humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS

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Max Heindel

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lunes, 2 de septiembre de 2013

EL DOLOR ACTUAL Y LA PAZ FUTURA


CARTA Nº85
Diciembre de 1917


EL DOLOR ACTUAL Y LA PAZ FUTURA

Desde largos siglos atrás nos llega a nosotros la voz de Isaías en una de sus profecías más grandes e
inspiradoras del alma:
"Ha nacido un niño entre nosotros, un hijo nos ha sido dado; y el gobierno ha de pesar sobre sus hombros: y
su nombre sera el de Maravilloso, Consolador, el Dios Todopoderoso, el Padre Eterno, el Príncipe de la Paz.
"Del desarrollo de su gobierno y paz no habrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, y para ordenarlo
y establecerlo con juicio y justicia desde entonces, por los siglos de los siglos."
Tampoco es menos potente el canto del coro de  ángeles sobre las alturas de Galilea para elevar y estimular a
las almas hacia tan sublime ideal:
"Paz en la Tierra y buena voluntad entre los hombres."
Pero viendo y examinando cara a cara los sucesos actuales del mundo, tales sentencias parecen que suenan a
burlas y desde el punto de vista del hombre corriente, todas las bulgaridades de los religiosos no pueden hacer menos odiosa la situación en el llamado "mundo cristiano".
Pero cuando aplicamos la escala cósmica de medida y perspectiva la cosa es muy diferente, y en este sentido
Goethe dice admirablemente que:

"Quién nunca comió su pan con tristeza, quién nunca ha pasado las horas de la noche en vela, llorando, esperando por el mañana, aquel no conoce los poderes celestiales."

Lo mismo pasa con los individuos que con las naciones. El dolor y el sufrimiento parecen desgraciadamente que sean sólo los maestros a los cuales oímos. De aquí la necesidad de sus lecciones. Viendo la vida como una cosa eterna no nos desmaya el incidente llamado “pérdida de la vida" de la guerra actual.
Aquellos que mueren volverán a nacer otra vez y por esta experiencia serán mejores que lo que son ahora.
La paz y la buena voluntad están emplazadas para manifestarse a su debido tiempo, cuando hayamos aprendido a abolir a la guerra, y así podemos regocijarnos por la perspectiva y orar anhelosa y devocionalmente por su consumación. Yo suplicaría de una manera especial a los estudiantes de la
Fraternidad Rosacruz el que se unieran a nosotros en esta petición en la Nochebuena, a la medianoche, cuando el servicio usual se efectuará en nuestra Pro-Ecclesia por los trabajadores de Mount Ecclesia.
Adjuntamos una hojita conteniendo las frases de saludo propias de estas Pascuas y que los empleados de Mount Ecclesia envían a todos los miembros que se hallan diseminados por el mundo y que lleva por titulo :
"La Biblia en un Fulgido", y confiamos en que serán para ustedes interesantes e instructivas.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

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miércoles, 14 de agosto de 2013

