humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

*
del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS

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Max Heindel

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domingo, 23 de julio de 2017

H. P. Blavatsky y la Doctrina Secreta - Max Heindel - Capítulo 5

Capítulo 5

Antes de continuar, es necesario entender la posición central de nuestra tierra en el plan completo de la evolución. Durante los precedentes tres y medio periodos, las almas se han ido profundizando a sí mismas más y más en la materia. En la tierra en nuestro presente periodo, el nadir de la materialidad fue alcanzado por todos los reinos en la mitad del cuarto periodo. Nosotros, estamos en la quinta sub-raza de la quinta raza-raíz, estamos comenzando a elevarnos lentamente a nosotros mismos fuera de la materia. Somos los hijos pródigos quienes se fueron a un país lejano para adquirir experiencia, y habiendo llegado tan lejos como pudimos, estamos ahora regresando a casa a nuestro Padre, quien es la fuente de Inteligencia, y nos ha contactado desde tiempo atrás, y ahora nos conduce a nuestro propio hogar celestial.

El plan general de la evolución humana en el globo se puede resumir así: siete distintas razas-raíz fueron destinadas a desarrollar cierto principio o sentido. En esta manera, las cuatro razas que nos precedieron desarrollaron la capacidad de escuchar, sentir mediante el tacto, mirar e identificar sabores. Nosotros hemos desarrollado el olfato. La sexta y la séptima razas-raíz desarrollaran la clarividencia astral y mental respectivamente.

También desarrollarán la espiritualidad. Nosotros estamos desarrollando el intelecto, nuestros predecesores desarrollaron el deseo.

Cada una de las siete razas-raíz se dividen en siete sub-razas, estas a su vez se subdividen. La evolución de cada raza-raíz se lleva a cabo bajo la guía de un maestro especial, una gran entidad espiritual quien encarna en la raza como gobernador y legislador.

Cada raza-raíz se desarrolla en su propio continente, que es destruido cuando la evolución ha finalizado, agua y fuego son usados alternativamente como agentes. Los nombres arcaicos de estos continentes son muchos, pero para evitar la confusión “La Doctrina Secreta” utiliza los nombres más familiares para los lectores del Oeste.

El primer continente se llama la Tierra Sagrada Imperecedera. La razón de este nombre es que este continente es el único cuyo destino es al final, a través de toda nuestra estancia en esta cadena de planetas. Fue el origen del primer hombre, y será la casa del último mortal divino Chaya como un recipiente para las semillas futuras de la humanidad.

Esta tierra sagrada tiene en su centro el Monte Meru, cuyas raíces están en la cadena de los Himalayas; desde el pico de esta montaña sagrada, que forma el eje de rotación de la tierra, hay un continuo flujo de corriente magnética, que se esparce por sobre todo el planeta, reentrando por el polo sur. Entonces, se dirige a la Ciudad Santa de Shamballah (el corazón de la tierra) en el Desierto de Gobi, donde es purificado por los Maestros de la Gran Logia Blanca, y es enviado de regreso al Monte Meru en el polo norte. Alrededor de la montaña sagrada, como hojas de lotus, están siete promontorios. Sobre estos nacieron las
siete sub-razas de la primera raza, dice el “Libro de Dzyan”: “Los grandes Chohans (Señores) llamaron a los Señores de la Luna, de los Cuerpos Sutiles. “Traigan de ahora en
adelante hombres, hombres de la naturaleza de ustedes. Denles la forma de ustedes. Ella
construirá las cubiertas externas. Hombre – Mujer ellos serán”. * * * Ellos (los dioses de la
Luna) fueron cada uno a su porción de tierra: siete de ellos, cada uno en su porción”.

En lo que concierne a la antropogénesis, “La Doctrina Secreta” enseña: La evolución simultanea de los siete grupos humanos en siete diferentes porciones de nuestro planeta.

El nacimiento del cuerpo astral antes del cuerpo físico, el cuerpo posterior siendo moldeado en base a la forma astral.

La prioridad del hombre en este periodo a la de los animales, los simios incluidos.

La última enseñanza es en armonía con la segunda historia de la creación en la Biblia; también con otros libros.

En la Tierra Sagrada Imperecedera fueron creados por los Señores de la cadena Lunar la primera raza grande, sombríos, seres etéreos flotando sobre este lugar y hacia este lugar. Puede surgir la pregunta, ¿por qué se les llama humanos?. Por la misma razón que un feto humano es llamado humano, cuando en las primeras ocho semanas es indistinguible del feto de un perro. El método por el cual estos seres se reproducían era arrojando de sí a su contraparte astral, que en su momento podía arrojar otro, cada uno inferior a su padre.

Esto explica la variación de las etapas de la humanidad, tales seres inferiores eran encarnados por entidades inferiores. Posteriormente, después que el tipo había sido establecido definitivamente, fue dirigido a lo que “La Doctrina Secreta” denomina el continente Hiperbóreo, los promontorios de este se extendieron desde el Polo Norte al Sur y el Oeste. En los días de Homero, los griegos hablaban de esto como una tierra bendita más allá del curso de Boreas, el dios del viento, y del huracán, un país ideal, donde las noches son cortas y los días son largos.

En este continente vivió la segunda raza de hombres, encarnados por el segundo gran número de almas que había venido de la cadena Lunar. Aunque tenían la forma general del hombre, los individuos de esta raza eran criaturas gigantes gelatinosas que flotaban sobre la superficie de la tierra, como dirigidos por los deseos que pasaban. Los accesorios no estaban definidos, no había ojos, orejas o boca. Recibían impresiones a través y se guiaban por dos centros de fuerza, el tan mencionado tercer ojo (que se ha convertido en la glándula pineal) y un órgano que se había desarrollado en el bazo. Eran potencialmente bisexuales, y reproducían sus especies en la misma manera que la primera raza. La segunda raza de hombres no tenía huesos, lo que explica el por qué los geólogos no han encontrado huesos en las tres capas más profundas del estratos.

Durante el posterior periodo secundario las aguas retrocedieron, y apareció tierra en las áreas ahora cubiertas por la India, China, Australia, África, el Océano Pacífico y Norte de Europa. Este fue el vasto continente Lemuriano, al cual la gran raza Lemúrica fue dirigida por su Maestro. Esta fue la primera raza en recibir el flujo de inteligencia.

