humana compasión y amor

”el
propósito de la vida no es felicidad sino experiencia"…


Ningún hombre ama a Dios si aborrece a sus semejantes,
Quien pisotea el corazón o el alma de su hermano;
Quien busca encadenar, nublar o ensombrecer la mente
Con miedos del infierno, no ha percibido nuestra meta.
Dios nos envió todas las religiones benditas
Y Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida,
Para dar descanso al de pesada carga
Y paz para el dolor, el pecado y la lucha.
Contemplad al Espíritu Universal que ha llegado
A todas las iglesias, no a una solamente;
En la mañana de Pentecostés una lengua de fuego
Rodeando a cada apóstol como un halo brilló.
Desde entonces como buitres famélicos y voraces,
Hemos combatido a menudo por un nombre sin sentido,
Y buscado dogmas, edictos o credos,
Para enviarnos los unos a los otros a la hoguera.
¿Está Cristo dividido entonces? ¿Fue Pedro o Pablo,
Para salvar al mundo, clavado al madero?
Si no, ¿por qué, entonces, tales divisiones?
El amor de Cristo abarca tanto a vosotros como a mí.
Su puro dulcísimo amor no está confinado
Por credos que segregan y levantan una muralla.
Su amor envuelve y abraza a toda la humanidad,
No importa lo que nosotros nos llamemos de Él.
Entonces, ¿por qué no aceptar Su palabra?
¿Por qué sostenemos credos que nos separan?
Sólo una cosa importa ser oída;
Que el amor fraterno llene todos los corazones.
Sólo hay una cosa que el mundo necesita saber,
Sólo hay un bálsamo para todos los dolores humanos,
Sólo hay un camino que conduce hacia los ciclos,
Este camino es: humana compasión y amor.
--Max Heindel

ver vídeo: CREDO o CRISTO

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del libro Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel

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CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS

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Max Heindel

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martes, 14 de septiembre de 2010

El hombre puro de fuego (Hombre hipotético con todos los planetas en signos de fuego)


El hombre puro de fuego
(Hombre hipotético con todos los planetas en signos de fuego)

Los signos de fuego son Aries, Leo y Sagitario.

Cuando hablamos del elemento fuego, lo relacionamos con el propio espíritu del
individuo.

El hombre de fuego puro lleva en sí un enfoque que va más allá de una
estructura establecida. ya no nos referimos a un sistema específico establecido a partir
de sus propias leyes como veíamos en los planos de tierra, agua y aire. Se expresa en
él la voluntad pura, como una instancia a través de la cual nosotros podemos crear,
podemos manifestar la voluntad en todas las áreas de la vida y es este un impulso que
no muere, que es vital. La voluntad es la manifestación de vida adecuada al yo. En la
escala evolutiva de los seres vivos el ser humano es el primero de tales seres que se
halla en condiciones de enfrentarse a un “no yo” con plena conciencia de si mismo, así
también de delimitarse en su cuerpo, frente a una exterioridad. Esta vivencia del yo es
el secreto de la naturaleza humana. Sobre el reposa la posibilidad de conocimiento
basado en la autonomía, que va de la voluntad egoísta a la voluntad divina.

Para el fuego no hay condiciones para que la voluntad sea: la voluntad es, el
espíritu es. Nuestro cuerpo físico es una pertenencia, es el vehículo que nos pertenece
y con el cual nos expresamos en el mundo físico. Estamos hablando aquí de dos
aspectos: el cuerpo denso que le pertenece a algo y ese otro algo que es el dueño de
ese cuerpo. Este es el espíritu que usa al cuerpo físico para expresar su voluntad.

Esta voluntad del espíritu es una fuerza que se expresa en acción, no a la
manera de los deseos que se encuentran condicionados, sino que cuando el espíritu
quiere algo ya está en camino de hacerlo. Es una convicción que se expresa
inmediatamente en la acción que lo vincula al resultado que necesita.

La diferencia fundamental entre el desear (amoral) y el querer (volitivo) es que
los deseos están vueltos hacia el pasado. Nuestro cuerpo de deseos es algo que
padecemos, en la medida que estamos condicionados por él, pues el placer o el
displacer que sentimos tiene relación con circunstancias y necesidades de vidas
pasadas y que hoy debemos elaborar para sacar un aprendizaje consciente. El
contenido de los deseos apunta a liberarse de un estado de insatisfacción de dolor o
de sufrimiento sin poder reunir la propia fuerza para liberarse y se orientan a logros de
objetivos temporales. El deseo necesita haber pasado por una experiencia anterior
placentera o dolorosa, para desear reproducir el placer y buscarlo o para desear evitar
el dolor y las circunstancias que llevaron a él. . El querer se orienta al futuro y es la
fuerza sustentada por la fe que permite resistir a las tentaciones provenientes del cuerpo
de deseos que tratan de atar el “querer” a satisfacciones efímeras. La voluntad está más
allá, no muere nunca, mientras que los deseos van muriendo a medida que se
procesan. Esta es una diferencia fundamental entre el espíritu y el psiquismo.

La capacidad de tomar decisiones es también una expresión del fuego, del
espíritu y no del psiquismo. El psiquismo no toma decisiones, sino que más bien se deja
llevar por las fuerzas que le salen.

Para el elemento agua su realidad son sus estados emocionales, sus sueños.

Las personas de fuego en general no se destacan por ser muy comprensivas de
los problemas emocionales de los demás, no les caen muy bien los que se están
quejando permanentemente, como que no los entienden. Ellos más bien son personas
alegres, que enseguida encuentran la forma de reconstruirse para seguir adelante. Son
muy activos, dinámicos, inductores, tienen convicción, la irradian y la trasmiten. Son
muy entretenidos, buenos profesores y buenos líderes, por esa capacidad de inducción
que tienen.

Para el elemento aire su realidad son sus pensamientos, su ideología, en
cambio para el fuego su realidad es su convicción, continuamente está quemando la
materia para darle vida a su verdad que es su ser, su fe, sus ideales.
Los signos de fuego pueden llegar a hablar mucho, a animar una reunión, pero
el valor fundamental no se lo están dando a la transmisión de los pensamientos por
los pensamientos mismos, a la comprensión lógica como lo haría una persona de aire,
sino que ellos hacen énfasis en la autoexpresión, en dar a los demás de esa vida que
sienten y le sale por todos lados.

A veces cuando hay demasiado énfasis en fuego y están mal aspectados, la
persona puede ser demasiado arrolladora, más bien de no ir a los demás, de estar
siempre en la suya en su autoexpresión, siempre hablando y dando de sí, y tienen
alguna dificultad para ser receptivos.

La confianza es una cualidad clave de los signos de fuego. Cuando falta el fuego
en una carta la persona se vuelve muy temerosa. La persona de fuego se siente parte
de la vida y los que no tienen fuego sienten como que la vida es más de los otros que de
sí mismo, les cuesta mucho tomar iniciativa, le temen al rechazo de los demás, tienen
temor y desconfianza en las propias acciones, no tienen un incentivo continuo para
conversar con los demás, no son buenos inductores, no logran trasmitir sus
pensamientos.

La persona puede tener por medio de los signos de Tierra una buena disposición
a la acción en el mundo físico, o un estado emocional bien equilibrado que le llegue por
medio de los signos de Agua y hasta un razonamiento lógico muy profundo, serio y
veraz. Pero si no tiene Fuego la convicción, el entusiasmo, la conciencia de llevar
adelante eso, no va a estar.

Las personas de fuego son muy religiosas por naturaleza porque esa voluntad
del espíritu que sienten en sí mismos, la intuyen respecto al universo, pues nuestro
espíritu es una chispa de dios y es dios el espíritu único que actúa en ellos y en cada
una de las cosas. Por eso una persona que no posee fuego no tiene ese fervor
religioso, no son personas que se caractericen por su energía y alegría de vivir. Cuando
se está poco evolucionado la alegría de vivir de estas personas puede ser un exceso de
confianza y un abuso de su condición ígnea.

Aries es el signo Cardinal, el luchador que inicia el incendio y éste ejercicio de la
voluntad. Leo es el signo fijo, que conlleva algo de majestuoso, de rey por ser él quién
concentra en si todo el poder, y el poder es la voluntad que comienza siendo de la
personalidad hasta que se entrega a la del espíritu. Sagitario es el signo mutable que
marca la aspiración de sintonizarse con la voluntad de dios para poder superar la propia
voluntad personal. Es por ello un signo alquímico.

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Curso de Astrología básico Página: 40 - Fraternidad Rosacruz Max Heindel del Uruguay

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