humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS

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Max Heindel

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Cristo Salvador

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Ciencia y Religión


Ciencia
y
Religión

Por

Elsa M.
Glover

Traducción de Luis Antonio Blanco Andrés
Madrid (España)


Prólogo a la traducción española
Elsa M. Glover se doctoró en Física en la Universidad de Purdue (EEUU) y se ha dedicado
profesionalmente a la enseñanza de la Física. La Dra. Glover ha estudiado, además, astrología
y misticismo cristiano durante muchos años. La autora ha escrito y conferenciado
extensamente sobre temas como ciencia y religión, astrodiagnosis y resolución de conflictos
por métodos acuarianos.

La sed de conocimiento y de paz de Occidente necesita obras como ésta donde lo
religioso se relaciona con lo científico bajo una perspectiva esotérica y cristiana. La unidad que
nos muestra en la creación permite ver las diversas fuentes de conocimiento de la humanidad
como complementarias.

Diferentes fenómenos naturales y circunstancias de la vida que nos pasan ordinariamente
desapercibidos son tratados en este libro con precisión y claridad dignas de una docente
experimentada y así los conceptos científicos resultan accesibles a personas sin conocimientos
profundos en estas materias. Igualmente el saber místico es presentado de forma
comprensible, bajo una nueva luz. En ambos terrenos la autora se siente como en su casa y
puede presentar una síntesis acertada.

Ciencia y Religión explora caminos que tarde o temprano la mayoría habrá de recorrer
movida por el impulso y la urgencia de aproximarse a la verdad.



A todos los buscadores de la verdad

Índice


I. Percepción y conciencia de las dimensiones espaciales

II. Las funciones de ciencia y religión en la búsqueda de la verdad

III. Masa, energía y espíritu

IV. El Principio de Indeterminación

V. Sabiduría en el universo

VI. La constitución del cuerpo

VII. Máquinas versus personas

VIII. El envejecimiento

IX. La evolución

X. La conducta animal

XI. La personalidad

XII. Los defectos congénitos

XIII. Los alimentos con carne

XIV. El alcohol

XV. La comunicación

XVI. La sabiduría es un espíritu amante

XVII. Valores humanos

XVIII. La gravedad

XIX. El tiempo

XX. Los milagros

XXI. Aumentando nuestro poder


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Una isla brumosa - en you tube -



Una isla brumosa

En algún lugar en medio del océano se encuentra una gran isla. En el centro de la misma se levanta una montaña. Rodeándola hay gran cantidad de colinas que obligan al viajero a subir y bajar una y otra vez si quiere aproximarse a la montaña. El clima es tal que la mayor parte del tiempo una niebla espesa cubre la costa y también una buena porción de
tierra en el interior. A medida que uno se acerca a la montaña la atmósfera se aclara más y más. El motivo por el que la isla interesa a muchas personas es que en lo alto de la montaña hay un castillo mágico y quienes entran en él tienen visiones maravillosas y adquieren sabiduría acerca de todo lo creado.

En cualquier momento uno puede encontrarse con numerosos viajeros en la isla, todos con el propósito de alcanzar la cima de la montaña. Vienen navegando desde todos los países, desembarcan en algún punto de la costa y luego se adentran a pie en la isla.

El mayor problema es que los viajeros se pierden fácilmente debido a la niebla. Algunos de ellos no son conscientes de que el castillo mágico se encuentra en lo alto de una montaña. Tienden a vagar si rumbo, confiando en que algún día darán casualmente con el castillo. Puesto que tienden a transitar los senderos más cómodos, caminan por los valles entre las colinas que rodean la montaña. Los valles se disponen en círculo alrededor de ella y así nunca pueden llegar muy lejos. Se dice, sin embargo, que quienes caminan por los valles se aproximan gradualmente a la montaña, de manera similar a un microbio que siguiendo los surcos de un disco de vinilo se acercaría gradualmente al centro del disco. Este sendero es tan largo que incluso de entre los primeros llegados a la isla que lo recorren, ninguno ha alcanzado el castillo por ahora. Otros viajeros saben que el castillo está en lo alto de una montaña pero no son conscientes de las colinas que la rodean. Piensan que para llegar a la cima es suficiente con caminar siempre cuesta arriba. Su problema es que cuando llegan a lo alto de una colina a veces piensan que están en la cima de la propia montaña y se paran allí. Después cuentan a todos los que los puedan oír que han llegado a la cima y que ya son sabios, sentándose llenos de superioridad no sólo hacia los que caminan por detrás de ellos en ese valle sino también hacia los que están en un valle más próximo a la montaña.