El modo de reproducción fue cambiado tres veces durante este periodo. Dice el “Libro de Dzyan”: “Entonces la segunda (raza) desarrolló el nacimiento del huevo, la tercera. * * * El huevo de la futura raza, el Hombre-cisne del posterior tercero. Primero hombre-mujer, entonces hombre y mujer”. Hoy, la embriología enseña que el hombre es nacido del óvulo; que en el tercer mes el feto es bisexual; entonces un órgano sexual se hace dominante, y el otro permanece rudimentario pero nunca desaparece. El cuerpo del hombre de la tercera raza-raíz llegó a ser firme, y su forma cambio hasta que llegó a ser un hombre como nosotros conocemos que fue, un gigante de doce a quince pies de alto, con una piel oscura café-amarilla, una maxilar inferior grande, cara plana, ojos muy separados, la cabeza inclinada hacia arriba y hacia atrás. No tenía frente; su cabello era corto, la parte trasera de su cabeza descubierta, probablemente por la gran conveniencia del tercer ojo. Sus brazos y piernas eran mucho más largos en proporción a los nuestros. Sus talones estaban muy proyectados hacia atrás, de tal manera que podía caminar hacia atrás. De hecho no era una persona muy atractiva. Podemos simpatizar con las almas quienes fueron guiadas a tales cuerpos para encarnar, y disculparlos por declinar.

Durante esta era los animales aparecieron, y separados en sexos antes que el hombre. Hasta esta etapa el hombre había permanecido (como el “Libro de Dzyan” lo indica) “como una sombra vacía y sin sentidos”. Entonces vino el tiempo cuando él iba a recibir el regalo invaluable de la mente. Para complementar estas tres clases de almas descendió a las aves.

Los primeros fueron los Señores de Venus, quienes, aunque no perteneciendo a nuestra cadena planetaria, enviaron a esta tierra, sus niños adoptados, grandes maestros quienes enseñaron y guiaron a la humanidad infantil. A ellos podemos agradecer por el hecho que ahora estamos mas cerca de un periodo más avanzado de lo que de otra manera habríamos logrado. Estos Señores establecieron la Gran Logia Blanca, que ha existido desde entonces, y desde donde han sido enviados todos los grandes Maestros de la humanidad. Originalmente la Logia no era para beneficio del desarrollo de la humanidad, que por edades no estaba calificada para caminar la ruta de la iniciación, sino para aquellos
de los Señores de Venus quienes no habían alcanzado la etapa más alta de iniciación.

Las otras dos clases son descritas como los Hijos de la Sabiduría y los Hijos de la Noche. De estos, los Hijos de la Noche se negaron a crear. Aquellos que participaron llegaron a ser sabios; para aquellos que no procrearon, el camino fue pronunciado. Nacerían en la cuarta etapa de sufrimiento, y causarían agonía.

Así fue como una parte de la humanidad se quedó sin mente y con cabeza estrecha.

Acerca de ellos, el “Libro de Dzyan” dice: “Y aquellos que no tenían la chispa reencarnaron en enormes animales femeninos. También comenzaron las razas mudas. Se  hicieron mudos a sí mismos. Sin embargo, sus lenguas no están atadas. Las lenguas de sus descendientes permanecen todavía. Crían monstruos. Una raza de monstruos maleantes cubiertos de pelo rojo va por doquier. Una raza muda que no tiene vergüenza. Viendo que los Lhas (los espíritus de los Hijos de la Sabiduría) que no habían construido hombres, lloraron diciendo: “Los Amanasa (los sin mente) han contaminado nuestra futura morada.

Esto es Karma (retribución). Permítanos morar en el otro. Permítanos enseñarles mejor, que algo peor no deba pasar. * * * Entonces todos los hombres fueron dotados con Manas
(mentes)”.

Algunos de la cuarta raza, hombres que tenían una mente, sin embargo, hicieron lo mismo, y aquí está la explicación de “La Doctrina Secreta” respecto a los antropoides. Ellos no son nuestros ancestros, como es asumido por los evolucionistas, sino un remanente de la raza humana. Ellos son los únicos animales ahora en la tierra que desarrollarán formas astrales humanas en la séptima raza-raíz, y serán definitivamente humanos en el quinto periodo.

Hay todavía otra clase, de la cual una división encarnó durante el postrer tercer y el otro durante el inicio del cuarto periodo. Ellos habían avanzando demasiado en la cadena Lunar para renacer en la cadena terrestre durante las etapas precedentes, y vinieron a hacer su primera encarnación en esta cadena. Estos son los últimos de las almas que habitaron la cadena lunar.

De las siete sub-razas de la tercera raza, el Maestro quien desarrollo la entrante cuarta raza seleccionó aquellos quienes iban a formar el núcleo, y los dirigió a esa gran tierra para la humanidad, la Tierra Sagrada Imperecedera, donde él los segregó, dice el “Libro de Dzyan”, de dos en dos, en las siete zonas, incrustando en sus formas las cualidades en potencia a ser desarrolladas en las razas venideras.

Entretanto, grandes cataclismos ocurrieron en el continente, y Lemuria como así desapareció, eras antes del tercer periodo. En su lugar apareció en el horizonte la Atlántida,
el cuarto continente, destinado a convertirse en el asiento de una civilización que en muchas maneras sobrepasó a la nuestra. Sus gobernantes Profetas y Reyes, fueron divinos.

Era con toda seguridad la Era Dorada; la Alquimia era utilizada para producir oro para usos
en las artes y para adornos en las casas y construcciones. Poderes súper físicos eran una posesión común.

Cuando los pilotos divinos intentaron el experimento de abandonar el timón para ver si el hombre por sí mismo sería capaz de guiar la nave de la humanidad, todo esto cambió. “Entonces la Cuarta (raza) se hizo en exceso orgullosa. Nosotros somos los reyes, decían; nosotros somos los dioses. Ellos tomaron esposas agradables a la vista. Esposas de los “sin mente”, los “cabeza angosta”. Ellos criaron monstruos. Demonios malvados, macho y hembra. * * * Construyeron templos para el cuerpo humano. Ellos adoraron lo masculino y lo femenino. Entonces el Tercer Ojo no funcionó más. Construyeron ciudades enormes. * * * Construyeron imágenes de enorme tamaño, nueve veces el tamaño de sus cuerpos. Los fuegos internos habían destruido la tierra de sus padres. El agua amenazaba a la cuarta. Las primeras grandes aguas vinieron. Engulleron las siete grandes islas”. Tal es la historia de la degradación en lo que cae la clase que el libro llama los Señores de la Noche, o las Caras Oscuras, en contraposición de los Hijos de la Sabiduría, o los Señores de las Caras Resplandecientes. “La Doctrina Secreta” narra la historia explícitamente:

“Y el “gran Rey de las Caras Resplandecientes”, el jefe de todas las caras Amarillas, viendo los pecados de los Caras Negras, estaba triste. Él envió sus vehículos aéreos a todos sus hermanos jefes (jefes de otras naciones y tribus) con un hombre piadoso diciendo “Prepárense, levántense Uds. Hombres de las buenas leyes, y crucen la tierra mientras está seca (todavía). Los Señores de la tormenta se aproximan. Sus carrozas están cerca de la tierra. Una noche y dos días solamente vivirán los Señores de la Cara Oscura (los Brujos) en esta tierra paciente. Esta condenada a la ruina, y ellos han de descender junto con ella”.