LA EPIGENESIS Y LA LEY DE CAUSACIÓN


CARTA Nº 84
Noviembre de 1917


LA EPIGENESIS Y LA LEY
DE CAUSACIÓN

Frecuentemente manifiestan algunos estudiantes varios errores, los cuales requieren corrección de vez en cuando. El más generalizado de estos es la idea equivocada de que todo lo que nos sucede es la consecuencia o efecto de alguna causa o acción nuestra en tiempos pasados, generalmente en alguna existencia previa.
Teóricamente los estudiantes conocen que esto no es exacto. Están conscientes de que además del destino acarreado por nosotros de otras vidas para su liquidación en esta vida, estamos ejerciendo una influencia causística por nuestros actos.
Una parte considerable de las acciones hechas en esta encarnación se convertirán en efectos antes de que la
muerte termine nuestra estancia en este alrededor ambiente, a la que los hechos que no se liquiden de este modo se arrastrarán y formarán las bases del destino de una existencia futura, en la que cosecharemos aquello que hayamos sembrado. Este destino arrastrado de una vida a otra esta indicado en nuestro
horóscopo y nos da ciertas características y tendencias o líneas de menor resistencia. No debe ser olvidado, sin embargo, que este destino de otras vidas anteriores nos da determinadas influencias o impulsos hacia líneas de acción concretas. Pero, de todos modos, existe una gran cantidad de libre albedrío en nuestras acciones, que dejan lugar al ejercicio de la epigénesis, o sea, la actividad creadora divina que forma las bases
de la evolución.
Como ya dejo dicho, los estudiantes saben perfectamente esto, teóricamente. Pero al relacionarlo con los problemas de la práctica de la vida diaria, parece que todos toman persistentemente la actitud de que todo lo que es, es un desarrollo o ampliación de algo que ha existido ya. Esto es cierto, especialmente, en el caso de aquellos que han estudiado las religiones orientales antes de sumarse al movimiento de los estudiantes de las enseñanzas de la Sabiduría Occidental.
Pero por esta actitud mental de ignorar o no aceptar la acción de la epigénesis están retardando el desarrollo de su alma a un grado tal del que no están conscientes. En efecto, está  ocurriendo con ellos algo que es semejante a lo que sobreviene a los materialistas durante su existencia post mortem en el momento en que están pasando la frontera entre el Purgatorio y el Primer Cielo, donde se les ve discurrir en una monotonía
que es muy doloroso el contemplar. Esta frontera es, por decirlo así, un remanso fuera de la corriente de la vida donde el progreso forma una pausa. El materialista esta allí debido a la razón de su negación de la existencia post mortem, la cual le ha puesto fuera del contacto de las corrientes espirituales que generan el movimiento y la acción durante aquella existencia.
Asimismo, cuando nosotros ensalzamos y recalcamos la ley de Causación e ignoramos constante y persistentemente la ley de la Epigenesis, nos estamos colocando fuera de la línea de acción de esta última, y nuestras ocasiones de ejercitar iniciativa se pierden más a menudo que si fuera del otro modo, con el
resultado de que nos encontramos más obstruidos y nos hacemos más estériles a medida que pasan los años.
Por lo tanto, si nos esforzamos inteligentemente en considerar los problemas de la vida, tomando como ejemplo en las acciones de aquellos que nos rodean así como las nuestras propias, para buscar y extraer de ellas el principio de la Epigénesis y vigilamos su modo de operar, hallaremos ocasiones para emplear nuestras iniciativas abriendo ante nosotros un porvenir que nunca lo hubiéramos creído posible. Vigilando el
modo en que la Epigénesis actúa en otras personas podemos aprender el modo de aplicarla a la nuestra.
Confío que mantendrá usted en su imaginación lo antes dicho y si así lo hace, obtendrá un gran beneficio por la práctica persistente de este principio.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

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miércoles, 31 de julio de 2013

UN TRIBUNAL INTERNO DE LA VERDAD


CARTA N°83
3 de octubre de 1917


UN TRIBUNAL INTERNO
DE LA VERDAD

Una visitante llegada a Mount Ecclesia la semana pasada, me dijo que llevaba unos veinte años estudiando
las diferentes filosofías que había podido conocer, y que había emprendido, en los últimos años, el estudio
de las enseñanzas Rosacruces con el resultado de que le habían parecido ser la verdad absoluta. Ella,
naturalmente, esperaba darme a mí una gran alegría con tales manifestaciones, y se sintió asombrada y
defraudada al mismo tiempo, cuando le dije que yo no consideraba de tal manera las enseñanzas que me
habían dado los Hermanos Mayores y sacadas a la luz en varios de nuestros escritos.
Para los hotentotes, cafres y otros salvajes africanos que pueden desarrollar un temperamento religioso,
hasta donde les sea posible el sentir tal cosa, les parecerá, probablemente, natural una gran verdad el que hay
un ser divino de naturaleza superior a la humana. Para tales hombres y de tal concepción de la religión hay
un avance gradual respecto de las filosofías trascendentales que inspiran reverencia en las especies más
adelantadas de nuestra raza humana. Esto nos da la razón para creer el que la evolución del hombre demanda
también una evolución de su religión. Nosotros hemos pasado desde los planos de una ignorancia infantil al
punto en el que hoy nos encontramos, y sería absolutamente contrario a las leyes de la analogía el suponer
que cualquiera cosa en la línea religiosa que poseemos actualmente es lo definitivo, pues si no tuviera que
haber más progreso religioso, no habría tampoco más progresos humanos. Ahora bien, entonces, ¿
cual es el camino que conduce a las alturas de la religión y dónde podemos encontrarlo? Esto parece que es
la inmediata cuestión lógica. La contestación a este interrogante es que no se encuentra en los libros, ya sean
los míos o los de cualquiera otro. Los libros son útiles mientras proporcionan ideas a nuestro pensamiento
sobre las materias de que tratan. Nosotros podemos o no podemos llegar a las mismas conclusiones que el
autor de los libros, pero en tanto que infiltramos las ideas en ellos vertidas en nuestro propio ser y allí actuar
con ellas cuidadosa y devocionalmente, lo que extraigamos del proceso es nuestro, de nuestro propio ser y
más cerca de la verdad que cualquiera otra cosa que alcancemos mediante cualquiera otro, o por cualquier
otro medio.
Nuestro fuero interno, pues, es el solo tribunal de la verdad de valía. Si nosotros consistente y
persistentemente llevamos nuestros problemas ante este tribunal, desarrollaremos con el tiempo un sentido
superior de la verdad con el cual, instintivamente, dondequiera que oigamos una idea avanzada, nosotros
conoceremos si es sana y verdadera, o lo contrario. La Biblia en lugares distintos nos exhorta a guardarnos
de todas las clases de doctrinas que flotan en el aire a nuestro alrededor, porque muchas son peligrosas y
alteran la mente. Los libros son lanzados al mercado que anuncian esta, aquella, o la otra clase de filosofía.
A menos que nosotros hayamos establecido, o empezado a establecer este interno tribunal de la verdad,
nosotros seremos como la señora referida mas arriba, e iremos deambulando de un sitio a otro, mentalmente
hablando, toda nuestra vida sin hallar descanso y conociendo al final un poco mas que al principio, o acaso
menos aun.
Por lo tanto, mi consejo a los estudiantes no sera nunca el que acepten o rechacen o que sigan ciegamente
alguna autoridad, sino el que se esfuercen y luchen por establecer este interno tribunal de la verdad. Poner
todos los casos ante tal tribunal, probar todas las cosas y aferrarse constante y decididamente a lo que han
comprobado que es bueno ante tal tribunal.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

