humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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viernes, 23 de octubre de 2015

El alcohol XIV


XIV. El alcohol

         Los científicos materialistas observan que el alcohol ingerido se absorbe a través de la pared del estómago y del intestino hacia la sangre. De esta manera es transportado a todo el cuerpo. El alcohol actúa como depresor del cerebro y del sistema nervioso. Una pequeña cantidad de alcohol deprime el área del cerebro encargada de la formación de juicios, coordinación motora, autocontrol y memoria. El individuo se siente así menos inhibido y puede decir
o hacer cosas que ordinariamente no haría si su juicio no estuviera alterado. Al consumir más alcohol sufren la coordinación muscular y los reflejos, aparece somnolencia, la frecuencia cardíaca puede disminuir y la respiración puede deprimirse. El hígado metaboliza la mayor parte del alcohol en el cuerpo. Allí experimenta un proceso químico, la oxidación, por la cual su energía se libera como calor. Parte del alcohol se oxida o quema en los pulmones y otra parte se
elimina mediante el sudor y la orina. Si sólo se ha consumido una pequeña cantidad de alcohol rebajado, cuando el cuerpo se ha librado de él aparenta retornar a la normalidad.
     
      Cuando se han consumido cantidades apreciables de alcohol durante un tiempo, ciertos efectos se hacen evidentes. El alcohol es especialmente dañino para el citoplasma de las sensibles células del sistema nervioso. En un primer momento altera el funcionamiento de esas células y más tarde daña permanentemente los tejidos. Las células pierden su aspecto normal y finalmente ciertas estructuras se descomponen. En esta fase las células no son recuperables. Constituye un serio problema perder grandes cantidades de irreemplazables células nerviosas. Sobreviene entonces pérdida de memoria, alteración del juicio, confusión y desorientación. El alcohol también daña células nerviosas en el estómago y, por consiguiente, puede alterar la capacidad estomacal para mezclar y pasar al intestino su contenido. El alcohol relaja los músculos y los debilita, reduciendo su capacidad de trabajo. Con el tiempo se vuelven flácidos. Cuando el músculo cardiaco se afecta, empeora la
circulación. El resultado es fatiga y disnea. El alcohol puede producir la destrucción de células del hígado (cirrosis); puede dañar la mucosa gástrica y causar ulceración de la misma; puede causar asimismo degeneración renal de modo que los productos de desecho sean retenidos mientras la albúmina se pierde en la orina.

         Los clarividentes pueden dar información adicional sobre los efectos de la ingestión de alcohol. Pueden ver al hombre compuesto de un cuerpo denso (formado por átomos) y de un cuerpo vital que contiene "puntos" que penetran los centros huecos de los átomos físicos y los impregnan de fuerza vital que los hace vibrar a una frecuencia mayor que la del mineral terrestre que no ha sido acelerado de esa manera. Normalmente, cuando la comida ingerida es asimilada, las partículas de los alimentos se sitúan sobre los puntos del cuerpo vital y su frecuencia vibratoria se armoniza con la del resto del cuerpo. El alcohol vibra con tan intensa rapidez que el espíritu humano es incapaz de atenuarla y controlarla. El alcohol actúa como un anestésico y expulsa parcialmente el cuerpo vital. Después acelera la frecuencia vibratoria de los átomos corporales hasta su propia frecuencia. Así el alcohol arrebata al hombre el control de su cuerpo.

      El clarividente aprecia dos órganos en el cuerpo llamados glándulas pituitaria y pineal que fueron utilizadas por el hombre en el pasado como órganos sensoriales en los mundos espirituales. Sin embargo, el consumo de alcohol ha adormecido dichos órganos de manera que no pueden desempeñar más su función anterior. La percepción humana debía ser apartada temporalmente de los mundos espirituales en el curso de la evolución de forma que pudiera desarrollar más conciencia de sí mismo y dirigiera su atención a la solución de los problemas relativos a la existencia física. No obstante, cuando el hombre esté listo para fijar nuevamente su atención en la vida espiritual, el consumo de alcohol deberá ser abandonado antes de que la pituitaria y la pineal puedan ser reactivadas.

    Se han realizado dos afirmaciones sobre el alcohol aparentemente contradictorias. Se afirmó que el alcohol tiende a acelerar la frecuencia vibratoria de los átomos corporales y una frecuencia vibratoria acelerada está asociada por lo general a una conciencia más elevada, más espiritual.  Igualmente se afirmó que el alcohol adormeció las glándulas pituitaria y pineal de forma que no podían actuar como órganos de percepción en los mundos espirituales y así el alcohol apartaba nuestra conciencia de los mundos espirituales. La relación entre ambas frases puede comprenderse por medio de una analogía. Imaginemos que alguien capturase un pájaro, atase sus alas con una cinta y luego lanzase el pájaro hacia lo alto. Aunque fuera elevado, el resultado final sería que el pájaro caería a tierra. Similarmente, el alcohol impide a la persona remontarse a estados de conciencia elevados aunque pueda inducir sueños de grandeza desde un punto de vista terrenal. De igual modo que un pájaro con las alas atadas pierde el control al lanzarlo hacia lo alto, así pierde el hombre su autocontrol cuando se sirve del alcohol para elevar la frecuencia vibratoria de su cuerpo.

          Los científicos materialistas encuentran difícil explicar por qué el alcohol es adictivo. Todo lo que pueden decir sobre ello es que en el bebedor las células del organismo cambian su metabolismo de forma que se vuelven dependientes del alcohol. El clarividente Max Heindel afirma que el cuerpo denso no es el que ansía alcohol. El cuerpo denso se intoxica con el alcohol y se pasaría perfectamente sin él. En vano protesta de diferentes maneras mas el cuerpo de deseos del bebedor ansía la bebida y fuerza al cuerpo denso a tomarla de manera que el cuerpo de deseos pueda obtener la sensación de placer resultante de una vibración aumentada.

        ¿Debería beber alcohol una persona? La respuesta a esta pregunta será diferente para personas diferentes. Si una persona necesita que su conciencia se enfoque más estrechamente en el mundo material, entonces la ingesta ocasional de pequeñas cantidades de alcohol puede resultar apropiada. Tal persona debería, sin embargo, ser cuidadosa para no hacer nada que la dañase a ella o a otras bajo la influencia del alcohol, como conducir un vehículo, manejar maquinaria potencialmente peligrosa o intentar forzar a otros para que obedezcan sus deseos. Si, por otro lado, una persona ha comenzado a hollar el sendero que conduce a la iluminación espiritual, debería abstenerse estrictamente del alcohol en todas sus formas.

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del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

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