Los más inferiores, los Señores de los Fuegos (los Gnomos y Elementos espirituales) están

preparando su Agneyastra mágica (armas de fuego que trabajan por magia). * * * Ellos están estudiados en Ashtar (Vidya, el conocimiento mágico más elevado). Vengan y utilicen los suyos (sus poderes mágicos, para contraatacar a los poderes de los Brujos).

Permita cada señor de la Cara Resplandeciente (y adeptos de la Magia Blanca) que suceda

el Viwan de cada señor de la Cara Oscura venir hasta sus manos (o a su posesión), a fin de que ninguno (de los Brujos) pueda por este medio escapar de las aguas, evite la vara de los Cuatro (deidades Kármicas) y salven a sus malvados (seguidores o gente). Debe cada cara amarilla enviar a dormir por sí mismo (hipnotizar?) a cada cara oscura. Deben incluso ellos (los Brujos) evitar el dolor y el sufrimiento. Debe cada hombre fiel a los Dioses Solares
amarrar (paralizar) a cada hombre bajo los dioses lunares, para que él no pueda sufrir o escapar a su destino. * * * La hora ha llegado, la noche negra está lista, etc., etc”. “Las aguas se levantaron y cubrieron los valles de un límite de la tierra al otro. Así pereció la Atlántida y nació la historia del diluvio.

De la quinta sub-raza de la cuarta raza-raíz, los Semíticos originales, habían sido escogidos por el Santo Vaivaswata, el Maestro de nuestra quinta raza-raíz, las familias quieres iban a ser los ancestros de la raza venidera. El Maestro los dirigió hacia el norte hacia la Tierra Santa Imperecedera, donde con cuidado amoroso él implantó en ellos el potencial de las características de nuestra presente humanidad. Cuando las edades hayan pasado, él los guiará otra vez hacia el sur al Asia Central, la tierra que se ha levantado en el lugar de la Atlántida arruinada. Los continentes ya habían tomado esencialmente las formas en que ahora ellos existen. Desde Asia Central procedieron las diferentes migraciones. La primera sub-raza, los Arios, fueron hacia el sur a la India. La segunda, los Semíticos Arios, poblaron Arabia y Siria. La tercera, los iraníes, fueron guiados por Zoroastro, peregrinando a Persia. La cuarta, los Celtas, fueron guiados por Orfeo, estableciéndose en Grecia, Italia, Francia, Irlanda, Escocia e Inglaterra. La quinta, los Teutones, ocuparon Europa Central.

¿Qué dice “La Doctrina Secreta” acerca del futuro?. La porción de tierra conocida ahora como Norte América será consumida por el fuego. En su lugar se levantará un nuevo continente que será el hogar de una gente espiritual. Será la sexta raza, el núcleo de lo que
esta siendo desarrollado justo aquí, bajo las Estrellas y las Barras. En esa raza, la función será restaurada al cuerpo pituitario y a la glándula pineal, que ha estado inactiva desde la
degradación de la cuarta raza. Estas dos glándulas no son solamente, como la ciencia dice,
dos verrugas de hueso cubiertas por arena, sino dos órganos muy importantes temporalmente fuera de uso. Son las llaves para el mundo espiritual, que será en esa raza
abierto para toda la raza humana. Los gránulos con los cuales estos cuerpos están cubiertos están ausentes en niños menores de siete años y en idiotas congénitos. La gente de mente débil tienen muy pocos. Esta raza será masculino-femenina y el nervio simpatético se desarrollara en un segundo cordón espinal. Serán unas personas hermosas, espirituales y poderosas. Sin embargo, esta raza junto con su continente también pasarán, para dar lugar a la séptima y última de nuestras razas-raíz.

La gente de esta última raza morará en una tierra al sur de nosotros, y evolucionarán a un estado trascendiendo nuestro entendimiento actual. La clarividencia mental será poseída por todos; los dos cordones espinales se mezclarán en uno solo, y el hombre no tendrá sexo. Entonces vendrá el tiempo cuando la ola de vida una vez más dejará nuestra tierra para conquistar otros mundos.

Tal es el sublime plan al que pertenecemos, tal como está bosquejado en el primero y segundo volúmenes de “La Doctrina Secreta”. El tercer volumen consiste de una colección variada de papeles publicados después de la muerte del autor. Conforme los años pasan, la verdad de las declaraciones en “La Doctrina Secreta” está siendo gradualmente vindicada. Conforme el conocimiento de los estudiantes crece, su admiración y reverencia por su gran maestro se hace más profunda. Con muy pocas y triviales excepciones, todo lo que es encontrado en la literatura voluminosa del ocultismo moderno ha estado disponible en “La Doctrina Secreta” casi desde su publicación.

En el trabajo está la comida para el corazón y para el intelecto, un sistema de pensamiento y conocimiento que, si nosotros estudiamos y ponemos en práctica en nuestras vidas, puede hacernos sabios hacia la salvación.

 H. P. Blavatsky y la Doctrina Secreta
Max Heindel 

*

viernes, 21 de abril de 2017

Aumentando nuestro poder Espiritual: Elsa Glover


Ensayo para el moderno aspirante a la Vida Superior: de Elsa M. Glover

AUMENTANDO NUESTRO PODER ESPIRITUAL
(Aplicación espiritual de observaciones científicas)

