humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS

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Max Heindel

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Cristo Salvador

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sábado, 24 de octubre de 2015

Máquinas versus personas VII

     
  
    VII. Máquinas versus personas

                Vivimos en una época de alta tecnología en la cual hemos desarrollado máquinas que ven (cámaras), que oyen (grabadoras magnetofónicas) y que hablan (equipos de sonido); máquinas que plantan, cultivan, riegan y cosechan; máquinas que facilitan los procesos industriales, que se desplazan por el suelo (automóviles) y por el aire (aviones), máquinas que ejecutan procesos lógicos (ordenadores). Estos logros han llevado a muchos a preguntarse si es posible construir máquinas que hagan todo lo que los humanos podemos hacer; muchos investigadores han trabajado con el objetivo de construir máquinas capaces de rivalizar con el hombre. Aunque estas tentativas han producido máquinas con sorprendentes capacidades, también han encontrado problemas de difícil solución. Hurbert L. Dreyfus realizó un estudio profundo de las limitaciones de las computadoras (y por extensión, de las máquinas que ellas controlan) en su libro Lo que las computadoras no pueden hacer. Él señala que las áreas principales en las que las computadoras son incapaces de competir con los humanos son:

     1) Captar un propósito y obrar con él.
     2) Captar una imagen global y hacer que todas las partes encajen en el conjunto.
    3) Completar detalles no vistos o no especificados mediante un sentido de la globalidad.
     4) Decidir qué es relevante e ignorar lo irrelevante.
     5) Captar similitudes entre diferentes situaciones.

                 Los clarividentes están en disposición de dar información adicional referente a por qué las máquinas no pueden hacer ciertas cosas que los humanos sí podemos. Los clarividentes perciben que además del cuerpo físico denso, el ser humano tiene un cuerpo vital, un cuerpo de deseos, una mente concreta, un Espíritu Humano, un Espíritu de Vida y un Espíritu Divino. La máquina carece de esos cuerpos más sutiles así como del Triple Espíritu. Por
consiguiente, las máquinas no serán capaces de mostrar las capacidades propias de esos cuerpos y del Triple Espíritu operando a través del cuerpo denso. El trabajo del cuerpo vital sobre el cuerpo físico denso capacita a dicho vehículo para asimilar comida, excretar cualquier sustancia innecesaria, curarse y reproducirse. El cuerpo vital almacena, además, un registro no sólo de todo lo que la persona hace sino que también almacena los efectos que esos actos tienen sobre otras personas. Esos efectos serán sentidos a su tiempo por la persona que actuó de aquella manera y así las personas toman conciencia de sus obras y desarrollan un sentido de responsabilidad. El trabajo del cuerpo de deseos sobre los cuerpos denso y vital permite los sentimientos de amor y odio, de simpatía y antipatía, propósito y devoción. El trabajo de la mente capacita al individuo para crear una imagen global de una situación en la que las partes están interrelacionadas. La mente puede asimismo operar
intuitivamente (recogiendo ideas y sentidos no afirmados explícitamente) y creativamente.

            El Espíritu Humano, que mora en la Región del Pensamiento Abstracto, puede determinar qué normas de conducta deberían ser empleadas en diferentes circunstancias. Por ejemplo, las normas de conducta que alguien sigue en el trabajo pueden ser bien distintas de las normas de conducta seguidas en una fiesta. Lo que resulta apropiado en un lugar puede no ser apropiado en el otro. Los robots informáticos necesitan ser programados para trabajar con unas condiciones muy limitadas y específicas y no pueden trabajar fuera de las condiciones para las que fueron diseñados.

              El Espíritu de Vida proporciona una percepción intuitiva de lo correcto y de lo erróneo, de lo que está bien y mal, de lo que es valioso y de lo que es inútil. La sabiduría almacenada en el Espíritu de Vida es el extracto acumulado de las experiencias de muchas vidas en la Tierra. El Espíritu Divino proporciona la capacidad de decir "Yo quiero" y de actuar conscientemente y con iniciativa.

            Cuando los clarividentes leen el plan para la evolución futura de la humanidad nos explican que en el Periodo de Júpiter las personas desarrollarán la capacidad de dar cuerpos vitales a las máquinas que creen. En el Periodo de Venus, las personas desarrollarán la capacidad de añadir un cuerpo de deseos a las máquinas que creen. En el Periodo de Vulcano, las personas desarrollarán la capacidad de añadir una mente a las máquinas que creen. Será entonces cuando los sueños actuales de crear entes con vida, con sentimientos y con pensamientos se verán realizados. No obstante, los espíritus que habitarán esos cuerpos no serán creados por el hombre. Ya existen, y sencillamente usarán los cuerpos como habitaciones en las que trabajar y evolucionar.

         El mayor escollo para la gente en una era tecnológica no reside en la creación de supermáquinas. El ejercicio intelectual es bueno para la mente de las personas y las máquinas pueden asumir tareas que resultan bastante aburridas de hacer para los humanos. El mayor peligro reside en ver que las máquinas asumen algunas tareas humanas, inferir que los humanos solamente somos máquinas y, por tanto, pasar a tratar a los humanos como uno trataría una máquina. Debemos esforzarnos por tener siempre presente que las personas son destellos de Dios y merecen nuestro respeto e incluso admiración. Todos los seres humanos, no importa cuán ciegos parezcan mental o espiritualmente al presente, tienen un potencial infinito y mediante el proceso evolutivo llegarán un día a ser tan perfectos en el amor y la sabiduría y tan creativos como el mismo Cristo.

REFERENCIA
- Dreyfus, Hurbert L. What Computers Can´t Do. New York: Harper and Row,1979.

*
del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

El envejecimiento VIII

         


 VIII. El envejecimiento

         Los científicos materialistas han observado que en el transcurso del tiempo los cuerpos humanos sufren un proceso de envejecimiento. El cuerpo se obstruye por depósitos terrosos. Células de los diversos órganos (corazón, riñones, cerebro, etc.) se rompen, de manera que la capacidad funcional de éstos disminuye. Las paredes arteriales engruesan y se vuelven rígidas, lo que dificulta la circulación de la sangre. Los huesos tienden a perder fuerza.