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miércoles, 10 de julio de 2013

LA DOMA DE UN MIEMBRO INSUBORDINADO


CARTA Nº 82
Septiembre de 1917


LA DOMA DE UN MIEMBRO
INSUBORDINADO

Como indudablemente saben nuestros estudiantes, tenemos en Mount Ecclesia un pequeño servicio por la
mañana y por la tarde, en el que se incluye algo de lectura de la Biblia. Mi esposa y yo mismo gustamos de
leer, de vez en cuando, el tercer capitulo de Santiago, porque se encuentra en el una lección muy importante.
He pensado que no estaría mal someterlo a la atención de ustedes, en particular, a causa de un incidente que
ocurrió aquí hace poco y que tuvo la virtud de grabar con fuerza en mi conciencia aquella lección. Creo que
podemos sacar todos provecho de infiltrarla en nuestros corazones. Permítaseme primeramente que cite unos
pocos versículos del capítulo mencionado y narraré después el incidente a que me he referido.
"Si un hombre no ofende de palabra, este es un hombre perfecto y capaz también de refrenar todo su cuerpo.
Fijaos, nosotros colocamos bocados en las bocas de los caballos para hacernos obedecer; y así conseguimos
la sumisión de su cuerpo todo. Fijaos en los buques igualmente, que, con ser tan grandes y ser juguete de los
fieros vientos, son guiados y conducidos con un pequeño timón a donde quiera el piloto. Igualmente también
la lengua es un miembro insignificante y se precia de grandes cosas. Fijaos en un pavoroso incendio
producido por una chispa insignificante, y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad; así es la lengua
entre nuestros miembros, profanadora de todo nuestro cuerpo, que cambia en un horroroso incendio el curso
de la naturaleza, y está condenada al fuego del infierno . . . Pues todas las clases de bestias, de aves, de
reptiles y todas las cocas del mar se doman y han sido domadas por la humanidad; pero la lengua no puede
ser domada; es un diablo díscolo, insubordinado, rebosante de mortal ponzoña. Con ella bendecimos y
enaltecemos a Dios, hasta el Padre y con ella también maldecimos y llenamos de oprobio a los hombres, los
cuales han sido hechos a imagen y semejanza de Dios. Hermanos míos, estas cosas no debieran ser. Pues
donde hay envidia y disputas, hay confusión y producen toda suerte de maldades. Pero la sabiduria que
viene de lo alto es primeramente pura, luego apacible, gentil y fácil de ser tratada, llena de misericordia y de
buenos frutos. Y el fruto de la rectitud que se siembra en medio de la paz es el que hace la paz."
Tenemos en Mount Ecclesia varios enjambres de abejas. Hace algún tiempo que los jardineros trataron de
cambiar de sitio uno de ellos. Las abejas se irritaron fieramente por aquella intromisión en su vida y en su
trabajo, y picaron a sus agresores dolorosa y severamente en innumerables sitios. Al serme contado el
incidente y reflexionando acerca de el me asaltó el pensamiento de que había allí una lección de
importancia. La abeja pierde el aguijón al picar y muere seguidamente.
¡Reflexionad bien en esto !
¡Qué estrictamente se conduce así la ley de la justicia! Se mata a si misma al lastimar a otros. No es un Dios
vengativo, sino su propia acción la que le da el castigo. ¡Reflexionémoslo bien !
Si muriésemos inmediatamente después de picar a un semejante con palabras agudas, mordaces, ¿ cuantos
de nosotros existiriamos? Y también, si supiésemos que la muerte debía llegarnos después de aguijonear a
otros, ¿ no sujetariamos nuestras lenguas en provecho propio y de los que fuésemos a lastimar? He aquí
seguramente un ejemplo que deberíamos tener siempre bien presente y considerarlo repetidamente hasta
lograr aprender a apretar fuertemente los dientes y mantener cerrada la boca cada vez que nos veamos
tentados a emplear palabras desagradables. Si podemos hacer solamente esto, el día llegará, paso a paso, en
que cesaremos de sentirnos dispuestos a ofender al prójimo, sin importarnos lo que puedan habernos hecho.
Puedo aseguraros, en el caso de mi esposa y en el mío propio, en particular desde nuestra llegada al Cuartel
General, que, más que otro cualquiera, este capítulo nos ha sido de un provecho espiritual extraordinario.
Nos ha ayudado mucho mas que todos los otros juntos, aunque, naturalmente, estamos lejos, muy lejos
todavía de la perfección. Pero lo que nosotros hemos hecho y lo que otros nos han hecho a nosotros aquí, es
garantía plena de recomendación para este capítulo a vuestra atención especial, acoplado, quizá, con la
pequeña narración de las abejas, para que les sea de considerable utilidad si lo leen y lo graban en sus
corazones una o dos veces a la semana.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