Los científicos tradicionales observan que cuando varias fuerzas están presentes, el efecto máximo se consigue si todas ellas actúan en la misma dirección. Cuando las moléculas de aire se desplazan al azar en todas las direcciones no ejercen una fuerza apreciable sobre los objetos.
Mas si una porción considerable de ellas se mueve en una dirección dada (como sucede cuando sopla el viento, cuando un ventilador o motor de hélice ponen el aire en movimiento o cuando un motor a reacción está funcionando), el aire puede mover no sólo objetos pequeños sino derribar árboles y casas o hacer volar aviones. Cada átomo en un fragmento de hierro es un pequeño imán pero el hierro no puede ejercer una fuerza apreciable sobre otros fragmentos de hierro hasta que una porción considerable de los imanes atómicos individuales se haya alineado de modo que sus polos norte apunten en la misma dirección.
Los científicos materialistas observan que cuando las fuerzas se unen y no se les permite dispersarse, conseguimos un poder aumentado. Es más fácil clavar un clavo por el lado de la punta que por el de la cabeza porque con la punta sobre la madera toda la fuerza del golpe se concentra en una pequeña superficie y, por consiguiente, logramos introducirlo en la madera. Cuando un río discurre sobre un lecho amplio la corriente es tranquila, pero cuando el cauce se estrecha, la corriente se vuelve fuerte. Cuando se permite al vapor de una olla escapar en todas las direcciones, el vapor tiene poca fuerza, pero si la corriente se canaliza por una única tubería estrecha puede ejercer una presión tremenda.
También observaron que cerca del Sol la luz y el calor son muy intensos pero a medida que nos alejamos del Sol los rayos se dispersan y las radiaciones pierden intensidad. Así, los planetas más cercanos al Sol reciben más calor que los planetas más alejados de él. Los rayos del Sol sobre la superficie de la Tierra producen un calor moderado pero si una lente o espejo cóncavo se utiliza para hacer converger los rayos, éstos pueden emplearse para encender un fuego o cocinar comida.
Los científicos tradicionales observan adicionalmente que cuanto más tiempo se aplica una fuerza, mayor efecto tiene. Al batear una pelota, cuanto más tiempo se consiga mantener el bate en contacto con la pelota y empujándola, más lejos llegará ésta. De modo que, en el mundo material, las tres maneras básicas de aumentar la potencia son:
1) Alinear las fuerzas de modo que actúen en una misma dirección.
2) Impedir que las fuerzas se dispersen y concentrarlas en un punto.
3) Prolongar el tiempo de actuación de dichas fuerzas.
El axioma hermético establece que "Como es arriba, así es abajo". En correspondencia con cada método de aumentar la potencia en el mundo material existe un método análogo de incrementar el poder espiritual.

Consideremos pues algunas aplicaciones espirituales de cada uno de los tres métodos anteriores:

1) Alineación de las fuerzas de modo que actúen en una misma dirección:
Si hemos de desarrollar capacidades espirituales, debemos vivir nuestras vidas de modo que cada acción nos lleve a esa meta. Debemos evitar acciones que nos aparten de esta meta, tales como beber alcohol, tomar drogas por placer, fumar, comer carne y degradar la energía creadora.
Debemos igualmente evitar acciones que, aunque no nos aparten de la meta, no nos dirijan a ella, tales como perder tiempo y energía afanándonos en reunir posesiones materiales que no necesitamos realmente, leer libros y ver espectáculos que no son edificantes, buscar conocimiento inútil y hablar de trivialidades que a nadie benefician.
Debemos ocupar nuestras horas de vigilia con aquellas actividades que nos lleven al desarrollo de poderes espirituales, tales como la práctica de los ejercicios de concentración y retrospección, reunir conocimiento que nos sea útil para perfeccionarnos y servir a la humanidad, practicar el servicio desinteresado y amoroso a los demás, decir aquello que puede servir de ayuda a otros y actividades similares.
No debemos permitir a nuestras mentes vacilar entre "Puedo" y "No puedo", "Haré" y "No haré", "Quiero"y "No quiero", etc. Si hemos de obtener poder espiritual debemos decidir lo que necesita hacerse, convencernos de que podemos hacerlo, decidirnos a hacerlo y luego proceder para que nada nos impida hacerlo (salvo llegar a la conclusión que estábamos en un error).

2) Impedir que las fuerzas se dispersen y concentrarlas en un punto: el aluvión constante de impresiones sensoriales que nos llega en las horas de vigilia tiende a desenfocar nuestras mentes, puesto que van de una impresión a otra, y dispersa nuestros poderes espirituales. Podríamos prescindir de algunos estímulos sensoriales. Podríamos pasarnos muy bien sin ruidos estridentes y preocuparnos por mantener el cuerpo físico en calma. Habitualmente no es posible eliminar todas las incomodidades. Así que necesitamos entrenar nuestra mente para ignorar en última instancia aquellas impresiones que no son de utilidad y concentrar toda su atención en aquellas impresiones que sí son útiles o en su propia actividad interna.
Necesitamos aprender a enfocar nuestra mente en un solo asunto a la vez. Si estamos observando un objeto deberíamos enfocar toda nuestra atención por unos momentos en ese objeto y observar con detenimiento todos sus detalles. Si escuchamos a alguien, deberíamos prestarle toda nuestra atención y apartar de nuestra mente todo lo demás. Si estamos pensando sobre un asunto no deberíamos permitir que nuestra mente saltara a otros asuntos hasta que conscientemente le diéramos permiso para hacerlo.

3) Prolongar el tiempo de actuación de dichas fuerzas: si un objetivo no se alcanza en un minuto, trabaje en ello dos. Si un objetivo no se alcanza en una hora, trabaje en ello dos horas. Si no se alcanza en un año, trabaje en ello dos o veinte, o una vida entera. Si un objetivo no se alcanza en una vida, continúe trabajándolo en la próxima vida.
Cuanto más tiempo se dirigen los esfuerzos en una dirección determinada, más poder espiritual se adquiere y finalmente, será suficiente para cumplir su objetivo. Cualquier persona puede hacer cualquier cosa si trabaja en ello el tiempo suficiente con la dedicación suficiente.

Cuando el científico ortodoxo materialista aplica su conocimiento sobre cómo aumentar el poder, puede hacer cosas tales como construir carreteras a través de las montañas, levantar rascacielos y tender enormes puentes. Puede elevar en el aire cohetes pesados que vuelen más rápido que el sonido e incluso que lleguen a otros planetas.
Cuando el científico espiritual aplique su conocimiento sobre cómo aumentar el poder espiritual, será capaz de hablar a otros por medio del pensamiento, curar al enfermo y crear por medio de la palabra hablada.


Elsa Glover

Agradecemos al Sr. Arnaldo Pozzi, por este aporte.

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sábado, 24 de octubre de 2015

Ciencia y Religión Por Elsa M. Glover


Ciencia Religión

Por

Elsa M. Glover

Traducción de Luis Antonio Blanco Andrés
Madrid (España)


Prólogo a la traducción española

          Elsa M. Glover se doctoró en Física en la Universidad de Purdue (EEUU) y se ha dedicado profesionalmente a la enseñanza de la Física. La Dra. Glover ha estudiado, además, astrología y misticismo cristiano durante muchos años. La autora ha escrito y conferenciado extensamente sobre temas como ciencia y religión, astro-diagnosis y resolución de conflictos por métodos acuarianos.

          La sed de conocimiento y de paz de Occidente necesita obras como ésta donde lo religioso se relaciona con lo científico bajo una perspectiva esotérica y cristiana. La unidad que nos muestra en la creación permite ver las diversas fuentes de conocimiento de la humanidad como complementarias.