          Los científicos materialistas han estudiado maneras de retrasar el proceso de envejecimiento. Para retrasar la obstrucción del cuerpo por depósitos minerales podemos emplear alimentos y bebidas que contengan escasos materiales terrosos, tales como el agua destilada, leche, vegetales frescos y frutas. Igualmente es necesario mantener una buena eliminación, de manera que las materias terrosas ingeridas puedan ser eliminadas lo más pronto posible. El ácido pantoténico, las vitaminas C y E son importantes para retardar los procesos de destrucción celular. El ácido pantoténico se encuentra en la levadura de cerveza, patatas, guisantes, arroz integral, semillas de girasol y trigo entero. La vitamina C se encuentra en todas las frutas y vegetales frescos. La vitamina E se encuentra en los granos enteros, vegetales de hoja verde, nueces, judías y guisantes. Otras vitaminas del complejo B, selenio y los aminoácidos cisteína, metionina y ornitina contribuyen a prevenir la destrucción celular. Las grasas insaturadas pueden originar destrucción celular porque poseen radicales libres. Para retardar el endurecimiento y engrosamiento de las paredes arteriales debemos evitar la ingesta excesiva de colesterol y otras grasas. Para conseguirlo, deberíamos limitar la ingesta de leche entera, la carne grasa, la yema del huevo, aceite de coco, bayas de cuca, margarina y aceites en general. En vez de leche entera, podemos tomar leche descremada. Los cereales, frutos secos y legumbres pueden reemplazar las comidas con carne. El ejercicio es igualmente útil para mantener los niveles de colesterol bajos.

           Para prevenir la pérdida de fuerza de los huesos es necesario ejercicio físico junto con aportes adecuados de vitamina C y calcio. La leche, las almendras, las semillas de sésamo, girasol y soja, así como los vegetales de hoja verde son buenas fuentes de calcio. La vitamina D (procedente de huevos, leche, semillas germinadas, champiñones, semillas de girasol y de la luz solar), junto con el aminoácido lisina, facilitan la absorción de calcio.

       La ciencia materialista sólo puede aportar sugerencias para retardar el proceso de envejecimiento. No puede detenerlo. Aún nos encontramos en la situación referida por Henry Wadsworth Longfellow cuando escribió:

El Arte es extenso mas el tiempo vuela
Y nuestros corazones, aunque firmes y valientes,
Tocan, como tambores destemplados,
Marchas fúnebres hacia la tumba.

           Los científicos materialistas han confirmado que no solamente los cuerpos humanos experimentan envejecimiento, sino que también los organismos vegetales y animales envejecen y finalmente mueren. La Tierra envejece a medida que se explotan sus depósitos de carbón, petróleo, gas y minerales, y también a medida que sus montañas se erosionan y son arrastradas por las aguas hacia el mar, e igualmente a medida que su interior se enfría gradualmente. El Sol envejece al radiar calor y luz hacia el espacio.
Para reponer el calor y luz perdidas, quema grandes cantidades de combustible nuclear en su interior. Nuestro Sol quema a diario 1013 toneladas de las 1027 toneladas totales de combustible que almacena en su interior. Las reservas de combustible son limitadas. Finalmente, al cabo de unos 10 mil millones de años desde el momento en que empezó la fusión nuclear (dentro de unos 5 mil
millones de años) el Sol agotará su combustible nuclear. Llegado dicho momento se enfriará y dejará de brillar.

         Los científicos materialistas han comprobado que todos los procesos irreversibles en el universo lo hacen envejecer. Esto se resume en la Segunda Ley de la Termodinámica, la cual establece que "La entropía del universo aumenta con cada proceso irreversible". Entropía es un término técnico con una definición matemática algo compleja pero que básicamente mide el desorden físico en el universo. Cuando un folio de papel se rompe en pedazos, el papel rasgado está menos ordenado que la hoja entera. La Segunda Ley implica que podemos comenzar con un folio de papel y rasgarlo pero no podemos comenzar con un folio hecho pedazos y reconstruirlo a menos que algo sacrifique su orden para consumar el proceso. Si un ser humano gasta energía en reunir los trozos de papel nuevamente, el aumento en el orden del papel será menor que el desorden causado por el consumo de plantas (y a veces animales) necesario para conseguir la energía que recomponga el papel.  De esta manera, el desorden en el universo aumenta y el universo envejece.

             Los clarividentes pueden dar una iluminación adicional sobre el proceso del envejecimiento. Ellos perciben que si bien las actividades terrenales de los seres humanos producen envejecimiento del cuerpo denso, también producen crecimiento del alma humana. El registro de las actividades terrenales se almacena en el cuerpo vital. Este registro contiene tanto nuestros hechos como los efectos de nuestras acciones sobre otros. A su debido tiempo, el espíritu revisa esos registros, bien voluntariamente durante la vida en el ejercicio de retrospección o automáticamente tras la muerte (el ejercicio de retrospección implica repasar los acontecimientos de cada día al retirarse a dormir, antes de entregarse al sueño. Los acontecimientos son revividos en orden inverso a como sucedieron de forma que primero se ven los efectos y luego las causas. A medida que se reviven los acontecimientos, se debe intentar sentir los efectos que nuestras acciones han tenido sobre otras personas y valorar si nuestras acciones fueron correctas o equivocadas). Cuando se repasa el registro, se repara en las acciones, se sienten sus efectos y el espíritu extrae conclusiones de toda la experiencia acerca de lo correcto y lo erróneo, de lo bueno y lo malo, de lo que es valioso y de lo intrascendente. El espíritu almacena esas conclusiones y consecuentemente crece en sabiduría y poder. El proceso de envejecimiento, que parece un declive continuo desde el punto de vista físico, aparece como de continuo crecimiento y mejora desde el punto de vista espiritual. Como dijo Pablo (1 Cor. 15:44), "Se siembra cuerpo animal y se levanta cuerpo espiritual" y (2 Cor. 4:16), "Por lo cual no desmayamos, sino que mientras nuestro hombre exterior se corrompe, nuestro hombre interior se renueva de día en día".

