humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

*
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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domingo, 23 de julio de 2017

H. P. Blavatsky y la Doctrina Secreta - Max Heindel - Capítulo 4 -

Capítulo 4

Hemos trazado la historia de “La Doctrina Secreta”, desde el tiempo cuando el Maestro de H. P. B. le dio el plan, hasta que este fue impreso y dado al mundo. Ahora estudiaremos el plan sobre el cual fue construido, y trataremos de dar una hojeada a las enseñanzas contenidas en sus volúmenes.

Cuando contemplamos el rango de subtemas tratados en el interior de este trabajo, un rango limitado solo por el universo, se hace aparente cuan fragmentado debió estar el bosquejo. El contenido de “La Doctrina Secreta” no puede ser enseñado en una sola lectura, ni siquiera en un ciento de lecturas, aunque el curso de la lectura fuera dado por el
exponente más conocedor. El trabajo es una mina rica en gemas invaluables de conocimiento oculto. Perseverancia e intuición son el pico y la pala que utilizados diligentemente nos permiten poseer estas gemas de gran precio. Una verdad descubierta por nosotros mismos permanece con nosotros después de haber perdido una docena de otras verdades que nos hayan sido explicadas por otros. Por lo tanto, si podemos ser inducidos a profundizar en “La Doctrina Secreta” por nosotros mismos, nos beneficiaremos más que si alguien nos explicara cada enseñanza contenida entre sus cubiertas.

Una lectura precipitada ocasionará disturbios en la mente, como antes de nosotros los demonios y devas, Dhyan Chohans y Kumaras, yogas y ciclos, satires y faquires, adeptos y alquimistas, manus y mónadas, en una continua sucesión de imágenes sucesorias.

Para ser de valor, “La Doctrina Secreta” debe ser estudiada. Así como Teseo, quien entró al laberinto de Creta para pelear con el Minotauro, fue guiado fuera del laberinto por el hilo de Ariadna, el estudiante debe fijar su mente en un tema, y adentrarse audazmente en el laberinto para pelear con el Minotauro de la ignorancia. Si persiste y se aferra firmemente al hilo dorado de la intuición, tendrá la seguridad de extraer la gema invaluable del conocimiento del tema en cuestión, y por su trabajo lo habrá hecho parte de sí mismo, una posesión que nunca perderá. En esta manera, él pasará días en la búsqueda de un punto pequeño, pero cuando entienda ese punto, sabrá que el tiempo fue bien invertido. Cuando finalmente, él haya extraído tanta información como le haya sido posible de “La Doctrina Secreta”, almacenará en su mente una concepción de la verdad.

No puedo describir la gran alegría que sentí cuando visualicé una verdad, y cómo medité en ella y admirado pude ver cómo concordaba en todas las filosofías en general.

Debe recordarse que el trabajo que estamos considerando no es en ninguna manera el todo de la filosofía esotérica que poseen los Maestros de la Sabiduría, sino un pequeño fragmento de sus doctrinas fundamentales. Las enseñanzas de “La Doctrina Secreta”, aunque están fragmentadas e incompletas, no pertenece a las religión Hindú, Zoroastrismo,
Caldea o Egipcia; tampoco al Budismo, Islamismo, Judaísmo o Cristianismo exclusivamente. El libro contiene la esencia de todos ellos. Originados de la misma fuente,
han sido fragmentados en estos volúmenes, en sus elementos originales, fuera de los cuales cada misterio y dogma se ha desarrollado y materializado. El objetivo del trabajo es mostrar que la Naturaleza no es una concurrencia fortuita de átomos, para asignar al hombre su lugar correcto en el esquema del Universo, para rescatar de la degradación las verdades arcáicas, que son las bases de toda religión, para descubrir hasta cierto grado la unidad fundamental que ellos soltaron, y finalmente para mostrar que el lado oculto de la Naturaleza nunca ha sido alcanzado por la ciencia de la civilización moderna.

Cuando un arquitecto comienza a construir un moderno rascacielo, primero prepara un cimiento sólido, sobre el cual levanta las enormes vigas de acero para formar el esqueleto del edificio. Este esqueleto es entonces cubierto con paredes y pisos de concreto y otros materiales. Un sistema de tubos de vapor, como arterias, lleva calor a cada cuarto.