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viernes, 21 de junio de 2013

EL VALOR DE REPASAR LAS LECCIONES PASADAS


CARTA Nº 81
Agosto de 1917


EL VALOR DE REPASAR LAS
LECCIONES PASADAS

La carta que sigue contiene una idea valiosa de un estudiante de las enseñanzas Rosacruces que creo un deber transmitirles.
"Mientras repasaba la otra noche el voluminoso paquete de correspondencia que he tenido la fortuna de recibir de la Fraternidad durante cerca de cinco años, me pregunté qué harían los demás estudiantes y probacionistas con las cartas mensuales de la Fraternidad. Se me ocurrió a continuación que de esta pregunta podría hacerse el tópico de una de las cartas mensuales. No entra en mi deseo criticar a los demás estudiantes y probacionistas, pero es probable que pocos de ellos comprendan la mina de información que
contienen realmente, mina que puede transformarse en tesoro celestial por una acción recta. ¡ Cuantas veces, repasando números atrasados, se me ha ocurrido nuevas ideas y nuevas consideraciones de las que nunca me
apercibiera antes, y que ayuda más eficaz me han sido en mas de una lucha interior...!
"Ciertamente, puede decirse, que en estas lecciones tenemos una mina de oro de la cual podríamos extraer innumerables tesoros que nos ayudarían a vivir la vida. Verdaderamente un segundo "Cosmos" se encierra
en ellas. Corresponde, como es natural, a los estudiantes y probacionistas limar y cuidar correctamente de todo detalle su correspondencia con la Fraternidad para que pueda ser de toda utilidad en la difusión de la
luz de los Hermanos Mayores. Quizá una de estas lecciones es la requerida precisamente para ayuda de un amigo. Un considerable provecho se obtendrá con la clasificación ordenada de todas ellas. "Yo creo raramente posible que la mayoría de los estudiantes y probacionistas puedan comprender nunca
completamente el poder para el bien que se oculta detrás de estas lecciones. Para aquellos de entre nosotros que estamos acostumbrados a un estricto orden y a los métodos científicos de averiguaciones, tales lecciones
nos son muy eficaces en la ayuda para la unión de la cabeza y del corazón. Contienen muchas gemas de pensamiento que pueden transformarse en acciones justas y en perseverancia en el bien obrar. Si los
estudiantes y probacionistas mantienen el pensamiento de utilizar de la mejor manera posible estas lecciones que reciben, este les sera una ayuda inestimable y conseguirán mucho mas desarrollo para su alma. Son con
seguridad las cosas pequeñas las que permiten hacer grandes cosas y quizás esto estimule a algunos miembros a servir."
Si los estudiantes graban en sus mentes que la repetición es la nota-clave del cuerpo vital y que "todo desarrollo oculto comienza en el cuerpo vital", comprenderan el por que es tan provechoso repasar las lecciones y cartas atrasadas frecuentemente.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

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miércoles, 12 de junio de 2013

AJUSTEMOS LAS ENSEÑANZAS A LA COMPRENSIÓN DE LOS DEMÁS


CARTA Nº 80
Julio de 1917


AJUSTEMOS LAS ENSEÑANZAS A LA
COMPRENSIÓN DE LOS DEMÁS

Recientemente nos llegó una carta de Seattle que ofrece una buena sugestión para ser utilizada. Nos escribe un amigo: "Penetré uno de estos días en la biblioteca de la ciudad de Ballard y pedí el Concepto Rosacruz del Cosmos. Antes de marcharme busqué las páginas de la tabla de alimentos y se las enseñé a la señorita bibliotecaria. Al enseñarla la tabla dije: "He aquí una tabla de alimentos valiosa." Ella, después de
examinarla, contestó: "¡Cuántas veces me han pedido una tabla como ésta!" Entonces se me ocurrió que otros estudiantes que penetrasen en otras bibliotecas pidiendo el "Cosmos" podrían hacer lo mismo que yo hice., El bibliotecario clasificaría entonces el libro como conteniendo materias sobre la salud. y los alimentos, y de esta manera llegaría a las manos de algunos que buscan con afán la luz que contiene."
Esto es realmente cierto en una extensión mucho mayor de la que comúnmente podríamos suponer.
Maravillosos son los caminos, los medios y los lugares en que la Luz nos llega, no solamente aunque no la busquemos conscientemente, sino cuando afirmamos que ninguna luz ni cosa que se le parezca, en sentido espiritual, existe y aún tachamos de farsantes a aquellos que la siguen.
Para mí ha sido a menudo una inspiración y un manantial de estímulo pensar en el viaje de Pablo a Damasco. Era un hombre que se envanecía del celo con que perseguía a los santos. Nadie más diligente que él en derribar lo que creía una condenable herejía. Pero las almas fuertes son las queridas de los dioses, tanto si laboran para el bien como para el mal, porque aquella energía indomable, irresistible, que las empuja a la
acción, aunque usada temporalmente para malos propósitos, serán igualmente fuertes y poderosos al dirigirse por las avenidas del bien. Pablo era, así, un favorito especial de los dioses y recibió, por  consiguiente, una luz tan poderosa que le dejó ciego precisamente cuando la iba buscando, es decir, durante su camino a Damasco. Entonces le fueron dados una comprensión y un conocimiento superiores en mucho a los de cualquier otro apóstol. Se le escogió para una misión especial y se le hizo el don particular de la visión espiritual y de la habilidad de ser todas las cosas para todos los hombres.
Con harta frecuencia se quejan nuestros estudiantes de que no pueden hacer comprender las enseñanzas Rosacruces a sus allegados o parientes. Una demostración fácil de comprender se me ocurrió el otro día mirando la caja de herramientas de Mount Eclessia.
En ella había un buen número de llaves inglesas, grandes algunas, más pequeñas otras, apropiada cada una
para ajustarse a un tornillo o tuerca determinada; había unas cuantas, también, que podían ajustarse a varias
medidas. Se me ocurrió entonces al ver estas últimas que una llave de esta clase muy pequeña puede ser, algunas veces, de mucha más utilidad que otra de mayores dimensiones; todo depende de la medida de la tuerca. Para una tuerca pequeña se necesita una llave pequeña y una grande para una tuerca grande también.
De igual modo, al encontrarnos en el mundo con otros individuos, debemos medirles atentamente y ver lo
que requieren. Muchos de nosotros han estudiado a fondo las enseñanzas de los Misterios y han adquirido un
profundo conocimiento de estas materias. Podemos compararnos a las llaves inglesas grandes perfectamente
inútiles para dar vuelta a los tornillos pequeños, es decir, a los ignorantes que no han experimentado en lo más mínimo, este conocimiento. En tales casos no debemos lanzar al viento nuestro profundo conocimiento, hablando por encima de las cabezas del auditorio, sino que debemos procurar de descender a su nivel y explicar las cosas de la misma manera elemental como nos fueron explicadas al principio a nosotros.
En otras palabras, debemos ser ajustables, como algunas de las llaves de la caja de herramientas. Al enfrentarnos con un auditorio de extraños debemos descender completamente a su nivel y usar el más simple lenguaje posible. Por el contrario, al encontrarnos con estudiantes más antiguos, en una clase con alumnos capaces de abarcar los más profundos problemas, podemos extendernos todo lo que nuestra habilidad nos
permita, con considerable provecho y beneficio para nosotros mismos y para todos los que nos escuchen.
Mas por encima de todo, debemos aprender, como Pablo, a ser todas las cosas para todos los hombres, si no queremos perder el objetivo que perseguimos, es decir, el llevar la luz a las almas que la buscan.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel

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