De cuando en cuando el viento disipa la niebla y se hace un claro en el cielo. Si alguien está alerta en ese momento, puede divisar la siguiente colina o incluso excepcionalmente la propia montaña. Si avanza acto seguido con determinación en la dirección de su visión, puede hacer un progreso considerable antes de perder nuevamente la orientación y con ella la dirección en la que debería caminar.

Cuando alguien tiene una vislumbre así, tal vez dé instrucciones a quienes le puedan oír de modo que ellos también sean capaces de encaminarse a la montaña. Cuando sucede esto, algunos de sus vecinos no le prestan atención porque piensan que si ellos no pueden ver a través de la niebla, entonces nadie puede hacerlo y quien afirme lo contrario no es digno de confianza. Otros siguen las instrucciones que escuchan con la actitud de “probemos y ya veremos qué pasa”. Si se encaminan hacia la montaña y son observadores, comprobarán que la niebla se vuelve ligeramente menos densa. Un problema que experimentan los que intentan seguir las instrucciones de otros es que no se encuentran en el lugar preciso de quien da esas instrucciones y encuentran que lo que esa persona dice no siempre es aplicable a ellos y pueden terminar perdidos.

En alguna ocasión alguien tiene una vislumbre de la montaña y del camino que lleva a ella y deja instrucciones escritas sobre cómo alcanzarla, las cuales pueden pasar de persona a persona e incluso pueden terminar en el lado de la montaña opuesto a su origen. Así pues, quienes siguen allí esas instrucciones se encuentran con gran sorpresa de nuevo en la costa en vez de haber llegado a la montaña.

Los viajeros que han alcanzado la cima de la montaña encienden luces allí frecuentemente, con la esperanza de que brillen a través de la niebla y sirvan de guía para el resto de caminantes. Cuantos más viajeros alcanzan la cumbre y encienden fuegos, más brilla la luz y puede atravesar más profundamente la niebla. Mas la luz tiende a dispersarse y reflejarse en la niebla, de modo que los viajeros tienen gran dificultad para determinar en qué dirección deben avanzar para alcanzar el origen de la luz.

Algunas personas han ideado un método por el cual todos los viajeros que no han alcanzado aún la cima de la montaña podrían ser ayudados. Sugieren que todos aquellos que se encuentren en la costa junten sus manos y formen un círculo inmenso que rodee completamente la isla. Después podrían estrechar el círculo gradualmente uniendo sus manos y de cuando en cuando uno de ellos se soltaría hacia dentro del círculo y los demás unirían de nuevo sus manos tras él. Así el círculo cada vez sería menor y todos ellos se acercaran necesariamente a la cima. Se han efectuado algunos intentos en este sentido pero hasta ahora no han tenido éxito porque los viajeros no tienen la paciencia
de estar quietos hasta que el círculo se forme. Sospecho que incluso si se formase el círculo, algunos dirían que los más cercanos se mueven con demasiada lentitud y se saldrían del círculo para avanzar apresuradamente pero a ciegas. Bueno, no debemos perder la esperanza. Algún día, tras haber vagado lo suficiente, podrían estar al fin deseosos de formar el círculo y permanecer en él hasta que todos alcanzasen la montaña.

FIN DE LA ERA DE ACUARIO

del libro La Era de Acuario Por Elsa M.Glover

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La leña y los abrigos - en you tube -

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La leña y los abrigos

Existieron hace tiempo dos islas separadas por un océano. La isla del sur recibía el nombre de País del Sur. Disfrutaba de un clima benigno y era la más habitada. La isla del norte era llamada el País del Norte. Su clima resultaba verdaderamente frío y la gente no iba a ella a menos que tuviera una buena razón. Y ciertamente existía una buena razón para ir al País del Norte pues en él se encontraban piedras preciosas imposibles de hallar en otros lugares.