      Diferentes fenómenos naturales y circunstancias de la vida que nos pasan ordinariamente desapercibidos son tratados en este libro con precisión y claridad dignas de una docente experimentada y así los conceptos científicos resultan accesibles a personas sin conocimientos profundos en estas materias. Igualmente el saber místico es presentado de forma comprensible, bajo una nueva luz. En ambos terrenos la autora se siente como en su casa y puede presentar una síntesis acertada.

       Ciencia y Religión explora caminos que tarde o temprano la mayoría habrá de recorrer movida por el impulso y la urgencia de aproximarse a la verdad.



A todos los buscadores de la verdad


*

Percepción y conciencia de las dimensiones espaciales I


I. Percepción y conciencia 
de las dimensiones espaciales

          ¿Alguna vez ha meditado sobre cómo se aparece el mundo a los animales? ¿Qué pensará un caracol al llegar al extremo de una hoja por la que se venía arrastrando? ¿Qué pensará un águila al ver que un ratón se mete en un hueco en la tierra? ¿Qué pensará un perro al ver que un automóvil cambia su apariencia según se aproxima y nuevamente cambia después al pasar y alejarse? Tales ejercicios de comprensión son estimables no sólo porque pueden ayudarnos a desarrollar simpatía y por lo tanto amor a los animales (y el amor por todas las criaturas es algo valioso), sino también porque la relación que hay entre un animal y un ser humano puede resultar en cierta manera similar a la que hay entre el hombre y seres sobrehumanos como Cristo, de modo que estas reflexiones pueden mejorar nuestra comprensión de los seres superiores.

         Los científicos materialistas han observado que el animal unicelular llamado ameba no tiene ojos. Su percepción del entorno está limitada básicamente a sentir objetos con los que entra en contacto. Los anélidos (gusanos) son capaces de reaccionar a los cambios de luz y las estrellas de mar tienen manchas oculares en las puntas de sus brazos que pueden responder a diferentes grados de iluminación pero no están preparadas para la formación de imágenes. Los ojos de los insectos pueden percibir la luz y la oscuridad, la dirección y el movimiento y en algunos casos el tamaño pero no pueden enfocar objetos a distancias diferentes (aunque diversas partes del ojo pueden ver cosas cerca o lejos). La habilidad de enfocar es mayor en los cefalópodos (pulpos), peces y anfibios por el desarrollo de la capacidad de modificar la distancia del cristalino a la retina. Esto capacita al ojo para enfocar en la retina imágenes de objetos a diferentes distancias. La capacidad de enfocar se halla aún más refinada en las serpientes y en los vertebrados superiores con el desarrollo de la capacidad de variar la curvatura del cristalino lo cual le permite acomodarse a objetos a diversas distancias. Cuando están presentes mayores habilidades de enfoque se hace posible hacer más distinciones visuales. Aunque las moscas y lombrices no distinguen tamaño, las mariposas, cucarachas, tortugas, pollos, ratones y monos pueden distinguir áreas de diferentes tamaños. Las abejas, avispas, mariposas, tortugas, pájaros, pollos, perros, mapaches y monos han mostrado habilidad para distinguir diferentes formas planas.

          Tanto en los pájaros como en los mamíferos y en los humanos, los nervios ópticos entrecruzan parte de sus fibras en su camino al cerebro de modo que cada retina envía fibras nerviosas a ambos hemisferios cerebrales. De esta forma los campos visuales de ambos ojos se combinan. Las imágenes ligeramente diferentes de los dos ojos dan juntas la apariencia tridimensional a los objetos observados. En algunos mamíferos los ojos están tan distantes uno de otro que el campo de visión común a ambos es muy pequeño. Aún en animales que disponen de la anatomía ocular y la estructura nerviosa apropiadas para la visión estereoscópica, se halla limitada la habilidad para servirse de estas estructuras. Los pájaros pueden distinguir formas planas aunque no muestran reconocer recipientes diferentes. Los ratones y ratas tienen dificultad para juzgar la distancia a que se encuentra una plataforma (con el fin de escoger la más cercana o saltar a plataformas ubicadas a distancias diferentes). En los seres humanos se halla muy desarrollada, sin embargo, la habilidad para ver claramente los objetos en profundidad y percibir las distancias.

            Debido a que la ameba sólo es consciente de sí misma y de las cosas que se ponen en contacto con ella, podríamos decir que su percepción del espacio es esencialmente la percepción de un solo punto, es decir, percepción de la dimensión cero. El paso de un estado de percepción a otro es gradual, hasta el punto que algunas formas intermedias no se hallan claramente en un estado u otro. El anélido y la estrella de mar tienen algunas características de una percepción cero dimensional (en su incapacidad de percibir algo a menos que se ponga en contacto con su cuerpo), pero en ellas se está desarrollando una leve percepción de la conciencia lineal en la medida que pueden percibir simultáneamente puntos diferentes de sus cuerpos. Los insectos que han desarrollado la habilidad de percibir dirección (aunque no tamaño ni forma) tienen percepción lineal, es decir, unidimensional. Pueden ver algo en el exterior y decidir moverse hacia el objeto o separarse de él. Aquellos insectos
que muestran reconocer tamaño y forma comienzan a distinguir superficies, lo que supone percepción bidimensional. Esta percepción bidimensional se halla más desarrollada y refinada en el pez, los anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos. Los pájaros y mamíferos, con visión estereoscópica pero con dificultad para percibir formas tridimensionales, se hallan en transición de la percepción bidimensional a la tridimensional. Los seres humanos tenemos la capacidad de reconocer objetos de variados tamaños y distancias. Podemos percibir simultáneamente longitud, profundidad y altura y por esta razón poseemos percepción tridimensional.

            Una criatura que es capaz de formar sólo imágenes mentales ndimensionales no será capaz de funcionar en un cuerpo con percepción dimensional n+1 o superior debido a que llegarán señales a la mente que no podrán ser procesadas. Si una conciencia cero dimensional habitara un cuerpo humano no podría imaginar al mismo tiempo las manos y los pies y al llegarle señales simultáneamente de ambas partes del cuerpo serían confundidas. Las criaturas capaces de formar imágenes mentales n-dimensionales encontrarían ventajoso tener un cuerpo con unas capacidades perceptivas al menos ndimensionales y así termina llegando el tiempo en que dichos cuerpos son construidos. De manera que, en general, la dimensión de la capacidad perceptiva es igual a la dimensión de las imágenes que la mente es capaz de manejar e igual a la dimensión de la conciencia (con algunas excepciones que aparecen durante los estados de transición).

               Para una criatura de conciencia cero dimensional el mundo sólo consiste en un punto, que es lo único que puede percibir. Cualquier cosa que entre en ese punto parecerá venir de ninguna parte y cuando sale de él le parecerá que deja de existir. Si tal criatura fuera a moverse sobre una superficie, digamos una hoja, sería consciente de un punto tras otro. Los puntos que hubiera dejado atrás serían para ella el pasado. Los puntos a los que no hubiera llegado todavía serían para ella el futuro. Pero nosotros, con la habilidad de percibir toda la hoja, podríamos ver a un tiempo el pasado y el futuro de la conciencia cero dimensional.