          El clarividente puede percibir asimismo que, aunque el cuerpo físico envejece, el modelo de acuerdo con el cual el cuerpo físico fue construido permanece inalterado por el paso del tiempo. Cuando el cuerpo denso ha envejecido hasta el punto de ser inhabitable, el espíritu deja el cuerpo denso pero toma consigo el modelo de acuerdo con el cual el cuerpo físico fue moldeado. El espíritu puede hacer cambios en el modelo si aprecia defectos, y
luego utiliza dicho modelo para construir un nuevo cuerpo dentro del vientre de una nueva madre. Aunque los cuerpos declinan durante una vida terrestre, la tendencia de una vida a otra sobre la tierra es de mejora continua.

     Similarmente, el sistema solar puede retirarse de la manifestación cuando se agota y necesita un nuevo comienzo con ímpetu y orden renovados.

         Ya que las formas físicas parecen estar en un estado de continuo declive, podríamos ser pesimistas y perder la esperanza si fijamos nuestra atención sólo en lo físico. Por consiguiente, luchemos por mantener siempre en mente que la condición del espíritu es de crecimiento continuo y que paso a paso nos estamos acercando a un estado de gloria más allá de toda comparación.

*
del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

La evolución IX


IX. La evolución

          Basándose en sus observaciones sobre la naturaleza de los procesos de desintegración atómica, los científicos materialistas han deducido varias leyes referentes a la desintegración atómica. Aplicando esas leyes a diferentes materiales, es posible deducir por cuanto tiempo han tenido lugar los procesos de desintegración atómica en el seno del material sin interferencias externas.  De esta forma, el tiempo desde que una roca se solidificó o el tiempo desde que una planta o un animal murieron pueden ser determinados con una muestra de la roca, de la planta o del animal. Empleando esos procedimientos, los científicos han encontrado que las rocas lunares tienen entre cinco y seis mil millones de años de antigüedad y que las más antiguas rocas terrestres datan de tres a cinco mil millones de años. Se han encontrado fósiles de formas animales y vegetales que datan cerca de 560 millones de años. Cuando se ordenan cronológicamente los fósiles según el momento de su formación, se aprecia que inicialmente sólo las formas de vida más sencillas estaban presentes y a medida que pasaba el tiempo aparecían formas más y más complejas. Los fósiles más antiguos son algas, medusas, corales blandos y gusanos primitivos. Más tarde aparecieron los primeros crustáceos, después el primer pez, después los primeros anfibios, luego los reptiles, pájaros, mamíferos y por último hicieron su aparición los primeros humanos.

     El científico materialista aprende sobre el pasado haciendo observaciones en el presente y extrapolándolas al pasado de acuerdo con las leyes científicas tal y como él las entiende. Este método lógicamente tiene limitaciones en cuanto a lo lejos que puede alcanzar en el tiempo y en cuanto a su precisión. El clarividente puede estudiar el pasado con más precisión y puede ir más atrás en el tiempo que el científico materialista porque puede leer el registro del pasado, el cual se almacena en los mundos suprafísicos. El científico materialista no puede ver los poderes suprafísicos que dirigieron el desarrollo de los procesos físicos pero el clarividente sí puede ver lo que esos poderes hicieron y, por consiguiente, puede ayudarnos a completar el cuadro.

       El clarividente Max Heindel da cuenta detallada de la evolución de la Tierra y las especies vivientes sobre ella, así como de los espíritus que trabajan en dichas formas en El Concepto Rosacruz del Cosmos. Comienza su exposición en un tiempo incluso anterior a la existencia del sistema solar actual. Cuenta como la humanidad actual eran seres espirituales dentro de Dios en un pasado remoto y carecían de cuerpo denso, sentimientos o pensamientos como tenemos ahora. Carecíamos de conciencia del yo y de capacidad para tomar iniciativas. Con el fin de ayudarnos a desarrollar la conciencia del yo, varias jerarquías creadoras divinas nos ayudaron a construir cuerpos en un proceso sumamente dilatado que incluía la construcción repetida de cuerpos, el trabajo mediante los mismos un tiempo y después el abandono de esos cuerpos, la modificación de su diseño y después la construcción de otro nuevo cuerpo. Esto había sucedido durante edades incluso antes de que la tierra actual comenzara a existir. Los espíritus que habitan hoy en día cuerpos animales también habían sido instruidos en la formación de cuerpos antes de la tierra actual pero en general comenzaron más tarde que la humanidad actual. Los espíritus que habitan los vehículos vegetales de hoy en día también habían sido instruidos en la construcción de cuerpos antes de existir la tierra actual, aunque comenzaron generalmente después que los animales actuales.

          Los clarividentes dicen que la génesis de las especies vivientes en la tierra actual siguió estos pasos: primero los humanos (con la ayuda de diversas jerarquías creadoras) construyeron formas minerales (diversas combinaciones atómicas y moleculares así como cristales). Después los humanos abandonaron las formas minerales y construyeron, con ayuda, formas vegetales y trabajaron dentro y a través de ellas. Después abandonaron las formas vegetales y construyeron, con ayuda, formas animales y finalmente, construyeron, siempre con ayuda, formas humanas y siguen actualmente construyendo y mejorando dichas formas. Una vez que una forma ha sido construida, puede ser reproducida por generación y otros espíritus diferentes de los que la diseñaron originalmente pueden habitarla. De esta manera, los espíritus animales y vegetales comenzaron su actividad en la tierra entrando en las formas construidas originalmente por y para los humanos. Al estar menos avanzados, los animales y plantas no podían manifestar tanta habilidad en la construcción de cuerpos como lo habían hecho los humanos, de forma que bajo el cuidado de los espíritus animales y vegetales (y de los espíritus superiores que los guían) las formas que habían tomado de los humanos comenzaron en algunos casos a degenerar. Por ejemplo, después de que un cuerpo de "mono primigenio" hubiera sido construido por los humanos, algunas de esas formas corporales (habitadas por espíritus humanos) fueron mejoradas hasta la forma humana actual, mientras que otras (habitadas por espíritus animales) degeneraron hasta las formas simias actuales. Con el tiempo, por supuesto, a medida que los espíritus animales sigan trabajando sobre las formas de simios, aprenderán gradualmente a mejorarlas.