Cuando la gente tenía que viajar del País del Sur al País del Norte, sacaba billetes de ida y vuelta para el barco que los transportaba. En el billete figuraban tanto la fecha de salida como la de regreso. Durante el viaje se les suministraban un abrigo grande y pesado, un sombrero cálido y botas. Bebían vino durante la travesía, en la creencia de que mantendría su sangre caliente en el País del Norte. Desgraciadamente, el vino les hacía olvidar qué habían ido a buscar al País del Norte. Sucedía a veces que pasaban el tiempo jugando los unos con los otros o recogiendo leña, con frecuencia mucha más de la que necesitarían en toda su estancia allí. Al sugerirles que buscasen piedras preciosas se reían y respondían “Las joyas no dan calor. ¿Para qué puede uno querer esas pequeñas piedrecitas?”

El vino les hacía olvidar el aspecto que tenían sus compañeros antes de ponerse los abrigos, sombreros y botas para el viaje y comenzaron a identificarlos por esas mismas prendas que vestían. Cuando un compañero partía de regreso en un barco, a menudo encontraban su abrigo en la playa y lloraban porque ya no jugaba con ellos ni les ayudaba a recoger leña.

Finalmente les llegaba el momento de regresar e intentaban subir al barco toda la leña que habían reunido. El capitán del barco nunca se lo permitía. Era un barco pequeño y no tenían espacio para transportar a la vez las personas y la leña. Por añadidura, el capitán sabía bien que no tenían necesidad de esa leña en el País del Sur, aunque hacía tiempo que no intentaba discutir ese punto con los pasajeros y se limitaba a decirles que iba contra la ley llevar ese tipo de equipaje en el barco.

Cuando esos pasajeros desorientados llegaban de vuelta al País del Sur y se disipaban los efectos del vino, recordaban con amargura que partieron en busca de piedras preciosas y no las habían traído consigo. De modo que empezaban a preparar un nuevo viaje.

del libro La Era de Acuario Por Elsa M.Glover

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El roble que no quería crecer - en you tube -

El roble que no quería crecer

En cierta ocasión una pequeña semilla cayó a tierra. Era tan pequeña que ni siquiera miraba el mundo a su alrededor, sólo yacía enrollada sobre sí misma. Poco a poco las hojas la cubrieron, así como otros restos traídos por el viento. Luego, el suelo bajo ella se ablandó con las lluvias y dejó paso a la semilla, la cual se hundió en él. A medida que pasaba el tiempo, la semilla se volvía tímidamente consciente de sí misma. También comenzó a percibir que su entorno era oscuro y sin ventilación. Comenzó a sentir una necesidad más bien inconsciente que consciente de luz y de libertad. Comenzó a brotar.

Ella misma no sabía bien en qué dirección crecer pero mientras se esforzaba, allí estaban los espíritus de la naturaleza, que la guiaron en la dirección correcta.

Finalmente, brotó de la tierra. Miró alrededor y quedó fascinada por la luz y la belleza que la rodeaban. “Ah”, dijo, “ahora estoy iluminada. Ahora puedo verlo todo. Qué glorioso y magnífico estado de existencia. Ahora he alcanzado el propósito de mi vida.”

“No”, replicaron los espíritus de la naturaleza, “mira ese gran árbol ahí delante. Debes crecer tanto como él.”

“Pero eso es imposible”, dijo el pequeño roble. “Nunca podré ser tan alto. Una sola de sus hojas es mayor que yo. Fijaos en su ancho tronco, su corteza tan gruesa y sus grandes ramas. Mira, incluso si crezco todo lo que pueda este verano, nunca alcanzaré ese tamaño.”

De modo que el pequeño roble se quedó desanimado, sin hacer esfuerzo alguno para lograr lo que él consideraba una meta imposible y sus pequeñas hojas comenzaron a palidecer y a caer.

“Debes intentarlo”, lo animaron los espíritus de la naturaleza. “El Dios que está en el cielo no te habría asignado una tarea imposible. Con seguridad que te ayudará.”

“Bueno, no me siento nada bien cuando mis hojas se vuelven lacias. Tal vez deba intentarlo”, dijo el pequeño roble.

Así que se reanimó, y Dios envió lluvia cuando el pequeño roble la necesitó, e igualmente Él le mandó los fortalecedores y exaltados rayos del Sol. Así creció el pequeño roble todo el verano. Estaba tan ocupado creciendo que tuvo poco tiempo para preocuparse por si llegaría o no llegaría a ser tan grande como el roble viejo.

Llegó el otoño y el pequeño roble comenzó a perder sus hojas. Esto lo entristeció mucho.

“Trabajé duramente para hacer crecer todas esas hojas”, decía. “¿Cómo puedo llegar nunca a ser algo si incluso lo que he conseguido se me arrebata?”

“No te apures”, dijeron los espíritus de la naturaleza. “No perderás nada que sea esencial para tu progreso.”

Así que el pequeño roble se fue a dormir y durmió todo el invierno. En primavera, cuando despertó y miró a su alrededor, observó un roble mucho menor que él, recién surgido del suelo.

“Mirad lo grande que soy comparado con ese chiquitín”, dijo el pequeño roble. “Es él quien necesita esforzarse en crecer, no yo.”

Así que nuevamente cesó en sus esfuerzos por crecer y dejó marchitarse y caer sus nuevas hojas, que estaban brotando apenas.

“Pero mira el viejo roble”, dijeron los espíritus de la naturaleza. “No debes darte por satisfecho hasta alcanzar su tamaño, ni siquiera entonces debes conformarte. Incluso él tiene crecimiento por delante.”

De modo que el pequeño roble continuó creciendo, verano tras verano. Y llegó a ser tan alto que podía ver a una gran distancia en la campiña. El pequeño roble se hizo grande y fuerte, y adquirió la capacidad de producir numerosas semillas por sí mismo y de dar sombra y protección a numerosas plantas y animales más pequeños bajo sus amplias y firmes ramas.

del libro La Era de Acuario Por Elsa M.Glover

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https://www.youtube.com/watch?v=vicr2hUZVsc&feature=youtu.be

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ALEGORÍAS PARA LA ERA DE ACUARIO - en you tube -

XXI. ALEGORÍAS PARA LA ERA DE ACUARIO

Una alegoría es un conjunto de ideas sobre una materia familiar, material o concreta, que ilustra por comparación con otra materia menos familiar, de índole abstracta o espiritual. Las alegorías interesarán al hombre acuariano porque le ayudarán a poner en actividad y desarrollar su propio razonamiento con el fin de obtener una mayor comprensión de las realidades espirituales. Se presentan a continuación algunas alegorías a la consideración del lector.

del libro La Era de Acuario Por Elsa M. Glover

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martes, 21 de diciembre de 2010

AUTOCONTROL EN LA ERA DE ACUARIO - en you tube -

XX. AUTOCONTROL EN LA ERA DE ACUARIO

“De todas las ataduras que encadenan al mundo
Se libera el hombre cuando consigue el control de sí mismo.”

Goethe.

La Era de Acuario ha de ser una época de libertad individual. Las vidas de las personas han de ser liberadas del dominio de reyes, sacerdotes, maestros, opinión pública, arcángeles (espíritus raciales) e influencias astrológicas. Cada persona debe aprender a dirigir su propia vida. Examinemos qué implica el tener control sobre nosotros mismos.

La Biblia afirma que “Dios es espíritu” (Juan 4:24) y que “Dios creó al hombre a imagen suya” (Gén. 1:27). Por consiguiente, el hombre es un espíritu. Cada espíritu humano ha construido para él mismo, con alguna ayuda externa, una mente, un cuerpo de deseos, un cuerpo vital y un cuerpo físico denso. La mente puede ser empleada para razonar y crear planes. En el cuerpo de deseos toman forma los deseos, aspiraciones y emociones de la persona. El cuerpo vital recibe las percepciones sensoriales tienen lugar y se graban los hábitos y los recuerdos. El cuerpo físico denso es el instrumento a través del cual el Espíritu puede interaccionar con los sólidos, líquidos y gases del mundo físico. Aprender a controlar sus vehículos es responsabilidad del Espíritu. Un problema que encuentra el Espíritu al tratar de controlar sus vehículos son las limitaciones de los mismos. Un Espíritu no puede hacer volar un cuerpo denso si éste carece de alas u otras estructuras apropiadas. Para solventar tales problemas el Espíritu ha de reestructurar el arquetipo del cuerpo, trabajo que se efectúa habitualmente entre dos vidas terrestres, cuando la conciencia del Espíritu está enfocada en los mundos superiores.

Otro problema que encuentra el Espíritu al tratar de controlar sus vehículos es que éstos pueden ser insensibles a las órdenes del Espíritu. Por ejemplo, aunque los vehículos tengan las estructuras requeridas para tocar música hermosa e inspiradora al piano, todavía el Espíritu puede tener dificultades para hacerse obedecer en su impulso de
tocar música. Se necesita práctica para salvar este tipo de dificultad.

Otro problema que encuentra el Espíritu es que los vehículos con la organización y sensibilidad necesarias todavía pueden dejar de funcionar apropiadamente, a menos que reciban los cuidados adecuados. Cuando los vehículos dejan de funcionar adecuadamente el Espíritu ya no puede dirigirlos con facilidad. Este problema se resuelve al conocer lo que los vehículos necesitan para mantenerse sanos y al ejercitar consecuentemente el poder de voluntad para llevar a término lo que se sabe es correcto.
Los vehículos son también difíciles de gobernar porque tienen deseos propios que son contrarios a la voluntad del Espíritu. Los vehículos se deleitan en actos, sentimientos y pensamientos salvajes e incontrolados. La mente vagaría antes que concentrarse en resolver un problema que el Espíritu haya puesto ante ella. Los deseos preferirían reaccionar al odio con odio, antes que someterse al control interno necesario para transformar el odio en amor, de modo que se pueda reaccionar con amor incluso al recibir odio. El cuerpo vital y el físico se sienten más cómodos haciendo aquello que están acostumbrados a hacer, antes que estando sujetos al tipo de control requerido para cambiar sus patrones de acción. Los vehículos disfrutan con los placeres sensuales que pueden obtenerse del alcohol y otras drogas, aunque éstas arrebaten su control al Espíritu. Los vehículos quieren estimulación sexual, aunque sea a costa de la fuerza creadora que el Espíritu quiere emplear para construir la mente y hacerla operar creativamente. Los vehículos buscan comodidades y descanso, mientras que el Espíritu quiere obtener experiencia. Los vehículos quieren satisfacer sus propias necesidades y deseos egoístas, mientras que el Espíritu crece sirviendo a otros.

Pablo era consciente de estas cosas cuando escribió: “Andad en espíritu y no deis satisfacción a la concupiscencia de la carne. Porque la carne tiene tendencias contrarias a las del espíritu, y el espíritu tendencias contrarias a las de la carne... Las obras de la carne son manifiestas, a saber: fornicación, impureza, lascivia, idolatría, hechicería, odios, discordias, celos, iras, rencillas, disensiones, divisiones, envidias, homicidios, embriagueces, orgías y otras como éstas... Los frutos del espíritu son: caridad, gozo, paz, longanimidad, afabilidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.” (Gál. 5:16-23)

¿Qué necesita hacer el Espíritu para que prevalezca su voluntad sobre las tendencias de los vehículos? El punto de arranque para conseguir el control es la mente. Cuando los vehículos inferiores toman el control, llevan a la mente a racionalizar y a aportar razones de por qué las cosas son como ellos dicen. El Espíritu debe insistir en que la mente piense objetiva y lógicamente, cesando en sus racionalizaciones. El Espíritu necesita que la mente aprenda a distinguir entre deseos de los vehículos inferiores y metas del Espíritu. Una vez que esa distinción está establecida, el Espíritu puede conseguir el compromiso de la mente para planear sólo aquello que lleve hacia las metas del Espíritu. Así, los deseos y actos pueden ser alineados con la decisión de la mente.

Cuando la mente ha tomado una determinación bajo la dirección del Espíritu, entonces esa determinación debería ser mantenida a menos que se demuestre que es un error. Si la decisión fue conseguir una meta, demoras, retrasos o fracasos repetidos no deberían debilitar la determinación inicial. Si la determinación era realizar una tarea en beneficio de la sociedad o de una persona, la gratitud o ingratitud que uno reciba no debe
permitirse que influya en las acciones propias.