           Para una criatura con conciencia de una dimensión, el mundo es unidimensional. Nada existe para ella, excepto aquello que está en la línea de la que es consciente. Si algo entra en esa línea parecerá como si viniera de la nada. Si algo sale parecerá como si dejara de existir. Si tal criatura mueve su línea de visión, digamos girando su cabeza, verá un número de direcciones sucesivamente. Su ruta de percepción trazaría una línea por el paisaje (como una línea cruzando una foto). De nuevo nosotros, con nuestra visión de una dimensión superior veremos de una sola vez lo que la conciencia unidimensional percibe como pasado y futuro.

          Para una criatura de conciencia bidimensional, el mundo aparece bidimensional, como una fotografía. Tal criatura sólo concibe un plano de la existencia. Si mira una casa y alguien abre la puerta y sale, para su conciencia tal persona aparece de la nada. Si camina alrededor de la casa, para ella ésta parecerá cambiar de forma y características, aunque nosotros con nuestra conciencia superior vemos que la casa tiene forma constante.

         La conciencia cero dimensional ve el mundo como cero dimensional, pero esto no hace que el mundo sea cero dimensional. La conciencia unidimensional ve el mundo unidimensional, pero esto no hace al mundo unidimensional. La conciencia bidimensional ve el mundo como bidimensional pero esto no hace que el mundo sea bidimensional. Ante nuestra conciencia tridimensional el mundo aparece como tridimensional, pero esto no excluye la posibilidad de que haya dimensiones superiores.

   Observemos que cuando nosotros, con nuestra conciencia tridimensional, vemos el mundo de la conciencia dimensional inferior, podemos hacer que las cosas aparezcan "de la nada" o desaparezcan de su mundo y podemos ver su pasado y futuro de una sola ojeada. A través de la historia ha habido ciertas personas que han mostrado estas habilidades en nuestro mundo
tridimensional. Han manifestado la habilidad de hacer que las cosas aparezcan o desaparezcan, de describir eventos pasados en los que no estuvieron presentes y de predecir el futuro (por eso se les llama profetas). Cristo fue capaz de crear panes y peces cuando mucha gente lo necesitaba (Mateo 14:13-21) y de desaparecer en medio de una multitud sin ser visto (Lucas 4:28- 30), (Juan 8:59). Fue capaz de decir todo el pasado de personas que veía por primera vez (Juan 1:43-51), (Juan 4:7-19), y en varias oportunidades Él demostró conocer por anticipado qué experiencias les aguardaban a Él y a los
discípulos (Mat. 17:24-27, Mat. 20:18-19, Mat. 26:20-25, Mat. 26:31-35, Luc. 5:1-11). Es razonable pensar que la conciencia de Cristo y de los profetas pertenecía a la cuarta dimensión.

              Pablo, en su Carta a los Efesios (3:14-18) escribió: "Por eso yo doblo mis rodillas ante el Padre... que habite Cristo por la fe en vuestros corazones y, arraigados y fundados en la caridad, podáis comprender, en unión con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad". Pablo incluyó aquí cuatro dimensiones y dejó implícito que no sólo los santos podrían comprenderlas sino que nosotros seremos también capaces de comprenderlas cuando Cristo habite en nuestros corazones y nos volvamos "arraigados y fundados en la caridad".

REFERENCIAS
- Abbot, Edwin A. Flatland. New York: Dover Publications, 1952.
- Ouspensky, P.D, Tertium Organum. Rochester, N. Y.: Manas Press, 1920.
- Washburn, Margaret F. The Animal Mind. N.Y.: Macmillan, 1926.

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del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover 

Las funciones de ciencia y religión en la búsqueda de la verdad II


II. Las funciones de ciencia y 
religión en la búsqueda de la verdad

          El hombre posee órganos sensoriales con los que puede realizar observaciones en el mundo físico. Tras efectuar muchas observaciones comienza a apreciar pautas fijas en lo que contempla. Ve que el agua corre colina abajo, que los cuerpos celestes siguen ciertas trayectorias, que la electricidad circulando por un filamento puede producir calor y a veces luz, etc. Después desarrolla "leyes", las cuales son enunciados de pautas observadas.
Desarrolla asimismo teorías que intentan explicar por qué las cosas suceden de una determinada manera. Estas teorías a menudo incluyen objetos no perceptibles sensorialmente pero que son aceptados como ciertos si las explicaciones asociadas son razonables. Nadie ha visto jamás la gravedad (o un campo gravitatorio, como dirían los científicos) pero explicamos que la razón de que el agua corra colina abajo y los objetos cercanos a la tierra caigan cuando no tienen apoyo es que la gravedad los atrae. Nadie ha visto jamás un electrón pero la producción de calor por una corriente eléctrica puede ser explicada diciendo que la corriente eléctrica está compuesta por electrones en movimiento y que los electrones en movimiento tienen energía cinética (de nuevo algo invisible) y que cuando los electrones chocan con átomos en el
cable, su energía cinética se transforma en energía calórica. Debido a que los electrones sirven para proporcionar una explicación a los efectos calóricos de las corrientes eléctricas y otros fenómenos, los electrones se convierten en parte de la teoría y se cree en su existencia. 

         Este proceso de observación del mundo material y de elaboración de leyes y teorías se denomina "ciencia materialista". La ciencia materialista tiene limitaciones. Se basa en percepciones de los sentidos físicos e inferencias de las mismas. Sin embargo, hay algunas cosas que no pueden ser percibidas físicamente o inferidas. La religión es necesaria para completar el cuadro. Algunos individuos son clarividentes, es decir, son capaces de percibir los mundos suprafísicos. Ellos han observado esos mundos y su modus operandi y han desarrollado y escrito las leyes que rigen en los mundos suprafísicos. Aquellos que aún no pueden hacer esas observaciones por sí mismos sólo pueden conocer acerca de los mundos suprafísicos si están dispuestos a tener fe en las afirmaciones de los clarividentes. La ciencia materialista se ocupa de las relaciones físicas de causa y efecto pero no puede detectar las influencias espirituales rectoras que controlan lo que ocurre en la Tierra. Los clarividentes ven que los fenómenos de la naturaleza (volcanes, terremotos, el rayo y el clima) son todos acciones deliberadas de las jerarquías divinas. Los clarividentes dicen que incluso nosotros somos guiados, de forma que todo lo que encontramos en la vida fue preparado ya que necesitábamos afrontarlo para impulsar nuestra evolución. La ciencia materialista ha observado que si el cuerpo A empuja al cuerpo B, entonces el cuerpo B reacciona sobre el cuerpo A con una fuerza igual y opuesta, pero la ciencia materialista no puede hacer afirmaciones sobre reacciones que caen más allá de fuerzas observables. Los clarividentes afirman que cuando la persona A influencia a la persona B en un nivel emocional, mental o espiritual, esta influencia retorna a ella y será sentida más tarde por A.