               Los científicos materialistas han observado que el material genético de la descendencia es a veces diferente del material genético de los padres. Los científicos materialistas no son capaces de ver los poderes que dirigen los cambios en el material genético porque esos poderes tienen su origen en los  mundos suprafísicos. Max Heindel describe con detalle las numerosas jerarquías creativas que han dirigido y dirigen aún los procesos de construcción del cuerpo. Esas jerarquías creativas construyen con un propósito. Intentan hacer los cuerpos capaces de responder más y más a la voluntad de los espíritus que los habitan. Nosotros, como humanos, estamos entre las jerarquías creadoras y trabajamos en la mejora del diseño tanto de los cuerpos animales como de los vegetales. La mayor parte de este trabajo creador se hace entre vida y vida terrestre, cuando nuestra conciencia está enfocada en los mundos superiores.

          Algunas especies nuevas son creadas y otras se extinguen, algunas avanzan mientras que otras degeneran. Lo importante para retener en mente, sin embargo, es que los espíritus nunca se extinguen y que, en general, evolucionan constantemente. La ley básica de la evolución es "Adelante y hacia arriba, para siempre".

*
del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

La conducta animal X

        

  X. La conducta animal

              Cuando los animales encuentran un problema nuevo que ni ellos ni otro congénere han afrontado previamente, muestran por lo general poca o ninguna capacidad de razonamiento para hallar una solución y se limitan a realizar muchos movimientos en la esperanza de dar con algo que funcione. Sin embargo, los animales están frecuentemente en posesión de patrones de conducta que solucionan sus problemas cotidianos y de tal complejidad que resulta difícil para los científicos materialistas determinar como el animal, sin mente, pudiera haber llegado a adquirir tal patrón de conducta. Por ejemplo, hay una especie de araña que consigue comida construyendo una telaraña elástica, tirando del centro para darle forma de cono y soltándolo cuando un insecto vuela cerca de forma que la telaraña se dispara y captura el insecto (John Paul Scott, La conducta animal, p. 166).

          La nutria marina que habita en la costa oeste de Norteamérica se sumerge en busca de mejillones, almejas y langostas. Cuando vuelve a la superficie con una de ellas, sube también una roca plana. La nutria se sitúa entonces sobre su espalda flotando en el agua, coloca la piedra sobre su pecho, sujeta la presa con ambas garras y la aplasta contra la roca hasta que la concha de su presa se rompe (Ibíd., p. 167).

               Algunos científicos materialistas teorizan que en el pasado alguna araña o nutria hubieran dado con esos patrones de conducta "por azar" y luego los mantuvieran por encontrarlos beneficiosos. La descendencia y otros individuos cercanos a esa araña o nutria concretas podrían haber aprendido por imitación dicha conducta. Existen, sin embargo, algunos patrones complejos que todos los animales de una especie llevan a cabo incluso sin haber observado
previamente a otros miembros de su especie. Por ejemplo, la ameba es un animal unicelular sin órganos sensoriales y, por consiguiente, no tiene medio de observar a otras amebas. No obstante, todas las amebas se sirven de los mismos procedimientos "inteligentes" para capturar comida. Si la presa está en movimiento y, por tanto, es posible que escape, la ameba flota cerca y la abraza holgadamente, sin tocarla, para no alertarla prematuramente. Por el contrario, una presa inmóvil será estrechamente cercada. Si la presa se mueve
normalmente en un plano horizontal, la ameba la rodeará primero en ese plano y luego cortará las vías de escape verticales (Margaret F. Washburn, La mente animal, p. 39).

         Algunos pinzones fueron separados de los demás recién nacidos y criados en cautiverio. Si no eran expuestos al cielo nocturno a una edad temprana, ignoraban en qué dirección viajar en el otoño. Si eran expuestos al cielo nocturno o incluso al cielo artificial de un planetario a una edad temprana, entonces eran perfectamente capaces de tomar el camino del sur en el momento de la migración otoñal (Scott, pág. 238-239). Cómo encuentran los pinzones el camino del sur, incluso sin ayuda de otros pájaros, sigue siendo un misterio para los científicos materialistas.

            Otro ejemplo destacable de un patrón de conducta complejo que los miembros de una especie llevan a cabo sin haber observado a otros animales es la construcción de nidos por la gallina del eucalipto de Australia. El macho excava un agujero en la arena a fines del invierno, lo rellena con vegetación y lo cubre con un montículo de arena. La putrefacción de los vegetales calienta la
arena y la hembra acude al montículo, se aparea y pone un gran huevo aproximadamente una vez por semana. El macho cubre cada huevo con arena y visita el montículo diariamente, destapa el nido y comprueba la temperatura introduciendo su pico abierto en la arena. Si ésta se calienta demasiado, el pájaro abre el nido por la mañana temprano y arroja arena fría dentro del mismo. A medida que avanza el verano la vegetación decae e irradia menos calor, con lo que el pájaro amontona más y más arena para proporcionar calor.
Durante el otoño el suelo comienza a enfriarse y el ave mantiene el nido caliente abriéndolo a mediodía y arrojando dentro arena calentada por la luz solar. De esta forma el ave es capaz de mantener el nido a una temperatura relativamente constante de unos 33º centígrados durante el largo periodo de incubación. La gallina del eucalipto puede construir un montículo de arena de quince metros de diámetro y un metro de alto en el proceso de incubación y remover una buena parte de él diariamente. Cuando los polluelos eclosionan, se abren camino a través de 60 ó 90 cm. de arena, abandonan el nido y se adentran en la maleza en busca de comida. No permanecen en los alrededores para observar las actividades de sus padres y no obstante, cuando los machos crecen, llevan a cabo las mismas actividades que sus padres (Scott, pág. 271- 273).