Su sistema nervioso es una intrincada red de cableado eléctrico y telefónico, mientras que en el sótano palpita una máquina de vapor, haciendo que funcione un generador eléctrico.

El resultado es un conjunto orgánico pulsante con vida.

Un tanto similar es el proceso seguido por los Maestros de la Sabiduría, quienes construyen la gigantesca estructura de conocimiento oculto que estamos considerando. Un
escritor Mohammedan dice: “En la asamblea del día de la resurrección, los pecados de Kabak serán perdonados por el motivo de la Lujuria de las Iglesias Cristianas”. El profesor
Max Muller contestó: “Los pecados del Islam son tan faltos de valor como el polvo del Cristianismo. En el día de la resurrección ambos, los islámicos y los cristianos, verán la vanidad de sus doctrinas religiosas. Los hombres pelean por su religión en la tierra. En el
cielo descubrirán que solo hay una religión verdadera”. En otras palabras, “No hay religión  más elevada que la Verdad”. Sobre esta fundación de la verdad fue levantada, por los Maestros de la Sabiduría de las Edades, el esqueleto de la estructura del “Libro de Dzyan”,
un manuscrito Senzar de gran antigüedad, en donde está recolectado todo lo que fue bueno y malo en todas las religiones del mundo, cubierto por el conocimiento oculto, adornado con antiguos símbolos y mitos. Estos fueron los más hermosos para ser privados de las escalas del materialismo que por edades los han cubierto. El resultado es un apilamiento de filosofía trascendente contenida en “La Doctrina Secreta”. Se puede preguntar: ¿Dónde están las arterias de tubería de vapor, el sistema nervioso de cableado eléctrico, la máquina de vapor y el generador eléctrico para vitalizar la construcción?. Los estudiantes deben suplirlo consigo mismos haciéndolo parte de sí mismos, tomándolo para su propia vida. En proporción, como ellos hagan esto será la vida que tengan para sí mismo, su medida y sus límites que son su dedicación a sus ideales.

“La Doctrina Secreta” establece tres postulados fundamentales: El primero es la existencia de un Principio omnipresente, eterno, infinito e inmutable acerca del cual toda especulación es imposible, ya que trasciende el poder de la concepción humana y sólo puede ser comparado por una expresión humana o similitud.

Está fuera del alcance del pensamiento y de toda expresión humana. Este ser Ser es simbolizado en “La Doctrina Secreta” bajo dos aspectos: en un lado es el Espacio Abstracto
Absoluto, representación de subjetividad baja, la única cosa que ninguna mente humana puede excluir de cualquier concepto o concebir por sí mismo.

El segundo es un Motivo Abstracto Absoluto, representando conciencia incondicional. Este aspecto, es también nombrado como el Gran Aliento, la Realidad Única. El Absoluto es el campo de la conciencia absoluta, o la esencia que está fuera de toda relación con la existencia condicionada, y de la cual la conciencia de la existencia es un símbolo condicional; pero una vez que pasamos en pensamiento de esta absoluta negación (para nosotros), la dualidad ocurre inesperadamente en el contraste del Espíritu (o la Conciencia) y Materia.

El Espíritu y la Materia tienen que ser vistos no como realidades independientes, sino como símbolos o aspectos del Absoluto, que constituyen la base del ser condicionado, ya sea subjetivo u objetivo. Considerando esta triada metafísica como la raíz de donde procede toda manifestación, el Gran Aliento asume el carácter de la ideación precósmica.

Es la fuente de fuerza y de toda conciencia individual, y suple la Inteligencia, guía en el vasto esquema evolutivo. Por otro lado, la sustancia raíz precósmica es el aspecto del Absoluto que es la base de todos los planes objetivos de la naturaleza.

El universo manifestado es impregnado por la dualidad, la esencia más básica de su existencia como Manifestación. Así como los polos opuestos de subjetividad y objetividad,
espíritu y materia, son solo los aspectos de la Única Unidad en que ellos están sintetizados,
de tal manera que en el universo manifestado hay una unión del espíritu a la materia, subjetivo a objetivo. Este algo, como algo desconocido para la especulación del Oeste, es
llamado por los ocultista del Este “fohat”. Es el puente por el cual las ideas existentes en el
pensamiento divino son impresas en la sustancia cósmica.

Así que, del espíritu o de ideación cósmica viene nuestra conciencia; de la sustancia cósmica vienen todos los vehículos en que esta conciencia es individualizada; esta sustancia en sus variadas manifestaciones es la liga misteriosa entre la mente y la materia, el principio que vivifica cada átomo.

El segundo postulado fundamental de “La Doctrina Secreta” es la existencia de la eternidad en todo como un plano ilimitado, siendo periódicamente el espacio de los innumerables universos que incesantemente se manifiestan y desaparecen. Este postulado es la universalidad absoluta de la ley de la periodicidad, del flujo y el reflujo que la ciencia física ha observado y registrado en todos los departamentos de la naturaleza. Una alternación como la del día y la noche, caminar y dormir, vida y muerte, es de hecho tan común, tan perfectamente universal y sin excepción, que es fácil de ver en ello una de las leyes fundamentales del universo.

El tercero y último de los postulados fundamentales de “La Doctrina Secreta” es la identidad fundamental de todas las almas con el Alma Universal, el último ser en sí mismo un aspecto de la Raíz Desconocida; y el peregrinaje obligatorio de toda alma en cada ciclo de la encarnación. Estas almas o chispas son los Hijos que habitan eternamente, desde el principio de la era creativa en el regazo del Padre. Ellos existen para ser perfectos a través
de los sufrimientos. Cada alma es de verdad igual al Padre en lo que concierne a su divinidad, pero inferiores al Padre en sus condiciones de humano, y cada uno entra en la
materia para rendir todas las cosas a sí mismo. El alma tiene que ser sembrada en debilidad para que sea levantada en poder, para escapar de las limitaciones, de un Logos estático, conteniendo todos los poderes divinos, omnisciente y omnipresente de su propio plano, pero inconciente de los demás planos. Su gloria es velada en materia que enceguece el alma, para que a través de la experiencia, el alma pueda llegar a ser omnisciente y omnipresente en TODOS LOS PLANOS, respondiendo a todas las vibraciones divinas en lugar de solo a las vibraciones de los planos más altos.

La doctrina giratoria de la sabiduría oculta, no admite dones especiales o privilegiados en el hombre, a excepción de aquellos ganados solo por su alma a través de largas series de reencarnaciones y metempsicosis.

Tales son las concepciones básicas en que “La Doctrina Secreta” se fundamenta. No sería apropiado hacer una defensa o probar su inherente cordura, tampoco puedo detenerme para mostrar como se contienen, demasiado a menudo bajo modo engañoso, en todos los sistemas de pensamiento o de filosofía digna de renombre.

Una vez que el estudiante ha logrado una clara comprensión de ellas y percibe la luz que emanan sobre cada problema en la vida, encuentra que no necesita una justificación.

La historia de la evolución cósmica como fue trazada en las Stanzas de Dzyan puede mirarse como la fórmula algebraica abstracta de la evolución. Por lo tanto, el estudiante no debe esperar encontrar un conteo de todas las etapas y transformaciones que han ocurrido entre el inicio de la evolución universal y nuestra etapa actual. Dar un conteo tal sería tan imposible como incomprensible para el hombre, quien no puede alcanzar a comprender siquiera la naturaleza del plano próximo a su existencia. Por eso los Stanzas dan una fórmula abstracta que puede ser aplicada a toda la evolución, a aquella de nuestra pequeña tierra, a la de la cadena de planetas de la cual forma parte nuestra tierra, a la del universo solar al cual pertenece la cadena, y así sucesivamente en la escala ascendente hasta que la mente se enrede exhausta en su esfuerzo por comprender.

Los siete Stanzas del primer volumen representan los siete términos de la fórmula abstracta a la que se refieren, y describen las siete grandes etapas del proceso evolutivo mencionados en la filosofía Hindú como las siete creaciones, y en la Biblia como los días de la creación.

Describe la condición del Absoluto Único durante el interludio entre las manifestaciones cósmicas y el primer alboroto de volver a generar actividad. Una consideración momentánea hará notar cuán difícil es describir tal etapa. Ya que es un estado de “Absolutividad per se”, no puede poseer los atributos específicos que sirven para describir objetos en términos positivos. Por lo tanto, el estado puede ser sugerido solo por negativos envolviendo la mayoría de todos los atributos negativos que los hombres sienten en vez de concebir como los límites remotos alcanzables por sus poderes de concepción.

Somos informados por Stanza que: “El Padre eterno envuelto en sus vestimentas siempre invisibles había descansado otra vez por siete eternidades. El tiempo no existía, ya que él permanece inactivo en el infinito íntimo de duración. La mente Universal no existía, ya que no había Ah-Hi para contenerla. Los siete caminos para la dicha no existían. Las grandes causas de la miseria no existían, ya que no había nadie para producir y quedar entrampado
por ellas. Solo la oscuridad llenaba el infinito, para el padre, madre e hijo era una vez más uno, y el hijo no había despertado todavía para el nuevo ciclo, y su peregrinaje sobre eso.

Los siete señores sublimes y las siete verdades habían cesado de ser, y el Universo, el hijo
de la Necesidad, estaba inmerso en Paranishpanna (El Absoluto), para tener descanso por
aquello que es pero no es. La nada era. Las causas de la existencia habían sido desechadas; el visible que era, y el invisible que es, descansó en un eterno no-ser, el único ser. Sola la forma única de existencia estiró el infinito, sin causa, duerme sin sueños; y la vida pulsó inconsciente en el espacio universal, a través de Toda-presencia que es sensible por el ojo abierto del Dangma (el ojo espiritual interno del adivino, o El Tercer Ojo).

Describe una etapa que para la Mente Oriental es muy parecido con el primero que para explicar la diferencia se requeriría un tratado en si mismo. Una comprensión de lo que contiene puede ser obtenido solo a través de la intuición y las facultades elevadas del estudiante. De hecho, debe de recordarse que todas las Stanzas apelan más a las facultades internas que al cerebro físico: “¿Donde estaban los Constructores, los Hijos luminosos de Mavantaric Dawn * * * Los creadores de la forma a partir de la no forma, la raíz del mundo? * * * ¿Dónde estaba el silencio?. ¿Dónde las orejas para sentirlo?. No, no había ni silencio ni sonido; nada conserva el aliento eterno sin pausa, que no se conoce a sí mismo.

La hora no había llegado todavía; el rayo no había relampagueado todavía en el Origen; la Matripadma (Madre – Lotus) no se había expandido. * * * El universo permanecía todavía
en secreto en el Divino pensamiento y el regazo Divino.”

Describe el nuevo despertar del universo a la actividad después del descanso. Se aprecia la urgencia de los seres unicelulares desde su estado de absorción en lo interno del Uno. Así comienza la etapa primera y la más elevada en la formación de los mundos. El término “seres unicelulares” se puede aplicar al más vasto sistema solar y al átomo más pequeño. La Stanza dice: “La última vibración de la séptima eternidad produce vibraciones a través del infinito. La madre se levanta, expandiéndose desde lo interno hacia lo externo, como un botón de Lotus. La vibración se mueve de manera longitudinal, tocando con su rápido vuelo el universo todo y el origen que permanece en la oscuridad. La oscuridad que respira sobre las aguas dormidas de la vida. La oscuridad difunde luz, y la luz suelta un pequeño y solitario rayo dentro de la madre – envolvente. El rayo dispara a través del huevo virgen, el rayo ocasiona que el huevo virgen vibre, y suelte el germen no – eterno, condensándose en el mundo-huevo. * * * Padre – Madre teje una telaraña cuyo límite superior es asegurado para el espíritu, la luz de una oscuridad, y el límite inferior a su oscuro final, la materia; y esta telaraña es el universo prolongado de las dos sustancias hechas en una. * * * Este se expande cuando el aliento de fuego es sobre él; se contrae cuando el aliento de la madre lo toca. Entonces los hijos desasocian y dispersan, para regresar al regazo de su madre en el final del gran día, y volver a ser uno con ella. * * *.”

Muestra las diferencias del germen del universo dentro de la septenaria jerarquía del Poder Divino conciente que es la manifestación activa de la única energía suprema. Existen los constructores, los formadores, y finalmente los creadores de todo el universo manifestado en el único sentido en que el nombre Creador es inteligible. Ellos informan y lo guían. Ellos son seres inteligentes quienes ajustan y controlan la evolución, concretando en sí mismos esas manifestaciones de la única Ley que conocemos como la Ley de la Naturaleza. Esta etapa de evolución es llamada en la mitología la Creación de los Dioses, pero esta no es una creación de dioses en el sentido en que generalmente se entiende en el Oeste, sino un nuevo despertar a la actividad de los Seres quienes han obtenido sus inteligencias trascendentales en universos formados.

“El Siete Primordial, los Primeros Siete Alientos del Dragón de la Sabiduría, producen en su momento desde sus Santos Alientos en Espiral el Torbellino de Fuego.”

La stanza describe el proceso de formación del mundo; primero, difundir la materia cósmica, entonces el torbellino de fuego, la primera etapa en la formación de una nebulosa.

Esta nebulosa se condensa, y después de pasar por varias condensaciones, y varias transformaciones forma un universo solar, una cadena planetaria, o un solo planeta, como el caso puede ser.

Indica las etapas subsecuentes en la formación de tal mundo, y trae su evolución al cuarto periodo, correspondiendo al periodo en que estamos ahora viviendo.

“* * * Él los construye en la resemblanza de antiguos ciclos, colocándolos en los Centros Imperecederos. ¿Cómo Fohat los construye?. Él colecciona las partículas de fuego.

Él hace bolas de fuego, dispersándolas a través de ellos, y rodeándolos, insertando la vida,
entonces poniéndolos en movimiento; algunos en una manera, otros en otra manera. Ellos están fríos, él hace que se calienten. Ellos están secos, él hace que se humedezcan. Ellos están calientes, él sopla y los enfría. Así actúa Fohat de un amanecer al siguiente, durante
Siete Eternidades. * * * Hacer sus cálculos, Lanoo, si tú aprendieras la edad correcta del ciclo más pequeño. Su cuarto rayo es nuestra madre. Alcanza el cuarto fruto de la cuarta
ruta de conocimiento que lleva al Nirvana, y comprenderás, porque verás.”

“Observa cuidadosamente el comienzo de la vida sin forma con el poder de la percepción. * * * El único rayo multiplica los rayos pequeños. La vida precede a la forma, y la vida sobrevive al último átomo de la forma. A través de los incontables rayos procede el rayo de vida, el Único, como un filamento a través de muchas joyas. * * * La partícula de fuego se sostiene de la flama por el filamento más fino de Fohat. Viaja a través de los Siete Mundos de Maya. Para en el primero, y es un metal y una piedra; pasa al segundo y observa una planta; la planta gira a través de siete cambios y se convierte en un animal sagrado. De la combinación de los atributos de estos, Manu, el pensador es formado.

La séptima stanza continúa la historia, trazando el descenso de la vida hasta la apariencia humana, terminando así la descripción de la evolución cósmica como está en el primer volumen.

Para un resumen gráfico de las enseñanzas de “La Doctrina Secreta” en la cosmogonía de los sistemas de palabras a los que nosotros pertenecemos, sería difícil mejorar ese dado en un antiguo comentario del Libro de Dzyan. “Ocho casas fueron construidas por la Madre (Espacio). Ocho casas para sus Ocho Hijos Divinos (planetas); cuatro grandes y cuatro pequeñas. Ocho soles brillantes, de acuerdo a sus edades y méritos.

Bal-i-lu (Marrtanda) (el octavo sol, el sol de nuestro sistema solar) no estuvo satisfecho, ya que su casa era la más grande. Él comenzó (a trabajar) como los enormes elefantes lo hacen. Él respiró (inhaló) hacia su estómago los aires vitales de sus hermanos. Él buscó de
devorarlos. Los cuatro más grandes huyeron; lejos, a los márgenes de sus reinados (el sistema planetario). Ellos no fueron robados (afectados) ni burlados. Haga su mejor intento,
Señor, no puede alcanzarnos, dijeron. Pero el más pequeño lloró. Ellos complacieron a la 
Madre. Ella exilió a Bal-i-lu al centro del Reino, desde donde el no se podría mover.

(Desde entonces) él (solo) mira y amenaza.

Él continúa en su intento por agarrarlos, girando lentamente alrededor de sí mismo, ellos giran rápidamente alejándose de él, y él siguiéndolos desde la distancia en la dirección en que sus hermanos se mueven en la ruta que delimita sus casas. (El sol rota sobre su propio eje siempre en la misma dirección en que los planetas se mueven en sus respectivas órbitas. La astronomía nos lo enseña).”

Si hay en algún lugar un diagrama y una exposición más gráfica, me gustaría conocerla. La astronomía moderna también explica este fenómeno, aunque en algunos puntos difiere. La doctrina oculta niega la hipótesis (nacimiento de la teoría nebular) que los siete grandiosos planetas se formaron gradualmente de la masa central del sol, por lo menos de nuestro sol visible. La primera condensación de materia cósmica tomó lugar alrededor de un núcleo central, su padre sol, pero de acuerdo con las enseñanzas ocultas, el sol solo se separó a sí mismo antes que los otros, conforme la masa rotante se contraía, y es su hermano mayor y no su padre.

Cada uno de estos siete planetas en su momento es también asociado con otros seis planetas. Tal grupo es llamado una cadena planetaria. Cada una de estas cadenas planetarias forma un campo de evolución para un cierto número de vidas unicelulares o almas. Hay muchas subdivisiones, pero no tenemos que estar interesados en ellas aquí.

La evolución de estas almas progresó a través de una serie de manifestaciones en una o más de estas cadenas, y al igual que esta tierra es el cuarto planeta y el más material de los siete globos que es el campo de su sistema especial de evolución, hacen esta completa cadena de mundos que ocupa el mismo lugar en el esquema más grande al cual pertenecemos; dicho sea de paso, el pulso vital que está ahora ciclando este periodo presente de evolución tuvo su inicio mucho antes que este. Ha habido tres periodos de evolución antes que este, y habrá tres más después que este haya pasado, antes de que la
manifestación objetiva una vez más regrese al regazo del Infinito para un periodo de descanso.

Nuestra pequeña tierra y sus habitantes humanos reciben cierta consideración en el segundo volumen de “La Doctrina Secreta”. Para entenderlo no es tan simple como uno podría suponer cuando mira las pinturas representando la historia de la creación en algunas de las antiguas catedrales de Europa, donde dios aparece como un constructor de juguetes de Nuremburg, sosteniendo los planetas en el firmamento, o sentado con la pierna cruzada en una mesa con un gran par de tijeras delate, haciendo abrigos de piel para Adán y Eva.

Entendemos también que la constitución geológica de la tierra no puede ser contada por la teoría de la creación de los seis días o cualquier otra teoría de la creación, porque si dios creó el mundo de tal manera, también debemos suponer que él hizo girar las capas, guardó los fósiles entre ellas, vacío con pala los valles supuestos que han sido hechos por los glaciares, y ocasionó las marcas de erosión por agua, todo para Su propia gloria y para la mistificación del hombre.

“La Doctrina Secreta” enseña que el fuego-niebla que eventualmente condensa en lo que ahora es nuestra tierra, originalmente cubría un área tan grande que envolvía a la luna.

Después fue calentada a tal grado que su consistencia se suavizó como la tierra húmeda; su agua y su aire fueron convertidos en vapor, y cuando el fuego-niebla se contrajo, la atmósfera y el agua siguieron al nuevo centro. Cuando la tierra se enfrío lo suficiente, el fuego-místico que la envolvía se condenso en nuestra agua y nuestro aire actuales, hasta el tiempo cuando la ola de vida llegó a la tierra desde Marte en el curso del presente periodo, la tierra se había enfriado tanto que el agua había llegado a ser tibia. En este tiempo, el primero de los cuatro grandes continentes, que existieron antes que la tierra asumiera su presente topografía, apareció en la región ahora conocida como el Ártico.

H. P. Blavatsky y la Doctrina Secreta
Max Heindel 

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