              Llegará el tiempo en que cada persona desarrollará su propio poder clarividente. Lo que ahora es conocido mediante la religión formará entonces parte de la ciencia. Hasta ese momento, sin embargo, religión y ciencia se complementarán la una a la otra. Ambas son necesarias para una imagen completa de la verdad.

REFERENCIAS
- Heindel, Max. The Rosicrucian Cosmoconception. Oceanside, Cal: The Rosicrucian Fellowship, 1973.
- Steiner, Rudolf. Knowledge of the Higher Worlds and Its Attainment. New York: Anthroposofic Press, 1947.
- Steiner, Rudolf. Manifestations of Karma. London: Rudolf Steiner Press, 1969.

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del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

Masa, energía y espíritu III



III. Masa, energía y espíritu

                La masa es una propiedad de la materia que la hace difícil de acelerar.   La Segunda Ley de Newton establece que la aceleración de un objeto es igual a la fuerza neta que actúa sobre ese objeto dividida por la masa. Esto puede escribirse como:

a=f/m

donde "m" es la masa del objeto, "f" es la fuerza que actúa sobre el objeto y "a" es la aceleración de dicho objeto. De esta ecuación puede deducirse que cuando una fuerza actúa sobre un cuerpo, cuanta más masa tenga el cuerpo, menor aceleración se producirá. Debido a que un camión posee más masa que un automóvil, le es más difícil pasar del reposo a una velocidad máxima tan rápido como a un automóvil, y también tarda más en detenerse. La masa,
además, influye en la atracción gravitatoria (peso). Cuanta más masa tenga un objeto, más atraído será por la fuerza gravitatoria en cualquier lugar donde se encuentre, es decir, tendrá más peso en ese lugar. Debido a que un camión tiene más masa que un automóvil es más difícil levantar un camión (moverlo contra la gravedad) que levantar un automóvil.

             Los científicos materialistas aceptan la realidad de cualquier cosa que tenga masa, si ellos la pueden ver, sentir una resistencia cuando tratan de moverla, y pesarla, entonces están dispuestos a creer en su existencia.

                   Supongamos que tomamos un pedazo de hielo. El hielo tiene masa y se necesita una fuerza para acelerarlo o levantarlo. Supóngase, además, que el hielo se coloca en un plato y comienza a calentarse. Al rato se derretirá. Si continuamos calentándolo, se vaporizará y desaparecerá del plato. De hecho, todo objeto dotado de masa puede pasar a la fase de vapor si se le aplica suficiente calor y de esta forma se le puede hacer desaparecer. El científico materialista ha aprendido a expandir su imaginación y aceptar la desaparición ocasional de parte de lo que él considera real. Observa que aun cuando la materia se evapora y desaparece, puede condensarse y aparecer de nuevo. Un dato interesante en todo este proceso es que la masa total del sistema se mantiene constante, inclusive a través de la parte no visible del proceso. Si se evapora un kilogramo de hielo y luego se condensa y se recristaliza, entonces el bloque de hielo resultante tendrá una masa de un kilogramo. Debido a que el vapor posee la misma cantidad de masa sin pérdida alguna, se da credibilidad a la idea que el vapor, aun cuando invisible, es tan real como el sólido del cual se produjo.

           Con la llegada del siglo veinte, la imaginación de los científicos materialistas se expandió un poco más. En 1905 Albert Einstein teorizó que la masa y la energía pueden intercambiarse de acuerdo con la ecuación:

E=m ·c2


donde "E" es la cantidad de energía necesaria para producir una cantidad de masa "m" y c=2.998 x 108 m/s (velocidad de la luz en el vacío). Alternativamente "E" es la cantidad de energía que puede producirse de una masa "m".   La ecuación masa-energía de Einstein ha sido verificada experimentalmente tanto en reacciones nucleares como en reacciones con partículas elementales. Se ha observado que la masa puede crearse de una radiación electromagnética en los llamados "eventos de producción de pares". Si pasa suficiente energía electromagnética (la cual no posee masa) cerca de un núcleo pesado, pueden generarse un electrón y un antielectrón (los cuales sí poseen masa). La presencia del núcleo es necesaria para absorber algo del momentum de la reacción. De la misma manera, pueden generarse un protón y un antiprotón, un neutrón y un antineutrón y cualquiera otra partícula y su correspondiente antipartícula. Algunos han teorizado diciendo que de esta forma fue creada originalmente toda la materia. Inversamente, cuando una partícula y una antipartícula se encuentran, ellas desaparecen y solamente permanece la radiación electromagnética sin ninguna masa. En el proceso de aniquilación de pares la masa no solamente llega a ser invisible sino que cesa de existir. Es interesante advertir, sin embargo, que cuando la masa cesa de existir, la suma total de la masa total y de la energía dividida por c2 permanece constante. Si un kilogramo de masa fuera convertido en energía pura (sin masa) en forma de radiación electromagnética y si toda esta radiación fuera atrapada y mantenida en condiciones apropiadas, sería posible teóricamente producir un kilogramo de masa (existen un sinnúmero de dificultades, si alguien tratase de hacer esto). El hecho de que la radiación electromagnética posee la propiedad masaenergía sin pérdidas da paso a la idea de que la radiación electromagnética, aunque no posea masa y no pueda ser empujada, atraída, o pesada es tan real como las partículas que sí poseen masa.
            
             La radiación contiene energía. Un sistema se dice que posee energía si tiene la capacidad de producir cambios en sí mismo o en otras cosas. Se sabe que las ondas electromagnéticas tienen energía porque pueden producir corrientes eléctricas (como hacen las ondas de radio y televisión a través de antenas), calentar objetos (como hacen los rayos del Sol y los hornos microondas), causar reacciones químicas (como hacen los rayos del Sol al contacto con las hojas de las plantas o con la piel humana). De ahí que la capacidad de hacer cosas haya sido aceptada como parte de la realidad por los científicos materialistas.

