humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

*
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

*
* *

*




CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS

CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS
Max Heindel

Departamento de Curacion de The Rosicrucian Fellowship

Departamento de Curacion de The Rosicrucian Fellowship
Ingrese aquí

Auxiliar Invisible

Cristo Salvador

Cristo Salvador

Powered By Blogger

viernes, 10 de mayo de 2013

INVENTARIO ESPIRITUAL DURANTE LA SANTA ESTACIÓN



CARTA Nº 73
Diciembre de 1916


INVENTARIO ESPIRITUAL DURANTE
LA SANTA ESTACIÓN

Cristo comparó las almas aspirantes de Su tiempo a administradores que hubiesen recibido un número
determinado de talentos, de manos de su señor, y que se suponía que habían emprendido una rama del
comercio con ellos para acrecentar el capital o los bienes a su custodia confiados. Hemos de desprender de
ésta parábola que todos los que aspiran a Servirle, deben usar de los talentos dados por Dios de manera
parecida, de modo que demuestre el beneficio que han obtenido en el desarrollo del alma al ser llamados, en
tiempo oportuno, a dar cuenta de su administración.
Esta rendición de cuentas, por lo que atañe a la mayoría de la humanidad, no se lleva a cabo hasta que el
Segador ha cerrado el canal de la vida y se ven de pronto en el Purgatorio para ver le resultado de las cosas
hechas en el cuerpo, ya sean buenas o malas.
¿Y qué diríamos y pensaríamos de un hombre de negocios que los condujese de tan defectuosa manera y
con tanta falta de método? ¿No nos parecería que estaría navegando directamente hacia los arrecifes de la
bancarrota si no comprobase los saldos de sus cuentas, ni inventariase sus débitos y sus créditos cada año?
Seguramente que nos parecería muy racional y merecido su fracaso por su negligencia en seguir los
métodos más comunes que se emplean en los negocios.
Si consideramos el valor de un sistema determinado y el beneficio que ha de producirnos el conocer clara y
constantemente nuestra situación relativa a los negocios materiales, debería igualmente seguir los mismos
métodos seguros en lo concerniente a nuestros asuntos espirituales. No solamente igual, sino que
deberíamos ser más circunspectos en la conducción de los negocios celestiales que en los terrenos, puesto
que nuestra prosperidad material no es más que una lucecita en la noche, comparada con el bienestar eterno
del espíritu.
Nos acercamos al solsticio del invierno, el comienzo de un nuevo año bajo el punto de vista espiritual, y
contemplamos la nueva avenida de amor de nuestro Padre Celestial por mediación del Cristo-Niño. Este es,
por consiguiente, el buen tiempo para hacer inventario y preguntarnos cómo hemos empleado los
ofrecimientos de amor del año anterior, la forma en que nos hayamos esforzado en reunir un tesoro celestial.
Y un gran beneficio obtendremos si nos dedicamos a practicar este inventario con el mejor espíritu y bajo
los mejores auspicios de tiempo, ya que existe una hora para sembrar y una hora para recoger, y para todo lo
que está bajo el Sol existe un tiempo en que puede ser hecho con mayor probabilidades de éxito que si se
ejecuta en cualquier otra estación.
Las estrellas son las marcadoras celestiales del tiempo. -De ellas proceden las fuerzas que nos influencian
toda la vida -. Por Nochebuena, entre el 24 y el 25 de diciembre, a medianoche, dondequiera que habitemos,
hallaremos que la retrospección y las resoluciones adoptadas en ella para el año nuevo, serán de la máxima
eficacia.
En Mount Ecclesia y en los varios Centros de Estudio se celebra un servicio de medianoche por
Nochebuena, y los estudiantes que lo celebran se ven impedidos por ello de la autocomunión de
medianoche. Otros habrá que tampoco podrán praticarla en aquellos instantes por varios razones. -Para
todos ellos, una cualquiera de las horas de la madrugada les será de la misma eficacia. Pero unámonos
todos, aquella noche, en un esfuerzo espiritual concertado de aspiración; y que cada estudiante ruegue no
solamente por su desarrollo de alma individual para el año entrante, sino también por el desarrollo colectivo
de nuestro movimiento, unidos todos en una plegaria. Los trabajadores del Cuartel General les piden
también sus pensamientos salvadores.
Si todos, al unísono, arrimamos nuestros hombros a la carga, podemos dar por cierta una inusitada
bendición individual y colectiva, y un año espiritualmente próspero.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

