraternales- puede asumir la obligación que lo admite
en el grado de Probacionista.

No queremos insinuar, en manera alguna, por la cláusula antedicha que las demás
escuelas de ocultisrno no sirvan -lejos de ello--, muchos caminos conducen a Roma, pero
llegaremos a ella con menos esfuerzo si seguimos un sólo camino que si zigzaguearnos
de un sendero a otro. Nuestro tiempo y energía están limitados en primer término, y lo
están aún más por los deberes sociales o de familia, que no podemos descuidar para
entregarnos a nuestro propio desarrollo. Con objeto de conservar esa pequeña energía
que podemos emplear legítimamente para nosotros mismos, y a fin de no malgastar los
pocos momentos, los Guías insisten en que hay que renunciar a las demás órdenes.
El mundo es un agregado de oportunidades, pero para que podamos aprovechar algunas
de ellas es necesario que seamos capaces en determinada línea de esfuerzos. El
desarrollo de nuestros poderes espirituales nos permitirá ayudar o perjudicar a nuestros
hermanos más débiles, y sólo se justifica cuando la eficiencia en el servicio de la
humanidad es su objeto.

El método de realización Rosacruz difiere de todos los demás sistemas en un punto
especial: conduce, desde el mismo principio, a emancipar al discípulo de toda
dependencia de los demás, a hacerlo confiado en sí mismo en el grado más elevado,
para que pueda mantenerse solo bajo cualquier circunstancia y en todas las condiciones.

Únicamente uno que se encuentre tan bien fortalecido puede auxiliar al débil.
Cuando cierto número de personas se reúnen en un círculo para desarrollarse según
líneas negativas, se obtienen resultados generalmente en poco tiempo pues es mucho
más fácil dejarse llevar que luchar contra la corriente. El médium no es dueño de sus
acciones, sino esclavo del espíritu que lo domina. De ahí que esas reuniones deban ser
rehuidas por los Probacionistas.

Los Hermanos Mayores no aconsejan siquiera ni las reuniones en las que se mantiene
una actitud mental positiva porque entonces los poderes latentes de todos los asistentes
se suman y a veces uno de ellos puede obtener visiones de los mundos internos debido
en parte a las facultades de los demás. El calor de un carbón colocado en el centro del
fuego es sostenido y aumentado por el de los carbones que lo rodean, y la clarividencia
producida en un círculo, por positiva que sea, es un invernáculo demasiado dependiente
de los demás.

Por lo tanto, cada Probacionista de la Fraternidad Rosacruz ,debe llevar a cabo sus
ejercicios en la reclusión privada de su habitación. Quizás se obtengan con este método
resultados más lentos, pero cuando aparezcan se manifestarán como poderes cultivados
por sí mismo, que podrán emplearse independientemente de los demás. - Por otra parte,
los métodos Rosacruces forman el carácter al mismo tiempo que desarrollan las
facultades espirituales, y de esta manera salvaguardan al discípulo contra la tentación de
prostituir sus poderes divinos empleándolos para adquisiciones materiales.
Lo antedicho, no quiere decir que el candidato deba dedicar todo su tiempo a esfuerzos
espirituales. Si no puede más, bastarán cinco minutos por la mañana y quince por la
noche. En verdad, dedicar al desarrollo de facultades espirituales un tiempo que debe ser
empleado en los asuntos materiales legítimos sería decididamente un error. Debemos
cumplir todos nuestros deberes en el mundo material antes de aspirar a servir en los
dominios espirituales. Cualquiera que no cumpla con sus deberes terrestres no puede
esperar el cumplir sus deberes espirituales.

Cuando se han enviado sesenta informes consecutivos, el candidato puede solicitar
instrucciones individuales, las que se le darán siempre que sea posible.
Tercera: los Discípulos, que habiendo completado el término de prueba quedan
aceptados por los Hermanos Mayores y reciben instrucciones individuales.

La enseñanza es gratuita.

Durante los últimos pocos años, desde que comenzamos por vez primera a diseminar las
enseñanzas Rosacruces, se han desparramado con rapidez por todo el mundo civilizado.
Han sido estudiadas con avidez desde el Cabo de Buena Esperanza hasta el Círculo
Ártico y han encontrado eco en los corazones de toda clase de personas. Entre los
mineros de la nevada de Alaska y en las casas gubernamentales donde los vientos
tropicales azotan o acarician al León Británico, en las ciudades de la autocracia turca y en
la democracia americana; en las instituciones de gobierno o en las clases más humildes,
hay adherentes que se mantienen en estrecho contacto y viva correspondencia con
nuestro movimiento, que trabajan en la propagación de las profundas verdades
concernientes a la Vida y al Ser que los están ayudando.

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del libro "Cristianismo Rosacruz", de Max Heindel

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