               Cuando el vidente investiga estos asuntos, está de acuerdo con las conclusiones de los científicos materialistas e incluso puede aportar algo más. Mientras que el científico materialista puede únicamente inferir la realidad del vapor y las ondas electromagnéticas, el clarividente puede ver directamente el vapor y las ondas electromagnéticas y, por consiguiente, confirmar su realidad.  El vapor está clasificado por el clarividente como perteneciente a la Región Química del Mundo Físico, junto con los sólidos y los líquidos. Las ondas electromagnéticas y otros campos de fuerza que actúan sobre las partículas de la Región Química están en la Región Etérica del Mundo Físico.  Adicionalmente, el clarividente puede ver y trabajar inclusive con estados más refinados de la materia a medida que eleva su estado de conciencia a lo que se llama Mundo del Deseo y Mundo del Pensamiento. Estos mundos superiores(*) son tan reales para el clarividente como los objetos sólidos para el científico materialista. El clarividente Max Heindel establece que la materia (ya sea en el Mundo Físico o en otros superiores) es espíritu cristalizado y que la energía (en todos los mundos) es el mismo espíritu, todavía no cristalizado. Materia y energía son reconocidas por el clarividente como parte de una única realidad, el espíritu.

(*) El Mundo del Deseo y el Mundo del Pensamiento se dice que son "más elevados" que el Mundo Físico porque la materia en ellos vibra a mayor velocidad que la materia física (de la misma manera que los átomos de los gases vibran más rápido que los átomos de los líquidos y éstos a su vez más rápido que los átomos de los sólidos). Espacialmente, el Mundo Físico, el Mundo del Deseo y el Mundo del Pensamiento se interpenetran unos a otros (como lo hacen los sólidos, los líquidos y los gases en el Mundo Físico).

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del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

El Principio de Indeterminación


IV. El Principio de Indeterminación

           En 1820 Pierre Simon Laplace afirmó que, conocidas la posición y la velocidad de cada partícula del universo, se podrían predecir todas las posiciones futuras de todas las partículas y, por consiguiente, todos los acontecimientos futuros. Siguiendo a Laplace, diferentes científicos materialistas mantuvieron esta opinión durante todo el siglo XIX. Su creencia era apoyada por sus observaciones. Dada la posición y velocidad iniciales de una bola lanzada, ellos podían predecir dónde se detendría. Dada la posición y velocidad iniciales del Sol y los planetas, podían predecir dónde se encontraría cada uno en cualquier momento. Incluso los objetos con carga eléctrica parecían obedecer leyes inexorables, de modo que conocidas sus posiciones y velocidades iniciales, las posiciones futuras podían ser calculadas. La creencia de Laplace llevó a la gente a adoptar la creencia de que el mundo operaba completamente de acuerdo con leyes, que el porvenir estaba predeterminado y que los hombres no tenían control ni sobre su propio futuro ni sobre el futuro del mundo.

           En las cercanías del siglo veinte los científicos observaron hechos que empezaron a hacer vacilar su confianza en la capacidad teórica para predecir todos los acontecimientos futuros. En el experimento sobre el efecto fotoeléctrico (1887), en el experimento Franck-Herz (1914), en el experimento sobre el efecto Compton (1922) y en el experimento sobre difracción del electrón (1927), los electrones y las ondas de luz no se comportaban de la forma esperada según la teoría clásica. A su tiempo, las conclusiones que sacaron los científicos materialistas fueron:

              1) La luz se mueve en el espacio como una onda (la cual se extiende sobre una porción del espacio) pero cuando la luz interactúa con algo aparecen partículas concretas (llamadas fotones) dentro de la onda. No se puede predecir cuándo aparecerá un fotón en la luz, aunque es posible hablar sobre la probabilidad relativa de que aparezca el fotón en una zona determinada.

           2) Un electrón se mueve por el espacio como una onda pero cuando el electrón interactúa con algo aparece una partícula concreta dentro de la onda del electrón. Como ocurría con el fotón, sólo se puede afirmar la probabilidad con que aparecerá el electrón-partícula dentro del electrónonda.

           3) Similarmente, otras partículas elementales (como protones y neutrones) se mueven por el espacio como ondas e interactúan como partículas.

         Sobre la descripción de la materia y la luz como onda-partícula se construyó el Principio de Indeterminación, enunciado por Werner Heisenberg en 1927. Supongamos que "delta x" representa la amplitud de una onda.  Entonces, la indeterminación sobre dónde aparecerá la partícula será también "delta x". Se podría precisar dónde aparecerá una partícula disponiéndolo todo para que la onda de la partícula fuera muy estrecha. Lo que Heisenberg advirtió es que cuanto más estrecha fuera la onda, mayor sería la indeterminación en la velocidad que la onda daría a la partícula creada. En forma algebraica, el Principio de Indeterminación de Heisenberg afirma/reza así lo siguiente:

+x · +y >= h/m

Donde "delta y" es la indeterminación en la velocidad de la partícula, "delta x" es la indeterminación en la posición de la partícula, "m" es la masa de la partícula y h=6.626 por 10 a la menos 34 potencia Js. Así, los científicos materialistas llegaron a la conclusión de que es imposible conocer con precisión la posición y velocidad de una partícula simultáneamente. Si no podemos conocer con exactitud la posición y velocidad iniciales de las partículas en el universo y si las partículas (cuando no interactúan) pueden desaparecer (transformarse en ondas) y reaparecer en un lugar imprevisible, entonces la creencia de Laplace en la predicción teórica de todos los acontecimientos futuros es insostenible.

           Los científicos materialistas atribuyen la aparición de partículas en un lugar u otro "al azar" porque sólo pueden predecirla desde el punto de vista de probabilidad. Albert Einstein, sin embargo, afirmó en 1947: "Nunca creería que Dios juega a los dados con el mundo". Lo que parece azar a los científicos materialistas no lo es para los clarividentes, que pueden ver poderes superiores en acción. Los clarividentes ven numerosas fuerzas inteligentes activas en el mundo. Cada persona tiene un Espíritu (a veces llamado Ego) que puede dirigir el cuerpo físico según su voluntad. Los animales y plantas también tienen Egos, aunque sus Egos tienen menores habilidades para dirigir sus cuerpos físicos densos que los Egos humanos. Existen asimismo ángeles que ayudan a dirigir los procesos de reproducción y crecimiento, y arcángeles que ayudan a dirigir las migraciones, la construcción de refugios y otras actividades instintivas de los animales así como el desarrollo de costumbres, creencias y actividades colectivas de los pueblos y las naciones. Existen Ángeles Archiveros que disponen las experiencias que la gente encuentra en su vida de tal forma que todo el mundo recibe exactamente lo que necesita para su desarrollo.

                No puede haber contradicciones en la verdad. En tanto que la ciencia es cierta y en tanto que la religión es cierta, ambas pueden convivir una con otra en armonía. El desarrollo del Principio de Indeterminación por la ciencia materialista llevó la ciencia un paso más cerca de la verdad y abrió espacio en la teoría científica para la interacción entre espíritu y materia, como afirma la religión que sucede.

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del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover