humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS

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Max Heindel

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lunes, 23 de diciembre de 2013

LA FE Y UNA ACTITUD OPTIMISTA ACERCA DEL BIEN FINAL


CARTA Nº 95
Octubre de 1918


LA FE Y UNA ACTITUD OPTIMISTA
ACERCA DEL BIEN FINAL

Supóngase que una persona muy allegada a usted fuese a sufrir una operación quirúrgica. Naturalmente, usted estaría muy preocupado y sus sentimientos, probablemente, saltarían del miedo a la esperanza. Algunas veces una emoción y otras veces otra habría de predominar. Pero considere cuál sería el efecto que producirían al paciente si usted cada vez que fuese a comunicarle sus dudas y anhelos, sus consuelos y alegrías a cada momento. El miedo causa siempre un efecto enervador y detrimental que es muy difícil para el paciente vencerlo, especialmente durante una enfermedad cuando
somos más negativos y estamos más indefensos que cuando nuestra salud es buena y robusta. De este modo a la vez que estaba usted ansioso de ayudarle realmente y haría cualquier coso que estuviera en su poder para servirle, por su actitud mental y la expresión de semejantes pensamientos, le causaría realmente grandes inconvenientes y perjuicios.
Una cosa parecida ocurre en el mundo en general en estos momentos. La raza humana se está preparando para sufrir una operación de una catarata espiritual. El dolor y el sufrimiento ocasionado por la guerra actual está produciendo la caída de la venda del materialismo de nuestros ojos y rompiendo el velo que nos separe de aquellos de la
tierra de los muertos que viven. La operación es en extremo dolorosa. Seguramente no hay un ser humano en el mundo capaz de sentir humanitariamente, que no esté sufriendo en cierto sentido por y con aquellos que están mezclados en la lucha. Pero si nosotros estamos plenamente convencidos de que los “pensamientos son cosas”, es un
deber sagrado que tenemos el mantener la actitud más optimista que nos sea posible conseguir en los momentos presentes.
No tengo la menor duda de que todo estudiante de la Fraternidad Rosacruz está haciendo cuanto le es posible y facilitando cuanto esté a su alcance para aliviar el sufrimiento y el dolor que existe en las naciones afectadas directamente, pero es la actitud mental optimista la más importante de todas y la más difícil para muchos de cultivar y conservar. De todos modos, es nuestro deber el obrar así, especialmente a la luz
de nuestro conocimiento superior de este fin en perspectiva, el cuál seguramente será alcanzado. Es natural que nosotros no estemos contentos de que esta catástrofe nos toque tan de cerca, pero, sin embargo, podemos sentir agradecimiento hacia ella, porque en definitiva acarreará un gran bien al mundo con la misma seguridad que el Sol sale por la mañana para ponerse por la noche.
Nosotros tenemos una fe absoluta en la sabiduría y omnipotencia divinas. Nosotros sabemos que es una acusación falsa el decir que “la naturaleza es sangrienta en cuerpo y en espíritu”, como alguno ha afirmado. A pesar de lo que pueda parecer a nuestra limitada visión, la benevolencia es el factor predominante en la evolución del mundo.
Por lo tanto, todos y cada uno de nosotros debemos ser consecuentes con las obligaciones sagradas de nuestras creencias y esforzarnos para mantener siempre una actitud optimista y exteriorizar siempre nuestra firme fe en el bien final que será el resultado de las condiciones actuales. Tengamos en cuenta que mientras trabajamos al compás de la evolución es como llevar un bote a favor de la corriente y nuestros esfuerzos tendrán un efecto mayor de este modo, que si mantuviésemos una actitud
mental contraria al bien del mundo.

NOTA: La carta correspondiente al mes de Noviembre de 1918 estaba dedicada a asuntos administrativos en relación con nuestras publicaciones y, por lo tanto, no se
incluye aquí.

del libro "Cartas a los Estudiantes", de Max Heindel 

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