*


* * *

jueves, 9 de mayo de 2013

LA RAZÓN DE LAS PRUEBAS Y CONTRARIEDADES QUE AFLIGEN AL ESTUDIANTE OCULTISTA



CARTA Nº 72
Noviembre de 1916


LA RAZÓN DE LAS PRUEBAS
Y CONTRARIEDADES QUE AFLIGEN
AL ESTUDIANTE OCULTISTA

A intervalos recibimos escritos de estudiantes quejándose de que, desde que han emprendido los estudios
superiores, procurando vivir en consonancia con ellos, todos sus asuntos parecen salirles mal. Algunos tropiezan
con una oposición fija en sus hogares, otros se perjudican en sus negocios y hasta hay algunos cuya
salud decae. Algunos de éstos hay que, según su temperamento, se disponen a renunciar y los hay que,
apretando fuertemente sus dientes, se determinan a seguir el método de Pablo de la persistencia paciente en
haber el bien, a pesar de las pruebas y contrariedades. Todos, sin embargo, se manifiestan unánimes
preguntando el por qué de este sensible cambio en sus asuntos. Cada uno recibe la mejor ayuda que
podemos ofrecerle para solventar sus problemas individuales, pero comprendiendo que existen muchos
estudiantes que han sido así probados, nos parece prudente explicar la razón de esta condición.
En primer lugar, el alma que aspira debe considerar que los acontecimientos adversos ocurren por su bien,
de conformidad con una ley de la naturaleza firmemente establecida y con la cual Dios trata de ayudar al
alma en su búsqueda. Las pruebas son un signo de progreso y una causa de inmenso regocijo. He aquí cómo
acciona la ley: Durante todas nuestras existencias anteriores hemos anudado lazos y contraído deudas bajo
la ley de Causación. Estas deudas aumentan a medida que continuamos viviendo las existencias egoístas
generalizadas a la ventura, pudiéndose comparar cada una de estas deudas a una gota de vinagre. Cuando el
punto turnante llega y cesamos de hacer vinagre, la ley de la justicia requiere que tomemos nuestra
medicina. Pero podemos optar por tomarla en grandes dosis y acabar pronto con ella o a pequeños sorbos,
prolongándola en numerosas existencias. Esta elección, sin embargo, no se hace por medio de palabras sino
de hechos. Si emprendemos el trabajo de nuestro propio progreso con entusiasmo si cortamos nuestros
vicios de raíz y vivimos la vida que profesamos, los grandes Seres que conocemos con el nombre de
Ángeles del Destino, nos dan una mayor dosis de vinagre de la que nos darían si únicamente charláramos,
con más o menos énfasis, de las excelsitudes de la vida superior. Y obran así para ayudarnos en el camino
de la liberación de los lazos anudados por nosotros y no con la idea de lastimarnos ni de obstaculizar nuestra
marcha.
Estos hechos han de hacernos comprender la exhortación de Cristo, de regocijarnos cuando seamos
escarnecidos y acusados falsamente por Él. Los chiquillos pasan ante un árbol estéril indiferentemente, pero
si el árbol está cargado de fruto inmediatamente le arrojan piedras para despojarlo. Lo mismo ocurre con los
hombres. Mientras seguimos a la muchedumbre y nos conducimos como los demás no somos molestados en
nada, pero así que hacemos lo que los demás en su interior saben que es bueno, nos transformamos en un
reproche viviente para ellos aunque nunca nos permitamos la menor censura, y con el objeto de justificarse
a sus propios ojos, comienzan a encontrar faltas y defectos en nosotros. Bajo este punto de vista, aquellos
que más de cerca están asociados a nosotros en el hogar o en el trabajo, son más agudos y mordaces que los
extraños con quienes no tenemos relación alguna. Pero sea lo que sea la causa de estos pesares, de ellos
debemos congratularnos, pues que nos muestran que algo, efectivamente progresivo, estamos haciendo, así
es que debemos proseguir sin desmayo y con persistente celo.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

*


*


lunes, 6 de mayo de 2013

DESCENSO DE LA VIDA DE CRISTO EN EL OTOÑO



CARTA Nº 71
Octubre de 1916


DESCENSO DE LA VIDA DE CRISTO EN
EL OTOÑO

Pasamos actualmente por el equinoccio de otoño, en el que el Sol físico deja el hemisferio septentrional tras
haber provisto a las necesidades de la vida para el año siguiente; y la corriente espiritual en cuya cima va la
vida que ha de hallar expresión física en el año que viene, está en camino de nuestra tierra. El medio año
que está directamente ante nosotros es la parte santa del año. Desde la Inmaculada Concepción al místico
Nacimiento, en Navidad (mientras aquella ola camina hacia nosotros) y desde esta última fecha hasta la
Pascua de Pentecostés (durante su egreso al exterior) un cántico armonioso, rítmico y vibratorio,
maravillosamente descrito en la leyenda del Místico Nacimiento como un "hosanna" cantado por un coro
angelical, llena la atmósfera planetaria y obra sobre todos nosotros como un impulso a la aspiración
espiritual. Naturalmente que no en la misma medida sobre cada uno, sino de acuerdo con sus características
generales.
Hay algunos que no experimentan en lo más mínima esta corriente espiritual a causa de su depravación,
pero opera igualmente en, sobre y con ellos y con el tiempo todos responderán. Otros hay que están tan
engreídos en sus compras y ventas, su matrimonio, sus amores y sus ambiciones, que no se aperciben de ella
más que al hallarse en su máxima fortaleza, es decir, por Navidad, y aun entonces la experimentan
únicamente en forma de un espíritu de super - sociabilidad y generosidad; gustan de celebrarla y hacer
regalos. Una clase más adelantada siente esta ola de santidad desde el principio de su descendimiento y se
da cuenta del importante efecto de su armonía y ritmo aumentando sus esfuerzos en dirección al desarrollo
de su alma. Así se benefician realizando los mayores esfuerzos durante los meses que separan el otoño del
equinoccio de primavera. Es como si nadaran con la corriente.
Por esta razón dedico la presente carta a llamar su atención hacia este fenómeno anual. Que tengamos o no consciencia
de él las poderosas vibraciones espirituales de la ola de Cristo que da su vida, permanece en la
atmósfera de la Tierra durante los meses de invierno y podemos usar de ellas para mayor ventaja nuestra si
nos son conocidas y redoblamos nuestros esfuerzos en tal sentido que si no nos hemos apercibido del hecho.
Hagamos, pues, un inventario escrupuloso de los pecados que más fácilmente nos afligen a cada uno en
particular, ya que está comenzando la época más favorable del año para su absolución. Estudiemos
igualmente las virtudes de que carecemos y veamos su necesidad de cultivarlas, pues este es el momento
más propicio para esta labor sistemática y cuidadosamente trabajando en los santos meses del invierno,
podemos avanzar a grandes saltos en nuestros esfuerzos para conseguir nuestras aspiraciones espirituales.
Una vez señalado nuestro trabajo personal miremos a nuestro alrededor, en nuestro circulo de relaciones, si
alguno busca la luz espiritual y si alguien prestaría atención a nuestras enseñanzas. Esto requiere un claro
discernimiento, pues no tenemos el derecho de forzar la introducción de nuestras ideas en oídos mal
dispuestos, como no lo tendríamos, ni podríamos justificarnos el tocar un tambor en sus habitaciones
durante una o dos horas cada día. Si vemos que no escuchan amablemente lo que pretendemos decirles, es
mejor dejarles; pero hay muchos que podrían despertar a la vibración espiritual de Cristo en los meses de
invierno, con los cuales no se podría obtener los mismos resultados en verano. Es por esto que confío en que
todos aprovecharemos los próximos meses en forma altamente beneficiosa desde el punto de vista
espiritual.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

*


* * *

domingo, 5 de mayo de 2013

CONSTRUYENDO PARA LA VIDA FUTURA



CARTA Nº 70
Septiembre de 1916


CONSTRUYENDO PARA LA VIDA
FUTURA

Sabernos ya, naturalmente, que la Fraternidad enseña que el renacimiento es un hecho en la naturaleza y
creemos en esta doctrina porque explica tantos hechos en la vida que, de otra manera, carecerían de
explicación. Pero me pregunto cuántos serán los estudiantes que han hecho un uso práctico de esta verdad,
infiltrándola en su corazón y siguiéndola persistentemente por un acoplamiento consciente y sistemático de
sí mismos, elaborando así su ambiente para futuras vidas.
Es verdad que en el Segundo Cielo dedicamos todo el tiempo a elaborarnos el ambiente para la vida
siguiente, formándonos la tierra y el mar, procurando por las condiciones de la flora y de la fauna, y dando,
en general, una forma a las cosas de modo que alcancemos un terreno conveniente para el trabajo de la vida
venidera. Pero todo esto lo hacemos dé acuerdo con la manera en que hayamos vivido aquí en esta actual
existencia. Si hemos sido perezosos y hemos carecido de rumbo, viviendo a la buena de Dios, no es probable
que al entrar en el Segundo Cielo seamos cuidadosos para prepararnos un terreno fértil que podamos cultivar
después. Por consiguiente, nuestra próxima encarnación nos encontrará probablemente con los mínimos
medios de existencia a mano y bajo los latigazos de la necesidad habremos de aprender a valernos de
nosotros mismos.
Muy semejante es lo que ocurre con las cualidades morales. Al encontrarnos prontos a descender a una
nueva encarnación, solamente podemos disponer, para los nuevos vehículos, de aquello que hayamos
almacenado en éste. Es muy prudente para nosotros, por consiguiente, que comencemos ahora ya que
nuestra vida futura está ahora en un estado de yeso manejable y dúctil para formar nuestros ideales como
quisiéramos que fuesen y elaborar el ambiente en que más gustáremos de estar colocados.
Sin duda alguna estamos todos de acuerdo, en primer lugar, en que nuestros cuerpos presentes no son como
desearíamos. Enfermedades de todas suertes atormentan a casi todo el mundo; algunos están sujetos al dolor
durante toda su existencia y nadie puede gozar de la vida, desde la cuna al sepulcro, sin haber experimentado
algún sufrimiento. Cada uno de nosotros, pues, debe imaginarse a sí mismo, en una existencia futura,
provisto de un cuerpo pletórico de salud, libre de las enfermedades que constituyen nuestra plaga peor.
Con respecto a las facultades morales y mentales estamos lejos de ser perfectos y cada uno de nosotros
podemos, por lo tanto, procurar el mejoramiento de estas facultades. ¿ Nos hacemos cargo de que tenemos
un espíritu criticón, una lengua mordaz, un temperamento irritable o faltas muy parecidas, las cuales nos
indisponen con los demás y hacen la vida a nuestro alrededor poco agradable? Muy bien; pues fijando en la
mente y visualizando nuestro propio ideal para el futuro, esto es, conservando el equilibrio en todas las
circunstancias, siendo dulces y comedidos en el hablar, atentos y afectuosos, etc., grabaremos estos ideales
en la forma de pensamiento que habremos ya formado para nosotros mismos en aquel lejano día.
Y el resultado irá de acuerdo con la intensidad de concentración que apliquemos a ello. En la medida que
nos esforcemos ahora para cultivar y aspirar a las virtudes, las poseeremos entonces; y esto se aplica
igualmente a las facultades. Si somos descuidados ahora en la aspiración de mantener el orden, también
traeremos entonces esta dificultad de nuestra naturaleza. ¿Carecemos del sentido del ritmo? Pues podemos
obtenerlo en el futuro si lo pedimos ahora. E igualmente podemos alcanzar, por idéntico proceso, la
habilidad mecánica, por ejemplo, o cualquiera otra cosa que nos sea necesaria para procurarnos la
experiencia de la vida que buscamos.
Por consiguiente, debemos sistemáticamente fijar un memento determinado; a intervalos y con la máxima
frecuencia que nuestros otros deberes lo permitan para prever y planear para la futura vida, sobre qué clase
de cuerpo, qué facultades, virtudes y ambiente preferimos. Si podemos hacer inteligentemente nuestra
elección ganaremos considerablemente en eficacia mucho más que si no nos molestáramos en discurrir sobre
ello.
Fácil nos será comprender que, naturalmente, la forma superior de aspirar a la virtud es el constante esfuerzo
en practicarla en nuestra existencia diaria. Pero mientras nos estamos preparando para cultivar las virtudes
que deseemos tener prácticamente, bueno será y científico también, el que planeemos el uso que hemos de
dar a nuestra futura vida exactamente igual como ahora hacemos planes para el día siguiente, o mes o años
venideros. Yo confío que esta idea arraigue entre los estudiantes y que sea consistentemente llevada a su
legitimo término, pues de este modo cristalizará en realidad magnifica, en un efecto maravilloso sobre
nuestro propio futuro y el porvenir del mundo a nuestro alrededor.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

*


* * *

miércoles, 24 de abril de 2013

LAS LUCHAS DEL ALMA ASPIRANTE



CARTA Nº 69
Agosto de 1916


LAS LUCHAS DEL ALMA ASPIRANTE

Llegan algunas veces a este Cuartel General cartas de descorazonamiento procedentes de individuos que se
ven afligidos por su conciencia, a causa de no sentirse capaces de vivir conforme a sus altos ideales y se
figuran que seria más decente abandonar la doctrina y vivir como los que no han hecho profesión de fe
alguna. Afirman que mientras leen, estudian o escuchan en el templo pasajes que les exhortan a amar a sus
enemigos, a bendecirles por sus maldiciones de sí mismos, están de acuerdo, en alma y corazón, con estos
sentimientos y dispuestos a seguir y cumplir alegremente estos preceptos; pero al hallarse frente a tales
condiciones en el mundo no pueden amoldarse al mandamiento bíblico y se consideran, por consiguiente,
como hipócritas.
Si el hombre fuera un todo homogéneo, si el espíritu, el alma y el cuerpo fuesen uno e indivisible, cierto que
tales individuos serian hipócritas. Pero el espíritu, el alma y el cuerpo no forman un todo única y esto lo
descubrimos el mismo primer día en que pretendemos pisar el camino de la vida superior. En este hecho
radica la solución del problema. Existen en cada uno de nosotros dos naturalezas distintas. En los días de
nuestra existencia sin aspiraciones la naturaleza espiritual superior permanece dormida y él yo personal
mundano es señor indiscutido de nuestras acciones. La paz y la serenidad están entonces con nosotros. Pero
así que despierta la naturaleza espiritual comienza la guerra. A medida que ganamos en espiritualidad, la
batalla se intensifica hasta que con el tiempo la personalidad sucumbe y entonces se obtiene una paz que
sobrepasa todo lo imaginable.
Pero entre tanto sufrimos la condición de que se quejan algunos estudiantes (igual que Pablo, Fausto y todas
las demás almas aspirantes) de ser fácil querer, pero que no se hace el bien que quisiéramos y hacemos el
mal que no debiéramos hacer EI que esto escribe ha experimentado, y la siente más agudamente cada día de
su vida, esta discrepancia entre sus enseñanzas y sus propias acciones. Una parte de su ser aspira, con un
ardor casi doloroso en su intensidad, a todas las cosas más nobles y más elevadas, al par que, de otra parte,
una fuerte personalidad, excesivamente difícil de domeñar, le es un manantial de constante pesar. Pero cree
que no pretendiendo pasar por "santo", admitiendo con toda honestidad sus defectos y sufriendo un sincero
dolor por ellos, y usando en todas sus exhortaciones la palabras "nosotros", no defrauda a nadie y no es un
hipócrita. Todo cuanto yo digo me lo aplico a mí mismo primeramente y de modo particular, y, aun sin
éxito, me esfuerzo en seguir las enseñanzas Rosacruces. Creemos, pues, que esta aclaración satisfará a cada
uno de nuestros estudiantes que se sienta turbado a semejanza de los amigos que han inspirado esta carta.
Además, ¿qué otra cosa podemos hacer sino seguir adelante? Una vez que hemos despertado a la naturaleza
superior, no se la puede silenciar permanentemente a riesgo de sufrir el dolor del remordimiento si el
esfuerzo es abandonado. Más de una vez hemos observado y llamado la atención sobre la manera de cómo
un marino conduce su navío a través de la inmensidad del mar guiándose por una estrella. Nunca llegará a
alcanzarla, pero, no obstante, le conduce con seguridad y a través de los bajos rocosos hasta el puerto
deseado. Parecidamente, si es cierto que nuestros ideales son tan elevados que nos parece imposible
alcanzarlos en esta vida, recordemos que disponemos de tiempo sin limite alguno y que lo que no podamos
realizar en este día de la vida lo lograremos mañana o pasado. Sigamos el ejemplo de Pablo y, por una
paciente persistencia en hacer el bien, continuemos persiguiendo la gloria espiritual, el honor y la
inmortalidad.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

*


* * *


sábado, 20 de abril de 2013

LA LABOR DE LOS ESPÍRITUS DE RAZA



CARTA Nº 68
Julio de 1916


LA LABOR DE LOS ESPÍRITUS
DE RAZA

Dentro de pocos días celebraremos en América La Fiesta de la Independencia, el glorioso 4 de julio y con el
único fin de mostrar nuestro "patriotismo" malgastaremos en salvas una cantidad respetable de pólvora
susceptible de ser mucho mejor utilizada. Si hemos de juzgar por el precedente sentado, un número
considerable de accidentes e incendios ocurrirá
No podemos comprender a qué propósito se obedece, considerando el desalentador espectáculo de la guerra
que desde hace dos años ha hecho de las lágrimas un sainete, pues ningún símbolo de condolencia parece
adecuado para esta ocasión. Consideremos que, de no haber existido el "patriotismo” la guerra no hubiera
podido existir; y analizando su funesta influencia digamos con Tomás Paine: "EI mundo es mi patria y hacer
bien es mi religión." Este es, según mi parecer, el evangelio que deberíamos predicar a nuestros semejantes
en cualquier país que habitemos, puesto que esta actitud de nuestra mente será uno de los factores que nos
emancipará del Espíritu de Raza, que fomenta el sentimiento del "patriotismo", a fin de mantener su poder
sobre un país particular por el más largo tiempo posible. Hasta cierto punto el Espíritu racial se alimenta de
la guerra, pues hace desaparecer en su propio país las diferencias internas del momento y hace agrupar a
todos sus individuos, muy cerca unos de otros, para la defensa o para la agresión contra el enemigo común.
De este modo vibran en armonía hasta cierto punto fuera de lo corriente, fortaleciendo de este modo al
Espíritu racial y aplazando el advenimiento de Cristo en tal medida. Mientras el patriotismo enlace
férreamente a las naciones con sus Espíritus raciales, el Reinado Universal será un mito.
Por consiguiente, yo suplico a los estudiantes de la Fraternidad Rosacruz que se abstengan de participar en
cualquiera manifestación patriótica que tenga un carácter marcial o guerrero. Debemos practicar la
Fraternidad Universal absteniéndonos de mencionar 0 reconocer diferencias de nacionalidad, ya que todos
somos unos en Cristo.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

*


* * *