Una vez que una persona ha desarrollado autocontrol, puede decidir por sí misma dónde irá y qué hará. Será capaz de afirmar con William Henley:

Soy el amo de mi destino,

Soy el capitán de mi alma.

del libro: La Era de Acuario Por Elsa M.Glover

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EJERCICIOS MENTALES PARA LA ERA DE ACUARIO - en you tube -


XIX. EJERCICIOS MENTALES PARA LA ERA DE ACUARIO

“(El estudiante) debe situarse en una actitud desde la cual pueda considerar sus diversas experiencias desde un punto de vista superior.”

Rudolf Steiner, “El Conocimiento de los Mundos Superiores”.

Para aquellos deseosos de adelantar su aprendizaje de las lecciones de Acuario han sido
dados dos ejercicios. Uno se denomina retrospección. El otro se denomina concentración.

El ejercicio de retrospección se lleva a cabo cada noche una vez que el aspirante se haya acostado en su cama. El aspirante relaja su cuerpo y luego revisa los acontecimientos
del día en orden inverso, comenzando con los de la noche y luego, procediendo gradualmente en orden inverso, los de la tarde y después los que tuvieron lugar por la mañana hasta el mismo momento de despertar. Al traer cada escena a su mente intenta sentir los efectos de que sus acciones han tenido en otras personas. Si sus actos causaron dolor a alguien, intenta sentir ese dolor. Si sus actos alegraron a alguien, intenta sentir esa alegría. Intenta ver las relaciones de causa y efecto; cuando aprecia que ciertas acciones tienen efectos indeseables, determina reformar su vida. Es importante que el cuerpo esté relajado al practicar el ejercicio de retrospección, porque cuando está tenso
los deseos personales aún tienen un asidero y dificultarán la obtención de una visión objetiva, impersonal y superior de los acontecimientos del día. La razón para revivir los acontecimientos del día en orden inverso es que de ese modo vemos primero los efectos y luego las causas, lo cual facilita el juzgar qué acciones producen efectos deseables.

El ejercicio de retrospección nos ayuda a desarrollar la habilidad acuariana de la auto evaluación y por tanto, del autocontrol. Proporciona una comprensión creciente de las relaciones de causa y efecto y ayuda a desarrollar la Luz interior. El intento de sentir cómo hacemos sentir a otros aumenta nuestra habilidad para resonar con otros y ayuda a la resolución de conflictos.

Puesto que Acuario es regido por Urano, el cual tiene influencia sobre el sistema nervioso, uno de los problemas que afrontarán las personas en la Era de Acuario será la tensión nerviosa. La libertad, iniciativa y exploración que la Era de Acuario promoverá están asociadas con una cierta tensión. El ejercicio de retrospección, si se realiza con el cuerpo relajado, ayudará a superar la tensión nerviosa progresivamente.

El ejercicio de concentración se lleva a cabo por la mañana tan pronto el aspirante ha despertado. Si el cuerpo está cómodo, debería relajarse de inmediato y comenzar la concentración. Si el cuerpo está incómodo, el aspirante puede levantarse para solventar esa incomodidad antes de concentrarse, pero mucha de la eficacia de la concentración se pierde con la demora. El aspirante enfoca sus pensamientos en un objeto, tema, imagen o cita e intenta mantenerlo ante su mente sin distracción alguna durante aproximadamente cinco minutos.

El ejercicio de concentración ayuda al desarrollo de la resonancia si un objeto o una cita fueron elegidos para la concentración. Si se crea una imagen mental o se considera un tema, entonces se impulsa la creatividad.

Bibliografía

-Besant, Annie. Thought Power. Wheaton, Illinois: The Theosophical Publishing
House, 1973, pp. 71-93.

-Heindel, Max. The Rosicrucian Christianity Lectures. Oceanside, California: The
Rosicrucian Fellowship, 1939, pp. 183-88.

-Heindel, Max. Teachings of an Initiate. Oceanside, California: The Rosicrucian
Fellowship, 1955, pp. 108-21

del libro La Era de Acuario Por Elsa M.Glover

en you tube, aquí
https://www.youtube.com/watch?v=mHBDB0L2P4M&feature=youtu.be

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