             Los clarividentes pueden ver una parte de la realidad que los científicos materialistas no perciben y de esa manera los clarividentes pueden proporcionar información acerca del origen de la sabiduría animal que tanto confunde a los científicos. Según los clarividentes, cada animal tiene un espíritu individual. Los clarividentes están de acuerdo con los científicos materialistas en que los espíritus animales no han desarrollado el pensamiento y la
capacidad de resolver problemas. Los clarividentes perciben, además, que un arcángel está asociado a cada especie o raza animal. El arcángel de la especie está unido a cada miembro de la misma por medio de un cordón plateado compuesto de materia del Mundo del Pensamiento. A través de este cordón el arcángel puede enviar órdenes al animal acerca de lo que debe hacer en una circunstancia dada. El arcángel está en contacto con la sabiduría cósmica y por lo tanto puede establecer patrones de conducta que incorporen sabiduría para los animales a su cargo.
      
          Es el arcángel responsable de las arañas quien las guía en la construcción y uso de sus inteligentes telas de araña. Es el arcángel responsable de las nutrias marinas quien las guía en el uso de piedras para romper las conchas de los mejillones. Es el arcángel responsable de las amebas quien las guía en la captura de su comida. Es el arcángel responsable de los pinzones quien les ayuda a determinar en qué dirección volar mediante la observación de las estrellas. Es el arcángel responsable de las gallinas de los eucaliptos quien las guía en la construcción y cuidado de sus nidos.

          El arcángel de cada especie diseñó los patrones de acción para esa especie atendiendo a su bienestar. A veces los individuos de una especie pueden encontrarse con circunstancias inusuales para las que no sirve el patrón general de respuesta. Entonces los individuos necesitarían aprender respuestas especializadas. Si un animal come un alimento en particular que le produce una reacción desagradable, ese animal individual aprenderá a mantenerse alejado de esa comida concreta. La guía de los arcángeles no impide u obvia la necesidad de aprendizaje individual de los animales.

         Una ilustración interesante del aprendizaje individual que ocupa a los animales la proporciona la observación de la corneja, un pájaro de la familia de los córvidos. Una corneja inexperta construyendo su primer nido recoge inicialmente casi cualquier cosa, incluyendo pedazos de hielo, bulbos de poco peso y ramitas inservibles. La corneja intenta imbricar un material nuevo en los que ya forman el nido. Si no puede encajarlo, lo descarta. Los tipos de materiales que han sido descartados una vez ya no son recogidos más veces.  La mayoría de las cornejas terminan por volverse especialistas, recogiendo ramitas de sólo una especie de árbol que produce un material especialmente bueno para su nido (John Alcock, Conducta animal, pág. 135-137).

       Un niño pequeño necesita el cuidado de sus padres para asegurar la obtención de lo necesario para vivir y mantenerlo fuera de peligro. Durante los años al cuidado de los padres el niño está creciendo, desarrollando sus propias habilidades y aprendiendo sobre el mundo de forma que será capaz en su momento de cuidarse por sí mismo. Similarmente, en las eras en las que los animales son guiados por los arcángeles, los animales también están desarrollando sus capacidades de manera que en su momento dejarán atrás la necesidad de dirección por los arcángeles. Los clarividentes pueden percibir que los espíritus animales no son esencialmente diferentes de los espíritus humanos. Los espíritus animales están simplemente menos evolucionados. Los animales son pues verdaderamente nuestros "hermanos pequeños" y merecen nuestro respeto y compasión.

REFERENCIAS
- Alcock, John. Animal Behavior. Sunderland, Mass.: Sinauer, 1975.
- Scott, John Paul. Animal Behavior. Chicago, Ill.: University of Chicago Press, 1962.
- Washburn, Margaret F. The Animal Mind. New York: Macmillan, 1926.

*
del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

viernes, 23 de octubre de 2015

La personalidad XI


XI. La personalidad

         Los científicos materialistas han observado que la personalidad es influenciada en primer lugar por la estructura y composición del cuerpo, la cual depende a su vez de la herencia, de lo que la madre ingiere durante el embarazo y de la dieta tras el nacimiento. Los niños reciben una mitad de sus genes de la madre y la otra mitad del padre y los genes determinan las características fundamentales de la estructura corporal. Los materiales con los que se construye el cuerpo del niño proceden del cuerpo de su madre. La madre necesita cantidades adecuadas de proteínas, vitaminas y minerales con el fin de construir un cuerpo fuerte y sano para su hijo. Si la dieta materna no contiene suficientes proteínas, el niño puede sufrir retraso mental. Si la madre fuma, el cuerpo del niño crecerá más lentamente y tendrá un riesgo mayor de parto prematuro, lo cual aumenta el riesgo de sufrir deformidades (especialmente fisura palatina y labio leporino). Si la madre toma medicinas o consume drogas, existe riesgo de anormalidades en el desarrollo corporal del niño. Un desarrollo y funcionamiento adecuados necesitan de una buena nutrición después del nacimiento. La falta de vitaminas del complejo B en la dieta se ha relacionado con irritabilidad, depresión y falta de memoria. El consumo de alcohol disminuye la capacidad de formar juicios correctos así como la capacidad de recordar y produce pérdida de autocontrol. Las drogas pueden influir sobre los sentimientos y la capacidad de razonamiento. El monóxido de carbono del humo del tabaco disminuye la capacidad de la sangre
para transportar oxígeno, lo cual reduce a su vez el oxígeno que llega al cerebro, con menos capacidad cognitiva y de atención como resultado.

          Los científicos materialistas observan, además, que el ambiente influencia la personalidad de un individuo. El entorno físico, los libros que leemos, los programas de televisión que vemos, las personas con las que nos asociamos, tienen todos su influencia. El entorno físico estimula el desarrollo de la personalidad mediante los diferentes tipos de problemas que presenta y las dificultades que deben ser vencidas. De los libros y la TV obtenemos ideas de como obran otros en diversas circunstancias, lo cual tiende a llevarnos a
imitarlos. Nuestras relaciones no sólo nos proporcionan ejemplos que seguir sino que también retroalimentan nuestros actos cuando expresan aprobación o desacuerdo, o cuando nos premian o castigan. Los científicos materialistas han observado que las personas tienden a hacer aquello que les genera una recompensa y a abstenerse de aquello que les trae efectos que consideran indeseables.

        ¿Depende la personalidad solamente de la herencia, el desarrollo corporal durante el embarazo, la dieta, el entorno físico, los modelos que hemos observado y el condicionamiento recibido en forma de recompensas y castigos? Esas son todas las influencias que han detectado los científicos materialistas, mas los clarividentes perciben influencias adicionales.

             Los clarividentes pueden percibir que cada Ego tiene una larga historia previa al momento de la concepción y que en ese tiempo anterior ha desarrollado sus propios modelos de estructura corporal y numerosas habilidades y conceptos sobre lo correcto y lo erróneo, sobre lo bueno y lo malo. Aunque el Ego debe obtener sus genes y materiales para el cuerpo denso de sus padres, encaja esos materiales lo mejor que puede en su patrón de cuerpo denso previamente establecido. Aunque el Ego puede aprender ciertas lecciones en esta vida, ya viene a la misma conociendo otras, aprendidas en vidas anteriores.

             El clarividente puede percibir que Egos diferentes reciben la influencia de patrones astrológicos diferentes para que trabajen sobre ellos y que de los muchos modelos en nuestro medio ambiente imitamos el que sintoniza mejor con nuestro patrón astrológico. Además, el patrón astrológico con el que tenemos que trabajar influencia lo que consideramos gratificante.

           ¿Se puede explicar totalmente la personalidad desde el punto de vista de la herencia, desarrollo gestacional, dieta, ambiente físico, modelos, condicionamiento, experiencias prenatales (en vidas pasadas) e influencias astrológicas? La respuesta sigue siendo no. Ni el científico materialista ni el clarividente pueden ver la Voluntad del Ego. No importan las circunstancias o condicionantes pasados o presentes, el Ego siempre puede ejercer su Voluntad, si así lo elige, romper con su pasado y tomar un rumbo o bien elevarse sobre sus circunstancias presentes. Por ello, es posible dirigir nuestras vidas en la dirección que deseemos, independientemente de lo que nuestros padres y profesores hicieron o dejaron de hacer, independientemente de lo que nuestros conocidos hagan, independientemente de lo que hayamos hecho en el pasado, independientemente de los horóscopos con los que hayamos nacido. Nosotros mismos podemos hacer nuestras vidas hermosas o feas, productivas o destructivas, satisfactorias o vacías. Debido a esa capacidad del Ego para ejercer su Voluntad, Pablo (Ef. 4:22-24) amonestaba a las personas "... a renunciar a la antigua conducta, a la vieja condición humana que, seducida por el placer, se encamina hacia la muerte. Dad lugar a la renovación espiritual de vuestra mente y vestíos del hombre nuevo, creado a imagen y semejanza de Dios para una vida verdaderamente recta y santa."

del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

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Los defectos congénitos XII


XII. Los defectos congénitos

           El proceso físico mediante el que se genera un niño es bastante complejo. El cuerpo humano se compone de unidades estructurales denominadas células. Cada célula contiene una parte central llamada núcleo, que está rodeada por citoplasma, a su vez envuelto por una pared. En el núcleo hay genes que contienen los patrones codificados según los cuales se construyen las diferentes proteínas del cuerpo. Estos genes se unen en cadenas llamadas cromosomas. Cuando va a generarse descendencia, los cromosomas de una célula deben duplicarse y dichos cromosomas duplicados van luego a un espermatozoide o a un óvulo. Un espermatozoide se une con un óvulo y la célula resultante procede luego a dividirse y el embrión comienza a crecer.

            Si uno o ambos padres tienen genes defectuosos y si los genes defectuosos del progenitor están en esa mitad que es transmitida al espermatozoide y al óvulo, entonces el bebé tendrá genes defectuosos y podría sufrir defectos estructurales o funcionales en su cuerpo. Tanto en el proceso de duplicación y separación que produce espermatozoides y óvulos como en el desarrollo inicial del feto, si un gen no se duplica adecuadamente, o si se pierde una porción del cromosoma, o si los cromosomas se rompen y reordenan en un modo inadecuado, o si se transfieren al espermatozoide o al óvulo demasiados cromosomas o muy pocos, en todos estos casos pueden manifestarse defectos estructurales o funcionales en el cuerpo.
     
              A través de las eras ha habido siempre (en lo que nosotros alcanzamos a saber) niveles bajos de radiaciones cósmicas con capacidad para producir mutaciones genéticas y cromosómicas. Además, infecciones víricas que pueden inducir mutaciones (tales como el virus del sarampión) han estado entre nosotros desde hace tiempo. La humanidad ha introducido, sin embargo, varios nuevos factores en su medio ambiente que pueden aumentar significativamente el número de mutaciones. Las radiaciones de alta energía producidas por los aparatos de rayos X, o materiales radiactivos, o pantallas de vídeo; algunos productos químicos (gas mostaza, formaldehído, dioxanos, cafeína, el humo del tabaco, alcohol, leqad, herbicidas, tinturas cáusticas, epóxidos, etil-uretano, fenoles, cloruro de manganeso, bromouracilo) y algunas drogas (LSD, dietiletilbestrol, aspirina, hormonas) se ha demostrado que aumentan el número de mutaciones. La madre gestante es quien por lo general ha de evitar estos agentes mutágenos pero en algunos casos la mutación puede originarse en el padre. Se ha demostrado que los soldados que estaban encargados de la tarea de esparcir herbicidas en Vietnam procrearon un número inusualmente elevado de niños con malformaciones cuando regresaron junto a sus esposas en los Estados Unidos.

             Los clarividentes ven que muchos defectos congénitos tienen su origen en una vida anterior. Max Heindel refiere (El Velo del Destino) que cuando la fuerza creadora ha sido desperdiciada en una vida para la satisfacción de las pasiones, hay entonces una escasez de fuerza creativa disponible para la construcción del cerebro, sistema nervioso y laringe en la siguiente vida. De esta forma puede que el Ego nazca en un cuerpo con defectos mentales, del sistema nervioso o del habla. El materialismo en una vida puede conducir a la construcción de un cuerpo en la siguiente vida en el que las partes blandas están endurecidas y partes que deberían ser duras están reblandecidas. Hacer caso omiso de la verdad reiteradamente en orden a servir los propios deseos egoístas en una vida puede conducir a un desajuste entre el Ego y las fuerzas de la verdad cuando el arquetipo del cuerpo físico para la próxima vida está siendo formado. Esto puede conducir a una malformación del arquetipo y, por consiguiente, malformación del cuerpo en la vida próxima. Aquellos que no logran hacer un uso apropiado de sus sentidos en una vida, que tratan de aislarse del mundo alrededor de ellos, que ignoran los gritos de ayuda o la oportunidad de ver las condiciones y necesidades de otros, pueden sufrir deficiencias auditivas o visuales en su próxima vida.

        Los clarividentes, además, ven algunos defectos congénitos que no son debidos a acciones en una vida anterior. Algunos Egos pueden no haber hecho nada particularmente erróneo pero tal vez necesiten concentrarse en el desarrollo de ciertos poderes del alma y habitar un cuerpo con ciertas limitaciones puede ayudarles a centrar sus esfuerzos en el desarrollo de esos poderes del alma mientras luchan por superar dichas limitaciones. Algunos Egos pueden encontrarse en el proceso de reestructurar un órgano en particular y puede que en los estados de transición ese órgano no funcione bien. Este es el origen de algunos de los problemas oculares que sufre la gente, ya que el ojo está en proceso de ser reestructurado para que en vez de recibir rayos reflejados y formar una imagen en la retina, el llamado punto ciego sea sensibilizado y la gente mirará entonces desde dentro del ojo y verá directamente el objeto en sí, desde dentro y fuera a un tiempo. Justo antes de que un Ego entre en un feto, contempla un panorama de la vida próxima. Si el Ego ve que una vida particularmente difícil le está reservada, es presa del pánico y trata de escapar del vientre materno, puede causar una desconexión parcial entre los centros sensoriales del cuerpo etérico y cuerpo denso, de forma que la cabeza etérica se extienda sobre la física. Así pues el espíritu no puede entrar en el cuerpo y controlarlo. Un retraso mental sobreviene.

          El científico materialista ve los defectos congénitos como el resultado de la herencia, factores ambientales y el "azar" (el cual determina qué genes recibirá la descendencia de cada progenitor y qué genes y cromosomas son influenciados por factores ambientales). El clarividente ve los defectos congénitos como el resultado de acciones pasadas y necesidades presentes de desarrollo del alma por parte del Ego encarnante. Estos dos puntos de vista
pueden ser aunados si se concede que aquellos sucesos atribuidos al "azar" son, de hecho, controlados inteligentemente. Podríamos tener entonces el siguiente cuadro unificado: un Ego, debido a acciones pasadas o a necesidades presentes del desarrollo del alma, tiene necesidad de habitar un cuerpo con ciertas limitaciones. Los Ángeles Archiveros encuentran para este Ego unos padres que pueden proporcionar genes y estructuras cromosómicas adecuadas, y los Ángeles Archiveros supervisan el proceso de replicación para
asegurar que se obtiene de cada padre el juego de genes apropiados y que esos genes son (si es necesario) mutados según lo requieran las necesidades del Ego encarnante. Este cuadro resulta cierto en los casos en que suceden mutaciones "naturales". Cuando los humanos introducen agentes mutágenos en su medio ambiente, ya no se da la situación natural. El hombre ha recibido libre albedrío y tiene el poder de hacer cosas dañinas para él y para otros. Cuando el hombre introduce agentes mutágenos en su medio ambiente puede estar iniciando una cadena de causa y efecto. Puede estar causando malformación y disfunción de cuerpos que de otra manera habrían sido completos. En tales casos se están acumulando deudas que necesitarán ser canceladas en un tiempo futuro.

REFERENCIA
- Heindel, Max. El Velo del Destino. Oceanside, Cal.: The Rosicrucian Fellowship, 1928.

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del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover

Los alimentos con carne XIII

    


   XIII. Los alimentos con carne

              La ciencia materialista ha observado que la gente que consume carne tiene un riesgo mayor de desarrollar arteriosclerosis, cardiopatía isquémica, apoplejía, enfermedad diverticular colónica, cáncer de colon y cáncer de mama.

              La carne contiene niveles altos de colesterol y otras grasas. Si una persona tiene demasiado colesterol y otras grasas en su sangre, tienden a formarse depósitos de grasa en las arterias, lo cual las estrecha y dificulta la circulación sanguínea. Si un coágulo de sangre se aloja en una arteria estrechada que riegue el corazón o el cerebro, la circulación en una porción del músculo cardíaco o el cerebro puede interrumpirse y resultar un ataque al corazón o una apoplejía.

          La carne contiene poca fibra. La fibra, cuando alcanza el intestino grueso, atrae agua al tracto intestinal de forma que el contenido intestinal no se vuelva demasiado duro. La fibra ayuda a estimular el peristaltismo intestinal, lo cual ayuda a movilizar su contenido. Cuando el contenido del intestino se mueve con facilidad, existe un peligro menor de enfermedad diverticular (en la cual se forman dilataciones en la pared intestinal y se acumulan heces y bacterias en dichas dilataciones) y menos peligro de apendicitis. Cuando el contenido del intestino no permanece mucho tiempo en él, existen menos oportunidades para que las bacterias produzcan carcinógenos y, por consiguiente, menor riesgo de cáncer de colon.

             La carne favorece el crecimiento de más bacterias anaerobias en el intestino, que producen carcinógenos, mientras que una dieta vegetariana favorece más bacterias anaerobias en el intestino, las cuales no producen carcinógenos.

        La sangre venosa de todos los animales está cargada de dióxido de carbono y otros productos nocivos, en su camino hacia el riñón o los poros de la piel para ser expulsados como orina o transpiración. Estas sustancias repulsivas se encuentran en todas las partes de la carne y cuando tomamos tal alimento, llenamos nuestros cuerpos de venenos tóxicos. La carne contiene urea y ácido úrico, los cuales tienden a producir gota o artritis gotosa. En nuestros días, muchos ganaderos alimentan su ganado con hormonas, tranquilizantes y antibióticos. El dietiletilbestrol, la hormona estrogénica sintética empleada para engordar el ganado, ha sido identificada como carcinógeno. Muchos pescados que llegan al mercado han crecido en aguas contaminadas por residuos industriales, plomo y mercurio.

            Los científicos materialistas han observado, además, que las personas que toman principalmente proteína animal (carne, huevos, leche) no pueden mantener un ejercicio físico vigoroso tanto tiempo como las que reciben una dieta de carbohidratos complejos (pan, patatas, maíz).

         Los clarividentes observan que las células de los cuerpos vegetales y animales llevan con ellas unos componentes invisibles que no son detectados por los científicos materialistas. Las células vegetales están impregnadas de éter que, al ser comido el vegetal, ayuda a vitalizar el cuerpo etérico humano.  Las células animales contienen poco éter porque el cuerpo etérico del animal abandonó al cuerpo denso cuando éste fue sacrificado. En vida del animal, su cuerpo de deseos individual interpenetraba las células de su cuerpo físico y trabajaba sobre ellas, impregnándolas con las pasiones y deseos del animal.  Cuando la carne del animal es ingerida tiende a estimular las pasiones animales (ferocidad, malas artimañas y depravación) en el hombre. Las células del cuerpo animal están más individualizadas que las de las plantas y, por consiguiente, se requiere más energía para dominar las células animales y sujetarlas a la voluntad de quien las emplea como alimento.

         Los clarividentes observan, además, que los animales son seres evolucionantes que encarnan para ganar experiencia. Cuando los humanos acortamos la vida de un animal, obstaculizamos la evolución del animal. Aunque las plantas también son seres evolucionantes, cuando la fruta está madura ha alcanzado su finalidad, que es actuar como matriz de la semilla en maduración. Si no es comida, decae y se desperdicia. Cualquier huevo o semilla está desprovisto de vida en sí misma. Si se le proporcionan las condiciones adecuadas de incubación o suelo, la vida entra en ella, aprovechando así la oportunidad proporcionada para producir un cuerpo físico. Si el huevo o semilla es cocinado, triturado o no se le dan las condiciones necesarias para la vida, la oportunidad se ha perdido y eso es todo.

             Los clarividentes también advierten que durante la evolución todos los hombres están destinados a desarrollar poderes clarividentes y espirituales que los capacitarán para ver seres espirituales y pronunciar la palabra creadora. Mas antes de que estos poderes puedan ser confiados a los hombres, ellos deben volverse inofensivos como palomas ya que de otro modo tenderían a volcar sus poderes hacia propósitos tan egoístas y destructivos que serían una amenaza inconcebible para otros.

        Cuando las personas deciden dejar de comer carne deben reorganizar su dieta de forma que obtengan suficientes proteínas de otras fuentes. Leche desnatada y lácteos, guisantes, nueces, semillas y cereales enteros son buenas fuentes de proteína. La mayoría de las frutas y vegetales contienen algunas proteínas.
     
      Las proteínas se componen de aminoácidos. Durante la digestión las proteínas se descomponen en sus aminoácidos constitutivos, con los cuales se construyen nuevas proteínas que el cuerpo puede emplear. Existen ocho aminoácidos esenciales para los adultos (diez para los niños). Son esenciales porque el cuerpo humano no puede sintetizarlos en cantidades suficientemente grandes como para satisfacer sus necesidades.

      Los ocho esenciales deben llegar al estómago con una separación de menos de cuatro horas entre ellos y en ciertas proporciones para ser empleados eficientemente por el cuerpo. Si un aminoácido está presente en cantidad menor que la ideal, la utilización de todos los demás será menor. Todos los alimentos de la tabla siguiente contienen los ocho aminoácidos esenciales en un porcentaje de al menos el 40 por ciento del ideal y así cualquiera puede satisfacer las necesidades proteicas del cuerpo con al menos un 40 por ciento de eficiencia. Los aminoácidos recogidos como deficitarios son entre un 40 y un 60 por ciento del ideal.


         Si los alimentos de la tabla que son deficientes en algunos aminoácidos se toman con otros alimentos que no son deficitarios en dichos aminoácidos, la eficiencia de dichos alimentos para suministrar al cuerpo las proteínas necesarias se verá aumentada.

           El vegetariano debe hacer un esfuerzo especial para obtener suficiente vitamina B12 ya que no está presente en cantidades detectables en las plantas.  Los huevos, leche y levadura de cerveza contienen vitamina B12.

REFERENCIA
-Lappe, Frances M. Diet for a Small Planet, Rev. ed. New York: Ballantine, 1975.

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del libro Ciencia y Religión de Elsa M. Glover