humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

*
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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viernes, 24 de septiembre de 2010

Las casas astrológicas





Las casas astrológicas

Así como los signos son divisiones de los cielos y se mueve a razón de un grado
cada cuatro minutos, las casas astrológicas son divisiones de la tierra y se consideran
estacionarias con relación al lugar de nacimiento.

El lugar del nacimiento se considera siempre como el punto más alto de la Tierra y de
allí se trazan 4 líneas imaginarias. La primera correspondería al Cenit, sería una línea trazada
desde el lugar del nacimiento al punto directo de la esfera celeste que se proyecta sobre la
cabeza. Este punto es tomado como cúspide de la casa 10 y lo llamamos Medio Cielo. Si esta
línea la extendemos a través del centro de la Tierra hasta su lado opuesto, la proyección de
esa línea sobre la esfera celeste nos marca la cúspide de la casa 4, llamada Nadir (o también
Immum Coeli, escrito generalmente: I.C.), exactamente opuesta al Medio Cielo, esto es que
los respectivos grados de las cúspides de dichas casas son los mismos, solo que se
encuentran en el signo opuesto. De la misma manera podemos imaginar otra línea trazada
desde el lugar del nacimiento pero esta vez de Este a Oeste en ángulo recto a la primera línea
que va del Medio Cielo al Nadir. Esta línea nos marcaría dos puntos de la esfera celeste, uno
en el Este y otro en el Oeste.

Llamamos Ascendente al punto que se encuentra en el Este y nos indica la cúspide
de la casa 1, en el respectivo grado del signo que está saliendo en ese preciso momento en el
horizonte. El punto que se proyecta sobre el Oeste y que se está ocultando en el horizonte
nos indica la cúspide de la casa 7, también llamada Descendente. De la misma forma que
con el Medio Cielo y el Nadir, los grados respectivos de las cúspides de dichas casas son los
mismos y están en signos opuestos.

El resto de las casas varía en ángulo según cual sea el lugar de nacimiento, (ya sea
más cerca o más lejos de los polos) a causa de la forma esférica de la Tierra y la inclinación
de sus ejes. Pero de la misma manera que la primera casa se encuentra en los mismos
grados pero en el signo opuesto a la séptima, y la cuarta igualmente se opone a la décima
también la segunda, tercera, quinta y sexta se oponen a las casas octava, novena, onceava y
duodécima respectivamente.

A cada casa corresponde un signo zodiacal, a su vez cada casa posee algunas
características de dicho signo.

El Medio Cielo y el Ascendente nos indican las casas más importantes de todas.
Luego le siguen la casa séptima y la casa cuarta. Estas cuatro casas se denominan los
ángulos o “casas angulares” y marcan actividad y comienzo.

Las casas 2, 5, 8 y 11 son conocidas con el nombre de “casas sucedentes” y
significan seguridad, hay una necesidad de conformidad, de dar continuidad al trabajo iniciado
por las casas cardinales.

Las casas 3, 6, 9 y 12 las llamamos “casas cadentes” y marcan un procesamiento
más interno que apunta a extraer el fruto de todo lo que se procesó a través de las casas
angulares y sucedentes. Esta posición debilita la influencia de los planetas, perdiendo parte de
sus beneficios los planetas llamados benéficos y de su maleficio los maléficos, cuando están
colocados en casas cadentes.

Otra subdivisión de las casas las agrupa de a tres formando cuatro grupos distintos:
casas, materiales, místicas, sociales y personales.

Las casas materiales son la segunda, sexta y décima e indica las posesiones
mundanas del hombre, sus medios de obtenerla y la felicidad que obtenga de ellas.

Las casas místicas corresponden a la tríada formada por la casa cuarta, octava y
undécima. En ellas están ocultos los misterios de la vida antenatal y las experiencias postmortem que siguen al término de la vida, así como las facultades latentes.

Las casas sociales corresponden a la tríada formada por la casa tercera, séptima y
undécima y en ellas está indicada la naturaleza de nuestras relaciones con las diferentes
clases de almas que encontramos en la vida como ser nuestros hermanos, nuestra pareja y
los amigos.

La última trinidad de casas o casas personales comprenden la primera, quinta y
novena. Los planetas y signos en tales casas ponen su estampa en el cuerpo para ayudarnos
a mostrarnos un obstáculo en armonía con la naturaleza del destino generado por nosotros
mismos.

Como vemos ésta última subdivisión de las casas se corresponde con los signos y la
agrupación en los distintos elementos de Tierra, Agua Aire y Fuego, respectivamente.
De esta manera, haciendo una breve reseña, podemos brevemente explicitar lo que
cada casa significa. (Para el estudio detallado de la incidencia de los planetas en cada casa
recomendamos la siguiente bibliografía: “El mensaje de las Estrellas” de Max Heindel y “Las
doce casas” de Howard Sasportas.)




CENIT
Medio Cielo
(Cúspide de la casa 10)

ESTE
Ascendente
(Cúspide de la casa 1)

OESTE
Descendente Nadir
(Cúspide de la casa 7) (Cúspide de la casa 4)

(ver imagen en el inicio del articulo)




Casa 1: Es lo que llamamos Ascendente, la casa angular de la tríada de las
personales. Esta casa se relaciona con el signo de Aries y Marte.

Rige el aspecto físico y su constitución y apariencia. Determina las condiciones
domésticas de nuestra infancia, mientras las personas se hallan bajo el control de sus padres.

También los asuntos de naturaleza personal e íntima.
Representa la propia identidad en acción y el enfoque con que llegamos a la vida, la
casa en la que uno se identifica con la acción específica autodirigida. Las personas con fuerte
énfasis sobre ésta casa son impacientes para la acción, puesto que su sentido del yo
empieza a desvanecerse si se abstienen de comprometerse activa e individualmente con el
mundo exterior. Simboliza la manera de empezar las cosas y como enfrentamos la vida en
general, el efecto que ejercemos sobre los otros.

Esta casa también es asociada con la energía y la apariencia del cuerpo físico, ya que
en el cuerpo reposa la propia personalidad, la propia identidad en acción. Las personas nos
reconocen y son influidos por nuestras maneras características de movernos y expresarnos
físicamente. Si a una persona le limitan las cualidades que muestran los planetas y el signo
del Ascendente en la cúspide de la primera casa comienzan a sentirse desvitalizados. Más
adelante nos introduciremos detalladamente en el estudio del Ascendente.


Casa 2: Es la casa material sucedente. Se asocia con al signo de Tauro y Venus.

Gobierna el dinero, la fortuna financiera, lo que una persona ha adquirido por su
esfuerzo individual y hasta un punto determinado, el uso que hará de ello. Tiene como palabra
clave seguridad material, lo que explica su relación con el dinero, ganancias, bienes y el
deseo de controlar cosas y personas.
Indica la diferenciación del cuerpo a partir de la matriz universal de la vida. La
conciencia de que el cuerpo de la madre no es el propio y a su vez el apego de nuestra
identidad al cuerpo (el yo corporal), la consolidación de un “yo” personal más firme definido,
delimitado y configurado. Nuestra riqueza innata.

Sin embargo la palabra clave aclara el principio más amplio que subyace en todas las
inclinaciones, pues muchas personas con fuerte énfasis en la segunda casa, no se interesan
tanto por el dinero o lo material en sí mismo, sino por una seguridad de que estarán siempre a
resguardo en el mundo material, teniendo abundancia de recursos. Así muchas de estas
personas coleccionan monedas, compran tierras, invierten en los bancos y en bienes raíces,
intentando consolidar su seguridad. Es así como esta casa indica los recursos y atributos que
nos dan un sentimiento de valor o dignidad. Aquello que constituye la seguridad para la
persona. Aquello a lo cual nos apegamos. Lo que poseemos o esperamos poseer.

Las personas con el Sol en ésta casa son por lo general avaras con su tiempo,
especialmente si el Sol está en un signo fijo, pues creen que todos sus esfuerzos deberán
producir un ingreso de una forma u otra.


Casa 3: Es la casa cadente de las sociales y se asocia con Mercurio y Géminis.

Rige lo concerniente a hermanos, vecinos, los escritos, las jornadas cortas y el modo
de locomoción de los viajes cortos. También la literatura, la inteligencia práctica e instintiva, la
mente concreta. Es el campo de aprendizaje en el nivel intelectual y social, por tanto
representa todas las formas de intercambio de información y actitudes básicas de
comunicación, trabajo con los medios, trabajo de mercados, ventas, etc. Los años de
crecimiento en general (7 a 14 años).

Se relaciona con la diferenciación entre la mente y el cuerpo (el yo mental). El
desarrollo del lenguaje y la capacidad de distinguir entre el objeto y el sujeto, al actor de la
acción que realiza. El descubrimiento de la relatividad: la manera como nos comparamos con
los que nos rodean y como se relacionan entre sí esas cosas.

Representa los hermanos y nuestro vínculo con ellos, así como nuestra proyección
sobre ellos. También otros parientes: tíos y primos. También vecinos.

Los que tienen énfasis en la tercera casa tienen la necesidad insaciable de
comunicarse con los demás y también aptitud para tratar de modo fácil y admirable a
personas de cualidades e intereses más diversos. Su curiosidad sobre personas e ideas no
tiene fin y esto los induce a hacerse de numerosas amistades casuales y a producir un
trasfondo intelectual muy amplio y dúctil. Para estas personas son importantes los hechos
básicos y las ideas abstractas, aunque tal información esté aislada de todo contexto
significativo.

Si bien el aprendizaje representado por la novena casa, que es la opuesta a ésta, se
produce a través de la mente intuitiva inspirada, el aprendizaje de la tercera casa viene a
través de la aplicación de la razón y la lógica de uno.


Casa 4: Es la casa angular correspondiente a la tríada de las místicas y se
correlaciona con el signo de Cáncer y la Luna.

Representa la conciencia auto-reflexiva y la asimilación de las experiencias
provenientes de las 3 primeras casas: la integración de mente, cuerpo y sentimientos en torno
a un yo central. La estabilidad del sentimiento en torno a un Yo interior que experimenta y
siente. Nuestra base interior de operaciones.

Representa a la familia y más que nada el hogar, el lugar donde uno se siente
seguro y contenido, con los padres y por lo tanto también la familia que se forma con el
matrimonio. Nuestra manera de ser en privado. Las raíces del ser. Por otra parte también
simboliza al padre que ejerce la menor influencia en la vida de la persona, la manera del
nativo de terminar las cosas y las condiciones en el final de la vida.

Esta casa también gobierna las fincas urbanas y rústicas, los edificios, las tierras y
todo aquello que pertenece a la tierra.


Casa 5: Es la casa personal sucedente. Se asocia con el Sol y el signo de Leo.
Rige las relaciones de pareja antes del matrimonio, cortejos, vida licenciosa, atracción
legítima e ilegítima, descendencia, institutos de educación, libros, periódicos, deportes,
juegos, diversiones, rentas y especulaciones. La recreación, las aflicciones y los pasatiempos,
los placeres,
Representa la búsqueda de la seguridad de la identidad, la necesidad de distinguirnos
como peculiares y únicos. El deseo de expandirnos y ampliar nuestro ámbito de influencia.

Elanhelo de ser el centro y de tener algo que gire en torno a nosotros.

Los que tienen énfasis en ésta casa buscan un seguro sentido del yo, identificándose
con cosas o personas en quienes se ven reflejados. Estas personas quieren ser significativas
de algún modo, no simplemente “ser” como en la fase de la primera casa. Un énfasis sobre
ésta casa puede indicar una actitud auto-concentrada hacia la vida, pero más profundamente
revela los sentimientos religiosos acerca de toda la vida. Es una casa profundamente
religiosa.

Indica la urgencia del individuo de volcarse, brindarse y proyectarse hacia fuera, donde
deberá ejercitar sus poderes creadores y productores para usarlos coherentemente a fin de
alcanzar el sentido de la alegría y la seguridad que necesita.

Se reflejan en cada asunto asociado comúnmente a ésta casa el impulso hacia la
significación y el intento de guardar un seguro sentido de la identidad. Por ejemplo, los hijos,
como extensión de sí mismos, son a menudo foco de los propios deseos de la seguridad de la
identidad. Muchos hijos llevan no solo los nombres de sus padres, sino que también, todos
hemos visto cuantos padres introducen susceptiblemente en sus hijos los deseos que ellos
tienen de reconocimiento y realización.

La relación amorosa, otro de los asuntos de ésta casa, tienen como atractivo que tal
relación, aunque sea totalmente impráctica y a menudo totalmente destructiva, nos da una
breve experiencia del valor personal, simplemente porque otra persona nos encontró dignos
de ser amados. En un enamoramiento intenso nuestro sentido de la identidad se confirma, lo
vemos en la otra persona que nos da un reflejo de nosotros mismos y también en como nos
sentimos nosotros mismos, ya que así cobra un brillo considerable nuestra propia perspectiva
de la vida.


Casa 6: Es la casa cadente de la tríada material y se asocia naturalmente con el signo
de Virgo y con el planeta Mercurio.
Indica un mayor refinamiento y diferenciación del sí mismo. Discriminación y
selectividad. La reducción de las cosas a sus partes. La valoración de la forma en que
usamos nuestro poder, nuestra energía y nuestras capacidades. La conexión mente-cuerpo.

La relación entre lo que somos por dentro y lo que nos rodea en el afuera; la
correlación entre el mundo interior de la mente y los sentimientos y el exterior de la forma y el
cuerpo. En este sentido significa la salud, el servicio que la persona presta y que le prestan
por medio del trabajo a uno y también si hay ausencia de fidelidad en ese servicio que da o
recibe. Su relación es con el trabajo, la salud y los deberes.

El principio subyacente de ésta casa es el aprendizaje a través de la experiencia
inmediata de los asuntos materiales. Entendemos, de ésta manera, cual es la motivación que
está detrás de las actividades representadas por esta casa: aprendemos de las necesidades y
limitaciones de nuestro cuerpo material, principalmente a través de problemas de salud, que a
menudo son productos de malos hábitos, de demasiada presión en el trabajo y de
responsabilidades o excesiva autocrítica y pensamientos negativos.

Así se indica en esta casa nuestra relación con sirvientes, empleados, y personal
contratado, como también nuestras propias cualidades para el servicio. Logramos un
conocimiento práctico de nosotros mismos por medio del diario cumplimiento de nuestro
trabajo y nuestros deberes. En este sentido podemos ver aquí la artesanía, la atención al
detalle, la perfección y la eficacia técnica.

Todos éstos ámbitos de la experiencia nos ayudan a aprender la humildad, a aceptar
nuestras limitaciones, a asumir nuestra responsabilidad en nuestro estado de salud, tanto
físico como psicológico.

Esta casa representa un estado de purificación a través del contacto inmediato con el
nivel material de la experiencia.


Casa 7: Es la casa angular de la tríada social y la asociamos con el signo de Libra y
con Venus. Rige el público en general, los competidores, los enemigos reconocidos como
tales a la vista de todo el mundo, los pleitos. Esta casa simboliza la acción en el nivel social e
intelectual, así mismo, el compañero de matrimonio y todas las clases de asociaciones y
actividades que se establecen entre las personas y nos permiten entender la importancia de
los otros.

Puesto que la relación de “uno mismo” con “el otro” es lo que subyace al significado
de ésta casa indicando actividad y comienzo y puesto que todas las estructuras y las
actividades sociales dependen de la calidad de tal expresión, es apropiado decir que esta
casa enfoca las relaciones basadas en el compromiso reciproco entre los individuos, sea legal
o ilegal.

Todas las sociedades avanzadas se fundan en la unidad del matrimonio y la
estabilidad y la eficacia de esa unidad social determina en gran medida la viabilidad del orden
social. En el nivel individual, la calidad de la relación con el compañero de matrimonio tiene
tal impacto que su influencia penetra en todas las demás áreas de la vida, a tal punto que
cuando se genera una ruptura en tal relación muchas veces todas las demás áreas se ven
también desmoronadas. Así esta casa indica el tipo de pareja hacia el cual nos sentimos
atraídos, los contenidos que proyectamos en la pareja, y lo que aportamos a la relación.

También nos habla de los enemigos abiertos: lo que vemos en otras personas y que
no nos gusta en nosotros mismos. La atmósfera general en las relaciones íntimas. Como nos
relacionamos con la sociedad. El proceso de socialización y colectivización. Los tribunales
inferiores. El conflicto entre adaptarse y cooperar y la afirmación de la propia individualidad.


Casa 8: Es la casa sucedente mística, asociada con el signo de Escorpión y con
Plutón.
Rige lo que se comparte con otras personas, el dinero de los otros y las finanzas del
compañero de matrimonio, la muerte del individuo, los legados, herencias, asuntos bancarios,
inversiones, contabilidad, las habilidades ocultas y las facultades latentes pero cercanas y
listas para su manifestación.

Igualmente nos habla de cómo interactúan los sistemas de valores de nuestros
compañeros con los propios. La destrucción de los antiguos límites del yo y la apertura de
otros nuevos. Períodos de depuración y renovación. Tramites de divorcio.

El surgimiento de lo que hay en nosotros de “oscuro”, instintivo y apasionado. La
contención, la transformación de la energía primordial primaria y la sexualidad del individuo
como medio de trascender el sentimiento de ser-aparte. La sexualidad asociada a ésta casa
es inducida no solo por el instinto sino también por una necesidad de experimentar una
seguridad emocional última fundiéndose con la otra persona. La sensualidad de ésta casa es
una expresión del impulso por nacer a través de la unión con un poder mayor que el “yo”.

También el plano astral y nuestra sensibilidad hacia los planos invisibles de la
existencia. Nuestra sensibilidad hacia el ecosistema y como compartimos los recursos del
planeta.

Esta casa representa la necesidad de hallar seguridad emocional y seguridad del
alma. Quienes tienen énfasis en ésta casa se comprometen en actividades que creen les
proporcionaran una profunda estabilidad emocional. Muchos intentan lograr ésta sensación
de seguridad alcanzando poder e influencia sobre los otros, un poder que procura en
ocasiones la participación y la riqueza en grandes aventuras comprometidas y a veces brota
del conocimiento que tienen de las leyes ocultas o de una penetrante sensibilidad psíquica.

Otros asuntos de la casa 8, como seguro y financias conjuntas, podrán también relacionarse
claramente con la seguridad emocional.

A esta casa se le llama también “casa de la muerte” porque marca no solo la muerte
del individuo sino también como enfrentamos la muerte, las transiciones y la autogeneración,
las muertes interiores y nuevos comienzos. A esto se debe que muchas veces estas personas
dediquen gran parte de sus pensamientos y estudios a la muerte. Mas allá de logros
espiritistas y esotéricos, ellos se interesan por tales asuntos porque aunque no lo reconozcan
como tal, sienten dentro de sí un anhelo de seguridad del alma, más allá de la muerte,
necesitan saber que su alma se salvará.

Aunque las personas con énfasis en esta casa busquen la seguridad en los valores
materiales (el poder, el sexo, etc.) un sentimiento real de seguridad emocional solo podrá
existir cuando los tumultuosos conflictos emocionales que esta casa siempre muestra
empiecen a apaciguarse, a través del camino de la comprensión profunda del deseo y su
transformación.

Esta seguridad emocional da paso a una sensación profunda de paz interior, cuando
se reconoce la naturaleza verdadera de los anhelos del individuo. En este sentido los
estudios de ocultismo por los cuales se interesan quienes tienen énfasis en ésta casa son
útiles como medio para alcanzar esa paz interior a través del conocimiento de las leyes más
profundas de la vida.


Casa 9: Es la casa cadente de la tríada de las personales y se asocia naturalmente
con el signo de Sagitario y el planeta Júpiter.

Nos indica la búsqueda de sentido, propósitos, dirección y orientaciones en la vida, la
verdad, y profundización en las leyes y pautas inconscientes que gobiernan la existencia.

Los viajes largos, las leyes, la religión, la experiencia y aspiración espiritual, los ensueños,
visiones. El estado mental superior, los procesos de pensamiento intuitivo, la dimensión
simbolizadora de la psiquis y la capacidad mental.

Igualmente la diseminación de ideas: enseñar, publicar, predicar, promover. También
los tribunales superiores y las relaciones con los parientes políticos
Representa el aprendizaje en el nivel de la identidad, descubriendo lo que uno es
realmente. Partiendo de este principio esencial fluyen todas las actitudes religiosas y
filosóficas, así como también las actividades y las búsquedas con las que está asociada
habitualmente ésta casa. La pregunta: ¿Quién soy yo?, es el impulso del que fluye toda
búsqueda religiosa. En consecuencia quienes tienen énfasis en ésta casa son atraídos por
actividades que amplían sus horizontes y auto-conocimiento, que les permite superarse y
conquistar una perspectiva de naturaleza humana ya sea a través de viajes, educación
superior, una carrera, etc.

Los viajes por el exterior y los estudios mentales superiores son las etapas iniciales de
ésta búsqueda. En una próxima etapa a menudo, la persona se identifica con una religión,
filosofía o doctrina metafísica (que la re-liga con lo superior), y se consagra a aprender de ella
o de un maestro que cree encarna la verdad.


Casa 10: Es la casa angular correspondiente a las materiales y se asocia con el signo
de Capricornio y Saturno.

Esta casa se ocupa de la acción en el nivel material y nos habla de la ambición
específica que uno reclama realizar en el mundo. En este sentido nos pauta la profesión,
vocación y carrera.

La base sobre la cual descansa la notoriedad de todo individuo es la acción visible que
cumple en el mundo material y el público cataloga al sujeto según sea dicha acción. En este
sentido representa la integración del sí mismo en la sociedad, la propia reputación, la posición
en el mundo y la vocación. La necesidad de logro, reconocimiento y elogio. El honor y la
posición social del individuo. Su empleador, su juicio y su autoridad y nuestra actitud frente a
ellos.

A su vez es nuestro estilo ante el público y la imagen que queremos dar, como
deseamos que se nos vea trabajar.

Simboliza al pariente que ejerce mayor influencia en la vida de la persona, la imagen
del “progenitor que configura”.


Casa 11: Es la casa sucedente de las sociales. Se asocia naturalmente con el signo
de Acuario y con los planetas Urano y Saturno.

Indica la identificación con algo más vasto que el sí mismo, el deseo de convertirnos
en algo más. Nos habla de los amigos, los compañeros y los que quieren que estemos bien.

También los grupos, sistemas y organizaciones. Las esperanzas, deseos y aspiraciones
(generalmente de naturaleza material), los hijastros o hijos adoptivos. Representa la búsqueda
de la seguridad social e intelectual.

Quienes tienen sus mapas natales centrados en ésta casa tienden a asociarse con
otros que comparten sus ideas y objetivos. Esto es porque se sienten social e intelectualmente
inseguros y encuentran la comodidad junto a quienes pueden entenderlos y aceptarlos como
son. Así se unen a grupos y a amigos que comparten su inclinación intelectual aunque no
concuerden para nada en lo específico ya que su búsqueda de seguridad es puramente
intelectual e ideológica. Sus afinidades son políticas, metafísicas o científicas porque estos
son los vastos sistemas de pensamiento en que habitualmente se encuentran sumergidos.

Estas personas tienen marcada actitud para facilitar las actividades grupales, las
cambiantes actitudes que en los grupos subyacen y el manejo de grandes masas de
personas, así como también promover reformas sociales y causas sociales.

La rigidez mental tan común en ellos brota de que están intelectualmente inseguros y
en consecuencia extremadamente vacilantes para cambiar sus ideas una vez que descubren
conceptos que los satisfacen.

El modo más efectivo en que una persona con énfasis en la casa 11 logre la
seguridad que busca es establecer un fuerte sentido de finalidad individual que no solo repare
en sus necesidades personales sino también armonice con las necesidades de la sociedad en
su conjunto.

A fin de evitar la rigidez y las características obstinadas de esta casa, mayor beneficio
tendrían al concentrarse mas en la finalidad que en conceptos simplificados que se propongan
expresar una verdad absoluta. De este modo pueden aplicar correctamente sus ideas en
procura del mejoramiento de la sociedad.


Casa 12: Es la casa cadente que corresponde a la tríada de las místicas y se
correlaciona con el signo de Piscis y Neptuno.

Expresa el anhelo de regresar al estado de unidad original y nos sumerge en
experiencias que implican el sacrificio del sentimiento de ser-separado para fundirnos con algo
más vasto a pesar del miedo a la disolución de los límites. Esta casa establece una disolución
de la vieja personalidad En este sentido encontramos a través de ella aprendizajes desde la
confusión, empatía, nebulosidad, compasión, tendencias escapistas (muchas veces a través
del alcohol, drogas, mediumnidad y gratificaciones sustitutas), plegaria y meditación.

Representa las experiencias aquellas que nos dejan sin nada a que aferrarnos, y actúa
tratando de separar de la esencia de uno las partes cristalizadas que se produjeron por el
accionar de vidas pasadas, de manera que uno no se percata que una de esas partes no es
uno mismo y se siente como tremendamente diluido, perdido, sin consuelo. Es un sufrimiento
que no se puede evitar de ninguna manera.

Nos habla del servicio a los otros, a causas y creencias o a Dios, de la confinación en
hospitales y prisiones, o simplemente del confinamiento espiritual de la persona. También nos
puede indicar que la persona trabaje con enfermos o presos, sobre todo en caso de que el
planeta esté bien aspectado.

Nos indica los enemigos secretos, los complots, los dolores, el desfallecimiento y la
ruina, el verse arrastrado por compulsiones inconscientes.

Revela experiencias que están mas allá de nuestro control pero que podrán
trascenderse dirigiendo nuestras energías hacia el conocimiento de uno mismo y los valores
espirituales. También el karma que aportamos de vidas anteriores, como el inconsciente que
almacena el pasado y es reserva de vidas futuras.

Es el ámbito del aprendizaje en el nivel emocional y del alma, que tiene lugar a través
del crecimiento gradual de la conciencia que acompaña a la soledad y el sufrimiento profundo
desarrollando el amor comprensivo y la devoción a un ideal superior. También la fase de la
evolución en la que uno deberá asimilar los resultados de todas las experiencias y
responsabilidades de vidas pasadas. En el nivel más profundo esta casa indica el impulso de
buscar la paz del alma mediante sumisión a una unidad superior a través de la devoción
superior y trascendente y de libertad respecto a los fantasmas de pensamientos y acciones
anteriores. El amor y la liberación espiritual se logran cuando uno se resigna a no luchar
cuando no hay nada para hacer y se queda tranquilo en esa situación, sin resentimientos,
abierto a vivir lo que sea con aceptación y comprensión.

Así el aprendizaje que viene por medio de esta casa es aquel que impele a reconocer
aquello que uno es y también lo que no es, a fin de comenzar un nuevo ciclo.

* * *

Curso de Astrología básico Página: 71 - Fraternidad Rosacruz Max Heindel del Uruguay

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